Indiferente Australia

Escribo el que probablemente será el penúltimo post del año para hablaros de uno de los estrenos de las navidades: Australia, de Baz Luhrmann. El amigo Baz, que se ganó su crédito con la sorprendente Moulin Rouge (2001) -con Nicole Kidman de protagonista- no había vuelto a ponerse tras las cámaras desde entonces, más allá de algunos spots para Chanel... con Nicole Kidman de protagonista.

En fin, que Australia, película protagonizada por los australianos Hugh Lobezno Jackman y, lo habéis adivinado, Nicole Kidman, narra la historia de unos granjeros entre 1939 y 1942. La acción transcurre en el norte de... Australia.

Si os soy sincero, mis expectativas para esta película, que ya en el trailer se anunciaba como un pasteleo entre los dos protagonistas, eran bajas. Pues bien, como decía a la salida mi tía Marina, es tan mala que en lugar de dormirte, te encabrona.


El despropósito empieza, como no podía ser de otra manera, por el guión. Una historia que pretende resultar épica y resulta confusa, pretenciosa y sobre todo, muy indiferente. En ningún momento el público conecta con los personajes, posiblemente ayudado por lo previsible de la historia y la incapacidad expresiva -que no es noticia- de Nicole Kidman. Si bien Moulin Rouge funcionaba a pesar de ella, Australia se hunde en el barro un poquito más gracias a ella.
Hugh Jackman, que tiene un tópico papel de rudo vaquero, hace lo que puede dentro del esperpento que le rodea.


Y sin embargo, ni Hugh ni Nicole llevan la película al desastre interpretativo. Tal honor (¿?) recae en David Wenham, antes visto como el soso de Faramir en la trilogía del Señor de los Anillos. El amigo Wenham -en la foto, aprendiendo a montar a caballo, que es el 80% de lo que hacía en El Señor de los Anillos- da vida al malo de la película, y de tanta cara de malo y tantas frases de malo y tantas veces que hace cosas malas, cruza la delgada línea que separa la actuación sublime del ridículo más espantoso. No sólo la cruza, sino que se pasa los 180 minutos de metraje subido en el barco de la sobreactuación más lamentable.


Mención especial para el amigo Luhrmann. Su dirección es un rosario de imprecisiones, incluyendo planos cortos que deberían ser medios, planos largos de promoción del turismo australiano, cámaras lentas que pretenden realzar el dramatismo y acaban provocando la carcajada, contraplanos a ninguna parte... Posiblemente, el director ciego que interpretaba Woody Allen en Un final made in Hollywood no lo habría hecho peor.


Y luego están los efectos visuales. No sé si os acordáis de esos borrosos planos generales de París hechos por ordenador que salían en Moulin Rouge y que daban la impresión de haber puesto un folio de plástico delante del objetivo de la cámara. A pesar del cante a píxel que daban, tenían un doble pase: por un lado, eran escenas en plan onírico-festivo, y por otro, estábamos en 2001.
En Australia, que los aviones, los barcos, el pueblo y hasta las vacas se vean borrosos ya no cuela.

En definitiva, un horror, un auténtico esperpento de dimensiones épicas, que deja a Baz Luhrmann por debajo del nivel de Tim Burton tras El planeta de los simios, en el mismo pozo que quedó Guy Ritchie después de su demencial Barridos por la marea. ¿Será capaz de recuperarse? Quiero pensar que sí, pero mucho me temo que pasará mucho tiempo hasta que pueda pronunciar el nombre de Baz sin soltar una risita burlona.

Adiós Paco, adiós

Pues sí. Independientemente de la mierda que ha sido la eliminación de nuestro representativo racinguístico de la copa de la UEFA, ayer 18 de diciembre de 2008 fue un día histórico para la ciudad de Santander porque, después de 44 años, de los cuales 30 en democracia, la estatua de Franco ha sido retirada del ayuntamiento.

Tengo que decir que me fastidia un poco ese final tan épico, montado en su caballo cual llanero solitario. Me hubiera gustado más un derribo popular al estilo Saddam, pero en Santander es posible que hubiese más gente aguantando el pedestal que tirando de la estatua.

Para no repetir la galería de fotos de El Diario Montañés (ojo al pájaro que se encaramó al caballo armado de una bandera de Falange), os pongo la noticia que ha salido aquí en el gratuito Direct Matin que me da todas las mañanas Rosalie (nombre totalmente ficticio pero muy poético) antes de subirme al metro.
Total, que arrivederci Paco y hasta luego Lucas...

