Independizados



Hace una temporada, un poco aburridos de los cortometrajes, y todavía sin medios materiales para hacer el tipo de cine que nos gustaría poder hacer, Blaski y yo tuvimos una idea: ¿por qué no hacer una serie y colgarla de internet? Ya sé que la pregunta no era tan aguda como: ¿por qué no inventamos una máquina del tiempo y la metemos en un DeLorean? Desde luego la idea no era nueva, pero nos hacía ilu hacer nuestra propia historia.

Así que escribimos unos cuantos capítulos, llamamos a nuestros amigos actores, conseguimos que nuestro músico oficial nos hiciera una vez más una partitura sin ver un euro, y liamos a la gente de Atico para que nos hiciese la web. El resultado, Independizados, una serie absolutamente sinvergüenza, ya está disponible en http://www.independizados.com/.

Cada semana iremos colgando un capítulo con historias parcialmente autobiográficas, parcialmente no. Nos negamos a especificar qué pertenece a un grupo y qué a otro.

En fin, que esperamos que os haga reir, que es de lo que se trata.

Closing the chiringuit

Después de un poco más de una semana en mi tierruca, me toca volver, a lo Contador, a los Campos Elíseos.

Semana, por cierto, plagada de noticias que no he comentado por pura vaguería, pero que resumo aquí:

- pillaron al Solitario con el carrito de los helaos. Vaya bufón el tío.
- echaron a Rasmussen deo Tour... sin haberse probado que se dopó! Alucinante, ahora te echan por mentir. Eso sí, Contador mucho más ciclista que el llorica de Pereiro y su escapada de media hora en 2006.
- Putin organiza un campamento para las juventudes putiniescas (o como sea): ese tío va a empezar a ser un problema en breve. Bien haría la CIA, a la que tanto se critica en el ambiente liberal europeo, en cepillárselo...
- y, por supuesto, acabamos la primera temporada de 24: grandes sorpresas al comprobar que el topo era... ya sabéis quien. Tuvimos que salir corriendo para comprar la segunda temporada. El que avisa no es traidor, esta serie engancha.

En fin, que ahora un mes pasando calor en París, y la primera de septiembre mi tierra adoptiva. A beber pomada y nadar en el Estanque...

Una peli de juguetes, según Michael Bay

Hoy he ido a ver uno de los pocos blockbusters del verano que me quedan por ver. Después de las decepciones de Spiderman 3 (floja), Shrek 3 (aburrida) y Piratas 3 (insoportable, de esta he decidido ni hacer un post), me quedaba Transformers.

Vaya por delante que yo nunca jugué con los Transformers. Siempre me pareció una idea un poco tonta, eso de los robots que se convierten en coches. Y me lo sigue pareciendo.
Pero la fui a ver por dos simples palabras: Michael Bay. Sin duda, el mejor director de cine de acción actual, para mi gusto por encima de otros muy buenos como James Cameron o el mismo Tarantino.

La peli es tontorrona a más no poder. Robots buenos y robots malos se dan hostias hasta en el cielo de la boca para quedarse con una caja que nadie termina de entender muy bien para qué coño sirve.

Ahora es cuando entra el factor Michael Bay en escena. Lo que en principio eran unos robots de plastiquillo de colores made in Vietnam, Bay lo transforma en unas máquinas gigantes que se mueven de manera espectacular.
Sin llegar al nivel de otras secuencias de acción del propio Michael Bay (ahora mismo me viene a la cabeza la persecución por la autovía de Dos policías rebeldes 2), lo cierto es que en todo momento consigue que te creas que esos robots reparten estopa. Y mucha.
Quizás echo un poco de menos la tradicional limpieza de la acción de Bay, con pocos elementos, alguna cámara lenta y el uso del silencio como elemento de la acción. El caso es que en Transformers, entre las mutaciones de los bichos y la cantidad de máquinas que hay en pantalla al mismo tiempo, hay momentos en que te quedas en la butaca intentando descubrir si el robot que se está comiendo hostias como panes es de los buenos o de los malos.

Aunque, sorprendentemente, lo que más me ha gustado de la película es su primera mitad, en la que se presentan los "personajes". Especialmente buena me parece todo el rollo entre el coche nuevo del protagonista y las canciones en la radio, y sobre todo la secuencia en casa de los padres del prota, con los Transformers camuflados en el jardín. Genial.

