Pelís que sí y parecía que no, pelis que no y parecía que sí



Pues sí, eso pasa cuando vas al cine con tíos tan distintos como Blaski y... mi padre.
Pero sorprendentemente, por primera vez me ha gustado más lo que he visto con mi padre (Copying Beethoven) que con Blaski (Click y Crank).
Ya sé que al 99% del mundo que lee este blog (es decir, personas con un sobresaliente gusto por la prosa vivaz que destilan mis líneas jua jua) le parecerá normal que dos aparentes bodrios americanos sean peores que una producción europea. Pero es que siempre me pasa al revés... ¿Estaré envejeciendo? Según acabe de escribir esto me pondré el final de Star Wars para ver si se me siguen poniendo los pelos como escarpias.
En fin, que el factor decisivo tiene nombre y apellido: Ed Harris. El tío se marca una interpretación de Beethoven genial, mayúscula. Efectivamente que yo no conocí al amigo Ludwig, pero seguro que era tan cretino como lo pinta Harris. Ay, si yo fuese productor de Hollywood hace tiempo que habría hecho una peli de Bukowski con Ed Harris haciendo de Hank Chinaski.
La peli está bien, aunque no tiene el rollo que sí tenía Amadeus con el pique Salieri-Mozart, el Réquiem, etc.
Click y Crank, sólo recomendadas para amantes de regreso al futuro con una pipa de crack en el caso de la primera o para amantes del red bull en vena en el caso de la segunda.

Tontos con fronteras

A lo largo de esta semana, alguna gente de la que lee mi blog con mayor o menor asiduidad, me han preguntado con ojos de pánico por el tema de los nacionalismos. Quizá mi comentario del otro día sonó a "voy a atacar a los nacionalismos que ponen en peligro la unidad de España!". Peor nada más lejos de la realidad, porque también voy a atacar el nacionalismo español.
Allá voy.

Alguna vez creo que he citado las palabra de mi tío Juanito: "España es el norte de África". Y, en el tema de los nacionalismos, todavía más.
El tema no es nuevo. Antes incluso de la Guerra Civil, el PNV existía en Euskadi (o País Vasco, o Vascongadas, a elegir) y el nacionalismo catalán ya daba guerrita. Ahora mismo, en España, tenemos además de vascos y catalanes, a gallegos, asturianos y valencianos que se consideran especiales por motivos de lengua, oferta gastronómica, bailes regionales o ADN.

Porque es que lo más grave es eso. Los matices. Uséase, que un tío que nace en Barcelona no es catalán de pleno derecho. Lo eres si te apellidas Pujol, Bofill o Ferrán. Pero si te apellidas Fernández, ya no, porque corre sangre castellana por tus venas. Charnego, los llaman.
Y los vascos son aún peores. Es un fantástico ejemplo el del fútbol. El Athletic de Bilbao sólo ficha a jugadores vascos: Etxeberría, Larrazábal, Alkorta. Pero, ¿qué pasa cuando hay un riojano o un cántabro que se ponen a tiro? No pasa nada. Rebuscan en su árbol genealógico hasta que dan con un antepasado suyo que paró una vez en un prostíbulo de Barakaldo. Y ya pueden jugar. Toma ya.
Y los gallegos, fantásticos. Resulta que dicen que son distintos del resto de España. Ya sabéis, la muñeira, la nécora y el Ribeiro. Mi pregunta: si se independizan, ¿aceptarán a los millones de emigrantes de Galicia que fueron a América, y que son responsables de que a los aspañoles nos llamen "gallegos"? ¿Acaso van a crear un Nuevo Orden Mundial basado en el marisqueo como base de la economía?
Y podría seguir: los asturianos con ese castellano con las vocales cambiadas por la u (tucutu lus cujunus), esos valencianos que quieren tener lengua propia y no pueden decirlo sin que les dé la risa, o esos baleares que no les queda muy claro si prefieren pertenecer a la Corona de Aragón o ser la quinta provincia de "Catalonia is not Spain". Incluso el cantón de Cartagena quiere separarse de la opresora Murcia.

Tengo la suerte de tener amigos repartidos por el mundo y siempre me dicen que alucinan con el follón que tenemos aquí montado. Es el reino de taifas otra vez, que dice mi padre.
Y mientras el resto de Europa se dedica a quitar barreras, nosotros nos dedicamos a ponérnoslas de puertas adentro.
Que esa es otra. ¿Qué sentido tiene España? ¿O Portugal? ¿O Suecia? ¿Acaso no es todo Europa?
Y más aún. Ahora con internet, ¿no tengo yo más en común con un neozelandés fan de 24, lector de las aventuras de Dirk Pitt y beatlemaniaco que con mi vecino de al lado, que sólo escucha a Bisbal y lee revistas del corazón?

Y al final, omo siempre que el mundo pierde la razón, me quedo con una estrofa del maestro Lennon:

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace...

Ara soms una mica mès catalans


Puente del Pilar. Y en lugar de quedarme en la capital del Imperio de Felipe II a ver desfilar carros de combate de atrezzo y pirados con una cabra montesa de mascota, me he cogido a un par de los amigos más freaks que tengo y me he ido a pasar unos días la pueblo de mi abuelo en el Pirineo catalán.
Nos hemos ido Seno, Jevi y yo a desconectar un poco de esta vida de publicitarios que tan poco tiempo para respirar nos deja pero que tanto nos gusta.
Fantástico sitio, fantástico paisaje, fantástica casa, fantásticos amigos. Qué más puedo pedir.

Ahí podemos ver al Jevi sujetando con los dedos cual banderilla de aceituna y pepinillo la "Senyera", la bandera catalana.

