
The Sunday Drivers
¿Y ese grupo tan raro? -os preguntaréis. Pues lo descubrí en mi oscuro año en Carabanchel, entre noches de humo y whisky DYC. Los SD, aunque suenen a britpop, no son sino seis toledanos melenudos que cantan en inglés. Yo sólo había escuchado su segundo disco -Little heart attacks- y ahora he podido conocer también los temas de su nuevo album, Tiny telephone, que me han parecido del mismo (alto) nivel. Y además, oh sorpresa, tienen mucha fuerza en directo, y se les nota la ilusión de los grupos que empiezan, a diferencia de los clásicos que voy a ver normalmente.
Os dejo el primer single de este nuevo disco, Do it, que me ha parecido muy muy bueno, y la que para mí es el mejor tema de su trabajo anterior, Often. Enjoy!
Astérix o Tintín

Sin embargo, una de las pocas disyuntivas que no he sido capaz de solucionar hasta la fecha es la siguiente: ¿es mejor Astérix o Tintín? Como digo, es complicado de decidir. Por un lado están los irreductibles galos, con ese planteamiento inicial de ironizar sobre Francia y Europa desde la visión de una idílica aldea gala que resiste al invasor romano. Son impagables muchos de los personajes, desde Abraracúrcix el jefe, dominado en casa por su mujer, hasta el rollete entre el pescadero y el herrero, pasando por los romanos maricas, el bardo que desafina o, sin duda mis favoritos, los piratas que siempre fracasan y acaban irremisiblemente en el agua diciendo "alea jacta est". Entre sus mejores álbumes, para mi gusto, están "El escudo arverno", "La vuelta a la Galia", "Astérix y el caldero" u "Obelix y compañía". Y descacharrante el retrato de la España de pandereta que hacen en "Astérix en Hispania".
Por otro lado, está Tintín. Cómic, desde mi punto de vista, un poquito más adulto, con unos personajes igualmente muy bien trabajados, desde el capitán Haddock (mi favorito) hasta Hernández y Fernández, pasando por los secundarios que adornan las aventuras del reportero belga. Es impresionante el nivel técnico de las historias de Tintín: desde el proceso de documentación de Hergé (que me sirvió para un trabajo que valió un notable en la facultad) hasta la calidad del dibujo de cada viñeta. Y las tramas, muy densas e igualmente críticas con la actualidad de la época. Si tengo que elegir, mis aventuras favoritas son "El secreto del Unicornio" por encima de todas, y después "Stock de coque" y "El cetro de Ottokar".
Me gustaría animar a mi primo Álvaro, que siempre ha tenido una decisión clara en este debate entre irreductibles galos y aventureros belgas, basado en la longitud de los bocadillos de las historias escritas por Hergé, a que exponga sus argumentos tras este post.
Ahí os dejo también una encuesta al respecto, para ver quién sale vencedor entre los dos personajes. En cualquier caso, estamos ante dos colecciones de cómics fundamentales que me encargaré personalmente de que mis descendientes (y los de mi primo Álvaro) se aprendan de pe a pa.
Platoon: una peli, una foto
Peli de Oliver Stone (JFK, Alexander) con Willem Dafoe, Tom Berenger, Charlie Sheen y Forest Whitaker. Que me ahorquen si eso no tiene buena pinta. Lo único que me olía mal era el emplazamiento, la guerra de Vietnam, que tantas películas coñazo ha dado a la historia del cine y que tan aburrida fue.
Pues resulta que Platoon es una más. Bueno, corrijo, no es una más, sino una especie de spin off de Apocalypse Now, la que se supone que es obra maestra sobre el tema, rodada ocho años antes que la película que nos ocupa, y que a mí francamente me parece que empieza tremenda ("me encanta el olor del napalm por la mañana") y acaba siendo un tostón con esos monólogos interminables de un Brando en la cuesta abajo.