Los efectos especiales, de ILM (Star Wars, Regreso al futuro, Parque Jurásico), a la que la gente parecía descartar tras el auge de Weta
(El señor de los anillos) son sencillamente los mejores del verano. También es cierto que ILM ha sido responsable de los peores efectos del verano, en esas batallas de Piratas del Caribe 3 que (igual que las de la dos) parecen sacadas de un videojuego de 1998. Se ve que en esa peli tenían a los becarios trabajando. O estaban todos borrachos. No sé.

Y ojito al chaval protagonista, Shia La Beouf, cuyo lado cómico me ha gustado mucho (consigue no ser un adolescente-incordio como el de, por ejemplo, La jungla 4) y que está en pleno rodaje de su papel como hijo de Indy en el nuevo capítulo de las aventuras del doctor Jones.

En definitiva, un película de acción muy entretenida. Yo desde luego no podía esperar menos de Michael Bay.

Próxima peli de juguetes en el horizonte: los Masters del Universo. Y de esos sí que soy fan incondicional. Así que no seré tan benevolente con su adaptación al cine.

Indignado (y punto)

Una vez más, la libertad de expresión se olvida en este país. Con la Casa Real hemos topado. No sólo les mantenemos abierto el chiringuito con nuestros impuestos, sino que ahora no nos dejan reírnos de ellos.

Lo bueno del tema es que la portada la ha sacado El País, con lo cual toda España la ha visto ya y se ha podido reir del imbécil del heredero y de la trepa de su esposa.

A ver qué día os ponemos de vuelta en la frontera, pandilla de parásitos.

De cervezas y castigos por Europa

El pasado sábado a las 4 de la mañana, mi amigo Cacho y yo nos levantamos en París, y nos dirigimos al aeropuerto de Orly, donde un vuelo nos llevó a Berlín, ciudad en la que nos esperaban Chava y Nono. Pasamos en Berlín tres días muy intensos, en los que nos dio tiempo a ver cosas como el Reichtag, Potsdamer platz, Alexanderplatz, Unter den linden, la plaza donde los nazis quemaban libros (de cuyo nombre no me acuerdo), la universidad Humboldt, el Sony Center, el "museo" de los calabozos de la central de las SS o la Hauptbanhof. Son cosas muy chulas, pero cuando las ves con un sol de justicia y con una resaca de espanto, al ritmo de escapado en el Tour que imponía Cacho, se convierte en una especie de castigo. Y, hablando del Tour, conseguimos que el Chava aguantase sin verlo tres días. El tío se sabe hasta el nombre del utillero del cuñado de Alejandro Valverde. La madre que lo parió.

Pero, sin duda, a lo que nos dedicamos más en profundidad, fue a conocer Berlín Este, ese pedazo de Berlín que los rusos arrancaron como trofeo tras patear el culo de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, ahora reconvertido en lugar de ocio y cachondeo variado. A uno le sorprende ver esos edificios heredados de la época comunista, con su cemento armado, sus puertas de metal y su diseño minimalista por no decir zafio, ahora reconvertidos en bares, tiendas hippies o espacios de arte. Y todo a unos precios francamente ridículos (cerveza, 50 céntimos, pizza gigante, 1,50 euros, y así todo). Además, me reencontré con la variante de Coca Cola que más me gusta, la Coca Cola Vainilla, que no sé por qué cojones no comercializan en España, y en cambio nos dan la mierda esa al limón.

Sin lugar a dudas, lo que más nos gustó de Berlín fue... el garito con piscina sobre el río Spree. Con un nombre impronunciable (como casi todo en alemán, idioma cuyo estudio aprovecho estas líneas para confirmar oficialmente que abandono), el sitio consistía en una "playa" adosada a un muelle, todo lleno de tumbonas en las que se podía tomar desde una cerveza hasta un perrito caliente. Evidentemente, todo esto aderezado por mogollón de tipos en bañador (que pasaron inadvertidos a nuestros ojos) y chicas en bikinis (que concentraron buena parte de nuestra atención). Fantástico concepto. Quién tuviese río en Madrid para hacer lo mismo...

