Y el niño pirdió

Entre las miles de fotos que me ha mandado mi tía Maripí, una de ellas me ha gustado especialmente. En ella se nos ve a mi prima Elena, a mí, a Obelix y a nuestro abuelo en común, es decir, el general Juan Mediavilla Jáudenes, más conocido como el Yayo. Y de él voy a hablar un ratito.

Tengo que decir que yo tampoco conocí mucho al Yayo como persona, porque cuando yo era lo suficientemente maduro como para que me contase cosas interesantes, él era demasiado viejo para contarlas.

Lo que sí recuerdo es que él hablaba siempre de "los rojos" como si fueran el mismo diablo, y yo cuando era pequeño así lo veía. La verdad era que el Yayo estuvo del lado franquista un poco por chiripa, como casi todos los que combatieron en la guerra civil española. Nunca me pareció un tío muy extremista, aunque una vez, durmiendo en casa, cantó en sueños el Cara al sol...

En la foto salimos en Mahón, donde el Yayo pasaba buena parte de los veranos desde que la Yaya se murió. Me acuerdo de las horas que se pasaba con el tío Juanito mirando los barcos compartiendo prismáticos y diciendo:
- ¿has visto ese barco de ahí Juan?
- Sí Juan.

Y una hora después decían:
- ¿has visto ese barco de ahí Juan?
- Sí Juan.

Y así horas y horas...

Lo que más me gustaba del Yayo, y creo que algo de eso he heredado de él, era su capacidad de callarse. A la Yaya y a sus hijas les ponía muy nerviosas porque pensaban que pasaba de todo, pero en realidad él sabía que no merecía la pena discutir, así que se callaba. Cuando no hay nada que decir, te callas. Qué importante lección.
Lo mismo hacía cuando se quedaba conmigo por las noches: poníamos la tele, cenábamos tranquilamente y, sin falta, echábamos una partidita a un juego de mesa, la mayoría de las veces el cuatro en raya de esos con las fichas de plástico rosa chicle y verde fluorescente.

Y esto me lleva al título de este post. El Yayo, bajo su apariencia de anciano apacible, era una auténtica máquina de competir. Le daba igual que su rival fuese su propio nieto pequeño. No dejaba ganar a nadie y jamás de los jamases dejaba hacer trampas a nadie. Nunca olvidaré cuando, rendido y desarmado al otro lado del cuatro en raya, el Yayo levantaba lentamente su ficha ganadora y la deslizaba por su columna correspondiente hasta que tocaba fondo con un sonido seco. Entonces, y sólo entonces, el Yayo levantaba su mirada y te decía: "y el niño pirdió". Y en ese momento tú te sentías cual Luke Skywalker al lado de Obi Wan: minúsculo, pardillo y con el orgullo al nivel del betún.

Tengo un gran recuerdo de mi abuelo, creo que como todos los primos. Me enseñó a jugar a la escoba, al parchís, a la oca, al ajedrez y al cuatro en raya. Pero lo más importante, algo que creo que heredamos una parte de la familia es la integridad y la honestidad de los Mediavillas. A veces llegamos a extremos que rozan la idiotez y que por ejemplo hacen que no seamos millonarios, pero al menos podemos ir con la cabeza alta por la vida. Y eso, sin duda, se lo debemos al Yayo.

Poniendo los puntos sobre las íes





Tocado en mi orgullo por la réplica a mi comentario sobre Lego, no me queda más remedio que hacer desde estas líneas un homenaje a El coche fantástico, sin duda una de mis series fetiche de todos los tiempos.

La serie iba de un llanero solitario (David Hasselhoff) que trabaja a sueldo de la Fundación para la Ley y el Orden, una especie de ONG anti gente chunga. Le vestían invariablemente con una chupa de cuero negro, aunque la acción discurriese en el desierto de Mojave. Me pregunto cómo se las ingeniaba para no sudar como un pollo...

Como los productores de la serie sabían que sólo con Hasselhoff no iban a conseguir audiencia (los de los vigilantes de la playa también se dieron cuenta y pusieron a Pamela Anderson a su vera), pues metieron a KITT, un coche con inteligencia artificial y, en España, la misma voz que años más tarde tendría Homer Simpson.
El coche tenía cosas de mear y no echar gota: saltaba por los aires (o, por lo menos, yo nunca vi la rampa), se ponía a dos ruedas, era antibalas y, para colmo, en la última temporada tenía un modo de superpersecución que lo dejaba hecho unos zorros estéticamente hablando pero que era la hostia cómo corría.

Otra cosa mítica era la música, super ochentera con electrónica a tope. Aunque todavía mejor que el tema de la serie era la versión que hicieron para el caballito de El coche fantástico. En Santander pusieron un montón de mini coches fantásticos en la época en los que echabas cinco duros y podías coger en tus manos el volante de KITT un ratito.

