This is France

Fin de semana de ajetreo. He tenido hasta hoy martes a Jevi y Cacho en casa. Salimos el viernes, salimos el sábado, vimos dos pelis y dos partidos de fútbol el domingo. Os dejo una foto curiosa, y es que aquí en Francia no parece que esté permitido llevarse el carrito de la compra a casa. Los españoles, siempre extendiendo nuestras costumbres por allende los mares, dejamos con un palmo de narices a los seguratas del Champion y salimos con nuestro carrito por la puerta grande. En la imagen, el boulevard Auguste Blanqui, conquistado al paso de nuestras tropas.

Me voy a centrar en las dos pelis que vimos, una clásica y otra nueva.

Peli número 1: Evasión o victoria.
Dentro de la pila de películas bélicas que mi padre me pasa cada X tiempo, ésta la tenía en el punto de mira hace tiempo. Una peli sobre un campo de prisioneros en la II Guerra Mundial del cual intentan escapar mediante un partido de fútbol. Dirigiendo John Huston. Como actores, Michael Caine, Max Von Sydow, Sylvester Stallone y... Pelé. El planteamiento, desde luego, más friki no puede ser.
Y resulta que la peli, de puro friki, es un auténtico despropósito. Empezando por las escenas de fútbol, que parecen grabadas por el padre de un jugador con una handycam, pasando por Stallone haciendo de portero sin tener ni pajolera idea (y con Michael Caine diciéndole se te ven maneras, chaval) hasta escenas surrealistas, como la huída de Sylvestre del campo de prisioneros para luego dejarse arrestar (!) o, sobre todo, la invasión final del estadio ante las miradas de estupor de los soldados alemanes y sus metralletas de atrezzo. De alucine, oigan.

Peli número 2: This is England.
La anunciaban como la mejor película inglesa desde Trainspotting. Que me ahorquen si eso no huele a chamusquina que te rilas. La película es un retrato de la Inglaterra de Thatcher post-Malvinas, y muestra un poco cómo la falta de identidad nacional desemboca en la creación de grupos de extrema derecha entre los jóvenes ingleses. Un poquito de Trainspotting, un poquito de American History X, un poquito de Ken Loach, y chimpún, tenemos peli. Y lo cierto es que me gustó, sobre todo por a) los actores, entre los que destaco al chaval protagonista y a su mentor skinhead, que no es otro que el actor bajito que iba con Jason Statham en Snatch; y b) la música, que está tremenda y te mete totalmente en el ambiente ochentero inglés. Un definitiva, una prueba más de que el cine inglés, aún con sus temáticas recurrentes, también tiene un nivel bastante superior al de nuestro ibérico país...

Una de "colegas"

Mientras todos seguís dándole vueltas a las cuestiones de más rabiosa actualidad, desde por qué hamilton pulsó el botón de "perder el mundial now" hasta el primer trailer de la temporada 7 de 24, pasando por el hecho de que no pasa nada, la Tierra está salvada (gracias Mariano), yo tengo el fin de semana con la pensión al completo. Hoy jueves ha llegado Jevi y mañana viernes tenemos a Cacho de visita cultural. Así que he hecho lo único coherente que podía hacer: montar una fiesta en casa el sábado.

Y, mientras tanto, dejo puesto el vídeo con el que para mí es el mejor capítulo de las diez temporadas de la mejor comedia que ha dado la TV mundial, Friends. Está en inglés porque no lo he encontrado en español, pero sigue siendo brutal.



Para compensar a los no angloparlantes, pongo en español el vídeo del capítulo en el que Ross va a un sitio de autobronceado. También salvaje.
Enjoy!!

Mi finde salvando Europa

Así, como suena. El jueves me compré el Call of Duty 3 para la Play Station 3. No entiendo muy bien por qué, la II Guerra Mundial me fascina absolutamente. Posiblemente sea porque en dos años Europa dio la vuelta, y después Europa primero, y después el resto del mundo, dieron otro giro hasta quedar como los conocemos hoy. O casi.