La miopía laboral europea

Si hay un asunto importante que ha pasado bastante desapercibido en los medios, hasta hoy, es la proposición de aumentar la semana laboral de 40 a 65 horas. Independientemente de que la diferencia de Europa con el resto del mundo es la cantidad de derechos sociales que tenemos. Independientemente también de que la sencilla división 65/5=13 horas de curro al día, creo que el error gordo en Europa, el que lastra la productividad, es la manía de trabajar por tiempo.

De la misma manera que unos seres humanos corren más que otros, que unos son más altos que los demás y que algunos -pocos- consiguen aprenderse de memoria las páginas amarillas, me parece de cajón entender que a una persona X le puede llevar menos tiempo editar una película, hacer un presupuesto o poner un ladrillo que a una persona Y.

Posiblemente, tenía mucha lógica hace veinte, treinta o cincuenta años que la gente trabajase los unos al lado de los otros, calentitos, mientras escribían con una Olivetti y le enviaban cartas a los clientes. Supongo que, entre carta y carta, les daría tiempo a pensar, que es una cosa que cada vez se da menos en las empresas.
La cosa empezó a cambiar con la llegada del fax, allá por los ochenta. Fax va, fax viene, el ritmo de trabajo se incrementaba, pero seguías teniendo que ir a la oficina porque sólo ellos tenían una máquina de fax.

Ahora, en pleno siglo XXI, con el webmail, la banda ancha, la blackberry, el webcast, los SMS los discos duros virtuales y la ciberlocura generalizada, uno es exactamente igual de operativo en casa que en la oficina. Perder el tiempo se pierde igual, leyendo el Marca, chateando en el MSN o comprando en Amazon. Quizás la diferencia está en que en lugar de tomar café con el de al lado, en casa nos distraemos con la tele.
Por lo tanto, ¿qué sentido tiene que haya que aparecer, hola buenos días, todas las mañana por la oficina? Más aún, ¿qué sentido tiene quedarse diez horas en la oficina?
Tiene más sentido que al trabajador X le digan el día 1 del mes: señor Pérez, este mes tiene que hacer usted 27 proyectos. O facturar 50.000 euros. O escribir n artículos, o componer z canciones. No sé si me explico. Y luego que cada cual se distribuya como le plazca. ¿Y qué si decido pasarme dos semanas sin dormir para adelantar proyectos y luego me paso los restantes quince días tocando la bandurria en la playa de El Sardinero?.

Una vez más, Europa demuestra que va por detrás del debate a plantear. Tanto criticar a los americanos, y ellos tienen muy claro lo del delivery. Allí, en muchos trabajos, apareces por la oficina una o dos veces a la semana, y el resto del tiempo puedes estar en un atolón del Pacífico Sur, siempre que haya cobertura telefónica y conexión a internet.
Al que da resultados, no se le piden cuentas. Faltaría más.

Sesión de frikismo: The Star Wars Holiday Special

Terrorífico. Es el único término que se aproxima -de lejos- a lo que me ha parecido lo que acabo de ver: el Star Wars Holiday Special de 1978.

La historia de esto es que, a raíz del éxito del episodio IV, a la CBS se le ocurrió que quizás hacer un especial de thanksgiving de Star Wars -total, ya se había hecho con Elvis Presley unos años antes- era una buena idea.
Así que contactaron a Lucas, que nunca le ha hecho ascos al dinero fácil, y se llevaron a los acto
res originales para hacer cameos a cada cual más espantoso. Pero vayamos a la trama del tema.

La historia va del "Life Day" en el planeta de Chewbacca, que viene a ser como acción de gracias en la tierra (¿?). Ahí conocemos a la familia de Chewie: su mujer Malla, su padre Lumpy (literalmente traducido, lleno de bultos) y su hijo Itchy (literalmente de nuevo, que pica).


La cosa empieza regular, pero si algo caracteriza a este programa es su capacidad de empeorar por momentos: sale el rótulo con el título y, sí amigos, una voz en off estilo años setenta dice "The Star Warssss Holiday Speciaaaal!".

Los primeros diez minutos, en casa de los Chewbacca, son un intercambio de gruñidos a tres b
andas. Directamente y sin anestesia. Entonces aparece, tachán, Mark Hamill como Luke Skywalker con una capa de maquillaje (se había pegado una leche en coche unos meses antes) de un dedo de espesor.

