Repaso somero a proyectos 2008





















The Sunday Drivers

Ojo porque me llega el momento gafapasta, al más puro estilo Dani. Resulta que mirando la web de la fnac, igual que hacía en Madrid por otra parte, me encontré con un concierto de los Sunday Drivers aquí en París.
¿Y ese grupo tan raro? -os preguntaréis. Pues lo descubrí en mi oscuro año en Carabanchel, entre noches de humo y whisky DYC. Los SD, aunque suenen a britpop, no son sino seis toledanos melenudos que cantan en inglés. Yo sólo había escuchado su segundo disco -Little heart attacks- y ahora he podido conocer también los temas de su nuevo album, Tiny telephone, que me han parecido del mismo (alto) nivel. Y además, oh sorpresa, tienen mucha fuerza en directo, y se les nota la ilusión de los grupos que empiezan, a diferencia de los clásicos que voy a ver normalmente.
Os dejo el primer single de este nuevo disco, Do it, que me ha parecido muy muy bueno, y la que para mí es el mejor tema de su trabajo anterior, Often. Enjoy!



Astérix o Tintín





Los que me conocen saben bien que soy un tío bastante radical en cuanto a mis preferencias. Si por ejemplo me levanto un día y decido que soy fan de Dirk Pitt, pues a muerte con las veinte novelas, pim pam, hasta que me las ventilo. De hecho, soy un poco ansioso con este tipo de cosas. Idem cuando decido que una cosa no me gusta. Últimamente le he puesto la cruz al director Robert Rodríguez, y me importa un huevo si su próxima película es de los masters del universo, que paso de él y de sus efectos especiales de paintbrush.

Sin embargo, una de las pocas disyuntivas que no he sido capaz de solucionar hasta la fecha es la siguiente: ¿es mejor Astérix o Tintín? Como digo, es complicado de decidir. Por un lado están los irreductibles galos, con ese planteamiento inicial de ironizar sobre Francia y Europa desde la visión de una idílica aldea gala que resiste al invasor romano. Son impagables muchos de los personajes, desde Abraracúrcix el jefe, dominado en casa por su mujer, hasta el rollete entre el pescadero y el herrero, pasando por los romanos maricas, el bardo que desafina o, sin duda mis favoritos, los piratas que siempre fracasan y acaban irremisiblemente en el agua diciendo "alea jacta est". Entre sus mejores álbumes, para mi gusto, están "El escudo arverno", "La vuelta a la Galia", "Astérix y el caldero" u "Obelix y compañía". Y descacharrante el retrato de la España de pandereta que hacen en "Astérix en Hispania".

Por otro lado, está Tintín. Cómic, desde mi punto de vista, un poquito más adulto, con unos personajes igualmente muy bien trabajados, desde el capitán Haddock (mi favorito) hasta Hernández y Fernández, pasando por los secundarios que adornan las aventuras del reportero belga. Es impresionante el nivel técnico de las historias de Tintín: desde el proceso de documentación de Hergé (que me sirvió para un trabajo que valió un notable en la facultad) hasta la calidad del dibujo de cada viñeta. Y las tramas, muy densas e igualmente críticas con la actualidad de la época. Si tengo que elegir, mis aventuras favoritas son "El secreto del Unicornio" por encima de todas, y después "Stock de coque" y "El cetro de Ottokar".

Me gustaría animar a mi primo Álvaro, que siempre ha tenido una decisión clara en este debate entre irreductibles galos y aventureros belgas, basado en la longitud de los bocadillos de las historias escritas por Hergé, a que exponga sus argumentos tras este post.

Ahí os dejo también una encuesta al respecto, para ver quién sale vencedor entre los dos personajes. En cualquier caso, estamos ante dos colecciones de cómics fundamentales que me encargaré personalmente de que mis descendientes (y los de mi primo Álvaro) se aprendan de pe a pa.
Alea jacta est.