El juego en sí es una pasada. Empieza justo después del desembarco de Normandía, y tienes que ir ganando terreno a los alemanes hasta (re)conquistar París. Y ahí he estado buena parte del fin de semana, conociendo los bosques de Normandía mientras me agachaba para evitar las balas alemanas que silbaban sobre mi cabeza.
Tengo que decir en contra del juego que me gustaría que se pudiese elegir bando. Los nazis, ideologías aparte, tenían un arsenal mucho más divertido de manejar, y encima había mucho personaje mítico que manejar, desde Rommel hasta Guderian. Con música de Wagner y tal. Pero en fin.

Y el resto del finde, muy deportivo. Entiéndaseme, muy deportivo para otros, mientras yo lo veía en mi sofá. Los surafricanos se pasearon en la final del mundial de rugby, Nalbandián le dio hasta en el cielo de la boca al amigo Federer, y por una vez y sin que sirva de precedente vi la fórmula 1 (que por otra parte limitaría a las tres primeras vueltas, porque lo demás suele ser un sopor) y me lo pasé como un enano con la victoria de Ferrari frente a los presuntuosos de McLaren, Alonso incluido.

Piratería y miopía


En los años sesenta, Theodore Levitt acuñó la expresión "marketing myopia" para referirse a la falta de planificación a largo plazo en las decisiones de márketing, es decir, a la excesiva tendencia a concentrarse en su producto y perder la referencia del contexto en el que se mueve. Los competidores, el mercado, y esas cosas.

Pues bien, para explicar el fenómeno actual de la piratería voy a basarme en el mismo miope principio.

La gente se descarga cada vez más contenido de manera ilegal a través de internet. Los servidores P2P han dejado paso, gracias al progreso de las telecomunicaciones y la amplitud del ancho de banda, a otros sistemas de puesta en común de contenido, como el streaming por citar alguno. O lo que es lo mismo, ahora uno puede verse una película online con una calidad razonable sin necesidad de descargarse el archivo a su ordenador.

Y no pasa sólo con las películas. Pasa con las series de TV, con la música, con la TV en directo... Salvando el caso de la música, que es un poco especial que trataré en otro momento, me parece interesante analizar por qué la gente piratea contenidos audiovisuales.

¿Por qué se descarga la gente películas y series de TV por internet? La respuesta fácil es: porque es gratis. Y, efectivamente, puede que en muchos casos así sea. Pero hay una serie de personas, entre las cuales me incluyo, que lo hacen por otro motivo: por verlos en première. Por verlos antes que nadie.

Y aquí llega la miopía del asunto. Supongo que todos recordamos aquella época en la que estrenaban "Batman" en EE. UU. y tardaba seis meses en llegar a España. Y como no había otra, te tenías que joder. Ahora, gracias a internet, la gente sabe qué es lo que está pasando al otro lado del mundo segundos despues de que pase, y eso en el mundo del cine supone que no puedes limitar geográficamente los estrenos de tus películas o tus series, porque entonces corres el gran riesgo de que a la gente se le inflen las pelotas de esperar y se baje la correspondiente peli o capítulo de internet.

Ya ha habido algunos estudios de Hollywood que han entendido como funciona el tema, y por eso la mayoría de sus blockbusters veraniegos (los Spidermans, Piratas, Transformers, etc) los estrenan simultáneamente en todo el mundo.

Más flagrante es el tema de las series. Pongamos mi favorita, "24". En EE. UU. la serie se emite, a razón de un capítulo semanal, de enero a junio. 24 semanas, 24 capítulos. A Europa llegan en septiembre, con su correpondiente doblaje. Y mientras el DVD sale en octubre en inglés, en español/francés/lo que sea no sale hasta Navidad, con suerte. En el mejor de los casos, seis meses de diferencia entre un país y os demás.