Volviendo a Platoon, personalmente, creo que el próximo guión que encuentre y empiece con "Un soldado novato que llega a la guerra..." voy a perseguir al responsable y voy a acabar con él, maldita sea. Así que aparte de la música y del duelo interpretativo Berenger / Dafoe (qué fue de Tom Berenger? ¿por qué su última peli acreditada se llama "Stiletto"?), poquito más. Ni siquiera las escenas de batalla tienen mayor trascendencia. Y eso, siendo una peli de guerra, es para fusilar con mierda al amigo Oliver Stone.
La alegría de ser pequeño
Gracias al maravilloso internet, he podido ver el partido de mi Racing contra el Valencia en directo. Bueno, de hecho, lo he visto con 1:10 minutos de desfase. Pero me vale. Una vez más, tengo en casa todos los canales legales que echan fútbol en Francia y no lo echaban en ninguno de ellos. Así que viva Gol TV.A lo que voy, que hemos ganado. Suena obvio, pero cuando uno es de un equipo como el Racing, con 16.000 socios y un campo de 20.000 espectadores, una victoria es importante. Y más cuando, por fin, este año aparecemos en la clasificación de la liga que dan en canal plus en la primera pantalla, es decir, en el top ten. 23 puntitos en 13 jornadas, y a dos puntos de Champions. De flipar.
Siempre lo he dicho: es muy fácil ser de un grande. Siempre en los titulares de las noticias, siempre con los mejores jugadores, siempre ganando partidos. Por eso, los niños de toda España se hacen del Madrid o del Barça.
Afortunadamente, a mí me reconvirtió mi amigo Marcos, y desde entonces prefiero ser de un pequeño, por la sencilla razón de que se vive más el fútbol. Se disfrutan más las pequeñas cosas: un pase de treinta metros, una pared en el área, un tiro al palo, son cosas que en el Sardinero, en el Molinón o en Zorrilla levantan aplausos, mientras que en el Bernabéu o en el Camp Nou pasan inadvertidos. Y lo único que he celebrado, dos ascensos a primera, ha sido apoteósico.
En mis años en Madrid fui muchas veces a la Castellana a ver el fútbol, y no es lo mismo. Salvo aficionados de verdad, como mi amigo Ramón o mi primo Obelix, el resto del estadio aplaude poco más que en los goles, y la mayoría de la gente se pasa más tiempo criticando que animando.
Nunca he visto al Milan en el Sardinero. Y sin embargo, me he chupado partidos de dieciseisavos de copa contra el Numancia con una manta verdiblanca y un bocata de jamón con tomate para parar un tren. Para nosotros, es más grande un ganarle a los vascos o cantar un Pucela me la pela que puntuar contra los galácticos, los fantásticos o la madre que los parió.
Por eso este año, como todos los racinguistas, estoy ilusionado. Porque tenemos un buen entrenador, tenemos buena defensa y un ataque decentito, tenemos a Pedrín Munitis, el jugador que más siente sus colores de toda la liga española. Y sobre todo, tenemos una ciudad detrás del equipo.
Así que vamos a ver, que la Liga es muy larga. Pero de momento, que nos dejen soñar con nuestro equipo.
Que nos lo merecemos.
Finde de transición
Dios según John
Finde intenso en París
En fin, que un gusto tener a toda esta peña aquí. Próxima estación, Barcelona, en quince días...
Rosa no
Desafortunadamente para ellos, el día que decidieron cambiar el color de su fachada, el arrendador les dijo que no era posible porque los edificios (rosas) de al lado eran parte de la misma urbanización y, si acaso, habría que convencer a todos los arrendatarios del resto de edificios para repintarlos todos.
Así que Shackleton, ni cortos ni perezosos, hicieron lo que sabían: hacer una canción para convencer al arrendador. Y les salió esta genialidad:
London calling
Los guionistas tumban a Jack
Qué drama.
Qué horror.
Que nos contraten a Blaski y a mí para hacer el guión en plan esquirol.
Hacemos una colecta por internet.
Lo que sea.
No lo aplacéis. Cabrones.
La cuesta de enero va a ser verdaderamente dura...
