La chanson del verano est là

Revisitando a los superhéroes de los 90 (I)


Allá por 1992 o 1993, descubrí en el videoclub, en una de esas estanterías bajas que nadie miraba, y que ahora entre los cajeros automáticos e internet nadie mirará más, una película titulada "Capitán América".

Muchos años antes de las superproducciones basadas en cómics llenas de efectos creados por ordenador, las películas de superhéroes eran una cosa cutre, a caballo entre la serie B y la Z, donde el látex, los trucos de cámara y la complicidad del espectador tenían un papel protagonista. Películas de esa época son clásicos geeks como los Masters del Universo, Flash o Las tortugas ninja.

La cosa es que el Capitán América es un personaje salido de la fábrica de Marvel, nacido como arma propagandística durante la Segunda Guerra Mundial. Con su traje hecho a partir de retales de una fábrica de banderas y un escudo-bumerán como única arma, el Capitán América luchaba contra los nazis y el superhombre del III Reich, un personaje ficticio llamado Cráneo Rojo.

La película cuenta el nacimiento del personaje, y su lucha para salvar el mundo del malvado Cráneo Rojo... en 1990. Esta afortunada circunstancia, bastante estúpida desde el punto de vista narrativo, es súper útil cuando se trata de recortar presupuesto. Así, los noventa minutos de metraje son un festival de pelo cardado, chaquetas de tres botones y gafas de sol con montura de plástico negro.

Yo guardaba un buen recuerdo de este Capitán América, y la verdad es que donde en su momento veía una reproducción fiel del uniforme del cómic, hoy veía un espanto de látex; el escudo que en su día parecía un arma infranqueable, hoy parecía un frisbi pro-Bush; las trepidantes escenas de acción se han convertido en coreografías a cámara lenta.

Por encima de todo, me quedo con dos momentos para la historia del cine: el primero, cuando el protagonista está atado a un misil dirigido a la Casa Blanca, y gracias a una patada a un alerón consigue desviarlo a... Alaska!
El segundo momento es cuando el Capi es rescatado de los malvados por un amigo, quien le mete a duras penas en su coche. Unos minutos más tarde, cuando el peligro ha pasado, el Capitán le pide que pare en el arcén, que está mareado, y sale a vomitar en la cuneta. Cuando el amigo se acerca, el Capitán sale como una flecha y se lleva el coche, dejando tirado a su compañero para no arriesgar la vida de éste. Este truco, concretamente, lo hace dos veces a lo largo de la película.

En fin, que este peliculón merece su sitio en el panteón de los superhéroes con leotardos. Próximo objetivo, las pelis setenteras de Spider-man en las que las escenas en las que trepa fachadas están rodadas con la cámara girada 90º.

Otro día en la aldea gala

Ayer fui, después de mucho tiempo, al parque Astérix. De la primera vez que fui, allá en mi primera visita a París en 1991, quedaban algunos recuerdos y un puñado de fotos.
Desde entonces, el reino de los galos ha visto cómo los americanos personajes de Disney se han convertido en un terrible adversario que no hacen más que limarles la clientela.


El pasado sábado ha sido, de lejos, el día que más malo ha hecho en las últimas semanas. Lluvia fina pero insistente -drizzle que dicen los ingleses, orbayu los asturianos- nos acompañó durante toda la visita.
Al llegar, encontramos una pizarrita en el parking que avisaba de que estaban cerradas dos montañas rusas... sobre un total de tres. Estupléndido.


Evidentemente, el buen tiempo ayudó a que la gente se quedase a disfrutar del shopping parisino, y sobre una asistencia esperada de 12.000 personas, sólo hubiese 4.500 en el parque, de manera que las filas pre-atracción se hacían llevaderas.


