
En los años sesenta, Theodore Levitt acuñó la expresión "marketing myopia" para referirse a la falta de planificación a largo plazo en las decisiones de márketing, es decir, a la excesiva tendencia a concentrarse en su producto y perder la referencia del contexto en el que se mueve. Los competidores, el mercado, y esas cosas.
Pues bien, para explicar el fenómeno actual de la piratería voy a basarme en el mismo miope principio.
La gente se descarga cada vez más contenido de manera ilegal a través de internet. Los servidores P2P han dejado paso, gracias al progreso de las telecomunicaciones y la amplitud del ancho de banda, a otros sistemas de puesta en común de contenido, como el streaming por citar alguno. O lo que es lo mismo, ahora uno puede verse una película online con una calidad razonable sin necesidad de descargarse el archivo a su ordenador.
Y no pasa sólo con las películas. Pasa con las series de TV, con la música, con la TV en directo... Salvando el caso de la música, que es un poco especial que trataré en otro momento, me parece interesante analizar por qué la gente piratea contenidos audiovisuales.
¿Por qué se descarga la gente películas y series de TV por internet? La respuesta fácil es: porque es gratis. Y, efectivamente, puede que en muchos casos así sea. Pero hay una serie de personas, entre las cuales me incluyo, que lo hacen por otro motivo: por verlos en première. Por verlos antes que nadie.
Y aquí llega la miopía del asunto. Supongo que todos recordamos aquella época en la que estrenaban "Batman" en EE. UU. y tardaba seis meses en llegar a España. Y como no había otra, te tenías que joder. Ahora, gracias a internet, la gente sabe qué es lo que está pasando al otro lado del mundo segundos despues de que pase, y eso en el mundo del cine supone que no puedes limitar geográficamente los estrenos de tus películas o tus series, porque entonces corres el gran riesgo de que a la gente se le inflen las pelotas de esperar y se baje la correspondiente peli o capítulo de internet.
Ya ha habido algunos estudios de Hollywood que han entendido como funciona el tema, y por eso la mayoría de sus blockbusters veraniegos (los Spidermans, Piratas, Transformers, etc) los estrenan simultáneamente en todo el mundo.
Más flagrante es el tema de las series. Pongamos mi favorita, "24". En EE. UU. la serie se emite, a razón de un capítulo semanal, de enero a junio. 24 semanas, 24 capítulos. A Europa llegan en septiembre, con su correpondiente doblaje. Y mientras el DVD sale en octubre en inglés, en español/francés/lo que sea no sale hasta Navidad, con suerte. En el mejor de los casos, seis meses de diferencia entre un país y os demás.
Y ¿qué sucede cuando uno se mete en webs americanas sobre series? Que le destripan el contenido del último capítulo allí emitido. De ahí surge la necesidad de ver las series y películas en première. O, lo que es lo mismo, al mismo tiempo que los yankis.
Ojalá existiera una forma legal de ver las películas y series en tiempo real. Yo pagaría por la première. Lo juro. Con tal de no soportar las lentitudes de las descargas, los virus, la mala calidad de algunos contenidos... pagaría. Y, como yo, quiero pensar que mucha gente.
Así que, amigos de Hollywood, quitaos esa miopía de distribución geográfica y poneos las pilas, porque en un mundo globalizado gracias a internet ya no tenéis a un espectador pasivo esperando con las palomitas en la mano a que le pongas tu peli, sino que sale a buscarla, y si no se la das, te la roba. Y tú te quedas llorando porque te han quitado tu juguete.
Otra cosa ya es el top manta en España, que no sólo no defiendo, sino que me parece digno de fusilar con mierda a los responsables policiales de su control. Ya no es un tema de inmigración, ni de mafias, ni de hostias en vinagre. Es un tema de voluntad política. Porque tengo la suerte de poder comparar con Francia, que tiene muchos más inmigrantes con nosotros, y fíjate, ni un top manta. Y el por qué es muy simple: porque aquí la ley funciona, y si se te ocurre ponerte a vender DVDs piratas con tu mantita al calor de la Torre Eiffel, corres el riesgo de que aparezcan unos gendarmes como armarios empotrados, te aten tus DVDs y tu manta al cuello y te tiren al Sena. A ver si flota la propiedad intelectual.
Y ojo porque no estoy justificando la piratería. Creo en el concepto de la propiedad intelectual y mercantil. Pero es una cuestión de oferta y demanda. Si estás en condiciones de ofertar algo, hazlo. No le toques las pelotas al consumidor porque aquí ya no vale Adam Smith. Aquí cuando hay mucha demanda (gente con ganas de ver lo que sea) y poca oferta (series de TV y películas no distribuidas fuera de EE. UU.), el precio de venta no sube, sino que se acaba la transacción mercantil por el viejo adagio del arriba las manos. O, en términos piratescos, al abordaje...
PD: me quedan muchos asuntos por tocar, como el canon de la SGAE o la música, pero eso lo haré en otro momento, que ya he escrito mucho hoy.