(Otro) vídeo cachondo

Hace unos meses, cuando andaba por Iowa descubriendo mundo, me crucé en uno de esos miles de canales que tienen los americanos, con un videoclip super raro que, sin embargo, me dejó flipando de lo sencillo que era. Jamás apunté el nombre del grupo, ni el tema, ni nada. Sólo recordaba que eran cuatro tipos bailando sobre cintas de correr.

Pues gracias al concurso que ha montado Youtube lo he encontrado. Y, claro está, ha pillado premio. Genial.


Una web para echar una mano

Una de las cosas de las que más contento estoy en los últimos años es de mi relación con el Banco de Alimentos de Madrid.

El Banco de Alimentos es una ONG que, como su nombre indica, se dedica a recoger comida de empresas alimentarias y de la gente (en las famosas "operaciones kilo") y la distribuye entre comedores sociales, centros de acogida, etc. donde la gente sencillamente... tiene hambre. En Madrid, 40.000 familias (1 familia=3 personas) viven por debajo del umbral de la pobreza. Es decir, que no son sólo inmigrantes llegados en patera o yonkis. Hay todo tipo de gente, entre la cual se encuentran mogollón de viejecitos cuya pensión no da para más.

En fin, que cuando estaba en cuarto de carrera empecé a echar una mano en lo que uno maneja, es decir en comunicación del Banco de Alimentos y en operaciones kilo universitarias. Cuando empecé a trabajar, me llevé al BAM a la agencia y ya llevamos dos años y pico con ellos de "clientes".

¿A qué viene todo esto? Pues a que desde ayer está online su web, que de momento está sólo en esqueleto (sólo se ve "cómo colaborar" y "contacto" pero que de aquí a finales de abril esperamos tener a pleno rendimiento.

Podéis echarle un ojo (la animación de la intro mola un cacho) en www.bancodealimentosdemadrid.org. Y, si os apetece, echad una manita ;)

Sorprendentes chavales


Acabo de llegar del curro. Hoy he salido pronto, así que en tren. ¿Rollo ecologista? Qué va... repulsión a los atascos simplemente. Total, que al entrar al vagón me he ido a sentar al lado de cuatro chavales que iban dando voces. He hecho el amago de ponerme mis recién comprados auriculares Bose (dios, cómo suena la BSO de 24 en eso, a pesar del aspecto de personaje de Star Trek que tengo con ellos...) y entonces he escuchado un cacho de la conversación de los cuatro mequetrefes.


Tendrían unos doce o trece años, vestían en chandal, como es de rigor a esa edad, y pegaban voces. Yo esperaba escucharles hablar de fútbol, videojuegos o, como mucho, chavalitas. Pero en esto que escucho: "Si vives en la capital de Montenegro, vives en..." Y otro responde, a voz en grito "Podgorica!". Siguiente pregunta: ¿es el Ulster parte del Reino Unido, y cuál es su capital? El que tenía que responder pasa palabra y el siguiente dice "Qué va. Y la capital es Belfast. Me lo sé por el timbre rápido. Ya sabes, el bell-fast". Y ante semejante humor, que se me escapa una risita. Los cuatro se giran y se me quedan mirando, y yo me hago el longuis haciendo que leo mi libro. Así que cuela y vuelven a su rollo.

Y sigue el juego. "¿Chipre?" "¡Nicosia!" "¿Siria?" "¿Damasco!" Y añade "Me acuerdo por tabasco". Genial, el cabroncete.


Me ha encantado verles, ahí, luchando por una cosa tan fácil como saber más que el de al lado. Incluso hubo un momento que me perdí, entre tanta ex-república soviética. Entonces me di cuenta de que muy poca gente adulta sabría responder a esas preguntas. Un 80% de mis amigos no lee libros. Y la cosa parece que va a peor, según la muestra de adolescentes que manejo en mi día a día.

Por eso me ha dado un alegrón encontrarme a esos cuatro chavalitos en el tren de las 20:25. Sorprendentes chavales.

