Ayer descubrí, rebuscando entre las últimas campañas de mi propia agencia, el lanzamiento de una nueva gama de coches de Renault, llamada Z. E. (que después de más indagar quiere decir "Zéro Émissions"), que básicamente son ni más ni menos que los primeros coches eléctricos de gran consumo. Un concepto revolucionario, mucho tiempo esperado, y que parece destinado a convertir a los híbridos en un déjà vu, y en último término a cerrar el grifo al petróleo y, con ello, dejar a los países árabes comiendo dátiles a la sombra de una palmera.
Pero volvamos al tema. Renault anuncia para 2011 toda una gama de coches eléctricos para cubrir más o menos todos los segmentos: Fluence (berlina), Kangoo Express (profesionales), Zoe (compacto) y la gran novedad, el Twizy. Este último es un biplaza urbano, posicionado para competir con las motos de tres ruedas. Una revolución dentro de una revolución. Un bicho de dos metros de largo por uno de ancho con una autonomía de 100 km.
Ahora bien, la pregunta que se le viene a todo ser humano con dos dedos de frente es ¿cómo se recargan las baterías de estos aparatos? ¿Con una batería? ¿Seis pilas AA? ¿Plutonio? ¿Residuos orgánicos?
Pues no, la cosa es todavía más complicada: los modelos grandes ofrecen tres posibilidades:
a) que un técnico instale en tu casa una Wallbox, un enchufe especial que permite la carga en seis u ocho horas. El problema de este sistema es doble: por un lado, los que tienen garaje comunitario y tienen que hacer obra, y por el otro, los que aparcan en la calle.
b) la recarga rápida, un chispazo de 400V que en 10 minutos recarga la batería un 50%. Si ya se me hace largo poner gasolina, imaginen diez minutazos mirando las revistas de la tienda Repsol. Por no hablar de que Renault no ofrece ningún mapa que explique en qué puntos se pueden encontrar estos puestos de recarga rápida.
c) el Quick Drop, que recarga la batería completamente en sólo 3 minutos. El sistema ideal, a priori. Un pequeño asterisco señala una pequeña pega: que sólo está disponible en Dinamarca e Israel . Lo que no hagan los israelitas por hundir el chiringuito árabe, no lo hace nadie.
El Twizy, en cambio, ofrece una cuarta alternativa: la recarga en 3 horas y media en un enchufe estándar de 220V. Con un poco de buena voluntad, uno se imagina que el sistema será como el de esas cámaras a las que le quitas la batería (en este caso, del tamaño de un maletín) y las enchufas directamente. Renault, por si acaso, no lo deja nada claro en su web.
Se me quedan muchas más preguntas en la cabeza, como ¿Cuánto dura una batería? ¿Cómo funciona el pago de la carga? ¿Será competitivo el precio del Twizy? Demasiadas incógnitas en el aire.
Renault anuncia que va a lanzar un test en la región francesa de Yvelines y que los vehículos estarán disponibles en septiembre de 2011 (las reservas se pueden hacer desde ya).
Tienen un año para acabar con las incertidumbres y evitar caer en esa trampa tan francesa de una idea genial con una implementación irreal. Y si no, que le pregunten al Concorde.
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