Mientras tanto, intercalan escenas de Han y Chewie escapando de un control imperial... reciclando efectos especiales y planos enteros de la película. Con un par.

Luego sigue un festival del despropósito que incluye un videoclip musical de un grupo preochentero, la mujer de Chewie viendo un programa de cocina para wookies, y una pelea de Han con un stormtrooper que se salda cuando Han le hace un amago, y el
soldado imperial se tropieza con su arma y cae al vacío.

Aunque lo mejor de todo, el terror definitivo, lo dejan para el final, cuando Leia, ensaimadas en la cabeza incluidas, se canta un temita llamado "We celebrate a day of peace". Os dejo el
link, porque me da verguenza postear el vídeo en mi blog.

Treinta años después, el amigo Lucas sigue sin reconocer la existencia de este programa. Qué poco sentido del humor, y sobre todo, qué poca vergüenza torera. ¿Hará lo mismo con Indiana Jones 4 dentro de unos años?

Películas que hasta qué punto hay que hacer

Desde hace una temporada, los amigos hollywoodienses se han dado cuenta de que, a falta de buenos guiones nuevos, han decidido utilizar buenas historias... viejas.

De ahí la ola de remakes que se nos han venido encima en los últimos años, desde La matanza de Texas, Solaris, Ladykillers, Viernes 13, Psicosis, Italian Job, King Kong, etc. la mayoría de ellos con la relación pasta/guión inversamente proporcional a la de su original.


Lo que pasa es que, salvo quizás en el caso de Psicosis -cuyo original por cierto es muy inferior a otras obras maestras de Hitch como Con la muerte en los talones, El hombre que sabía demasiado y sobre todo La ventana indiscreta-, el resto de películas a mí directamente no me parecían nada del otro jueves en su versión original.


La cosa cambió cuando hace una temporada comenzó a rumorearse una posible versión de Mary Poppins a cargo de Steven Spielberg. Evidentemente, una gota de sudor frío se deslizó por mi espalda con sólo imaginarme a un Jack Black de la vida haciendo el papel de Bert que bordó Dick Van Dyke. Al final parece que el proyecto se queda en agua de borrajas. Uf.


El problema de los remakes es que, como veréis, la mayor parte de las pelis son previas a 1980, con lo cual no me afectaban directamente. Sin embargo, en un movimiento que parece destinado a decirnos a los de mi generación chavales, os estáis haciendo viejos, los estudios de Hollywood se empiezan a plantear remakes de las películas de nuestra infancia. Y eso sí que no.
Como muestra, un botón (o mejor tres):

Speed3: con Keanu Reeves y Sandra Bullock a la cabeza... quince años después del original. Si ya la secuela aquella en un barco fue mala, no me puedo imaginar el interés de ver a caradepalo Reeves y a una Sandra Bullock cuyo mayor talento interpretativo -sí amigos, hablo de su culo- lo debe tener de capa caída, persiguiendo un carrito de la compra lleno de dinamita.

Karate kid 5, con el hijo de Will Smith de prota. Y digo 5 aunque supongo que la mayoría de vosotros jamás llegó a ver la cuarta en la que Daniel San era reemplazado por Hillary Swank. Y además, el señor Miyagi hace una temporada que se fue a pulir cera al otro barrio.


Robocop: innecesario remake donde los haya, y más con Darren Aranofsky a la cabeza. No digo que dentro de diez años no se pueda hacer, pero es que ahora la película sigue siendo tan actual como hace veinte años. Y el que no me crea, que se compre el blu-ray.


Y claro, uno no puede evitar pensar en ese ejecutivo de la Universal que necesita cerrar su balance anual que está dando pérdidas -a quién se le ocurre hacer Air Force One 2, con Harrison Ford a la cabeza- y se lanza a rehacer Regreso al Futuro. Se avecinan tiempos duros para nuestra generación...


Pd: para levantar el ánimo os dejo el que para mí es el mejor vídeo jamás en YouTube: el trailer de Titanic 2.

Roser

Roser Ferrán Gayet es una persona especial.
Catalana de 1915, la Guerra Civil Española le impidió hacer estudios de química, que es lo que ella quería. En su lugar, tuvo que quedarse trabajando en Barcelona, mientras sus padres se iban a Sant Pau de Segúries, a salvo de los bombardeos franquistas, que obligaban a Roser a dormir entre dos colchones, por si se venía el techo abajo.