Y ¿qué sucede cuando uno se mete en webs americanas sobre series? Que le destripan el contenido del último capítulo allí emitido. De ahí surge la necesidad de ver las series y películas en première. O, lo que es lo mismo, al mismo tiempo que los yankis.

Ojalá existiera una forma legal de ver las películas y series en tiempo real. Yo pagaría por la première. Lo juro. Con tal de no soportar las lentitudes de las descargas, los virus, la mala calidad de algunos contenidos... pagaría. Y, como yo, quiero pensar que mucha gente.

Así que, amigos de Hollywood, quitaos esa miopía de distribución geográfica y poneos las pilas, porque en un mundo globalizado gracias a internet ya no tenéis a un espectador pasivo esperando con las palomitas en la mano a que le pongas tu peli, sino que sale a buscarla, y si no se la das, te la roba. Y tú te quedas llorando porque te han quitado tu juguete.

Otra cosa ya es el top manta en España, que no sólo no defiendo, sino que me parece digno de fusilar con mierda a los responsables policiales de su control. Ya no es un tema de inmigración, ni de mafias, ni de hostias en vinagre. Es un tema de voluntad política. Porque tengo la suerte de poder comparar con Francia, que tiene muchos más inmigrantes con nosotros, y fíjate, ni un top manta. Y el por qué es muy simple: porque aquí la ley funciona, y si se te ocurre ponerte a vender DVDs piratas con tu mantita al calor de la Torre Eiffel, corres el riesgo de que aparezcan unos gendarmes como armarios empotrados, te aten tus DVDs y tu manta al cuello y te tiren al Sena. A ver si flota la propiedad intelectual.

Y ojo porque no estoy justificando la piratería. Creo en el concepto de la propiedad intelectual y mercantil. Pero es una cuestión de oferta y demanda. Si estás en condiciones de ofertar algo, hazlo. No le toques las pelotas al consumidor porque aquí ya no vale Adam Smith. Aquí cuando hay mucha demanda (gente con ganas de ver lo que sea) y poca oferta (series de TV y películas no distribuidas fuera de EE. UU.), el precio de venta no sube, sino que se acaba la transacción mercantil por el viejo adagio del arriba las manos. O, en términos piratescos, al abordaje...


PD: me quedan muchos asuntos por tocar, como el canon de la SGAE o la música, pero eso lo haré en otro momento, que ya he escrito mucho hoy.

À la grève


O, lo que es lo mismo, a la huelga.
Cuando el lunes pasado llegué a la agencia, mi compañera de la mesa de enfrente se me quedó mirando y me dijo que qué iba a hacer el día de la huelga. ¿Huelga? La última huelga que recuerdo es las que se hacían en el instituto, que siempre caían en lunes o en viernes, qué cosas.
Esta viene precedida por un amago de Sarkozy de modificar una ley sobre pensiones. Y resulta que mira por donde, todos los sindicatos se han puesto de acuerdo contra el presidente francés para que se meta la ley por el mismísimo recto.

Total, que por lo visto había una huelga en el transporte público parisino programada para este jueves. Y yo, españolito de a pie ajeno al poder del movimiento obrero francés, no le di mayor importancia al tema.

Ayer miércoles ya hablaba la gente de si venir en patines, de si coger la bici o qué. Y me empecé a mosquear, más que nada porque vivo a tomar por saco de la agencia.
Más me mosqueó todavía saber el antecedente. En 1995, por lo visto, el entonces presidente, Alain Juppé, planeaba sacar una ley contra los privilegios del funcionariado.
Y entonces transporte, educación, electricidad y hasta la tumba de Napoleón fueron a la huelga. Por lo visto, al cabo de una semana de parálisis total, el ejército francés iba barrio por barrio recogiendo a los trabajadores con camiones para que pudiesen ir a trabajar. Y Juppé, en un ataque de bocachanclismo sin precedentes, dijo que si no salían dos millones de franceses a la calle, no retiraría su proyecto de ley. Resultó que salieron dos millones de franceses a la rue. Y, flop, Juppé se tuvo que meter su proyecto, hoja a hoja, por el mismísimo culo.
El caso es que esta mañana, ante lo negro del panorama según ponía según internet (aquí los servicios mínimos se los pasan por el forro de los mismísimos), me quedé en casa a trabajar. Cual sería mi sorpresa, oh campos de soledad, oh mustios collados, cuando mi conexión de internet se fue a tomar por el mismísimo saco. A la mierda el webmail y la madre que lo parió. Así que a la oficina.

