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Así No.

No es una película mediocre de una historia cojonuda. La historia de cómo una agencia de publicidad consiguió movilizar a todo un pueblo contra un dictador. La historia de cómo la creatividad animó a votar NO y derribó a Pinochet. 
Sin embargo, la película está rodada en formato 4:3 y con textura de vídeo casero de los 80. Probablemente lo justifiquen en el raccord con los planos de la época. Pero aún así me parece que distrae la atención de la historia y, sobre todo, me parece muy pretencioso.
NO. Así, no.

Truchos

Hoy me han pedido ayuda para hacer un trucho. En publicidad, un trucho es un anuncio no aparecido en ningún medio de comunicación que las agencias de publicidad crean con el ánimo de ganar premios en los principales festivales creativos. Lógicamente, una agencia de publicidad es como las películas de cine: cuantos más premios consiga, más gente clientes querrán ir a verla. 


Así que muchas veces, antes de un festival (normalmente antes de Cannes, que es en un par de meses), las agencias sacan ideas muy creativas que o a) no han conseguido vender a nadie o b) no han tenido huevos de proponerlas antes. Luego se habla con un cliente que venda un producto que se adapte a la idea (ejemplo práctico: "oh, se me ha ocurrido una campaña cojonuda para compresas... llama a los de Evax") y se le pide permiso para sacar su logo. El cliente normalmente no pone pegas, ya que puede ganar un premio sin tener que ser creativo en el mundo real.


La cosa tiene su lógica, aunque otro día hablaré de por qué no creo en los festivales creativos. 


El problema es hasta qué punto el fin justifica los medios. Porque un trucho, vamos a decirlo ya, es una trampa.


Trampa para la agencia, que está demostrando que sabe hacer creatividad en bruto, pero no sabe adaptarla a las necesidades reales de sus clientes, no sabe cómo hacer que esas ideas solucionen problemas de márketing. 


Trampa para el cliente, que está demostrando que no tiene huevos de ser creativo para vender sus productos, pero sí para ir a festivales.


Trampa para las otras agencias que juegan limpio, y compiten sin truchos. 


Quiero pensar que hay clientes que se hacen preguntas cuando una agencia les pide permiso para pegar su logo a un trucho. Es decir, una agencia que hace trampas para ganar premios, ¿no hará también trampas al hacer los presupuestos de las campañas?


Pensemos en lo que pasa con los tramposos en otros sectores: ¿los laboratorios farmacéuticos que falsean datos clínicos? ¿los bancos que estafan a sus clientes? ¿las alimentarias que utilizan más productos químicos de lo permitido para maximizar su producción? 


Como me decía mi madre de pequeñito: se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Me niego a hacer truchos. Me niego a hacer trampas.

Vaso y medio de felicidad

La gente de Cadbury (y de su agencia, Fallon) llevan años haciendo un trabajo fantástico, basado en una idea creativa tan simple como brillante: el chocolate es un momentito de felicidad.
Os dejo, como regalo navideño, una curiosidad: la maqueta de una publi tal y como se le presentó al cliente, y el resultado final. Como veréis, muy parecido.
Enjoy, y feliz navidad.




Saliendo de la crisis a hostias

Se cuentan por docenas los gurús del márketing que en los últimos doce meses nos han contado la película de que, en chino, el pictograma de la palabra "crisis" es el mismo que el de la palabra "oportunidad".

La mayoría de las grandes multinacionales no han entendido el mensaje, o han hecho oídos sordos, y sin embargo la mayor multinacional del mundo no ha dejado pasar el tren: la iglesia católica francesa acaba de lanzar una campaña por todo lo alto para reclutar sacerdotes.


Toda acción de márketing empieza por un problema a resolver: desde los 37.555 sacerdotes que repartían hostias en Francia en 1970 se ha pasado a 15.440 en 2008.
Y también toda acción de márketing pasa por explotar una oportunidad de mercado: el descenso en el número de religiosos contrasta con el 10% de desempleo y subiendo que gastan al norte de los Pirineos, con aumentos del 7,2% de los menores de 25 y del 12% entre 25 y 49 años que buscan trabajo.

¿Y qué mejor curro que uno que no exige grandes esfuerzos ni físicos ni intelectuales, y que asegura techo y comida, más primas por trabajar los domingos?

Blanco y en botella, el Servicio Nacional de Vocaciones de la Iglesia Católica ha sacado los tanques publicitarios a la calle, a la caza de candidatos para la Operación Triunfo del sacerdocio.

Según reconoce la propia Iglesia, el target de la campaña son los jóvenes entre 16 y 22 años. Tampoco se ha reparado en gastos para el despliegue de medios, que incluye postales en bares, restaurantes y cines, así como anuncios en prensa, un sitio web -que sorprendentemente se lanzará mañana, con la campaña ya empezada- y hasta una página de Facebook, donde la imagen de cabecera reza "Jesus is my Boss".