Pero lo mejor de la serie llegaría en la segunda temporada. Fue entonces cuando a algún guionista ingenioso se le ocurrió que sólo había un actor que pudiese ser la némesis de David Hasselhoff. Y ese era... David Hasselhoff (con bigote y patillas, eso sí). Podréis comprender qué profundidad de las tramas, qué intringulis psicológico sobre la doble personalidad y la esquizofrenia paranoide, qué altura de debate filosófico sobre la igualdad del ser y el conocer. La hostia, vamos.
De hecho, ahora que lo pienso, hubiese molado ver a un M.A. malo luchando contra el Equipo A...

Ahora que sale el tema, hay un debate abierto del mismo calado que el de quién es mejor, si Astérix o Tintín (yo no lo tengo claro) sobre si es mejor serie El coche fantástico o el Equipo A. Difícil elección, vive dios.



Una marca entrañable


Ayer han dado los premios de publicidad de Cannes, que vienen a ser como la Champions League de la Publicidad, y el gran premio de la categoría gráfica ha sido para esta pieza de Lego.
Por si no se ve bien la foto, lo azul es una base de Lego sobre la que sólo hay dos piezas. Abajo, al lado del logo de Lego, pone "imagine".
Menos es más. Me parece increíble.

Hay un tipo que ha sacado un libro llamado "Lovemarks" que habla de que las mejores marcas son aquellas con las que la gente se crea un vínculo emocional. Evidentemente, cada uno tenemos nuestras propias lovemarks. Y viendo esta pieza, me he dado cuenta de que Lego es una de mis lovemarks. Para mí Lego es mucho más que ladrillos de colores y muñecos amarillos; para mí son horas y horas de montar coches indestructibles a medias con mi amigo Luis, para después empotrarlos entre sí, a ver cuál aguantaba más. Son castillos de murallas de plástico y naves espaciales que desafían los principios elementales de la aeronáutica. Lo hemos pasado muy bien con Lego.
Hay otras muchas marcas que tienen un sitio en mi biografía personal. ¿Quién de los que me conocieron de pequeño no me recuerda con un Master del Universo en la mano? ¿Y viendo el Equipo A? ¿Y comiéndome unos Chococrispis? Pero de esas marcas ya hablaré otro día, que hoy era el día de Lego.

O somos o no somos



Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. Ya he conseguido descargar el video de la boda al ordenador. Y he montado un trailer que os dejo aquí puesto para vuestro goce y disfrute. El video-video de la boda tardará más tiempo, ya que estoy reuniendo una serie de "material documental" para ilustrar mejor el evento.
Espero que os guste.
Aprovecho estas líneas para convocar a los liantes a la primera semana de septiembre, que en Madrid hace mucho calor por esas fechas, ya sabéis. Nos vemos en Portal de Mar... si llegáis.
y también aprovecho, y ya acabo, para mandarle un abrazo al crack de la boda: grande Nicola!!! A ver si lo fichamos para Gràcia...
O somos o no somos, o estamos o no estamos. Siniestro total.

Un poquito de por favor


Ante las continuas presiones por parte de mi primo Álvaro, y ante su reiterada negativa a ofrecer -en público o en privado- fotos de Laura, esa chica de mi edad (!) que le acompaña en su coast to coast, he decidido no hablar en profundidad de la boda hasta el próximo finde, cuando ya tenga un poco de vídeo editado y me hayan mandado fotos.
Os animo a todos los que hicisteis fotos a que me mandéis las mejores a adrimedia@yahoo.es para que las pueda incluir en el vídeo oficial.
Hay miles de pomadas gratis en juego a las mejores imágenes de la boda del año.

Saludos, abrazos y bailes varios (Obelix, vaya crack)

Aterrizaje en Mahón

Al más puro estilo Tintín, después de "Objetivo: Mahón" ahora toca "Aterrizaje en Mahón".
Y como no podía ser de otra manera, esta mañana me he levantado y, después de desayunar unos chococrispis y acabar con las aventuras de Dirk Pitt en "El oro de los incas" (que por mucho q diga sebas, no está al nivel de "Dragón" o, sobre todo "Cyclops"), me he cogido la barquita de remos, la incombustible Pian, y me he ido a dar una vueltecita...
Cuando he vuelto, estaba Elenita con la cámara preparada para inmortalizar mi lamentable aspecto con un bañador de Obelix y más blanco que el monje malo de El código da Vinci.
Bueno, os dejo que me voy a bajar a nadar un ratito al estanque.
Y a todo esto, Joaquinito sin aparecer...