Los parques temáticos tienen que cumplir, a mi gusto, un requisito esencial: deben ser 100% dedicados a su rollo. En ese sentido, el parque Astérix está, en general, muy conseguido. Todos los letreros están escritos en esa tipografía comic sans made in Uderzo que sale en los c
ómics, los nombres de las cosas acaban en -ix o en -um, hay atracciones directamente relacionadas con las historietas (por ejemplo, el barco vikingo sale de "Astérix y los Normandos") e incluso hay una reproducción exacta de la aldea gala, con casas de Esautomatix, Abraracurcix y Asuranceturix incluidas.

Sin embargo, hay dos reproches a hacerles a los responsables: una es qué coño pinta una zona medieval en mitad del parque (época unos mil años posterior a la Guerra de Galias) y la otra es por qué hay un (lamentable) espectáculo ambientado en 1930.


El nivel de las atracciones que probé, bastante corriente. La montaña rusa -grand huit en fr
ancés- que estaba abierta, llamada Gudurix como el sobrino de Abraracurcix, estaba bien, pero lejos del nivel de, por ejemplo, el Supermán de la Warner. Las atracciones de agua eran las de siempre: el tronco que cae, la barcaza que cae, los rápidos que giran. La novedad 2009, Le défi de César, era una combinación de figuras de plástico en movimiento, animación chusquera y efectos de luz y sonido que nos acabamos preguntando si el punto del tema no era un viaje a 1992.

La pregunta del millón: ¿Eurodisney o Astérix? Pues por mi experiencia, el primero... salvo que se vaya con un niño muy fan de los irreductibles galos.

Comparando publicidades en Santa Mónica




















En alguna ocasión he defendido la publicidad comparativa, que en Europa está prohibida.

Por lo visto, a este lado del Atlántico nos dejamos engañar más fácilmente.


Audi saca el nuevo A4 y dice, con un par: "Te toca mover, BMW"... y BMW responde con un panel más grande y un M3 Coupé.

Jaque mate. Bravo BMW.

Grande Torino

Cómo es la vida. Estaba convencido de que Gran Torino me iba a parecer una película correcta, sobria y cuidada como le gustan a Clint, y poco más. Pero se equivocó la paloma, se equivocaba. Gran Torino es, como ya dijo en su momento Blaski, un peliculote.

Mi conclusión después de ver esta película es que a mí el Eastwood que me gusta no es el que mueve la cámara, sino el que hace que la cámara se mueva poniéndose frente a ella. En Gran Torino, que me cuesta un poco decir que esté dirigida por Clint, quien pasa el 95% del metraje dentro de plano, Eastwood interpreta el mejor papel de su vida. El mismo Guapo de El bueno el feo y el malo, el mismo Harry de Harry el Sucio y el Munny de Sin perdón. No le hace falta hablar mucho; sus gruñidos transmiten más que sus palabras.

Inciso: cómo me gustaría que Clint hiciese del Batman viejo de El regreso del Señor de la Noche como se rumoreó en su momento...

En Gran Torino encontramos a un Eastwood jubilado, recién enviudado, de vuelta de todo y sin más objetivo vital que disfrutar de lo que le queda. Sin entrar en los detalles, Gran Torino está en algún lugar entre el thriller y la comedia, entre el melodrama y la crítica social. Tiene momentos cómicos brillantes (por ejemplo, el personaje de Clint se pasa media película llamando Toad (sapo) a un chaval chino) y escenas dramáticas contundentes, como la (pen)última de la película que no comentaré.

Al final, uno se da cuenta de que el Gran Torino del título es el propio Clint Eastwood. Mayor, cierto, pero como el coche que da nombre a la película, sigue ganando valor con el paso de los años.

417.947 bromistas (¿?)

Imdb es la base de datos cinematográfica online de referencia. Entre las muchas cosas que se pueden encontrar en su web, está una lista de las 250 mejores películas de la historia del cine, puntuadas por los miles de usuarios del sitio.
Pues bien, del 5 al 2, las películas elegidas son Pulp Fiction, El bueno, el feo y el malo, El padrino II y El padrino. Todas ellas películas sensacionales indiscutiblemente.
La sorpresa llega cuando encontramos en el número 1 The Shawsank redemption, que creo que en España se tituló en su momento "Cadena perpetua". Creo.