El martes, todavía con "monsieur mazo" castigándonos por los excesos de la noche anterior (cuya crónica no se puede reflejar por escrito, dejémoslo en que al final no cogimos el metro de las 4:10), Chava y Nono volvieron a Madrid, y Cacho y yo nos fuimos a conocer la ciudad donde Rosa de España perdió un par de kilos (no es grave, le quedan muchos más) sudando en Eurovisión: Tallin.
La historia de Estonia nos pareció una puta mierda, ya que se han pasado los últimos mil años ocupados por, respectivamente, daneses, suecos, alemanes, rusos, polacos, alemanes otra vez y soviéticos por fin. Stalin se ventiló a 20.000 personas en el año 49, por si les daba por rebelarse o algo. De hecho, el museo más interesante que encontramos se llama "Museo de la ocupación".

La ciudad está bien. Bueno, miento. El 3% de la ciudad está muy bien. Este porcentaje corresponde a la superficie de la ciudad medieval, que está llena de murallas, torres e iglesias (hasta visitamos una iglesia ortodoxa, en plan culturetas, que daba un poco de yuyu con un tío haciendo ummmmmmmmmmmm en voz alta), y que es lo que mola. Porque el resto de Tallin (y sí, nosotros salimos a verlo contra la opinión de todas las guías turísticas) se compone de avenidas grises, tranvías decrépitos y edificios diseñados con escuadra y cartabón. Eso sí, para los interesados en conocer cómo eran las ciudaddes comunistas, éste es un buen ejemplo. No es de extrañar el asco que les tienen a los rusos por allí.

Lo peor de todo, la moneda local. resulta que los muy cánceres no han cumplido los criterios de inflación de la eurozona, y como son un país de mierda, pues les han dicho que se esperen un par de añitos. Y ahí nos tienes a nosotros, moviéndonos con coronas estonias, que son como las liras, que te dan un millón y no sabes si celebrarlo o metértelas por el recto.

Aunque sin lugar a dudas, comentarios, réplicas o eventualidades, lo mejor de Estonia son... las mujeres. Parece increíble, pero en dos días y pico no vimos una fea por la calle. Asombroso. Como asombroso fue ir a un sitio de copas y ver que, de treinta mujeres, las treinta eran diosas del olimpo, máximas exponentes de la raza aria que tanto le gustaba al bigotes alemán.

Y, ayer viernes, me levanté de buena mañana en Berlín (ver foto), y ya estoy de vuelta en Santander. A comer, dormir y ver fuegos artificiales. Y, de paso, ir al cine a ver las últimas películas pendientes de ver. Ah, y he retomado 24 desde la primera temporada. Por aquello de refrescar...

Viene el verano

Ya llegó el verano, ya llegó la fruta, y el que no se agache... ya sabéis. Me he pasado una semana con bastante lío, así que no he puesto nada por aquí. Las grandes y sin embargo absurdas noticias de la semana son:

a)conseguí un cable HDMI, es decir, que ahora la play station 3 se ve DE LA HOSTIA con sus 1080 líneas de definición. sólo me falta el traje de Spiderman para conseguir realismo 100% (me lo estoy pensando desde que tenía 3 años)
b)ya tengo cortinas en casa. Puede parecer una tontería, pero creedme que en mi cuarto hace el sol del infierno a partir de las seis y media de la mañana.
c)me he visto la trilogía de Alien entera, cosa que no había hecho hasta ahora. Me han gustado mucho, especialmente la 2. Hay una cuarta película por ahí que no pienso ver por dos razones: primero, porque no tiene sentido hacer una cuarta película después del final de Alien 3. Y segundo, porque el director es el mismo francés sinvergüenza que hizo Amelie.
d)ya es oficial, mi madre está enganchada a 24. Aunque con ligeros problemas a la hora de entender el concepto “1 DVD = 4 capítulos”, ya está luchando por saber cuál será el destino de Jack Bauer.

Y por último, me marcho de vacaciones. Cuatro días en Berlín y tres en Estonia. Y después, a mi Santander querido, a tomar Viña Esmeralda, caracolillos con alfiler y tortilla de patata en "casa YK".
El blog supongo que estará un poco parado estos días, pero prometo que volverá con novedades novedosas.

Y, como última cosa, os dejo un clásico del verano, que es un spot que ha grabado Pamela Anderson retomando su papel de... vigilante de la playa! Aviso a navegantes: vuelven los 90 (aunque a atilakis le duela). Luego no digáis que no os lo advertí.

