Christopher Walken > Hugh Jackman

Mira que Hugh Jackan no sólo me parece uno de los tipos indiscutiblemente guapos, sino que además me cae bien. Lo que no puede ser es que deje que DDB París le ponga a hacer esto

porque por mucho que lo intenten jamás podrán hacerlo igual que esto

Y además, que Hugh Jackman está bien, pero Christopher Walken sigue siendo un crack.
PD: a mí me daría bastante vergüenza proponer esta campaña a Lipton.

Saliendo de la crisis a hostias

Se cuentan por docenas los gurús del márketing que en los últimos doce meses nos han contado la película de que, en chino, el pictograma de la palabra "crisis" es el mismo que el de la palabra "oportunidad".

La mayoría de las grandes multinacionales no han entendido el mensaje, o han hecho oídos sordos, y sin embargo la mayor multinacional del mundo no ha dejado pasar el tren: la iglesia católica francesa acaba de lanzar una campaña por todo lo alto para reclutar sacerdotes.


Toda acción de márketing empieza por un problema a resolver: desde los 37.555 sacerdotes que repartían hostias en Francia en 1970 se ha pasado a 15.440 en 2008.
Y también toda acción de márketing pasa por explotar una oportunidad de mercado: el descenso en el número de religiosos contrasta con el 10% de desempleo y subiendo que gastan al norte de los Pirineos, con aumentos del 7,2% de los menores de 25 y del 12% entre 25 y 49 años que buscan trabajo.

¿Y qué mejor curro que uno que no exige grandes esfuerzos ni físicos ni intelectuales, y que asegura techo y comida, más primas por trabajar los domingos?

Blanco y en botella, el Servicio Nacional de Vocaciones de la Iglesia Católica ha sacado los tanques publicitarios a la calle, a la caza de candidatos para la Operación Triunfo del sacerdocio.

Según reconoce la propia Iglesia, el target de la campaña son los jóvenes entre 16 y 22 años. Tampoco se ha reparado en gastos para el despliegue de medios, que incluye postales en bares, restaurantes y cines, así como anuncios en prensa, un sitio web -que sorprendentemente se lanzará mañana, con la campaña ya empezada- y hasta una página de Facebook, donde la imagen de cabecera reza "Jesus is my Boss".

La agencia responsable de semejante despliegue (en Francia las agencias suelen firmar sus piezas) es Bayard Service, que investigando en su web descubrimos que se trata de un chiringuito "al servicio de la comunicación comercial de las comunidades cristianas" (sic). Otros trabajos de la agencia incluyen la maquetación de las revistas Le lien ("El vínculo"), Amour et Famille y Rencontres ("Encuentros"), huelga decir que todos ellos blockbusters en sus respectivas diócesis.

Ardo en deseos de ver el ROI de esta campaña. O bueno, si Bayard Services no alcanza a medir estas cosas, por lo menos que incrusten Google Analytics en la web, para ver hasta qué punto la crisis empieza a ser preocupante de verdad.

Menos furia, y más historia

Soy diez años demasiado joven para haber visto las películas de Harryhausen en su momento. El rollo del stop motion ya estaba desfasadísimo cuando empecé a interesarme por otra cosa que no fuera Espinete o MA Baracus. Así que Jasón y los Argonautas la vi entre bostezos ya en la facultad, y jamás me molesté en ver su última peli, Furia de Titanes, hecha en el 81.
En cambio me he animado a ir a ver el remake. Como buen pajillero hollywoodiense, leí primero en internet que el 3D de esta peli se había hecho deprisa y corriendo para aprovechar el efecto Avatar, habiendo completado la adaptación tridimensional en dos meses en lugar de los nueve que suele llevar el proceso. 

Tengo al francés Louis Leterrier por un director de acción solvente, capaz de salir mejor parado que Ang Lee de una película de Hulk, y responsable de una buena peli de mamporros como fue Transporter 2.

