Con el año nuevo, los jerifaltes de TVE, EL ENTE, han decidido que, a partir de 2010, la televisión estatal tenía que pasar a ser una herramienta cultural de servicio público, y por lo tanto han decidido suprimir la publicidad de su programación. Bueno, en realidad sí que sigue habiendo publicidad, pero la ley determina que "las autopromociones, la publicidad institucional o las campañas divulgativas de carácter social o de contenidos solidarios, no tendrán la consideración de publicidad y serán gratuitas".
A falta de una memoria económica que echarse a la boca en la web de RTVE, el sitio nos dice que, en 2008, se habían presupuestado 722 millones de euros de ingresos publicitarios, o lo que es lo mismo, casi 2 millones al día.
Para compensar por la pérdida de ingresos, el Senado decidió que las televisiones privadas cederían generosamente a TVE un 3% de sus ingresos brutos, los operadores de pago un 1,5% y el 0,9% las telecos.
Añade la ley que "TVE debería emitir al menor un 60% de contenidos elaborados en Europa, y no podrá emitir en el conjunto de sus canales más del 70% de películas de estreno de las grandes productoras internacionales". Que alguien me explique ese párrafo; ¿puede TVE emitir 7 de cada 10 películas de estreno de Hollywood? ¿el 70% de sus emisiones tienen que ser "películas de estreno de las grandes productoras internacionales"? ¿hay una lista que establezca cuáles son las "grandes productoras internacionales" y cuáles las "pequeñas productoras internacionales"? ¿está Blaskimedia dentro de ellas?
La misma ley, por último, estableció de paso que TVE no puede dedicar más del 10% de su puresupuesto anual a adquirir los derechos de eventos deportivos. Eso sí, esta última cláusula excluye olímpicamente a los Juegos.
Alcanzo a entender que TVE, en su voluntad de ofrecer un servicio público de calidad, renuncie a emitir publicidad comercial, aunque ahora no haga más que pasar las mismas autopromociones de la película del domingo por la noche todo el rato.
Puedo soportar la prevaricación, tan española ella, de obligar a empresas privadas a aflojar un diezmo a un competidor directo exclusivamente por su condición de ente público.
Incluso puedo tolerar que excluyan arbotrariamente los Juegos Olímpicos de la lista de competiciones deportivas de interés.
Lo que no puede ser es que, precisamente desde septiembre de 2009, TVE haya recuperado los derechos de la Champions League, superando los 47,5 millones de dólares al año que había pagado Antena 3 hasta entonces.
Que sí, que su coste está dentro del 10% previsto, pero es que yo no creo en la condición de "interés general" o "servicio público" de la Champions League. En pleno siglo XXI, en el que en cualquier punto de España se puede sintonizar Antena 3, Cuatro o Telecinco, y en casi cualquier lugar se puede acceder a internet fijo o móvil, me parece una broma excusarse -como hacen los serviles de los sindicatos- en la omnipresencia de la señal de TVE para justificar la emisión de la Champions en su frecuencia.
Esta ambivalencia de TVE, esa desorientación que le impide decidir si es un servicio público o una empresa con ánimo de lucro, evidentemente, no es de ayer; sin ir más lejos, mi generación aprendió antes la alineación del Barça de Cruyff que la historia de Hernán Cortés.
Yo estoy de acuerdo en la misión educativa de la televisión pública. Es un medio que puede y debe contribuir a una mejor formación e información del personal. Soy el primero que querría ver documentales de la BBC o del National Geographic en TVE o, mejor aún, que TVE los produjera y emitiese directamente.
En cualquier caso, una vez más en España el miope sector audiovisual toma decisiones a la espalda de la audiencia: los espectadores ya pasan más tiempo en YouTube que frente a la televisión. Y la publicidad, rápida de reflejos como es, se va detrás.
Al paso que van, dentro de poco los jerifaltes de TVE estarán pregonando en el desierto. Si yo fuera ellos, ya iría dejando caer en el Senado una ley que establezca, por ejemplo, que la página de inicio de todos los ordenadores españoles no sea Google sino la web de Televisión Española.