Por un puñado de chocolatinas
Leo en los internets que la última campaña de Snickers, en la que el mismísimo Mr T dispara con chocolatinas a un tipo que hace marcha por la calle, reclamándole que corra como los hombres de verdad. La campaña se emite sin problemas en el Reino Unido. Llega a EE. UU.... y se le echan encima los colectivos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.
A estas alturas no me extraña que alguien salga a reprimir la libertad de expresión, o lo que es lo mismo a tocar los cojones al personal. Pero me sorprende que esto pase en Estados Unidos y no en Europa.
Pd: y eso que la campaña me parece corrientita a más poder.
¿Bush o Batman?
He encontrado este vídeo en internet, donde un reportero lee una frase a un ciudadano americano y le pregunta si la ha dicho George W Bush o Batman en la serie de los años 60.
Acojonante paralelismo.
Kung fu panda: hicieron lo que pudieron
Avalada por unos comentarios moderadamente positivos del siempre venerable Sandecker, la peli narra la vida de un oso panda que, de la noche a la mañana, se convierte en Guerrero Dragón. La rediós.
La historia, un remake de la cenicienta previsible y simplona, no está mal. La elección de los personajes ayuda bastante; la sola presencia de la grulla como maestro del kung fu -la sola pronunciación de la palabra "grulla"- ya me hace reir.
Evidentemente, como en toda peli de animación, el doblaje puede hacerla pasable o convertirla en un infierno. En este caso, y contra todo pronóstico, la voz de Florentino Austin Powers Fernández le da un punto al personaje. Es más, el momento con el que más me he reído en la hora y media larga -sacaflús- es puramente cosecha de Flo.
En lo que es la animación del tema, pues qué queréis que os cuente. Leo por ahí que si el pelo del panda está muy logrado. Pues sí, pero es una lástima que Pixar ya lo hiciera con Monstruos SA hace... siete años. Y luego está toda la rayada de los estilos de artes marciales de cada animal. Inapreciable para el ojo humano, y demasiado fino como chiste para frikis. No creo que conozca a nadie que conozca a nadie que sepa distinguir una patada de kung fu a de una patada de kung fu b. Pero en fin.
Mención especial al estilo visual de los créditos del principio: tintas planas, trazos simples, muy bonito.
Ah, y si alguien va a verla, que no se pierda la escena tras los créditos finales, básica para comprender el desenlace de tan barroca historia.
En fin, que si queréis pasar un rato gracioso, o tenéis que cuidar una tarde de un sobrino, Kung fu panda es vuestra peli. Dreamworks ha hecho todo lo que puede. El problema es que, desafortunadamente para ellos, existe Pixar.
La raza humana agota los recursos de la Tierra y un robot es enviado allí para recoger la basura. ¿Un oso panda karateka?
Wall-e, el plato fuerte de la animación veraniega, ya está a la vuelta de la esquina.
Grande Marcos!
Hoy quiero hablaros de mi amigo Marcos. Marcos es licenciado en medicina (y cirugía?) por la universidad de Cantabria y, por lo tanto, ex-alumno de la Dra. Yk.
El caso es que, cuando aún era alumno suyo, un día no se sabe muy bien bajo qué tipo de circunstancias, me llevó a ver al Racing a los campos de sport de el Sardinero. Hablamos de 1992.
Ese mismo año, después de muchos partidos contra equipos de ciudades insólitas, tipo Palamós, conseguimos jugar la promoción de ascenso contra el Español del Barcelona, que por aquel entonces se escribía con ñ. 1-0, y subimos a primera.
Me acuerdo como si fuera ayer de aquel día porque, aunque es de justicia decir que fue mi madre la que me llevó al Racing por primera vez, cuando estaba en segunda b primero y en segunda después, Marcos fue el que, poco a poco, me fue racingueando, y alejando de los equipos guays -Madrid, Barça- que les gustaban a los demás niños. Para mí, que soy cántabro de nacimiento pero no tengo raíces familiares en la tierruca, fue muy importante.