Increíble o'Baixinho

Leo en el Marca que Romario, a sus 41 años, ha hecho un hat trick en Brasil y está a sólo un gol de llegar a los mil.
Increíble jugador, yo creo que el sin duda el mejor "finisher" que dicen los ingleses, que he visto. Tuvimos la suerte de tenerle un par de añitos en España jugando con el Barça y la verdad es que creo que a los de mi generación nos ha dejado marcados. No sólo porque las enchufaba de colores, sino porque parecía que no le costaba ni esfuerzo. Y aquello de llegar a los entrenamientos resacoso, después de una noche de juerga, y seguir siendo el puto amo... Un crack.
Pongo un vídeo de aquella época, aunque me ha costado elegir entre los cientos de goles de o'Baixinho que aparecen en Youtube...

Lo mejor que he visto hacer con una guitarra española

Sobran las palabras.

El caníbal era el guionista

Últimamente Blaski y yo parece que lo hacemos a propósito: si la semana pasada fuimos a ver ese horror coreano llamado "The Host" (ver la crítica al respecto), esta semana hemos buscado sorprender a propios y marcianos acudiendo al estreno del momento. No hablo de "Lola", ese horror cañí, sino de "Hannibal. El origen del mal". Pero antes de zambullirnos en esta última película, repasemos nuestra común historia con el doctor Hannibal Lecter.

Madrid, curso 2000-2001: estrenan "Hannibal". Los dos, grandes fans de "El silencio de los corderos" ("ESDLC" en adelante) acudimos al cine Avenida, en Gran Vía, cargados de ilusión. La peli resulta ser floja y un imbécil sufre un paro cardiaco o una apoplejía, o lo que fuere, en mitad del cine que nos estropea el final de la película. La nota positiva es que aprendemos a odiar el trabajo de Ray Liotta.
Madrid, curso 2003-2004: estrenan "El dragón rojo", precuela de "ESDLC", cuya novela nos habíamos leído previamente con sorprendente agrado. Otra vez, mala peli. Esta vez la audiencia del cine sobrevive en su totalidad a la proyección.

Hace unos meses leímos que se preparaba una peli sobre la juventud de Hannibal. El debate en Gasómetro tomó fuerza conforme se acercaba el estreno: ¿sería la película tapada del año? ¿O sería un bodrio sin sentido, como era de esperar?. Pese a que nuestro corazón nos inclinaba por esta segunda opción, nos fuimos a verla. Y cumple lo que promete.

Punto primero: ¿tiene algún tipo de sentido hacer una película sobre Hannibal Lecter sin Anthony Hopkins? Para el que no entienda la pregunta, la reformulo: ¿tiene algún puto sentido hacer una película de Indiana Jones sin Harrison Ford? ¿Toy Story sin Buzz Lightyear? ¿24 sin Jack Bauer? La respuesta a todas esas preguntas es la misma.

Punto segundo: los posters de la película muestran al joven Hannibal con la famosa máscara de "ESDLC". En internet se podía leer que por fin explicaban el origen de la máscara. Luego en la peli se descubre que la máscara procede de... un guerrero samurái (!). Y uno se pregunta, mucho antes de esta ridícula historia con chinos de por medio una vez más: ¿pero qué mierda de origen me dices? Al amigo Hannibal le ponen esa máscara por la sencilla razón de que, como caníbal que es, muerde a la peña. Te acercas a él, y ñaca. Es así de cariñoso. Que le pregunten a los polis de la primera peli. Más claro, agua.

Punto tercero: el guión. La peli está bien ambientada, pero se han olvidado de que la ambientación es un 5% de hacer cine. El otro 95% es tener una historia. Y esta peli no tiene ni pies ni cabeza. El guión es el primero que escribe Thomas Harris, el autor de las novelas. Pues que vuelva a sus libros, porque vaya guión de mierda. No hay diálogos, sino que casi todo son monólogos que parecen dichos por personajes empapados en crack. Frases para el recuerdo como "no queda nada en ti que pueda querer" o sobre todo la que dice un policía sin venir a cuento tras interrogar superficialmente a Hannibal: "es un monstruo". Un sindiós absoluto.

En definitiva, que no se le ocurra a nadie ir a verla. Si necesitáis un pretexto para pasar la tarde del domingo con vuestra pareja, salid a pasear, id a comer calçots o revisad la trilogía de la Jungla de Cristal, que la cuarta parte se acerca. "No, si yo me la bajo de internet" -podéis argumentar. Tampoco. Dos horas de vida no valen la pena invertirlas en esta peli. Haced lo que sea, menos ver semejante bodrio.

