Mientras que el final de la cuesta de enero parece que ya se ve, yo me he pasado el último finde del primer mes de 2008 haciendo varias cosas que tenía pendientes en esta ciudad donde nunca acabas de verlo todo.
El sábado me levanté, me puse mis gafas de pasta, y me fui a ver el museo de artes decorativas. No sabía muy bien qué me iba a encontrar, y la verdad es que lo que vi me gustó: desde retablos del siglo XV (uno de ellos robado a la Seu d'Urgell) hasta muebles art déco. Todo muy bien puesto, con muy poquita gente, y sobre todo dejándonos ver las cosas de cerca, que es como se aprecian mejor.
Dentro del mismo museo está el musée de la publicité, que sin ser nada del otro jueves, sí que tenía algunos spots de los 80 con los que me estuve echando unas risas. Pero el concepto de museo de la publicidad me lo apunto para Es-pa-ña (ra ra ra).
Por la noche me fui a ver Sweeney Todd con mis amigos Antoine y Emilie. Sin embargo, los caminos de la Fuerza son inexcrutables cuando a las películas de Tim Burton se refiere, y no conseguimos verla por falta de sitio, así que acabamos viendo "Live", una peli rara sobre un reality show en el que los protagonistas se juegan cinco millones de dólares a la ruleta rusa.
Hoy domingo, después de echarme unas carreritas en el gimnasio, y ya asumiendo que Tim Burton después de todo quizás no sea una buena idea, me fui a ver "No country for old men", de los Coen (una de cal...) protagonizada por el amigo Javier Bardem. Muy Coen. Bueno, dado que son tan heterogéneos, puntualizo: es una peli muy "Fargo". Al que le gustase esa, que vaya a verla.
La historia es complicadita de seguir a veces, con escenas que uno no entiende muy bien. Hablando de entender, el inglés que se manejan los Coen en sus pelis por alguna razón es ininteligible.
Pero luego están los personajes, con esas motivaciones tan sui generis (ojo al motivo que desencadena toda la historia, cuando el protagonista vuelve al desierto en mitad de la noche) y esas interpretaciones tan fantásticas. No solo Bardem, que sigue demostrando que está en otra liga con respecto al resto de intérpretes patrios, sino también Josh Brolin, Tommy Lee Jones o un inesperado (y genial) Woody Harrelson. Y alguna secuencia, como la del motel con Bardem a un lado de la puerta y Brolin al otro, es para aplaudir en mitad de la sala. Ah, y minipunto de nuevo para Roger Deakins, habitual director de fotografía de los Coen y para mi gusto, el mejor en su oficio hoy en día.
Supongo que eso convierte a "No country for old men" en una de cal.
La vuelta a casa ha estado curiosa, porque por vez primera he alquilado una velib, el servicio de bicis de alquiler del ayuntamiento de París. Muy divertido, by the way.