Marcos es el tipo más enamorado de Cantabria que conozco. Sabe cuál es el mejor bar en Caviedes, el mejor cocido montañés -Correpoco-, los quesucos con mejor calidad/precio, las casas rurales más secretas... Te lo cuenta tanto con tanta energía y entusiasmo, que te lo acaba vendiendo. Más que médico debería ser consejero de turismo y deporte del gobierno de Cantabria, lo haría de lujo.
Después del ascenso, seguimos yendo al estadio juntos, dejándonos la garganta -con él, el fútbol en directo se vive a tope o no se vive- en cada partido, animando lo inanimable, viendo partidos de copa los miércoles por la noche con una manta verdiblanca y bocata de jamón con tomate como todo equipamiento, sobrellevando decepciones y celebrando goles que valían prolongar el sueño de un Racing de primera. Lo último -foto-, ver juntos la clasificación para la UEFA por primera vez en la historia. Enorme.
Cuando me fui a Madrid, Marcos empezó a ir al fútbol con su chica, Gema, que controla absolutamente todo lo que sucede en un estadio de fútbol... menos lo que pasa sobre el césped. De hecho, aprovecho estas líneas para agradecerle infinito que me deje el carnet cada vez que vuelvo a casa. Ella sabe que Marcos y yo lo amortizamos rápido.
Mención también a las dos niñas que tienen, Marta y María (esta segunda, clónica de su papá hasta extremos insospechados), que son como sobrinucas mías.
A todo esto, el otro día Marcos dejó atrás la treintena. He echado cálculos, y si cumplimos con la esperanza de vida media, podremos ver el fútbol en directo en el Sardi -jubilados pero infatigables- unas diez temporadas más. La temporada 2035-2036 tiene buena pinta desde ya. Aupa Racing y felicidades, Marquitos!
Watchmen: it has a good pint -que diría atilakis-
Apunta alto.
Jack is (almost) back
Carla, la señora de Sarko
Vaya por delante que a esta chica -a diferencia de nuestra querida Letizia- no le hace falta firmar contrato alguno con la beautiful people, porque ella ya pertenecía a ese mundillo.
Independientemente, su fichaje ha sido un golpe devastador para la imagen de Sarkozy. Su popularidad no deja de caer, y para colmo, en su obsesión por modernizar la France -que falta hace- se está llevando por delante muchos derechos sociales.
Ella, por su parte, lleva una vida, como decía Gomaespuma, de las que podríamos denominar. Me han contado dos cotilleos en la última semana: el de una compañera de trabajo que coincidió con ella en un salón de belleza y la describe como profundamente anoréxica, y la de un pavo que vive cerca de ella que se la encontró pasadísima a primeras horas de la mañana, y los guardaespaldas le decían a él -que se iba a trabajar- "que regardez-vous?"
Y a todo esto, a mí me gusta cómo canta...
Découvrez Carla Bruni!
Hancock: que me ahorquen si lo entiendo
Su última película -la última que protagoniza, esto es- se llama Hancock, y parte de la interesante premisa de un superhéroe vagabundo y alcoholizado al que todo el mundo odia.
Bajo esa prometedora premisa, la película arranca muy fuerte: topicazos de películas de superhéroes sacados de madre, efectos especiales solventes y líneas de diálogo brillantes para un Will Smith que consigue hacer reir al público... sin que a él mismo le dé la risa.
Tras una presentación de personajes rápida y eficaz, la peli pasa como un tren de mercancías por el nudo de la acción. Y cuando crees que la cosa debería hacer chimpún, y todos a casa tan contentos, te das cuenta de que sólo llevas 45 minutos en la butaca.
Y ahora qué, te preguntas. Y la respuesta, como aprendí al llegar a casa, está en que Hancock es una película cuyo guión llevaba años circulando por Hollywood. Y un guión que circula por Hollywood tanto tiempo pasa por muchas manos que intentan pulirlo. Y cuando esto pasa, a veces sale El padrino II, y a veces salen varias películas en una sola, como grapadas a mala leche, como es el caso.