Y si al final la veis, que no se diga que no avisé...


Un lazo verde hasta el 21 de abril

Y siguiendo con lo que ya empieza a ser una cruzada ecologista porque si seguimos así no vamos a la mierda, amigos, hoy aprovecho estas líneas para comentar que el próximo 21 de abril, las principales ONGs ecologistas, aprovechando el día de la Tierra, han convocado una manifestación para concienciar al personal sobre EL problema.

Hasta ese día, han adoptado como símbolo un lazo verde que represente el compromiso con la conservación del planeta. De momento no parece que lo regalen, así que nos toca hacernos uno propio. Yo me pienso hacer uno y plantarme el 21 de abril para apoyar a estas gentes, que por primera vez defienden una causa que me importa (asumámoslo, podemos vivir sin el lince ibérico entre nosotros).

Os dejo aquí un par de vídeos para animar a los escépticos. Uno es el que ya puso en su blog mi primo Álvaro y el otro es un vídeo corto con música de John Lennon, que nunca está de más.

Volvemos a lo de siempre: Imagine all the people, living life in peace...



¿Qué mueve a la gente?

El otro día viendo un video en internet que se han currado unos chavales sobre Star Wars, nos preguntábamos los allí presentes qué coño movía a la gente a dedicarle tantísimo dinero y sobre todo tantísimo tiempo a hacer películas, libros, etc. para luego colgarlos en internet y al final no ganar ni un pavo con ello.
¿Es un tema de egocentrismo, de decir "aquí está lo que puedo hacer yo"? ¿Será, por el contrario, un espíritu solidario, de compartir conocimientos y experiencias a través de la Red? ¿Será por echarse unas risas? ¿O acaso es otro tipo de motivaciones más allá de mi entendimiento?

Internet se ha convertido en la gran plataforma de difusión de contenidos audiovisuales. Muy pocas empresas lo han entendido aún, aunque se van espabilando: el otro día inauguró el Chelsea un canal en Youtube y parece que la BBC va a lanzar varios canales temáticos en la misma web.

En cualquier caso, pongo aquí dos de los casos que más me han sorprendido por su nivel. Uno es el trailer de Star Wars Revelations, que es una película entera disponible gratis en internet. Muchas de las secuencias parecen hechas por la misma Industrial Light and Magic de George Lucas que hizo los efectos especiales de las películas originales.



El otro vídeo es un corto de Batman con un argumento insustancial pero con un trabajo de ambientación, vestuario y atrezzo absolutamente fantástico.

Todo me parece bonito (más Jarabe)

Tengo la suerte o la desgracia de que me educaron en los clásicos de la música anglosajona: los Beatles, Dire Straits, los Zeppelin, Rolling Stones, etc. De la música en castellano no soy muy fan, más allá de grupos de mi adolescencia que todavía escucho como Extremoduro, Platero, Siniestro Total o los incalificables Ska-p.

Pero si hay un grupo español que me gusta contra todo pronóstico (de hecho, sólo recuerdo a mi amiga Ana como verdadera fan a mi nivel) es Jarabe de Palo. Sé que mucha gente dice que todas las canciones son iguales, que los discos se repiten, pero a mí me da igual. Me gustan sus ritmos, a caballo entre la salsa, el rock y una mezcla de cosas, me gustan sus letras, y sobre todo me gusta su buen rollo.

Si su primer disco fue el lanzamiento -con esa Flaca que tanto tantísimo sonó en los bares del verano del 96 y "Grita", posiblemente su mejor tema-, "Depende" fue su consagración, con ese lujo que es "Adiós" y tantos otros pequeños clásicos. "De vuelta y vuelta" fue sin duda su álbum más flojo (por mucho que ellos lo describan como "experimental") aunque tenía un tema enorme como "Tiempo" y una canción con mensaje como "En lo puro no hay futuro".



Luego vino "Bonito", un festival del buen rollo desde el primer al último acorde y "1m2", que tenía ese fantástico "Menos que un amor, más que un amigo" y que tuve la suerte de ver en directo hace ya dos años y pico con Bea.