Platoon: una peli, una foto


Si es que parezco nuevo. Me volvieron a engañar con la imagen de la portada. Quién no ha visto alguna vez a ese soldado en la jungla vietnamita, brazos en al cielo al estilo jesus christ superstar, con esos soldados del vietcong detrás, acechando, los muy cabrones.

Peli de Oliver Stone (JFK, Alexander) con Willem Dafoe, Tom Berenger, Charlie Sheen y Forest Whitaker. Que me ahorquen si eso no tiene buena pinta. Lo único que me olía mal era el emplazamiento, la guerra de Vietnam, que tantas películas coñazo ha dado a la historia del cine y que tan aburrida fue.
Pues resulta que Platoon es una más. Bueno, corrijo, no es una más, sino una especie de spin off de Apocalypse Now, la que se supone que es obra maestra sobre el tema, rodada ocho años antes que la película que nos ocupa, y que a mí francamente me parece que empieza tremenda ("me encanta el olor del napalm por la mañana") y acaba siendo un tostón con esos monólogos interminables de un Brando en la cuesta abajo.

Volviendo a Platoon, personalmente, creo que el próximo guión que encuentre y empiece con "Un soldado novato que llega a la guerra..." voy a perseguir al responsable y voy a acabar con él, maldita sea. Así que aparte de la música y del duelo interpretativo Berenger / Dafoe (qué fue de Tom Berenger? ¿por qué su última peli acreditada se llama "Stiletto"?), poquito más. Ni siquiera las escenas de batalla tienen mayor trascendencia. Y eso, siendo una peli de guerra, es para fusilar con mierda al amigo Oliver Stone.



La alegría de ser pequeño

Gracias al maravilloso internet, he podido ver el partido de mi Racing contra el Valencia en directo. Bueno, de hecho, lo he visto con 1:10 minutos de desfase. Pero me vale. Una vez más, tengo en casa todos los canales legales que echan fútbol en Francia y no lo echaban en ninguno de ellos. Así que viva Gol TV.

A lo que voy, que hemos ganado. Suena obvio, pero cuando uno es de un equipo como el Racing, con 16.000 socios y un campo de 20.000 espectadores, una victoria es importante. Y más cuando, por fin, este año aparecemos en la clasificación de la liga que dan en canal plus en la primera pantalla, es decir, en el top ten. 23 puntitos en 13 jornadas, y a dos puntos de Champions. De flipar.


Siempre lo he dicho: es muy fácil ser de un grande. Siempre en los titulares de las noticias, siempre con los mejores jugadores, siempre ganando partidos. Por eso, los niños de toda España se hacen del Madrid o del Barça.
Afortunadamente, a mí me reconvirtió mi amigo Marcos, y desde entonces prefiero ser de un pequeño, por la sencilla razón de que se vive más el fútbol. Se disfrutan más las pequeñas cosas: un pase de treinta metros, una pared en el área, un tiro al palo, son cosas que en el Sardinero, en el Molinón o en Zorrilla levantan aplausos, mientras que en el Bernabéu o en el Camp Nou pasan inadvertidos. Y lo único que he celebrado, dos ascensos a primera, ha sido apoteósico.


En mis años en Madrid fui muchas veces a la Castellana a ver el fútbol, y no es lo mismo. Salvo aficionados de verdad, como mi amigo Ramón o mi primo Obelix, el resto del estadio aplaude poco más que en los goles, y la mayoría de la gente se pasa más tiempo criticando que animando.


Nunca he visto al Milan en el Sardinero. Y sin embargo, me he chupado partidos de dieciseisavos de copa contra el Numancia con una manta verdiblanca y un bocata de jamón con tomate para parar un tren. Para nosotros, es más grande un ganarle a los vascos o cantar un Pucela me la pela que puntuar contra los galácticos, los fantásticos o la madre que los parió.


Por eso este año, como todos los racinguistas, estoy ilusionado. Porque tenemos un buen entrenador, tenemos buena defensa y un ataque decentito, tenemos a Pedrín Munitis, el jugador que más siente sus colores de toda la liga española. Y sobre todo, tenemos una ciudad detrás del equipo.
Así que vamos a ver, que la Liga es muy larga. Pero de momento, que nos dejen soñar con nuestro equipo.