El problema es que cuando te dan un guión que incluye un caballo alado, te llames Leterrier o te llames Spielberg, es muy probable que te salga una cosa ridícula. Y es que con las películas de fantasía, de grandes decorados y barrocos vestuarios, o lo clavas, y te sale El Señor de los Anillos o 300, o bien te lo tomas a cachondeo, y te sale Willow. Cualquier término medio, como esta peli, supone cagarla irremisiblemente.
Y es que Furia de Titanes 2010 es una concatenación de escenas de acción, como si de los niveles de un videojuego se tratase, siempre con un nuevo desafío después de haber derrotado al penúltimo enemigo. Como si un puñado de guionistas de doce años hubieran decidido pasar del planteamiento y el nudo, y se hubiesen quedado sólo con el desenlace de la historia. Un desenlace, eso sí, de 100 minutos de duración.

Más allá de la ausencia de personajes interesantes, o de una motivación (paréntesis: se supone que el motor de la historia es salvar a Andrómeda, que tiene tres planos en toda la peli, y sólo el último con el protagonista, que la trata como si fuera la mujer de la limpieza), el mayor problema de esta Furia de Titanes es que es una película que se toma en serio a sí misma. Sólo así se explica que la Warner haya decidido contratar a Liam Neeson, Ralph Fiennes, Mads Mikkelsen o el chico de moda en Hollywood, Sam Worthington. 
Quitando a Mikkelsen -que aún así lo hacía mejor con el ojo que sangraba de Casino Royale- los demás actores parecen estar allí contando los minutos para cobrar su cheque. Neeson (Zeus) se pasa media película vestido como un caballero del zodiaco, berreando frases grandilocuentes con la voz grave, un poco como cuando éramos niños y quieríamos imitar la voz del malo del inspector Gadget. No me extraña que, como se ve en la foto, le tuvieran que dar aire entre toma y toma. Fiennes tampoco es que tenga un papel como el de El Paciente Inglés, pero tampoco le pone mucho cariño al tema. Yel bueno de Sam lo intenta, y hasta juraría que hace parte de sus escenas de acción, pero nació sin talento interpretativo, y no es su culpa. Nos le quieren vender como el nuevo héroe de acción, y ni tiene la mala hostia de Stallone, ni el carisma de Arnie ni la ironía de Bruce Willis.

La buena noticia es que me regalaron las entradas del cine, así que lo único que me duelen son las dos horas invertidas. Ahora empieza la temporada fuerte. Próximas paradas, Kick Ass y Iron Man 2.

You can't beat the Beatles

Hoy se cumplen 40 años de la separación oficial de The Beatles. Aunque gran parte de la culpa la tuvo Yoko Ono, los cuatro de Liverpool se separaron después de más de diez años juntos. 

Como con los filósofos de la Grecia clásica, cuál era la probabilidad de que tres talentos como Lennon, McCartney y Harrison se juntasen en una ciudad como Liverpool. El debate sobre quién tenía más talento de los cuatro creo que está vacío de contenido; basta con ver las carreras por separado de los cuatro para darse cuenta de que el verdadero Genio con mayúscula era Lennon, y McCartney se iluminaba simpáticamente cuando estaba a su lado. Harrison, con mucho más talento que el de su papel en la banda dejaba entrever, se sentía oprimido por el ego del dúo Lennon-McCartney. Y Ringo, tocando los tambores en silencio, era con George Martin y Brian Epstein parte del pegamento que los mantenía unidos.

No tuve la suerte de vivir la beatlemanía en directo, pero apuesto a que la gente que estaba en la Tierra aquel 10 de abril de 1970 se acuerda de dónde estaba cuando se enteró del final de los Beatles.

Os dejo su última actuación en directo, en enero del 69 sobre el tejado de su productora Apple. ¡Cuánto habría dado yo por estar ahí! Pero como no puede ser, voy a darles mi particular homenaje tocando unas cuantas en el Beatles Rock Band.




Tomo prestadas por último las dos fantásticas frases que dejó Paul al anunciar el final de los Fab Four:

"The world is still spinning and so are we and so are you. When the spinning stops, that will be the time to worry. Not now. Until then, the Beatles are alive and well and the beat goes on."