Después vino la derrota republicana y, como para otros muchos catalanes, el exilio. Cruzó los Pirineos, y el gobierno francés la envió, junto a otros 100.000 españoles (una quinta parte del total de exiliados), al campo de concentración de Argelès sur Mer, en el sur del país.

Unos años más tarde, conoció a Julián Ruiz Aranda, un empresario español huido de su Aragón natal como polizonte en un carguero -ésa me temo que es otra historia-, un personaje que hacía fortuna de las maneras más insospechadas. Como la propia Roser dice, un día vivían en un palacio, y al siguiente no tenían para comer.

De su matrimonio nacieron dos hijos, y la familia se trasladó a vivir a la Plaza de Oriente 3, en Madrid.

En 1975, su marido se muere y Roser, con un hijo en la universidad y el otro en el instituto, expieza a buscar trabajo -falseando su edad verdadera- hasta que encuentra uno de secretaria en la Philips.
Un nuevo revés, pero ella se mantiene optimista. Como ella dice "las dos mejores etapas de mi vida son desde que se murió mi padre hasta que me casé, y desde que se murió mi marido hasta hoy".


Los últimos veinte años han sido de más calma para Roser, acompañada de sus múltiples mascotas, desde la pérfida siamesa Lucrecia hasta el actual Miumiu, pasando por el canario Peter o la perra Norma.
En 1999, si no me recuerdo mal, se lió la manta a la cabeza y decidió irse -pago a plazos al Corte Inglés mediante y para susto mayúsculo de familiares y allegados- a conocer Constantinopla.


El otro día cumplió 93 años. Y ahí sigue frente al Palacio Real de Madrid,
vestida de colores estridentes, viendo la RAI por las tardes, leyendo la Vanguardia, yéndose a pasar el verano a Sant Pau -donde hace no mucho fue pregonera de fiestas- y repartiendo joie de vivre allá por donde pasa.

A por los 94, Roser. Muchas gracias por las enseñanzas, abuela.

Buy nothing? venga coño

Anoche leía en la prensa que un empleado de Wal Mart murió en New York al ser pisoteado por una avalancha de gente ansiosa de conseguir gangas en las rebajas prenavideñas.

Lamentable, sin duda, pero un tanto irónico si tenemos en cuenta que hoy sábado se celebra el "Buy Nothing Day" que invita al personal a boicotear a la sociedad de consumo actual que corrompe a las personas y nos convierte en gremlins consumistas.


Aprovecho la cuñita para desmentir esa frase tan manida de que la publicidad crea necesidades e incita al consumo. Incita al consumo, desde luego, porque ese es su fin público y sin tapujos, aunque la publicidad puede vender un mal producto una vez, pero la segunda ya no lo conseguirá. Lo que desde luego no hace es crear necesidades. Las necesidades -comer, no pasar frío, dormir, comunicarse- ya existen.


Pues bien, yo en este día tan señalado me he comprado, además de comida para toda la semana, una raqueta de tenis. Confieso que lo he hecho sin saber lo del día contra el consumo, porque si lo hubiese sabido... me hubiese comprado dos raquetas.


Y es que me puede molestar en un momento dado el desenfreno de las compras navideñas, las rebajas, la semana fantástica, el 2X1 y el todo a 100, pero lo que no puedo soportar es que me quieran imponer una idea, por muy bien intencionada, progre y buenrollista que sea.

La redención como aperitivo

Semana intensa para el autor de estas líneas: antes del evento del año (3.000 racinguistas en París bien merecen ese calificativo), y del estreno de Transporter 3, ayer he visto 24: redemption, el esperadísimo retorno de Jack Bauer después de año y medio de silencio.

Por cierto, me reafirmo en mi afirmación de que las productoras hollywoodienses son miopes: llevo meses metiéndome en el sitio de la Fox, y hace unas semanas descubrí que iban a ofrecer los capítulos enteros online, 24 horas después de su difusión en televisión. Aleluya, me dije, y así ayer me metí a verlo y... tachán, si no eres residente en los EE. UU., no se puede ver. Qué manera de perder dinero estúpidamente, queridos Rupert Murdoch.

Pero a lo que voy. Tras el final del sexto día, posiblemente el más flojo, pero siempre muy superior a la media de series y películas de acción que vemos hoy en día, 24 se vio masacrada por la huelga de guionistas de Hollywood de finales del año pasado, que impidió finalmente que la séptima temporada se estrenase en enero de 2008.