Pasé por una estación de metro, y tenía el aspecto de la foto que veis aquí arriba: próximo tren, en 66 minutos. Toma castaña, que diría mi tía la Peji.
Así que me fui a otra estación y esta vez hubo suerte. Cual expreso de Hogwarts, el metro apareció para llevarme a la agencia.
Pero, y la tarde. Operación retorno, y esas cosas. La tarde ha sido otro cantar. Ha sido el do de pecho, más bien.
Reconozco que fui de listo, y así no se puede. Me metí en una estación a ver si la gente se había ido andando y aparecía el trenecito mágico again. Cuando vi que la cola de gente esperando rebosaba el andén y subía escaleras arriba hasta la calle, asumí que me tocaba ir a pata.
Y a pata fui. Horita y media, noventa minutazos de paseo por París (afortunadamente sin lluvia) y mira, por lo menos llevaba la cámara y he podido sacar alguna foto chula que aquí os pongo.
Y mañana, una vez arreglado mi internet casero con el viejo truco de desenchufa-enchufa otra vez, aquí me quedo, resolviendo problemas al otro lado del mundo en chándal y zapatillas.

La que se nos viene encima

Momento planes de aquí a fin de año. Los cuento aquí para que todos los involucrados tengáis "the big picture" que dicen los americanos.
Octubre
- último finde. Viene Cacho a examinarse en el college de ingenieros. Fiesta española el sábado en casa.
Noviembre
- primer finde. Mam Mediavilla en París. Saint-Malo y Mont St Michel, uh oh oh.
- segundo finde. Londres a ver a mi primo el Largo y su chica. Espero lluvia seria y niebla permanente.
- penúltimo finde: serias posibilidades de tener a mi gente de mi agencia del alma en la France. En negociaciones.
- 28 de noviembre: concierto de los Sunday Drivers en París. Allí estaré dándolo todo.
Diciembre
- primer finde: cumpleaños de la Mediavilla. Emoción, intriga.

- 15 de diciembre: Ali viene a París. ¡Ole! Manda huevos que ella venga antes que... él.
- 22 de diciembre. Campana sobre campana, y a navidear a casa.

Y para celebrar este sindiós, pongo una canción que me ha dado por escuchar últimamente desde que escuché la noticia de la vuelta de la girl band más importante de los últimos tiempos... Los que estudiamos en el Atalaya nunca nos olvidaremos de las clases con este tema!


Homenaje a mi ropa interior

Hace algún tiempo que hablé de ese gen Mediavilla que me hace sentir apego por las cosas inanimadas que han vivido conmigo. Es decir, que no tiro prácticamente nada: entradas de eventos, apuntes de la carrera, muñecos del Kinder sorpresa... y ropa interior.

Pues bien, hoy, en un alarde de autocontrol rollo zen y fuerza de voluntad a prueba de bombas, he entrado a machete en mi armario y he acabado con cinco calzoncillos y ocho pares de calcetines. Con un par.
Y luego me ha entrado la morriña y me he sentado a escribir este post.

Porque los calzoncillos y los calcetines te han acompañado en muchas fases de tu vida. En la foto, por ejemplo, dos calzoncillos. Los pequeños, conmigo hace diez años, más o menos. Originalmente eran morados, si bien es cierto que últimamente, como se hace con los militares, los tenía un poco en la reserva, para el día del holocausto nuclear que nos quedemos sin lavadora.
Los otros, los celestes gigantes, hacía tiempo que no cumplían su función. Básicamente, porque lo tenían complicado al haber perdido su goma de la cintura hace años. Pero era tan cómodos los domingos en casa, sujetados con la goma del chándal...