Que nos lo merecemos.

Finde de transición


Como dicen los cronistas deportivos, éste está siendo para mí un finde de transición. Después del maratón turístico del pasado, y antes de celebrar el cumple de mi doctora favorita con una butifarra con mongetes (me pido invitar!) el próximo, este fin de semana me sirve para hacer las cosas que no había hecho en una temporada: el famoso housework, que dicen los ingleses. Antes, ayer, me dio tiempo de conocer les Halles, una céntrica zona de París sorprendente, donde la elegancia de boutiques de a 2.000 euros la chaqueta se confunde con el sabor al oeste en Philadelphia de las tiendas de negros para negros.

Y hoy, domingo, mientras unos acuden a misa, yo he aprovechado para sacar del armario a mi amigo Hoover y darle un repasito a la casa, fregado de baño y limpiacristales en la mesa del salón incluidos. Para esta tarde me dejo mi actividad favorita, el campeonato de plancha.

También me ha dado tiempo para retomar mi aparcada novela. Por fin he encontrado una subtrama digna de ser así llamada, y ahí me he puesto, manos a la obra sobre mi hoja de word más longeva. Uno se pregunta cómo lo hace el amigo Hopewell para sacar textos como churros...

Dios según John

Hoy estaba mareando la perdiz frente al ordenador y me he puesto un disco acústico de John Lennon que hacía tiempo que no escuchaba, y he retomado el tema que os pongo a continuación. Quizás no llega al nivel de "Imagine", para mí la mejor canción de todos los tiempos, pero es un tema tremendo. Se llama "God" y empieza con una frase genial: "God is a concept". Yo no podría estar más de acuerdo...

Finde intenso en París


Finde de múltiples visitas en París. Sebas, Blanca, Miguel, Leti, Carlos, Seno, Diego, Kátia y Bea estuvieron el finde viendo la ciudad en la que vivo de arriba a abajo: subimos a Notre Dame (cosa que no había hecho hasta ahora y que la incluyo en el básico París), subimos a la torre Eiffel, fuimos al Marais, al barrio Latino, Campos Elíseos, Panteón...
Y todo eso entre sábado y domingo, con un frío muy serio y a pata, porque la huelga de transporte con la que nos llevan obsequiando diez días los (putos) sindicatos franceses.
Mención especial para los chavales, Diego y Miki, que aguantaron como leones y, es más, fueron los únicos en acabar el finde sin lesiones.

En fin, que un gusto tener a toda esta peña aquí. Próxima estación, Barcelona, en quince días...

Rosa no

De los ejemplos más bonitos de comunicación que he visto últimamente está es que os cuento a continuación. Resulta que Shackleton, que alguna vez ya he dicho que me parece del top 3 de agencias de publicidad en España a nivel creativo, tiene su sede en un edificio. En un edificio rosa.
Desafortunadamente para ellos, el día que decidieron cambiar el color de su fachada, el arrendador les dijo que no era posible porque los edificios (rosas) de al lado eran parte de la misma urbanización y, si acaso, habría que convencer a todos los arrendatarios del resto de edificios para repintarlos todos.

Así que Shackleton, ni cortos ni perezosos, hicieron lo que sabían: hacer una canción para convencer al arrendador. Y les salió esta genialidad:


London calling


Finde en Londres. Motivos absolutamente sinvergüenzas. Y es que una ciudad se conoce en la calle, como dice mi mamá. Cero museos. Ene pintas de cerveza.Unas rubias, otras tostadas ("tostada la que llevo yo", que decía mi amiga Helen).

Me quedé en casa de los Largos (he decidido ampliar el mote de mi primo Juanra a su chica, que también me he dado cuenta de que es muy alta, la cabrona) cerca de Battersea Park.

Viajé en Eurostar, que viene a ser una versión submarina del talgo Madrid-Valladolid-Santander de toda la vida. Si acaso, donde en el tren español ves viejas, aquí ves yupi-yeis. Por lo menos no te piden que les subas la maleta...