Una vez aplazado el estreno un año (un año que ha pasado leeeeeeeeentamente para los fans de Jack), ayer tuve la suerte de ver el doble capítulo que nos prepararon los productores antes de retomar la trama en el séptimo día. Así, 24: redemption es una TV movie (es decir, una película hecha para un estreno directamente televisivo) que en dos horas nos cuenta la historia de Jack, exiliado en un país subsahariano donde trabaja ayudando en la escuela de su amigo Benton (Robert Carlyle).

La historia en Africa, cuya trama tiene un poco de déjà vu de toooodas las películas de acción en Africa de los últimos diez años, se desarrolla en paralelo a una trama política que se cuece en Washington entre la nueva presidenta (aprovecho para reivindicar a David Palmer como primer presidente negro de EE. UU., muy por delante de cómosedice/cómosellama) y los nuevos malvados de la función.
Lo mejor del capítulo africano es, sin duda alguna, reencontrarnos con Jack Bauer. Sin embargo, la mejor escena queda reservada para Robert Carlyle y su cara a cara con el coronel africano... sin mover el pie izquierdo.

En definitiva, sin llegar a ser orgásmico, 24: redemption es un estupendo aperitivo para el día 7. Y nos deja una constatación incuestionable: Jack is back.

Un chándal revolucionario

Como es por todos sabido, Adidas es una multinacional deportiva de origen alemán que factura más de 7.000 millones de euros al año. Su presupuesto promocional, que por cierto no aparece en su memoria anual, no os lo puedo decir, pero sí que sé que paga cifras por encima de los 10 millones de dólares al año a deportistas como Zidane o Kobe Bryant, por no hablar de los clubes a los que paga por salir a jugar con sus tres rayas: Milan, Liverpool, Real Madrid, Marsella o la NBA entera y verdadera... Es decir, invierten mucha pasta para que sus tres rayas se asocien con lo mejor de lo mejor.

Hasta aquí, todo normal.

Pero hete aquí que, desde un par de años a esta parte, hay una nueva celebrity que lleva la marca alemana en todas sus apariciones mediáticas. Y esa celebridad no es otra que el Comandante, así con mayúscula, Fidel Castro. La última de las ocasiones anteayer, con motivo de la visita del presidente chino, Hu Jintao, a Cuba.

Una rápida búsqueda en Google nos revela que Adidas es el patrocinador oficial del equipo olímpico cubano desde hace mogollón. Así que Fidel lo que ha hecho es, con toda naturalidad, dejarse de corsés revolucionarios, de fajín y chaleco antibalas, y ponerse un chándal de su equipo, como todo hijo de vecino haría al llegar a casa.

La cosa, desde la perspectiva del profesional de las marcas, es bien distinta: ¿qué impacto tiene para Adidas su asociación con el único régimen comunista del continente americano? ¿es positivo para Adidas estar en los medios a cualquier precio? Pues según declaraciones en el New York Times de Travis González, director de relaciones públicas de Adidas, el impacto no es ni negativo, ni positivo.

Todos sabemos en este mundillo lo difícil que resulta a las marcas europeas -que le pregunten a Camper, Sanofi, Danone o Audi- introducirse en el mercado americano, y no creo que la foto distribuida por todas las agencias de noticias del mundo de Fidel Castro en su chándal Adidas rojo, blanco y azul -¿en qué otra bandera salen estos colores?- dándole la mano al presidente de China -quien por cierto ha sobrepasado a Japón y ya es el principal comprador de bonos del tesoro americano- vaya a hacerles ningún favor a la marca alemana para que el John Smith de turno compre su producto.

En relaciones públicas, se mide el impacto de una campaña monetizando el tiempo de exposición en los medios. Es decir, si por ejemplo un spot de 20" en la CNN a las nueve de la noche cuesta medio millón de dólares, cuarenta segundos de la marca en el informativo, son el equivalente a un millón de dólares. No digo que el vestir a Fidel de Adidas sea una acción de RRPP, no creo que sean tan idiotas, pero sí que la exposición que la imagen tiene en todos los telediarios del mundo conlleva un impacto directo sobre la marca.

