Películas y generaciones

He visto por fin Lawrence de Arabia. Tenía 216 razones para no verla, tantas como minutos de metraje tiene la película. Aún a riesgo de que suene petulante, me cuesta encontrar tres horas y media para pasarlas delante de una película. 

Los estudios dicen que pertenezco a la generación Y, esa en la que los niños nos criamos entre ordenadores, videoconsolas y mandos a distancia. Y reconozco que me cuesta mucho mantener la concentración durante más de dos horas. Demasiados estímulos externos -internet, móvil, etc.- y demasiadas cosas en la cabeza pendientes por hacer. 

Aún así, me senté conmigo mismo a ver la que dicen es la obra maestra de David Lean. La película que se disputa con Ciudadano Kane y alguna otra el honor de ser La Mejor Película de la Historia del Cine. La favorita e inspiración de Steven Spielberg. Guau.

La historia me la sabía antes de verla: TE Lawrence, oficial del ejército inglés que lideró la insurrección de los árabes contra los turcos en la Primera Guerra Mundial. Suficiente para que me interesase. 

La cosa es que, hablando pronto y mal, Lawrence de Arabia me ha parecido un aburrimiento. 

Sé que es políticamente incorrecto decirlo y probablemente merezco que me lapiden a los pies del Muro de las lamentaciones, pero qué queréis que os diga. Esos planos interminables. Esa acción estática. Esas secuencias que no aportan nada. Esos actores que parecen recién salidos de una representación de Othello en un teatro londinense. Ese Obi Wan Kenobi haciendo de árabe. Esa música machacona. Esas tres horas y pico de peli. Se me ha hecho duro.

Una de mis grandes ilusiones es sentarme un día con mis hijos y ponerles todas esas películas que me hicieron amar el cine desde que era pequeño: Indiana Jones, Regreso al Futuro, las veintidós de 007, el Lebowski, Toy Story, Superman II, Jurassic Park... los que me conocéis ya sabéis de qué hablo. Y después de haberme aburrido con Lawrence de Arabia, una película realizada sólo veinte años antes de que yo naciera, me pregunto si algún día mis hijos no bostezarán viendo las películas con las que yo crecí. Ahora al menos sé que no les culparé por ello. 

Es más, me temo que serán ellos los que tendrán que sentarme a ver sus películas favoritas, y no al revés.

Drive: ¿y si Michael Mann hubiera dirigido Transporter?

Hoy he hecho algo que me encanta y que, por mi amor por el control de las situaciones, no suelo hacer: ir al cine a ver una película sin haber visto antes el tráiler. 


Drive se llama la afortunada. Protagonizada por Ryan Gosling, al que hasta que no he mirado su ficha en IMDB creía que había interpretado a Shaggy en Scooby Doo, y dirigida por un realizador danés que se llevó la Palma de Oro en Cannes al mejor realizador por esta peli.


Si tuviera que resumir Drive en una frase, diría que es la intersección entre Transporter y el Collateral de Michael Mann.


Drive es la historia del personaje de Gosling, un tipo que es doble de acción en Hollywood y mecánico de coches de día, y chófer de criminales de noche. Gosling, que entiendo que tenga su público, no mola tanto como Jason Statham.


La historia, por mucho pajilleo en torno al guión que estoy seguro irá in crescendo en los próximos meses, es bastante corriente, e incluye varios de los clichés que hemos visto en el cine de acción más palomitero: el ex-convicto, el malo malísimo, el maestro jedi, la chica traidora... Con todo, los secundarios televisivos (Bryan Cranston, Christina Hendricks y Ron Perlman) se salen como era de esperar. 


Aunque sin duda lo que queda en la retina de Drive es la mano de su director, el (para mí) desconocido Nicolas Winding Refn, que se toma su tiempo en cada plano sin hacer que al espectador se le haga larga la espera hasta el siguiente corte. Lo contrario que el cine de acción actual, que parece editado por la asociación de montadores epilépticos de Los Angeles. Quizá Winding Refn a veces peca de preciosismo, incluso puede resultar un poco petulante en su manera de enfocar según qué escenas, pero viniendo del mismo país que el soporífero Lars Von Trier, vamos a darle un margen.


Me ha parecido tan original la peli, que voy a pasar por alto que los títulos de crédito del principio estén escritos en Mistral, probablemente la tipografía más guarra de las que incluye Microsoft Office, después de nuestra detestada Comic Sans.


Ah, y ojo a la música de Drive, clara candidata a mejor banda sonora de 2011. 


En fin, Drive es la nueva película de la gente cool. Y si no, al tiempo.

Carpe diem.


“Your time is limited, so don't waste it living someone else's life. Don't be trapped by dogma - which is living with the results of other people's thinking. Don't let the noise of other's opinions drown out your own inner voice. And most important, have the courage to follow your heart and intuition. They somehow already know what you truly want to become. Everything else is secondary.”
Steve Jobs 
1955-2011