La agencia responsable de semejante despliegue (en Francia las agencias suelen firmar sus piezas) es Bayard Service, que investigando en su web descubrimos que se trata de un chiringuito "al servicio de la comunicación comercial de las comunidades cristianas" (sic). Otros trabajos de la agencia incluyen la maquetación de las revistas Le lien ("El vínculo"), Amour et Famille y Rencontres ("Encuentros"), huelga decir que todos ellos blockbusters en sus respectivas diócesis.

Ardo en deseos de ver el ROI de esta campaña. O bueno, si Bayard Services no alcanza a medir estas cosas, por lo menos que incrusten Google Analytics en la web, para ver hasta qué punto la crisis empieza a ser preocupante de verdad.

Disney spamea Los Ángeles

Si hay una peli que viene dando que hablar antes de su estreno, ésa es la versión de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton. Ya desde que se conoció el nombramiento del director hubo follón, porque de un cóctel de cuentacuentos empalagosos como Lewis Carroll y Burton algo bizarro -y probablemente aburrido- tenía que salir.

Hace cosa de un mes, Disney anunció que pondría a la venta el DVD de la película dos meses después de su estreno en salas, para aprovechar el incio de verano, época fuerte de ventas que coincide con el final del curso escolar. Los dueños de los cines pusieron el grito en el cielo, porque el plazo acordado por defecto para la explotación de una película exclusivamente en salas es de tres meses. Incluso se habla de que en Europa no la van a estrenar según qué ciercuitos.
A mí me parece un debate un poco tontorrón, porque claramente esta película no va a tener tanto recorrido como Avatar, y supongo que en dos meses ya se habrá corrido la voz de que es insoportable.

En fin, que la última movida viene a cuenta de la portada que ha sacado Los Angeles Times esta semana, en la que aparece a toda página la jeta de Depp en plan Sombrerero Loco. Por cierto, que los dos artículos que acotan la figura de Depp son artículos reales publicados el pasado mes de febrero originalmente.

Es la primera vez que un periódico americano serio pone publicidad a toda página en su portada, así que ya tenemos el escándalo montado.
Antes de emitir un juicio de valor, conviene tener los números en la mano. Y los números dicen que, en 2009, Los Angeles Times perdió un 11% de sus ventas diarias, y se ha desplomado desde los 1,1 millones de ejemplares al día de 2000, a los 657.000 de hoy en día. Eso significa que hay muchos perfiles en LinkedIn de ex-trabajadores del periódico.
La redacción no ha querido dar cifras -de hecho la decisión se dice que fue aprobada por los financieros, no por los periodistas-, pero se rumorea que Disney ha pagado 700.000 dólares por ocupar la portada. Lo cual, a 50 céntimos el ejemplar de Los Angeles Times, supondría el equivalente a 1,400.000 periódicos vendidos.

Desde mi punto de vista, me parece un error a largo plazo. Y me lo parece no por el hecho de haber prostituido la portada de un periódico serio, sino porque imponer al lector un anuncio es contraproducente. Es spam. Y esa publi no va a hacer que nadie vaya a comprar el LA Times al día siguiente, mientras que seguro que hay mucha gente que se pasa al USA Today, con su portada cargada de información.

Personalmente, estoy seguro de que, por ese precio, Disney podría haber contratado a una tropa de periodistas, y haberles pedido que escribieran historias sobre Carroll -cuya sabrosa biografía incluye epilepsia, matemáticas, acusaciones de pederastia y a la mismísima Reina Victoria-, sobre Depp, sobre Disney, sobre la producción de la peli, sobre lo que sea. Piezas que diera gusto leer, y que creasen un cierto interés del lector. Al fin y al cabo, el objetivo último de Disney debería ser el entretenimiento.

Si yo hubiese sido lector del LA Times y al acercarme al kiosko veo eso, me habría comprado otro periódico. Pero bueno, yo en esto no soy objetivo. Y no por publicitario, sino por enemigo declarado del pretencioso autor que es Tim Burton.

Sin Fronteras (de ningún tipo)

SuperBowl 2010: las muchas miradas al macho americano

Uno empieza a coger perspectiva -y el consiguiente vértigo- de los años que lleva con el blog abierto cuando se da cuenta de que toca volver a hablar del carrusel publicitario que es la SuperBowl. En un año en el que la crisis por fin afectó al Gran Evento Americano, hasta el punto de que Pepsi se borró de la lista de clientes, llama la atención la cantidad de anuncios que ofrecen un valor tangible al consumidor: menús de Taco Bell con descuento, ofertas promocionales de hoteles o hasta pantalones gratis made in Dockers.

