La parte del otro: ¿y si Hitler hubiera sido Adolf H.?

Hoy va de libros. Aprovechando que sale a la venta El Cuarto Jinete, de mi compinche Blaski, he decidido hablar del último libro que he leído: "La parte del otro" (La part de l'autre), del francés Eric-Emmanuel Schmitt.


El texto es una ucronía, un what if que juega con la posibilidad de que en 1908 Adolf Hitler no hubiese sido rechazado en la Academia de Bellas Artes de Viena. Lo interesante, más allá del planteamiento, es la fórmula del invento. Mientras la mayoría de ucronías acaban siendo una ficción demasiado alejada de la realidad como para que pueda resultarme interesante, "La parte del otro" cuenta al mismo tiempo las dos historias: la de Adolf H., pintor de éxito en París, admirado por la burguesía judía de su época, y la de Hitler, dictador, iluminado y suicida.


Junto a la no admisión en la Academia de Bellas Artes de Viena (que convirtió a Hitler en un amargado cuyo fracaso justificaba en que su verdadero talento era la arquitectura), el otro punto de inflexión en la vida del bigote austriaco es su relación con las mujeres. Así, mientras el verdadero Hitler mantenía una relación enfermiza con ellas (provocó el suicidio de su sobrina al anunciarse que se casaría con él), Adolf H. se sacude los complejos tras ser psicoanalizado por Sigmund Freud, y se convierte en un imán para las mujeres. 


En fin, un libro realmente fantástico. Realmente. Fantástico. 

The Grey: Liam Neeson (contra)ataca

Desde que vi Taken tengo una especial debilidad por Liam Neeson. Quizá la cosa venía de antes, de su papelón en Love Actually. O quizás por ser de lo poco rescatable de La Amenaza Fantasma. En cualquier caso, Taken le convirtió en un héroe de acción fundamental.


Así que cuando anunciaron The Grey, me pasé meses esperando el estreno de la que en internet titularon extraoficialmente "The Wolf Puncher". Y la verdad es que valió la pena. 


The Grey es, sin duda, la película más intensa que he visto en los últimos tiempos. No intensa de acción -puesto que no sucede gran cosa- sino intensa precisamente por aquello que esperas que pase... y casi nunca llega. 


A diferencia de Taken, que era una maravillosa cinta de acción que en ningún momento se tomaba en serio, The Grey es una historia de un realismo escalofriante, y he ahí su fortaleza: consigue que el espectador pase el mismo frío y la misma angustia que los protagonistas. Aunque, eso sí, los once euros pagados garantizan salir con vida de la sala.


Liam Neeson, protagonista absoluto de cada una de las escenas de la peli, justifica su sueldo bordando el papel de John Ottway, un tipo que se gana la vida defendiendo a los trabajadores de una instalación petrolífera del ataque de lobos. Cuando sufre un accidente de avión en medio de las montañas, Ottway y una serie de supervivientes tienen que enfrentarse a una manada de lobos. A partir de ahí, lo demás es un cruce de "¡Viven!" con "Diez Negritos" con Liam Neeson de protagonista. Y sólo por él, ya vale la pena comprarse la entrada.