El sábado nos dimos una vuelta andando por Knightsbridge, y llegamos por el mítico Picadilly hasta mi calle favorita: Carnaby St. Allí cerca encontré una tienda donde vendían posters de e-boy, the flavor of the month para mí, y que no me compré porque sé lo coñazo que es cargar con un canuto todo el día. Pero he descubierto que los venden on line. El que quiera unir la línea de puntos, que lo haga.

El mismo sábado pasamos por Tower Records, que para mi tristeza ha caído en las manos de Branson, por The soccer scene, la mejor tienda de fútbol ever, y acabamos en Waxy O'Connors, que venía avalado por el Chucho como gran sitio para tomar unas cervezas, y confirmó las expectativas. Tanto, que poco más y nos tienen que sacar en carretilla de allí. Por cierto, que ahí fue donde conseguí reunir a todo el personal: Alex Cantos, Silvia, Chryssa, el hermano fanático del Panathinaikos, Helen y los Largos, y salió alguna amistad interesante entre ellos. Veremos.

El domingo de resaca, paseito por Covent Garden y poco más. Qué grande la foto esta de mi primo en plan mesías "I am the way". Amen, primo.

Y qué me compré, os preguntaréis conociendo mis tendencias megalomaniacas cuando me ponen libras en el bolsillo. Pues poca cosa, toma corte. Un par de blue rays, una camiseta con el texto del principio de El equipo A (sí, lo sé) y unas chapas de los Beatles que me regaló Helen. Y, a última hora, "The treasure of Khan", o lo que es lo mismo, el último Dirk Pitt recién salido de imprenta. Qué ganas de abrirlo.

No dio para más el finde en Londres. Ni para menos. Que se lo pregunten a las 5 horas que dormí de media en todo el fin de semana...

Los guionistas tumban a Jack

Pues sí. Leo, entre lágrimas, que la puta huelga de guionistas de Hollywood ha obligado a aplazar "indefinidamente" el estreno de la séptima temporada de 24, inicialmente previsto para enero.
Qué drama.
Qué horror.
Que nos contraten a Blaski y a mí para hacer el guión en plan esquirol.
Hacemos una colecta por internet.
Lo que sea.
No lo aplacéis. Cabrones.


La cuesta de enero va a ser verdaderamente dura...

Cada día alucino más con internet

Una vez más, alucino con que más de siete millones de personas hayan visto ya este vídeo.
Por cierto, que mola a pesar del cutrerío, pero hay que tener muuuuucho tiempo libre para pensar en hacer esto:


Una de tovarichs

Se cumplen 90 años de la revolución rusa. Y la verdad es que no hay mucho más que decir.

El que no se sepa la historia a estas alturas (Lenin-la libertad consiste en la falta de estado-Trosky-no hay revolución sin el resto de países-stalin-todo a tomar por saco) que se la lea en wikipedia.
Mi lectura de lo que pasó en Rusia, con la ventaja que me da tener 90 años de perspectiva, es que fue un levantamiento popular de los de toda la vida con la particularidad de las tesis obreras que nacieron en el siglo XIX y por primera vez intentaron ser aplicadas en el mundo real.


Inicialmente positiva -echar a un monarca, y más un hijoputa como Nicolás II, siempre me parece una buena opción-, la revolución rápidamente se convirtió en una "dictadura del proletariado", término acuñado por Lenin para referirse al periodo de transición entre la sociedad burguesa y el comunismo. El problema es que el amigo Lenin palmó pronto, en 1924, y sus sucesores, sobre todo el amigo Stalin, se encargaron de que esa dictadura del proletariado se mantuviese contra viento y marea, consiguiendo que al final se produjese una rotación relativa en las élites de poder, y no un reparto verdadero de la riqueza, que era el teórico fin último del comunismo. Y es que a todos nos gusta el caviar Beluga y el vodka en un sillón de cuero con vistas a la Plaza Roja de Moscú. Nos ha jodido, mi proletario amigo.