Por último, los calcetines. Qué decir de mis calcetines de Spiderman! Me los compré estando en la facultad y le regalé otro par a mi amiga Ana, que no sé si conserva. Los míos estaban pidiendo el reciclaje a gritos. Talones tan gastados que eran transparentes, y el hombre araña pidiendo a gritos por las noches desde el fondo del armario que acabase con su sufrimiento.
Así que ahí van años de vivencias, noches de estudio, noche de fiesta, noches de alguna que otra aventura... Adiós, ropa interior, nunca te olvidaré.

Sesión doble de cine francés

Esta tarde me he puesto las gafas de pasta, la chaqueta de pana y las converse artificialmente envejecidas para ir al cine a ver dos pelis francesas. Y, al acabar la segunda de ellas, una sola conclusión: qué bueno es el cine francés.


La primera de ellas tenía muchas ganas de verla: "99 francos", adaptación de la novela del mismo título que me leí muchos años atrás. Trata de las desventuras de un creativo publicitario en París. Pues bien, si el libro me gustó, la película me parece todavía mejor, ya que modifica para bien el aburrido final de la novela.
Es, en resumidas cuentas, una (desmesurada) crítica al mundo publicitario, y no deja tópico sin tocar: desde las interminables reuniones con cliente hasta los rodajes llenos de gente innecesaria, desde la artificialidad del personal hasta las fiestas pasadas de vueltas. Es, en términos generales, una comedia sensacional que explica (de manera un poco exagerada para buscar la vis cómica del tema) el día a día de una agencia de publicidad.
Tiene dos escenas magistrales, una sobre una reunión de pre-producción de siete horas decidiendo el color de césped que mejor pega con un yogur de marca Madone y otra en la que el protagonista se mete en un anuncio de Kander chocolatinas rellenas de leche con actores desincronizados.
En fin, una película muy recomendable tanto para los que ya trabajamos en publicidad que nos queremos reír de nosotros mismos como para los que queráis conocer un poquito más desde dentro este mundillo.



La segunda peli es "L'ennemi intime" (el enemigo íntimo), película sobre la guerra de Argelia (1956-1962). Me metí a verla por dos motivos: una, por el tema, que todavía hoy es sensible en este país; y dos, por el director, Florent Emilio Siri, que venía de hacer "Hostage" con Bruce Willis y me preguntaba yo qué coño hacía de vuelta en Francia.
Y, qué queréis que os diga. Después de ver ayer "Salvar al soldado Ryan", que por cierto corroboro que es un Peliculón con mayúscula, "L'ennemi intime" no me parece a años luz en cuanto a calidad. Una fotografía muy cuidada, unos personajes muy bien trabajados, una historia interesante y, sobre todo, unos recursos (atrezzo, FX) sencillamente pasmosos. Muy recomendable para todos aquellos que no se crean que una buena peli de guerra se puede hacer en Europa. Aunque, bien está decirlo, si sólo tenéis tiempo de ver una película europea de guerra antes de morir, os recomiendo sin dudarlo la germano-rusa "Stalingrado". Madre mía, qué peículón.

Yipi ka yei, Norris Hopewell

El pasado viernes hubo un reencuentro. Zaragoza, estadio de la Romareda, 37.000 pavos plantados esperando a los Héroes del Silencio. Y allí, en primera fila desde varias horas antes, un tipo delgado, vestido rigurosamente de negro, con camiseta del grupo y tatuaje ad hoc, masca los últimos instantes de una espera de diez años, desde que los Héroes se despidieran de su público con la promesa de una gira en el nuevo milenio.