Objetivo: mahón



Como casi todos sabéis, el sábado se casa mi Obelix del alma!!! Así que allá que nos iremos todos con el traje, la corbata... y las abarcas, faltaría más!
Total, que para empezar a dar ambiente de boda, os pongo este vídeo que he preparado. Id calentando motores...

3 minutos de María, 117 de infierno.

Anoche hubo reunión Mediavilla. El lugar: la Vaguada. El motivo: bailaba María. Total que allí nos plantamos los de siempre esperando ver otra exhibición de talento de la prima bailarina. Por cierto, que si ella baila así de bien es porque tanto el Chucho como Obelix como yo hemos cedido nuestro potencial bailarín genético, y por eso mientras ella llena teatros, nosotros ahuyentamos mujeres sobre la pista de baile. Pero esa es otra historia.
La Vaguada, casi llena de gente. Había sido el maratón de danza, y se suponía que iba a haber una entrega de premios cerrada por "La muerte del cisne negro", un sólo de María. Pero oh campos de soledad, oh mustios collados, que dan los premios, baila María durante 3 minutos -3-, echan telón y anuncian actuaciones de los distintos grupos premiados. Ni luces, ni un descanso, ni nada en las siguientes dos horas. Y allí estábamos todos viendo a una niña bailar canciones de flamenco-pop, otras vestidas de rusas que no conocían la palabra coordinación, otra vestida de mosca...

Pero lo más fuerte estaba por llegar. Se abre el telón y aparecen unas tías vestidas de blanco sobre toallas y una música francesa en plan Edith Piaf. Y mi tío Juanito y yo nos miramos y pensamos, por un momento, que quizás eso tenía buena pinta. Craso error. La música súbitamente cambió, dejando paso a unos acordes conocidos. Y yo pensando "Esa percusión, ese pianito... eso no es la música de los vigilantes de la playa????" Y efectivamente, en esto que salen dos sinvergüenzas con musculitos y minúsculo bañador rojo a lo Mitch Buchanan y se monta un pollo macarra que te cagas. Por salir, hasta salió una chavalita embarazada -embarazosa más bien- como se puede ver en la foto. Y eso sazonado con temas como "Eva María se fue buscando el sol en la playa", "Surfin' safari" o "Que se mueran los feos". Sin palabras.

Así que para quitarnos el sinsabor, nos fuimos a cenar al Vips. Como una mesa de 12 personas no es fácil de encontrar un sábado por la noche, Juanito y yo nos fuimos a echar mientras tanto una partida al archiconocido juego del brazo. Para los no introducidos, el juego del brazo es ese de la mesa con aire y el disco volador al que le pegas con un exprimidor de naranjas.

Pese a que mi anciano tío se adelantó en el marcador con un 0-1 tempranero, intentando especular con el resultado para salir a la contra buscando el rebote guarro en la pared de la mesa, saqué mis años de partidas con todos-sabemos-quién y acabé remontando hasta dejar el marcador 7-2. Así que aprovecho estas líneas para retar a mi clásico adversario en el juego del brazo. Aquí te espero, Chucho.

Mundos aparte

Gracias a internet, tengo la costumbre de leer varios periódicos de distintos sitios cada día. Por aquello de no perder la perspectiva de la información. El otro día me dijo mi tía Marijo que mi primo Juanjo -su hijo- se había ido a Indonesia, donde el pasado sábado hubo un terremoto que ha dejado más de 6.000 muertos ya. Aprovecho para decirlo aquí: ole tus huevos, Juanjete.
Lleno de curiosidad, echo un vistazo a la prensa para ver qué cuenta sobre el tema. El Mundo. Nada. El Pais. Nada. Le Monde. Nada. The Times. Nada. Ni una sola palabra sobre el tema. Es entonces cuando uno cae en la cuenta de que en la vida, como en el fútbol, hay personas de primera y de segunda división. ¿Os imagináis 6.000 muertos en un terremoto en Madrid. Londres, Washington? Tardaríamos meses en quitarnos las imágenes de la cabeza.

Aquí, en cambio, la rabiosa actualidad -llámese Mundial de fútbol, folclóricas difuntas o, cómo no, el sempiterno y aburridísimo conflicto vasco- se impone sobre las noticias de verdad.
Y esto es sólo un ejemplo más. Otros son las guerras televisadas en verde y negro por la CNN, los levantamientos militares en África día sí día también o las 40.000 -y no, no se me ha ido la mano con los ceros- familias que viven en Madrid con menos de 500€ al mes. Todo silenciado.
Y es que, como dice el gran Pérez Reverte, el ser humano es por naturaleza un hijo de la gran puta. Menos mal que de vez en cuando hay gente como Juanjo que le devuelven a uno la fe -inquietante palabra ésta- en el homo sapiens sapiens.