La SuperBowl es, además de la final de la liga de fútbol americano, el evento publicitario del año en los EE. UU. La publicidad responde a este festival de testosterona con anuncios de coches, cerveza y aperitivos llenos de barbies descerebradas. Y sin embargo, en la edición de 2009 casi un 40% de los espectadores de la SuperBowl fueron mujeres. 
En cualquier caso, en este festival del macho americano, me parece divertido echarle un ojo a las distintas aproximaciones a lo que Google denominaría "hombre+norteamérica" que han desarrollado las marcas en 2010.
Dodge, por ejemplo, elige -de la mano de su agencia W+K- el tono cómplice:

Dove, en cambio, tiró de Ogilvy para reafirmar a los hombres maduros en su metrosexualidad:

Motorola, por su parte, desperdició el potencial de una agencia como Anomaly para hacer el clásico anuncio con Megan Fox, que curiosamente unos días antes había perdido el concurso de cachonda del año frente a la mucho más curvilínea Kim Kardashian:

Por último queda este spot de ManCruch, prohibido por la CBS y por lo tanto convertido automáticamente en fenómeno viral en internet:


PD: y para los que se pregunten si, liberada de la presión de su competidor, Coca-Cola se soltó la melena, la respuesta es no.

Televisión Española 2010: hipocresía, prevaricación y miopía

Con el año nuevo, los jerifaltes de TVE, EL ENTE, han decidido que, a partir de 2010, la televisión estatal tenía que pasar a ser una herramienta cultural de servicio público, y por lo tanto han decidido suprimir la publicidad de su programación. Bueno, en realidad sí que sigue habiendo publicidad, pero la ley determina que "las autopromociones, la publicidad institucional o las campañas divulgativas de carácter social o de contenidos solidarios, no tendrán la consideración de publicidad y serán gratuitas". 

A falta de una memoria económica que echarse a la boca en la web de RTVE, el sitio nos dice que, en 2008, se habían presupuestado 722 millones de euros de ingresos publicitarios, o lo que es lo mismo, casi 2 millones al día.
Para compensar por la pérdida de ingresos, el Senado decidió que las televisiones privadas cederían generosamente a TVE un 3% de sus ingresos brutos, los operadores de pago un 1,5% y el 0,9% las telecos. 

Añade la ley que "TVE debería emitir al menor un 60% de contenidos elaborados en Europa, y no podrá emitir en el conjunto de sus canales más del 70% de películas de estreno de las grandes productoras internacionales". Que alguien me explique ese párrafo; ¿puede TVE emitir 7 de cada 10 películas de estreno de Hollywood? ¿el 70% de sus emisiones tienen que ser "películas de estreno de las grandes productoras internacionales"? ¿hay una lista que establezca cuáles son las "grandes productoras internacionales" y cuáles las "pequeñas productoras internacionales"? ¿está Blaskimedia dentro de ellas?

La misma ley, por último,  estableció de paso que TVE no puede dedicar más del 10% de su puresupuesto anual a adquirir los derechos de eventos deportivos. Eso sí, esta última cláusula excluye olímpicamente a los Juegos.

Alcanzo a entender que TVE, en su voluntad de ofrecer un servicio público de calidad, renuncie a emitir publicidad comercial, aunque ahora no haga más que pasar las mismas autopromociones de la película del domingo por la noche todo el rato.
Puedo soportar la prevaricación, tan española ella, de obligar a empresas privadas a aflojar un diezmo a un competidor directo exclusivamente por su condición de ente público.
Incluso puedo tolerar que excluyan arbotrariamente los Juegos Olímpicos de la lista de competiciones deportivas de interés. 
Lo que no puede ser es que, precisamente desde septiembre de 2009, TVE haya recuperado los derechos de la Champions League, superando los 47,5 millones de dólares al año que había pagado Antena 3 hasta entonces. 

Que sí, que su coste está dentro del 10% previsto, pero es que yo no creo en la condición de "interés general" o "servicio público" de la Champions League. En pleno siglo XXI, en el que en cualquier punto de España se puede sintonizar Antena 3, Cuatro o Telecinco, y en casi cualquier lugar se puede acceder a internet fijo o móvil, me parece una broma excusarse -como hacen los serviles de los sindicatos- en la omnipresencia de la señal de TVE para justificar la emisión de la Champions en su frecuencia.
Esta ambivalencia de TVE, esa desorientación que le impide decidir si es un servicio público o una empresa con ánimo de lucro, evidentemente, no es de ayer; sin ir más lejos, mi generación aprendió antes la alineación del Barça de Cruyff que la historia de Hernán Cortés.

Yo estoy de acuerdo en la misión educativa de la televisión pública. Es un medio que puede y debe contribuir a una mejor formación e información del personal. Soy el primero que querría ver documentales de la BBC o del National Geographic en TVE o, mejor aún, que TVE los produjera y emitiese directamente. 

En cualquier caso, una vez más en España el miope sector audiovisual toma decisiones a la espalda de la audiencia: los espectadores ya pasan más tiempo en YouTube que frente a la televisión. Y la publicidad, rápida de reflejos como es, se va detrás. 
Al paso que van, dentro de poco los jerifaltes de TVE estarán pregonando en el desierto. Si yo fuera ellos, ya iría dejando caer en el Senado una ley que establezca, por ejemplo, que la página de inicio de todos los ordenadores españoles no sea Google sino la web de Televisión Española.