Así, Hancock pasa en un puñado de escenas de la comedia de acción a la tragedia griega. Asombroso.
(NOTA: para que lo entiendas, amigo Hopewell, como lo que nos pasó con Click, aquella simpática comedia de Adam Sandler tras la cual a punto estuvimos de hacernos el hara kiri porque la vida era una mierda).
Es a partir de ese cambio de registro cuando Hancock toma una espiral descendente. La historia deja de tener interés -ni sentido-, Will Smith se cree que su personaje es el primo carnal de Alí, y Charlize Theron se materializa de la nada para decir oye, que por algo mi nombre está detrás del de Will en los títulos de crédito.
En fin, un regusto final un tanto agridulce. Me pregunto qué habría pasado si Steven Spielberg, en lugar de rodar secuelas innecesarias, hubiese acogido a Hancock bajo su sombrero de mago. Lo mismo ahora estábamos hablando de la película del verano. Hasta la llegada del Joker, claro está.
Bangkok dangerous
El otro día, empollándome una de las revistas de cine que leo habitualmente, me encontré con el póster con la próxima película de Nicholas Cage: Bangkok Dangerous. Es posible que el título en España no tenga mucho que ver. Total, que me quedé mirando a Nicholas un rato, porque no entendía muy bien qué me quería decir con esa expresión que tiene.
Pero empecemos por el principio: el peinado. Cage es uno de esos actores que lleva un tiempo con problemas para sobrellevar la alopecia. Así, le hemos visto con ridículos implantes -Cara a cara-, con estúpidos tupés -La mandolina del capitán Corelli- y hasta con melena -Con Air-. En esta ocasión, le roba el estilista al mismísimo Tom Hanks de El código Da Vinci.
Luego está el tema de los balazos en la parte derecha. Se diría que son balazos sobre cristal, con lo cual deducimos que Nicholas Cage o a) está en una cabina telefónica o b) está en el escaparate de Zara. Dentro de él.
Quizás es por eso que tiene ese rostro, esa expresión de turbación, esa mirada perdida en el infinito. ¿¿Qué le pasa a Nicholas??
La cosa sigue. Fijémonos un instante en las manos. La mano derecha me recuerda a la del padre de Torrente. ¿Hemiplejia? Quizás. ¿Retoque con photoshop? Posiblemente.
El brazo izquierdo, por su parte, está doblado en una posición de 90 grados. En este caso no hay duda: está buscando la cartera en el bolsillo interior de su chupa.
Por último, la parte de abajo. ¿Es fuego? ¿Es lava? ¿Es sopa castellana?
Total que uno puede comprender perfectamente, después de este pormenorizado análisis, la angustiosa expresión de Nicholas Cage: es la cara de un hemipléjico encerrado en un escaparate de Zara lleno de sopa castellana ardiendo, tiroteado, al que encima le han robado la cartera.
Pues sí que es peligroso Bangkok.
Míticos de TVE
Leo en el periódico que el hombre del tiempo por excelencia, José Antonio Maldonado, se jubila. ¿Qué habría sido de las sobremesas españolas sin el anuncio de repsol seguido del discursito de Maldonado? Para los de mi generación, además, la despedida de Maldonado suponía el principio de David el gnomo, con lo cual guardamos un vínculo emocional muy fuerte hacia este mito de la tele. También nos deja para la historia la leyenda urbana de que presentaba borracho... Este blog no ha podido encontrar pruebas de ello, pues pongo un vídeo en el que arranca el pronóstico del tiempo a lo marinero en tierra.
Iba a dejar el post aquí, pero me parecería injusto no hacer un homenaje a otros dos monstruos de la tele que hace poco lo dejaron, como son Paco Montesdeoca (me encanta este apellido) y José Ángel de la Casa, que cantó el gol más grande que he visto marcar a España, el de Alfonso en el minuto 94 de la Euro 2000.
Y ya como bonus track os meto un vídeo de Matías Prats de mosqueo, que me ha hecho mucha gracia.