Película que se me pasó en su momento -allá por 1994 puedo recordar a bote pronto En el nombre del padre, Forrest Gump y la misma Pulp Fiction-, este domingo decidí que, como en la canción de Siniestro Total, de hoy no iba a pasar.


The Shawsank redemption está firmada por Frank Darabont, cuyo currículo en aquel momento incluía los libretos de Pesadilla en Elm Street 3, La Mosca 2 y Las aventuras del Joven Indiana Jones.
Los dos protagonistas son Tim Robbins, en aquel momento poco más que un secundario en Top Gun y un papel en Howard, un nuevo héroe, y Morgan Freeman, que empezaba a ser un actor reconocido gracias a Paseando a Miss Daisy y, sobre todo, Sin perdón.

La película narra la historia de un grupo de presos en la prisión de Shawsank a lo largo de veinte años de condena. En otras palabras y como su título indica, es una de esas historias de redención y lucha contra la injusticia que tanto gustan a los americanos.
The Shawsank redemption es una buena película, no cabe duda. Tiene un planteamiento sólido, un argumento bien llevado -y que saca los coloretes a Prison Break, por cierto-, interpretaciones de nivel y escenas para el recuerdo.


Ahora bien, ¿es The Shawsank redemption la mejor película de la historia? Y mucho me temo que, en contra de la opinión de -agárrense- 417.947 usuarios, la respuesta es que ni de broma.

Fútbol no es fútbol

Pues nada, que por si fuera poco con mantener un blog, me he apuntado a montar una página con un grupo de amiguetes. La gracia del tema, hablar de fútbol sin hablar del juego. El resultado, www.futbolnoesfutbol.com.
Ya me diréis qué os parece...

pd: por motivos que no vienen al caso, todos firmamos con seudónimo, que conste.

La oficina de todos

De los muchos DVDs que normalmente me pasa mi señor padre, la mayoría son películas de tres horas anteriores a 1950, y me suele dar pereza encontrar el momento de verlas.

Sin embargo, hacía un tiempo que me pasó una serie de la BBC llamada "The office" y, el otro día, sin capacidad de no quedarme dormido durante dos horas de peli, me puse con ella.


"The office" es un mockumentary, un falso documental sobre la vida en una oficina de venta de papel en Slough, deep England. En ella, como en cualquier oficina del mundo, existen personajes como el jefe chistoso, el trepa mediocre, el trabajador inseguro o la recepcionista que sueña con ser artista. En una palabra, lo que viene siendo la mediocridad absoluta.

Todo en la serie es gris como el cielo inglés, incluso la música de entrada.
Obviamente, es una obra muy british, sobre todo en lo que al sentido del humor que tiene. Lo que convierte a "The office" en algo diferente es el sabor agridulce que deja después de cada capítulo.

La serie fue creada como proyecto de fin de carrera de Stephen Merchant, y la BBC decidió comprarla ante lo barata que resultaba la apuesta. Con la ayuda de Ricky Gervais, un cómico británico que en "The office" borda el papel del jefe que quiere ser amigo de sus empleados, racista inconsciente, alcóholico y cantante fracasado, la serie se mantuvo en la BBC 2 durante dos temporadas de seis episodios cada una. Consiguió un globo de oro y, sin embargo, la falta de audiencia hizo que fuese retirada al final de la segunda temporada.


Pero los caminos del marketing son insondables, y en una actualización de los hits de videoclub de los 80, su salida a DVD fue acompañada de un efecto boca a boca que la convirtió en un fenómeno de culto.
A tanto fue la cosa, que decidieron hacer un remake americano con el pesado de Steve Carell de prota. No creo que valga mucho la pena.