Me lo imagino allí, posiblemente con su calimocho en la mano, esperando a que caiga la noche, las luces se enciendan y el primer acorde de Sound tou siren rasgue la noche maña.
Ha pasado mucho tiempo, demasiado quizás, pero él siempre mantuvo la ilusión. Y ahí está, después de tantos años, el premio que Blaski esperaba con ansiedad.

El puto Blaski. El único sevillano de León. Hopewell, si prefiere, en homenaje al psicópata héroe de leyenda que él mismo dio a luz.

Viéndonos, nadie diría que nos parecemos tanto. Y, sin embargo, así es. Desde que nos conocimos, recién llegados a Madrid muchos años atrás, muy pocas veces hemos tenido criterios distintos. Sea para juzgar una película, la política, un capitulo de Jack Bauer o la vida en general, es complicado que nuestras cabezas no estén en línea.
En lo único que disentimos radicalmente, gracias al cielo, es en las mujeres. Tenemos el mercado segmentado según criterios perfectamente definidos que permanecerán en secreto hasta que nos digan sayonara, baby.

Y el caso es que es un tipo del que resulta complicado hacerse amigo. Bueno, hay que precisar. Es complicado acercarse a él, es un tío bastante reservado, discreto y hasta cierto punto tímido. A su pesar, muy del norte. Pero una vez que consigues prender la chispa adecuada, ahí te quedas en su lista de amigos del alma.

Lo que más llama la atención de él es una sola cosa: su cabezonería. Su empecinamiento. Su fijación en conseguir lo que se propone. Una de las primeras cosas que me dijo cuando nos conocimos fue que un día sería director de cine. Menudo flipado, me dije sin pensarlo dos veces. Pues bien. Muchos cortometrajes, reportajes, vídeos de boda, alguna serie y hasta un disco (ejem) después, apuesto mi cuello a que lo conseguirá.

En su día prometimos crear una productora y hacer proyectos como debe ser... según nuestro criterio. Es decir, principalmente, entretenidos. Y, aunque ahora estemos entre dos tierras, lejos, para aprender cada uno por nuestro lado, la idea sigue ahí. Ya tendremos tiempo para dedicarnos a él.

Un tío de una pieza, de los que quedan pocos, uno de los 300 espartanos que te gustaría tener a tu lado cuando te toque plantarle cara al mundo. Un gran tipo, este Blaski.

Esos peperos virales

Leo una historia fantástica en internet: Mariano Rajoy, futuro candidato a la presidencia del gobierno del batiburrillo de nacionalidades unidas antes conocido como España, lanza un viral. Coño, me digo, cuidadín con los peperos, que se ponen en plan moderno y se hacen los reyes del ciberespacio en un tris.
El vídeo en cuestión es un llamamiento a los españoles para que demuestren su españolía el próximo 12 de octubre, día de la gala de la Hispanidad en Telecinco y del desfile de las fuerzas armadas unidas por el buen rollito en Castellana. Quién lo iba a decir, Mariano Rajoy currándose un huequito en mi blog.



El vídeo en sí es un poco tontorrón y, permítaseme la licencia, pretencioso. Ese rollo bandera nacional detrás (que la izquierda se ha dejado secuestrar por la derecha de una manera lamentable) con libros de esos que venden en teletienda, y que posiblemente jamás haya leído Don Mariano, está un poco de más. Aunque quizás sea el toque kitsch que le quieran dar en el departamento de comunicación del PP. Who knows.
Pero lo mejor, lo que te deja pixelado de pies a cabeza, es la nota de prensa que envían a los medios. En ella, explican que quien quisiera visionarlo podía hacerlo orientando su parabólica Hispasat siguiendo unas coordenadas establecidas.
HORARIO: 13:30:-14:00 HLE
HISPASAT 1D 30W
TRANSPONDER: 68
PORTADORA: 12
SUBIDA: 14175 H
BAJADA: 12 680 V
FECC 3/4
S.R 4.5
COMPRESIÓN 4:2:0

Eso sí que es friki, bizarro, y aunténticamente propio de los años 90. Sólo les ha faltado añadir la opción de imprimir el discurso en el Telepick, o de grabárselo en un CD-i de Philips.
Y es que, cuando se trata de innovar, qué bien lo hace el Partido Popular.
Y sin haberlo pensado...

