Misión imposible con estos mimbres

Le tengo un cierto cariño a la saga de Misión:Imposible. La primera me pareció maravillosa, una especie de James Bond con una trama más cerebral y tramposa. La segunda fue como una montaña rusa, descerebrada pero espectacular. Luego llegó Bourne y redibujó el panorama del cine de espías, haciéndolo más realista, más sucio. Bond respondió con Daniel Craig y Casino Royale, M:I con una tercera parte mucho más intensa que cualquiera de sus predecesoras que se abría con una escena de tortura cojonuda. 


Al igual que Bond, las películas de M:I siempre tienen un director diferente. A diferencia de Bond, los guionistas de M:I siempre son distintos. Y una cosa es darle un guión parecido a Brian de Palma, John Woo y JJ Abrams, y otra que cada película se parezca a la anterior en que sale Tom Cruise y poco más. 


En esas estábamos cuando se estrenó Misión:Impossible 4: Protocolo Fantasma. El director elegido esta vez es Brad Bird, que venía de firmar una película que podía haber sido genial y que en cambio es aburridota como Los Increíbles. 


Por su parte, el guión podría ser perfectamente el de uno de los Bonds de Pierce Brosnan, product placement de BMW y Apple incluidos. 


Pero lo que más me ha sorprendido de la película es la poca acción que hay. Poquísima. Y en una película así, o contratas a Paul Haggis para que te escriba los diálogos como hicieron en Casino Royale, o tienes un guión a prueba de bombas, o tienes un Michael Bay moviendo la cámara. Y M:I:4 no tiene ninguna de las tres cosas. 


Después de cuatro películas, dos cosas son evidentes:
1) Tom Cruise tiene 50 años y se empieza a notar. Si el relevo es Jeremy Renner -que ya tiene 40- mal vamos.
2) Ya nadie sabe de qué va la saga Misión:Imposible. ¿Es cine de espías para adolescentes? ¿Es cine de acción inteligente? ¿Es parodia de 007 y Jason Bourne? Personalmente creo que el desafío como el título indica, es 
conseguir plantear escenarios inconcebibles para el espectador a priori, y que sin embargo después se resuelvan de manera creíble. 


No sé qué taquilla hará este M:I:4, y tampoco sé si Tom Cruise resistirá una entrega más. Yo si fuera el propio Cruise, a la sazón productor del invento, haría lo que nadie ha tenido el coraje de hacer hasta la fecha: envolver Misión:Imposible 5 con un lacito y regalársela a Quentin Tarantino.


PD: de imagen os dejo lo mejor de la cinta, las dos mozas del invento. Cada una en su estilo, tremendísimas.

Unbroken: el libro de 2011

A diferencia de mi gemelo malo, no acostumbro a escribir sobre lo que leo. Desde 2010, es verdad, apunto en la columnita a la izquierda de estas líneas los títulos de los libros que voy leyendo.

En esa lista sólo están los libros que acabo, pues desde hace años decidí no perder el tiempo acabando historias que no me gustan o interesan. Así, he abandonado tres o cuatro libros desde enero pasado.

"Unbroken", en cambio, es de esos libros que uno no olvida. Si Louie Zamperini, el protagonista de esta historia real, hubiese vivido solo un tercio de las cosas que le han pasado, ya habría valido la pena escribir sobre él. Un tipo que participó en los Juegos de Berlin en el 36 y acabó dando la mano a Hitler, que se hizo bombardero en la Air Force americana después del ataque a Pearl Harbor, que sobrevivió 47 días en una balsa en el pacifico, bebiendo lluvia y comiendo gaviotas, que resistió 25 meses en campos de concentración en Japón, y que hoy, a los 94 años, vive para contarlo.

No os digo más. Id a una librería, compradlo ("Invencible", en castellano), y alucinad con la increíble historia de Louie Zamperini.