Y, si bien es cierto que Lenin no era ningún santo, es la madre Teresa de Calcuta en comparación con lo que hizo después el amigo Stalin, que empezó por liquidarse a Trotsky con un piolet en la bañera (por medio de un sicario de origen español, por cierto) y acabó por mandar a millones de personas a comer helados a Siberia. Pero ésa ya es otra historia, me temo.

Desembarcando


Fin de semana de excursión Mediavilla. Objetivo: Normandía. El sábado nos fuimos a ver el Mont St. Michel, o lo que es lo mismo cómo construir una ciudadela encima de un peñón en mitad de una bahía. Espectacular.
Después fuimos a St. Malô. Ciudad muy bonita, con su muralla perfectamente... ¿conservada? Demasiado bonito para ser verdad. Haciendo un poco de investigación, descubro que la muralla de Saint Malô estuvo fenomenal... hasta 1944. Porque una buena mañana, en plena batalla de Normandía, los aliados dejaron planchada esta ciudad. Muralla incluida. Y lo que hay ahora no es más que una (fantástica por otra parte) réplica.
Pero lo más espectacular lo reservábamos para el domingo. Omaha beach. La más importante de las playas del desembarco de Normadía, por delante de Utah, Juno, Sword y Gold. La que sale en "Salvar al soldado Ryan". La de los 3.000 muertos aquel 6 de junio de 1944. Qué pasada.
Podría escribir un post con todos los datos del desembarco, todas las anécdotas que me he machacado estos días, pero os ahorro el castigo. Me quedo con la sensación de haber estado allí, donde el futuro de Europa, y del mundo, se disputó a balazos aquella mañana de hace 63 años y medio.

November rain


Hoy es de esos días en que abres un periódico español y alucinas. Por un lado leo a Rubalcaba diciendo "ETA no fue". Y no fue, eso está clarísimo, pero no seas bajuno de decir eso en la prensa. Que ya lo han dicho los tribunales alto y claro. Pues ya sale Zaplana diciendo "Irak no fue". Y claro, eso sí que ya no. Irak fue. Fue una mentira, fue un engaño de destrucción masiva, fue (y es) una tomadura de pelo a los pueblos americano, inglés y español. Y desde luego, fue en buena parte responsable de que Al-Qaeda haya decidido poner bombas en Al Andalus, o lo que sea esto.

Hombre que si fue.


Y lo más grave es que el señor Zaplana siga diciendo que perdieron las elecciones por los atentados de Atocha. Pero por el amor de dios, el mismo que tanto nubla vuestro juicio, cuatro años y seguís sin entenderlo. Que la gente no os votó porque se cansó de vosotros. De vuestra soberbia. De vuestras formas. De la corrupción de tipos como tú, amigo Zaplana. De Acebes, de Ánsar y de la boda de la hijísima en el monasterio del Escorial. Que millones de personas salieron a la calle para deciros no se nos ha perdido nada en Irak. Y que, a pesar de que España va bien, a veces eso no es lo más importante.


Así que, amigo Zaplana, Irak fue. Y es más, espero que vuelva a ser, y perdáis las elecciones, y el Partido Popular os tenga que echar a todos a la puta calle. O mejor aún, que el Partido Popular se vaya a la mierda, y alguien con un poco de sensatez cree un partido de derechas (no de centro, eso es otra mentira más) en España como es debido: sin sumisiones a los obispos, sin talegueo con las constructoras, sin amiguismo con asesinos como Bush. Una derecha que haga lo que las derechas deben plantear: bajadas de impuestos, recortes del gasto social, liberalismo económico y ese tipo de cositas. Y sobre todo, una derecha que pueda mirar a la cara a los ciudadanos y diga aquí estamos, porque nuestros argumentos son cogito, ergo y sum.
Cuando quieras, tomamos un café y te lo explico, colega.


Y entonces, después de leer todo lo anterior, uno lee en el mismo periódico que Lance Doping Armstrong se está tirando a una de las niñas de "Padres forzosos". Y automáticamente el resto de la actualidad deja de importar un comino...