Y como bonustrack, pongo un clásico del Partido Popular. Ese discurso magnífico de Federico Trillo delante del grueso de las fuerzas armadas de El Salvador. Un marketing viral de los buenos, de los que no se planean. Lo dicho, un clásico popular.

Un finde en la ciudad de las luces y las sombras














Fin de semana en Amsterdam. La ciudad de los canales que no está en Italia, las bicicletas que se entrecruzan con los tranvías, las lumis en el cristal, Van Gogh por aquí y por allá, la planta de la maría por todos sitios, el Ajax y los tulipanes de colorines. Lo que era parte del antiguo reino de Flandes. Qué coño haríamos allí los españolitos, me pregunto yo. Cosas de Felipe II. En fin, Amsterdam.

Era mi tercera vez en la capital de Holanda y tengo que decir que me dejó la misma impresión que las anteriores veces: una ciudad muy bonita que podía estarlo más si le pusiesen un poco de ganas sus habitantes. Aunque posiblemente en el contrapunto entre belleza y oscuridad, entre luz y sombra, se encuentre el encanto de esta ciudad. Quien sabe.

Lo mejor: perderse entre los canales. Lo peor: estar embobado mirando un Van Gogh y escuchar a tu espalda "Paco, mira qué colores más bonicos tié este cuadro". Qué país el nuestro, etcétera.

Pongo un par de fotos testimonio del viaje: una, con la nueva campaña de autobombo de la ciudad "I Amsterdam" (sí, bueno, vale) y otra, con la representación del cuadro de Rembrandt "Ronda de noche" que han hecho en forma de estatuas en la plaza a la que da nombre el pintor holandés.

Y también pongo una de las pocas cosas que compré en el viaje: una reproducción sobre tela del cuadro de los barquitos que pintó Van Gogh. Detalles artísticos aparte, me gusta el cuadro porque me recuerda a Pontejos 3. Y las que saben de lo que hablo, me entienden ferpectamente...

Descubriendo los Ig Nobel


Hay días en que le dan el post a uno hecho. Y es que acabo de descubrir los premios Ig Nobel, promovidos por la revista británica 'Annals of Improbable Research' (AIR). Son un poco como los Razzies a los oscar o los premios de Air guitar a... a lo que sea.

Total. Este año la entrega se ha hecho en la Universidad de Harvard. Una prueba más del fantástico sentido del humor y capacidad de reírse de sí mismos de los americanos (uno se ríe de sí mismo cuando no le da vergüenza ser quién es, pero ése es otro tema).

Los ganadores más destacados han sido:
- El premio Nobel Ig de la paz se lo llevó el Laboratorio de la Fuerza Aérea Patterson Wright, en Dayton (Ohio), que sopesó la posibilidad de fabricar una 'bomba gay' para provocar la homosexualidad en el enemigo y con ello minar la moral y la disciplina de las tropas. El proyecto fue presentado con toda seriedad en 1994, con un presupuesto previsto de 7,4 millones de dólares, según un documento secreto que salió a la luz en 2005.
- España ha ganado un premio Ig Nobel. En concreto, en 'lingüística'. Juan Manuel Toro, Josep Trobalon y Nuria Sebastián Gallés, de la Universidad de Barcelona, realizaron un fascinante estudio que demuestra que las ratas a veces no distinguen entre el japonés y el holandés cuando las personas hablan esas lenguas al revés.
- el premio Ig Nobel de 'medicina' ha ido al británico Brian Witcombe y el estadounidense Dan Meyer por un análisis de los efectos secundarios de introducirse espadas por la garganta. Llegaron a la conclusión de que ocasionaban irritaciones. Jódete y baila.
- L. Mahadevan, de la Universidad de Harvard, y Enrique Cerda Villablanca, de la Universidad de Santiago, en Chile, fueron reconocidos en 'física' por su estudio sobre cómo se arrugan las sábanas.