Nos hemos dedicado a dormir mucho, leer bastante (he empezado "Angeles y demonios", de Dan Brown, y pinta tan bien como "El código da Vinci", que en versión novela me encantó) y a jugar al Trivial.


El viaje a lo más profundo de Cataluña (estamos hablando de banderas independentistas en todos lados, mucha butifarra y mucho visca el Barça) me ha servido para comprobar lo absurdo del nacionalismo. Pero no del nacionalismo catalán, ni vasco, sino de cualquier tipo de nacionalismo, incluido el español. Y tengo un 25% de catalán, un abuelo franquista y una abuela republicana, así que me pienso explayar hasta quedarme a gusto.

Pero de eso hablaré en un próximo post...

La parida de la paridad

Momento reivindicativo, consecuencia directa de mis genes Mediavilla.

Leo en El País que el Washington Post ha publicado un artículo en el que alaba la revolución de las mujeres que ha acabado con la sociedad machista española. Y de paso pone por las nubes la política de paridad en el gobierno español.
Pues yo, que no soy sospechoso de derechista y además he sido educado por mi mamá y punto, digo que me parece una soberana gilipollez la paridad de ZP.

¿Qué sentido establecer que por huevos el 50% de los ministros tengan que ser ministras? ¿Por qué no el 50% no tienen que ser hombres con bigote? ¿O el 50% mujeres que hayan visto Pretty Woman más de once veces? Son criterios estúpidos, pero es que lo del "50% tías" también lo es. Para eso, voto que reúnan a varios aspirantes a ministr@ y se jueguen el puesto con una partida de Trivial...
De hecho, se lo he dicho a muchas de las chicas que me rodean, que me parece un insulto establecer por decreto que las tías tengan un hueco donde sea, sólo por el hecho de nacer con un cromosoma distinto.

¿No será más lógico que en un consejo de ministros tengan un hueco las personas más preparadas para cada puesto? A lo mejor nos sorprendemos y sale un 97,4% de mujeres. O a lo mejor un 100% de hombres. ¡Qué más dará!

Y más todavía, sin querer alabar a los ministros masculinos que hay puestos, las señoras ministras son de premio. Porque la amiga Carmen Calvo en Educación y Cultura parece más próxima al nivel Gran Hermano que a Velázquez. Y Elenita Salgado, divina de la muerte ella, el otro día en rueda de prensa dijo delante de mis orejas "...las drogas alteran la percepción SECTORIAL" Y yo pensé que había oído mal, pero Elena lo repitió: "... debido a la percepción SECTORIAL alterada". Olé los huevos del que puso a una no-médico (o médica, perdón) a dirigir el ministerio de Sanidad.

En fin, que las tías, como los tíos, las que valen, valen, y las que no que se vayan a la mierda, que de inútiles tenemos excedente en este país.

Drogas por el Jevi



HABEMUS CAMPAÑA!!!!

Después de un concurso al cual nos presentamos en agosto, fuimos la agencia elegida por el minsiterio de sanidad para hacer una campaña antidroga. El Jevi se curró una idea bastante guapa (Jevi y Seno saben que mi idea era mejor pero sintieron el frío aliento del miedo). Y después de un rodaje maratoniano de 30 planos en un sólo día, posproducción en 48 horas y muchísima presión, el pasado lunes se presentó la campaña.
Aquí dejo una foto de Carmen, la directora de arte de esta campaña, enfrente de la lona gigante que hay instalada en el ministerio.

Por otra parte, he descubierto que los hijoputas de 24 han abierto una web con una cuenta atrás para el primer trailer de la sexta temporada (24trailer.com). Blaski y yo nos hemos puesto a maldecir y a gritar como poseidos por el espíritu de Jack Bauer. Ya queda menos para el final de la cuenta atrás...

Lo bien que lo pasamos



Desde que llegué a Madrid, hace ya seis años (y sí amigos, sigo sin ir al museo del Prado, menos mal que mi padre no lee este blog...) he tenido siempre los mismos amigos: por un lado la gente de mi clase de la facultad (Ramón, Pablo, Ana y algún otro) y los del cole (Blaski por un lado y los demás por el otro).

Pues esos "demás", es decir, Cacho, Chava, Nono, Chema, Forzi, Ramón, Don Pinpón, Paco, etc. han sido desde que llegué como mi familia. Llevamos seis años juntos, compartiendo novatadas, botellones, aprobados y suspensos, fiestas del Nebrija, resacas, un interraíl y, ahora, equipo de fútbol. Nos ha dado por hacernos un equipito de fútbol 7 y nos hemos apuntado en una liga. El nombre del equipo: La Peste.

¿Por qué ese nombre? Pues no recuerdo quién lo inventó, pero desde siempre nos han llamado así en el colegio, sobre todo porque cada vez que entrábamos a las tías en las fiestas del colegio, fracasábamos estrepitosamente y nos gritábamos los unos a los otros: "¡Qué pesteeeeeeeeeeee!". Y de ahí quedó el nombre.

El domingo jugamos el segundo partido de la temporada y lo ganamos 0-9. El primero lo habíamos ganado 0-5. Físicamente estamos bastante hundidos (salvo algún fichaje del 86 que hemos hecho a golpe de talonario) pero como equipo se notan los seis años juntos. Ya sabemos, por ejemplo, que si Chema coge el balón da igual que saques un altavoz y se lo pidas, porque no lo suelta el cabrón.

A mí lo que me gusta, además de hacer un poquito de deporte los domingos por la tarde, es que seguimos siendo el mismo grupo de amigos desde hace seis años. El escudo del equipo, que diseñé yo, viene a explicar el propósito de La Peste FC: fútbol, risas y unas cañitas después. Ganemos o perdamos, lo bien que lo pasamos.
Y de eso va la vida ¿no?