Fiesta chez moi


Ayer monté fiesta española en mi garito parisino. Se vinieron todos mis amigos franceses, lo cual no es mucho decir porque son, como veis, cuatro!
De izquierda a derecha, Antoine, un tipo con una vida sorprendentemente paralela a la mía, Emilie, la novia de Antoine, de apellido Alonso y que farfulla un español de lo más cómico, Mathieu, el tío más alto del mundo, que además es incondicional de David Hasselhoff, y Eva, que es mi compi de curro, que está tremenda (del verbo tremenda, para ver en directo chavales) pero que busca un marido judío para tener hijos y esas cosas. Lo malo de ella es que no puedo contar los típico chistes de "un judío se va a lavar las manos y coge el jabón y...".
Les puse un variado español a base de morcilla frita en la placa que me regaló Leti (golden), chorizo, lomo y jamón serrano, con vino de rioja y albariño. El postre fue cosa de ellos, que trajeron palomitas... con chocolate! ¿Puede haber algo más goncho que eso?
Y hoy me he levantado resacoso y con la casa de aquella manera... Nadie avisó lo complicado que es sacar los restos secos de morcilla de entre las púas de un tenedor, maldita sea.

Yipi ka yei, de vuelta a la jungla

Hoy he estado en el cine viendo "Live free of die hard", en España "La jungla de cristal 4". Los que no la hayáis visto, y penséis verla, podéis dejar de leer... o no, porque maldita sea ¿qué os puedo joder de una peli como ésta?

Primero de todo, un alivio: esta no es "Spiderman 3" ni "Shrek tercero" ni "Piratas del caribe 2". Ni mucho menos. Pero tampoco es la Jungla 1, 2 o 3.
Dicho esto, empezaré por el primer problema de la peli, algo que uno ya sabe antes de entrar al cine: por primera vez en toda la saga, "La jungla de cristal" es una película no recomendada para menores de 13, en lugar de 18. Uh-oh, adiós a los desmembramientos de los malos, adiós a los tacos, adiós a la violencia explícita. Mal vamos.

Y no sólo eso. Porque lo peor de la peli es, sin duda, la sensación de que la han hecho más que pensando en los fans de las tres primeras, que ahora tenemos entre 25 y 35 años, en los chavalitos de 15. De ahí que, junto a Bruce cincuentón Willis, metan a un chavalín que está tan creíble como hacker como Blaski de luchador de sumo.

Hasta ahí lo malo.

Lo bueno es, sencillamente, Bruce Willis. Qué tío, qué grande es. Es grande en cualquier peli, pero particularmente en las Junglas, cuando se pone a partirse el culo en la cara de el/los malos, es espectacular. Por no hablar del yipi-ya-yei, motherfucker, aunque he de decir que lo de mothefucker lo dice esta vez un poco de soslayo, no sea que hiera sensibilidades.

Por cierto, que si todos nos preguntábamos qué clase de malos iban a poner, si árabes, chinos o capos de la droga sudamericanos, los guionistas sorprenden poniendo a un grupo de terroristas... franceses! Entiendo que eso no importe una mierda en España, pero creedme que cuando se ve al malo hablar francés y tú estás rodeado de gabachos en un cine de los Campos Elíseos, se monta un revuelo considerable.

El resto de cosas de la peli están bien, pero no increíbles. Hay un par de set-pièces (este palabro lo he aprendido hace poco y me apetecía usarlo, qué pasa) como la persecución del camión y el caza, la del 4x4 y el ascensor, y la del túnel al principio. Tomad nota de ellas. Pero, qué queréis que os diga, son tres escenas que ya existen. Es decir, que me parece que después de, respectivamente, "Mentiras arriesgadas", "Parque jurásico" y "El mito de Bourne", esas escenas de cazas, 4x4s y túneles son difícilmente superables.
Qué más... la música bien, sí, la fotografía bien, la dirección bien (mucha cámara en mano, el amigo Wiseman parece que también es fan de 24), los actores bien (aunque el malo no lo llega a Alan Rickman a la altura del escroto). Pues eso, que bien.
Sin embargo, uno se pregunta qué hubiera sido de esta peli en manos de a) una productora menos conservadora que la Fox actual y b) un director con un poquito más de arte en la dirección de actores. Les doy de margen para rectificar hasta el DVD director's cut.
A ver si leen este post y se estiran un poco.