Radioactivität

No lo puedo evitar, me encantan estos gráficos.
Mejor aún si se leen con Kraftwerk de fondo.

Una (otra) de piratería, parte II

Otra costumbre muy nacional es la de poner el grito en el cielo por cualquier cosa, y luego no hacer nada de nada para mejorar la situación. Esto es, concretamente, en lo que se ha basado tradicionalmente la actividad de los sindicatos en España; ni siquiera han sido capaces de conseguir un día al mes libre como recuperación de horas extras, como los franceses.

Vaya por delante que no estoy a favor del pirateo indiscriminado. Yo creo que los autores de contenidos, sea en la forma que sea, deben recibir una remuneración por su trabajo. Ojo, que no digo una remuneración "justa" -la justicia siempre depende del cristal con el que se mire- sino aquella que fije el libre mercado. 
Por lo tanto, también creo que a esa gente que dice que subir un torrent es igual que prestar un libro a un amigo, habría que pasarla por la quilla.

Hace diez o quince años, las ventas de películas de vídeo crecían exponencialmente, cualquier artista de medio pelo podía ganar un disco de oro, los cines estaban hasta la bola y los libros... bueno, dejémoslo en que se vendían unos cuantos más que ahora.

El problema es que llegó internet, y el modelo de negocio saltó en mil pedazos. La tecnología permitió el intercambio de datos a cada vez mayor velocidad, y esto desembocó en un cambio más profundo: la gente se acostumbró a tener acceso a los contenidos sin pagar por ello.

Así que todos las compañías que tradicionalmente se han dedicado a la difusión y venta de contenidos, desde las discográficas hasta las multinacionales de Hollywood, pasando por editores de libros y un largo etcétera, están como los indios cuando se encontraron con el ejército de Cortés, intentando sobrevivir en una batalla que tienen perdida de antemano.

Salía en la edición de ayer del LA Times -el mismo que sacó al Sombrerero Loco en su portada- un artículo que aseguraba que las majors de Hollywood se planteaban dejar de vender DVDs en España a causa del crecimiento de la piratería. Probablemente lo primero que debieran hacer es mirarse al ombligo y bajar los precios de las películas en soporte físico. Desde el momento en que es más barato comprarse un DVD en el Amazon inglés (con sus correspondientes gastos de envío) que acercarte a El Corte Inglés a por él, hay un problemita. Si retiran los discos de las tiendas, una parte de la gente que compra películas lo hará por internet, y otra parte aprenderá a conseguirlas gratis online. Y vaya usted a convencer a estos últimos de volver a pagar por ver una peli en casa.
Dice el adagio que, si no puedes con el enemigo, más vale aliarse con él. Llevado al terreno de los contenidos online, esto es lo que han hecho, por ejemplo, los Monty Python. Conscientes de que sus sketchs se adaptaban perfectamente a los gustos de la generación YouTube, decidieron abrir un canal en YouTube. El texto de bienvenida es sencillamente sublime: "For 3 years you YouTubers have been ripping us off, taking tens of thousands of our videos and putting them on YouTube. Now the tables are turned. It's time for us to take matters into our own hands. We know who you are, we know where you live and we could come after you in ways too horrible to tell. But being the extraordinarily nice chaps we are, we've figured a better way to get our own back: We've launched our own Monty Python channel on YouTube."

A diferencia de otros que también han abierto chiringuito en la web de vídeos de Google, los Python tuvieron la brillante idea de poner, al lado de cada vídeo gratuito, links a sus DVD a la venta en amazon.com. El resultado habla por sí mismo: subieron hasta el número 2 de los más vendidos, con un aumento del 23.000% en sólo dos meses.

Es sólo un ejemplo, pero lo que deja en claro es que hay maneras de conseguir que la creación de contenidos y su difusión online sea rentable. Sólo hace falta tener la suficiente imaginación para saber cómo hacerlo.