Pues ahora Pau Donés y los suyos se lanzan con "Adelantando", del que de momento ya me gusta lo poco que han dejado escuchar, y esos vídeos tan cachondos que hay en la web. Espero poderos ver pronto, amigos.

¡Cómo me gusta ser tortuga!

Va un post friki. Resulta que cuando yo era pequeño, mis titas Concha y Marina se fueron a Estados Unidos de viaje. A la vuelta me trajeron un comic de unos bichos verdes que repartían estopa como si no costara. Las tortugas ninja. Corría el año 89, más o menos. He de añadir que me trajeron ese comic y me advirtieron de que había otros dibujos animados que tenían mucho éxito sobre una familia con la piel amarilla... pero eso es otra historia.

A mí, ni que decir tiene, me flipó el comic de las tortugas ninja, pero tenía un pequeño inconveniente: no las conocía ni dios en Santander. Y para un niño de ocho años, hablar de algo que no es guay para tus amigos puede llegar a ser frustrante.
Pero, oh campos de soledad, oh mustios collados, al año siguiente apareció la película de las tortugas ninja y todo cambió. Pongo el tráiler para recordar.

Fantástico tráiler de 1990, con esa horrible música herencia de los 80. La peli no era nada del otro jueves, y mucho menos vista en perspectiva. Pero, como dice Senovilla, tenía mucho rollete eso de unas tortugas que sabían artes marciales y además comían pizza (que en Santander, de aquella, también era una novedad). Mi amigo Luis y yo nos pasamos un año diciendo aquello de "cómo me gusta ser tortuga!"...

El caso es que después hicieron una secuela mala y otra directamente criminal, de llevar al productor a chirona. Y ahí quedó la cosa.
Pues resulta que desde hace un par de meses anda por internet la promo de una nueva peli de las tortugas. Yo en un principio pasé, porque la han hecho en plan animación por ordenador y me daba pereza. Pero después de ver el tráiler, ya me he venido arriba otra vez.
Aquí lo dejo puesto.
¡Cómo me gusta ser tortuga!

Oh là là

Pues sí, amigos, acabo de llegar de la ciudad de la torre de monsieur Eiffel, los crêpes de lo que sea, Monmartre, el jorobado de Nôtre Dame, el Moulin Rouge, la inefable Amelie y, por supuesto, la Mona Lisa. París bien vale una misa, que dice mi tío Santaló.

El viaje ha sido fugaz pero lleno de anécdotas, chascarrillos y viscisitudes. La primera de ellas, cuando me informa la azafata de Air France de que "Señor, le informo de que su vuelo es de Business Class". Y yo, con cara de Paco Martínez Soria, que sólo me faltó decir "Mandeee?". La azafata, que por cierto estaba tremenda, me indicó muy educadamente que tenía disponible la sala vip por si quería esperar el embarque ahí. Eso fue demasiado. Así que me compré mi revista favorita ("Imágenes") y... me senté con la plebe, en la misma puerta de embarque, eso sí con mi iPod a todo tren.

Luego resultó que la Business Madrid-París no tiene sillones de cuero en los que puedes dar volteretas sin temor a caerte, qué va. Eran sillones normales, de los de dejarte la rabadilla de toda la vida. Me ofrecieron cortésmente champán, que también cortésmente rechacé porque donde esté una sidrina qué cojones de champán, y me dieron un menú espantoso que me hizo retorcerme en el asiento sólo de pensar qué clase de mierda le estarían dando a los de turista.

La llegada no tuvo mayor trascendencia. Me instalé en el hotel, comprobé que, como en casi todos los viajes, había olvidado el pijama, y me metí en la cama a leer los libros que me había traído, entre ellos, como no, una inevitable mini biografía de Napoléon (no está mal puesta la tilde, está puesto el nombre el francés, con un par). Qué tío más grande. En sentido figurado, digo.

A la mañana siguiente, es decir hoy por la mañana, me acerqué a ver el Arco de Triunfo. Y allí, en los mismísimos Campos Elíseos, donde Hitler paseó en gabardina como Pedro por su casa en plena guerra mundial, está el edificio de Publicis, que aquí pongo en foto.

Y de momento, that's all folks!!