It's only rock & roll (but I like it)


Finde largo en Madrid. Música, publicidad, cañas en La Latina, compras en H&M, jamón serrano en El Corte Inglés, el terremoto de mi prima Julia, Shrek 3 con la Principita, pelea a muerte con Beatle, infamia con la Peste... Y todo en cuatro días en Madrid.

Por orden cronológico, llegué y me fui a comer al chino (pronúnciese "chaino") con mis amigos de la agencia. Entre bromas y rollitos volvieron las anécdotas de los dos últimos años y pico. Luego, sin tiempo para respiar, pasé por la agencia y me teletrasportaron al rodaje de la nueva campaña de la droga, que han vuelto a ganr los chicos, demostrando que ni Seno, ni Jevi ni yo somos insustituibles.

Entro en el rodaje y me agarra un tipo del brazo. Me giro, un poco molesto y dispuesto a hacer valer mi condición de "agencia de publicidad" en un rodaje pagado por nosotros. Y resulta que es el puto Blaski, una vez más a cargo del meikin of del asunto. Con lo que le pagan salva el mes, y parte del que viene. Golden.

De nuevo, sin parar, me voy al concierto de los Rolling con Obelix y Mrs Obelix. Bien. Mal. No lo sé. Por un lado, fantástico. Dos horas de clásicos sin pararse ni a respirar. Honky tonk woman. Satisfaction. Brown sugar. Pero sin duda me quedo con "You can't always get what you want" y sobre todo con "It's only rock & roll" desde el círculo central del Calderón. La parte mala del concierto fue lo previsible del tema: me sabía el principio, lo del medio y el final. Pero también es cierto que si llegan a innovar les metemos las guitarras por el recto.

Cañas con Jevi después del concierto.

Viernes, me paso a por mi título que me certifica como francoparlante (ya me gustaría) y me voy a comer con padre y abuela incluidos. Discuto con mi padre, que afirma preferir una visita de Benedicto XVI al festival europeo de gays que se ha montado en Madrid este finde. Me peleo con el gato de mi abuela, que tiene una sorprendente autoestima pese a acumular derrota tras derrota en su cuenta.
Me voy a la escuela de mi rpima María, la cual está desaparecida en combate. Así que veo a primos y tía, y me tomo otra caña con ellos.

Me voy a casa, me cruzo dos minutos con Bea, que se piraba de infamia, y me vuelvo a ir, esta vez con mis amigos del Nebrija. La Peste vuelve a demostrar su talento por Huertas, cerrando el chiringuito en algún momento después de la salida del sol. El mejor sin duda Forzi, que dos horas después de acostarse recibió en casa a sus padres y hermanas para acudir a su propia graduación en Medicina, Cirugía y Cachondeo.

Sábado, pereza matinal, donettes para desayunar (en París no hay qué queréis) y palomitas para comer mientras vemos Shrek 3. Decepción. Es todavía más repugnante que las dos anteriores. El cuerpo me pide volver a ver Toy Story. Entro en H&M y me llevo media tienda. Gran momento de renovación de ropa interior. Me planteo hasta tirar alguna reliquia histórica, pero los genes Mediavilla luchan contra ello. Veremos.

Sábado noche. Cena de Mediavillas. Cañas con la gente de Santander. Mucho homosexual con pintas de maricón por el centro de Madrid. Cero problemas en la calle.

Otra caña con la Peste. Forzi ni viene. Pa qué.

Domingo: cañas en La Latina. Me empiezo a preguntar cuántas cañas se pueden tomar en cuatro días. Kátia compra una bandera española, desafortunadamente sin el pollo en medio como gustan en mi Santander querido, y me la firman todos. La tengo puesta en mi mueble friki ya.

Pereza infinita. Recojo mis cosas y me meto en el Metro. Soy el único heterosexual del vagón. Y el único español, también.
Compro la revista "Imágenes" en el aeropuerto, mi favorita, y me la olvido en el kiosko. Putas. Tengo que llamar para suscribirme.

Me siento en el avión y me quedo frito. Enorme Madrid. Volveré, chavales. Ahora en París toca descansar.