Hoy se cumplen 40 años de la separación oficial de The Beatles. Aunque gran parte de la culpa la tuvo Yoko Ono, los cuatro de Liverpool se separaron después de más de diez años juntos.
Como con los filósofos de la Grecia clásica, cuál era la probabilidad de que tres talentos como Lennon, McCartney y Harrison se juntasen en una ciudad como Liverpool. El debate sobre quién tenía más talento de los cuatro creo que está vacío de contenido; basta con ver las carreras por separado de los cuatro para darse cuenta de que el verdadero Genio con mayúscula era Lennon, y McCartney se iluminaba simpáticamente cuando estaba a su lado. Harrison, con mucho más talento que el de su papel en la banda dejaba entrever, se sentía oprimido por el ego del dúo Lennon-McCartney. Y Ringo, tocando los tambores en silencio, era con George Martin y Brian Epstein parte del pegamento que los mantenía unidos.
No tuve la suerte de vivir la beatlemanía en directo, pero apuesto a que la gente que estaba en la Tierra aquel 10 de abril de 1970 se acuerda de dónde estaba cuando se enteró del final de los Beatles.
Os dejo su última actuación en directo, en enero del 69 sobre el tejado de su productora Apple. ¡Cuánto habría dado yo por estar ahí! Pero como no puede ser, voy a darles mi particular homenaje tocando unas cuantas en el Beatles Rock Band.
Tomo prestadas por último las dos fantásticas frases que dejó Paul al anunciar el final de los Fab Four:
"The world is still spinning and so are we and so are you. When the spinning stops, that will be the time to worry. Not now. Until then, the Beatles are alive and well and the beat goes on."