Cada día alucino más con internet
Por cierto, que mola a pesar del cutrerío, pero hay que tener muuuuucho tiempo libre para pensar en hacer esto:
Una de tovarichs
El que no se sepa la historia a estas alturas (Lenin-la libertad consiste en la falta de estado-Trosky-no hay revolución sin el resto de países-stalin-todo a tomar por saco) que se la lea en wikipedia.
Mi lectura de lo que pasó en Rusia, con la ventaja que me da tener 90 años de perspectiva, es que fue un levantamiento popular de los de toda la vida con la particularidad de las tesis obreras que nacieron en el siglo XIX y por primera vez intentaron ser aplicadas en el mundo real.
Inicialmente positiva -echar a un monarca, y más un hijoputa como Nicolás II, siempre me parece una buena opción-, la revolución rápidamente se convirtió en una "dictadura del proletariado", término acuñado por Lenin para referirse al periodo de transición entre la sociedad burguesa y el comunismo. El problema es que el amigo Lenin palmó pronto, en 1924, y sus sucesores, sobre todo el amigo Stalin, se encargaron de que esa dictadura del proletariado se mantuviese contra viento y marea, consiguiendo que al final se produjese una rotación relativa en las élites de poder, y no un reparto verdadero de la riqueza, que era el teórico fin último del comunismo. Y es que a todos nos gusta el caviar Beluga y el vodka en un sillón de cuero con vistas a la Plaza Roja de Moscú. Nos ha jodido, mi proletario amigo.
Y, si bien es cierto que Lenin no era ningún santo, es la madre Teresa de Calcuta en comparación con lo que hizo después el amigo Stalin, que empezó por liquidarse a Trotsky con un piolet en la bañera (por medio de un sicario de origen español, por cierto) y acabó por mandar a millones de personas a comer helados a Siberia. Pero ésa ya es otra historia, me temo.
Desembarcando

November rain

Hoy es de esos días en que abres un periódico español y alucinas. Por un lado leo a Rubalcaba diciendo "ETA no fue". Y no fue, eso está clarísimo, pero no seas bajuno de decir eso en la prensa. Que ya lo han dicho los tribunales alto y claro. Pues ya sale Zaplana diciendo "Irak no fue". Y claro, eso sí que ya no. Irak fue. Fue una mentira, fue un engaño de destrucción masiva, fue (y es) una tomadura de pelo a los pueblos americano, inglés y español. Y desde luego, fue en buena parte responsable de que Al-Qaeda haya decidido poner bombas en Al Andalus, o lo que sea esto.
Hombre que si fue.
Y lo más grave es que el señor Zaplana siga diciendo que perdieron las elecciones por los atentados de Atocha. Pero por el amor de dios, el mismo que tanto nubla vuestro juicio, cuatro años y seguís sin entenderlo. Que la gente no os votó porque se cansó de vosotros. De vuestra soberbia. De vuestras formas. De la corrupción de tipos como tú, amigo Zaplana. De Acebes, de Ánsar y de la boda de la hijísima en el monasterio del Escorial. Que millones de personas salieron a la calle para deciros no se nos ha perdido nada en Irak. Y que, a pesar de que España va bien, a veces eso no es lo más importante.
Así que, amigo Zaplana, Irak fue. Y es más, espero que vuelva a ser, y perdáis las elecciones, y el Partido Popular os tenga que echar a todos a la puta calle. O mejor aún, que el Partido Popular se vaya a la mierda, y alguien con un poco de sensatez cree un partido de derechas (no de centro, eso es otra mentira más) en España como es debido: sin sumisiones a los obispos, sin talegueo con las constructoras, sin amiguismo con asesinos como Bush. Una derecha que haga lo que las derechas deben plantear: bajadas de impuestos, recortes del gasto social, liberalismo económico y ese tipo de cositas. Y sobre todo, una derecha que pueda mirar a la cara a los ciudadanos y diga aquí estamos, porque nuestros argumentos son cogito, ergo y sum.
Cuando quieras, tomamos un café y te lo explico, colega.
Y entonces, después de leer todo lo anterior, uno lee en el mismo periódico que Lance Doping Armstrong se está tirando a una de las niñas de "Padres forzosos". Y automáticamente el resto de la actualidad deja de importar un comino...