En todo caso, "The office" queda como un ejemplo más de que la falta de dinero agudiza el ingenio. Idea buena con poca pasta, dos veces buena.

Is Paul dead?

Una de las historias que cuenta el libro que me estoy leyendo, "The rough guide to conspiracy theories", es la del asesinato de John Lennon. Ya sabéis, la vieja historia de que si la CIA había programado (y financiado) a Mark David Chapman, bla, bla.

Lo que me ha hecho pegar un salto sobre el sofá es el que el autor dice, sin cortarse un pelo "Ahora qu
e Ringo Starr es el único Beatle vivo...". ¿Perdón? Y es entonces cuando descubro un cuadro de texto sobre fondo rosita, que titula, en mayúsculas a todo cipote, PAUL MCCARTNEY IS DEAD. Y cuenta la clásica leyenda urbana de la muerte de Paul, añadiendo nuevas señales para probar su argumentación.

Según cuenta la leyenda, Paul se mató en un accidente de coche en 1966. Como eso habría significado el final de los Fab Four, buscaron un sustituto, un tal Billy Shears, que con un poco de cirugía y una conveniente barba -que "Paul" empezó a llevar por esa época, daría el pego. Sin embargo, los Beatles no podían quedarse callados al respecto. Así que decidieron ir dejando pistas al respecto:

Abbey Road
En el primer disco post-Paul, los cuatro salen cruzando el famoso paso de cebra cerca del estudio de grabación (inciso: sí, yo también tengo una foto cruzando Abbey Road, ¿qué pasa?).

Primera pista: Paul lleva el paso cambiado y va d
escalzo (nota mía: va sin barba).
Segunda pista: John va de blanco, como un ministro de la
Iglesia, Ringo de negro, como un portaféretros y George parece un enterrador.
Tercera pista:la matrícula del VW escarabajo aparcado lee 28IF, es decir, "Paul would be 28 if he was alive".
Cuarta pista: dos temas del álbum se refieren a la muerte de Paul. El primero, "Come together",
habla de los tres Beatles en el entierro de McCa. El segundo "Your mother should know" hace referencia al único ser humano que tendría que darse inmediatamente cuenta de que su hijo es, en realidad, un impostor.

Sargent Pepper's Lonely Hearts Club Band
Aquí las referencias se hacen, según el libro, evidentes:

En la portada, los tres Beatles parecen rodear a Paul, que aparece en azul cielo y unos centímetros más alto que los demás, quizás levitando. Además, cuatro figuras de cera de los Beatles miran apenados a lo que parece una sepultura, que lleva dibujado en flores la palabra "Beatles" y una guitarra para zurdos, exactamente el modelo que usaba McCartney.
Dentro del librillo del disco aparece, además, Paul con un brazalete que reza OPD, o lo que lo mismo, "Officially Pronounced Dead".

De nuevo, las canciones de los cuatro de Liverpool vuelven a hacer mención al accidente. Así, en "Sgt. Pepper's" dicen "Let me introduce you to the one and only Billy Shears", en "Good morning, good morning" dicen "Nothing to do to save his life" y en la por otra parte maravillosa "A day in the life" hablan de que "he blew his mind out in a car".


En fin, que independientemente de lo fan que sea cada cual de las teorías de la conspiración, hay dos reflexiones que hacer a partir de la hipótesis de que Paul se mató en 1966: por un lado, engrandecería la figura de John Lennon, que sería el único autor de buena parte de, por ejemplo, "Sgt Pepper's". Por otro, justficaría el por qué Paul ha tenido una carrera tan mediocre en solitario, sobre todo en contraste a su compañero Lennon, pero también con la de George Harrison.

Así que si me preguntan si Paul McCartney está muerto, mi respuesta es que no lo creo, pero desde luego si así fuera, posiblemente me quedaría mucho más tranquilo.