Me parece que son unos premios a seguir a partir de ahora. Incluso me permito sugerir nuevas categorías como el Ig Nobel a la concordia (ex-aequo entre Bush y -a título póstumo- Sadam Husein), el de mejor espectáculo al juicio del 11M o el del desafío Special K para De Juana Chaos. Por ejemplo.

Hipocresía y belleza

Después de año y casi medio de actividad en este blog, ya me he dado cuenta de que lo que le mola al personal es la polémica. Como dice Reverte, cuando tocas a la iglesia o el nacionalismo siempre aparece alguien que tiene algo que decir.
Pero esta vez, toca otra de publicidad. Llamadlo defecto profesional si queréis.
El caso es que en el pasado festival de Cannes, la campaña ganadora fue aquella de Dove que ya comenté en su momento. Resulta que ahora Dove (de la mano de su agencia Ogilvy) aparece con esta segunda parte



Y entonces resulta que lo que me parecía un buen posicionamiento de producto, el de "no todas las mujeres son claudias schiffers, nosotros queremos vender cremas para tías normales", ahora se convierte en "qué mala es la industria de la belleza". Y uno se queda de piedra pómez, oigan. Porque una cosa es que aparezca un Danone o Kellog's, por ejemplo, y te diga que con sus yogures biojanepora y sus Allbrán mazapán puedes perder peso, y otra muy distinta es que Dove venda que la industria de la belleza es malvada, de lo que mi lógica deducción es que los productos de belleza son supérfluos y que para qué te vas a gastar pasta en Doves cuando no te hacen ni puta falta.
Vamos, es como si Nike sale diciendo que hacer deporte es una mentira, que viva la lorza al estilo Michelin. O si sale Microsoft promocionando la escritura a mano, porque mira tú lo triste que es tener todos la misma Times New Roman 12 puntos en nuestros papeles.

Así que no, señores de Dove. Efectivamente, hay que hablar con las niñas y decirles que cuando la ropa de Bershka les viene grande, tienen un problema. Y de paso, que los tangas se llevan por dentro del pantalón. Aunque del tema de los buenos hábitos a la hora de vestir ya hablaremos otro día.
Que el mensaje está muy bien, entiéndaseme, eso de la verdadera belleza se lleva por dentro y bla bla bla. Sólo que me parece que el emisor del mismo (permítanme que saque a relucir mi verborrea de licenciado en ciencias de la información) me parece un hipócrita de cojones.

Sentido y sensibilidad


Desde que se produjo la diáspora en nuestra querida ex-agencia de publicidad, cada uno de nosotros solemos compartir con el resto lo que hacemos en nuestros nuevos destinos. El otro día Jevi nos mandaba "Sentido y sensibilidad", la nueva campaña que Shackleton (para mí junto con SCPF y quizás Sra Rushmore la mejor de España) ha hecho para Caja Madrid.

Entre en la web y flipé. Venden un depósito al 5,09% de TAE. La verdad es que hasta me cuesta entender qué coño vende, pero lo que tengo claro es que me gusta cómo lo hace. Frente a las mierdas que hacen el resto de bancos ("Queremos ser tu banco", "Adelante", "¿Hablamos?" son algunos de los claims que se utilizan por ahí, y que por cierto son masacrados en esta campaña. De hecho lo último que he visto, creo que del Banco Popular, es una mierda con Gasol poniendo cara de estreñimiento. ) Caja Madrid te ayuda a despedirte de tu banco de toda la vida.
Aquí pongo el spot, pero lo bueno, bueno, es la canción que hay en la página web.

Total, que os invito a entrar en http://www.sentidoysensibilidad.com/ y disfrutar de lo que es la buena publicidad. Y es que qué gusto da cuando las cosas se hacen bien hechas...