¿Qué debería hacer Adidas? Pues depende de lo que les interese vender, y sobre todo de dónde y cuánto les interese vender. Yo en su lugar cortaría de raíz, retirando discretamente el patrocinio del equipo olímpico cubano, o alternativamente, diseñando un modelo especial "Commandante series"... sin el logo ni las rayas.
¿Y qué no debería hacer? Callarse. O, mucho peor, salir en los medios diciendo que total, qué más da, si esto no es ni positivo ni negativo para la marca.

Homenaje a Arnie

Hace un rato, el amigo Nosomos me ha pasado un articulito que era básciamente una loa graciosa de las películas de acción, y se me ha calentado la cabeza y he decidido homenajear al más grande: Arnold Schwarzenegger (deletreo sin copypaste de wikipedia, conste).

Arnold comenzó su carrera como culturista, consiguiendo en 1967, a la tierna edad de 20 años, el título de Mr Universo.
Luego repetiría título -anabolizantes mediante- cuatro veces, hasta que en 1968 llegó a EE. UU. dispuesto a convertirse en "el mejor actor de la historia" (sic).

Después
de muchos papeles de mierda, aunque sin caer en el mundo del porno como el semental italiano, su momento llegó con Pumping Iron, un título de 1977 sobre... el mundo del culturismo. Un poco lo mismo que haría, veinte años después, el rapero Eminem.

En 1982, Arnie conoce su primer gran éxito gracias a Conan el bárbaro y su (inferior) secuela Conan el destructor. Era 1984, y mientras Carl Lewis coleccionaba oros en Los Ángeles, un joven director recién salido de Pirañas III, de nombre James Cameron, le da el papel protagonista en Terminator.

A partir de ahí, el cine de acción de los 80 tuvo acento austriaco: Commando (peliculón), Perseguido (de la que guardo un súper recuerdo y que he localizado en formato, ejem, al margen de la ley), Danko calor rojo (en la que hacía de poli soviético), Depredador, Los gemelos golpean dos veces, Desafío total (peliculón sin paliativos), Poli de guardería (clásica comedia de acción), y las que son mis tres pelis favoritas protagonizadas por Arnie: Terminator 2, El último gran héroe (gran peli incomprendida) y Mentiras arriesgadas.


Es en 1991 cuando decide lanzar junto a Bruce Willis, Sylvester Stallone y Demi Moore la cadena de restaurantes temáticos Planet Hollywood, que tienen mucho rollete pero en los que, una vez hecha la foto con el terminator o el gremlin de turno, se come bastante
mal.

A partir de 1994, su carrera comienza un lento declive, encadenando coñazos como Eraser, El fin de los días o Daño colateral cuyo punto álgido estaría en la inclasificable y überkitsch Batman y Robin. Y Arnie, que es un tipo listo y veía venir su declive -y si no lo veía, ya se lo decían las taquillas-, se metió a político, donde sobrevive hasta nuestros días.

En definitiva, Arnold Schwarzenegger representa sin duda el mejor cine de acción de los ochenta y principios de los 90, indiscutiblemente por encima de los Stallone (con quien siempre quedó pendiente hacer La Película de Acción Definitiva), Van Damme o Steven Seagal.

Hasta la vista, Arnold.

Lejos de Madrid

Quizás sea porque soy nostálgico por defecto, o quizás porque uno de mis defectos es la nostalgia, pero el caso es que este fin de semana que he pasado fugazmente en Madrid me pregunté más veces de las que caben en una mano qué cojones hago yo lejos de aquello.
Lejos de los domingos en La Latina.
Lejos de los bocatas de calamares.
Lejos de la plaza de Oriente.
Lejos de la caña de Mahou.
Lejos de la gente con la que más me gusta estar.

Será el efecto noviembre, que es sin duda el peor mes del año. A ver si llega ya el día 27 y se me pasa este momento morriña.

PD: volveré...

Nota mental: no torturaré a mis hijos con películas de mi infancia

Esta tarde al salir del trabajo me fui con Antoine a casa del ch'ti por excelencia, Mathieu, a revivir un referente de nuestras infancias: Cazafantasmas. Es de esos momentos en que te das cuenta que los franceses son, a pesar de los pesares, verdaderamente un pueblo hermano: aquí todo el mundo de mi generación conoce a Steve Urkel, ha jugado al Monkey Island o sabe qué es lo que pasa cuando pones un DeLorean a 140 kilómetros por hora.

El caso es que Cazafantasmas (S.O.S Fantômes en versión gabacha) es una de esas películas que nos han marcado a todos. Yo personalmente llevaba sin verla unos quince años, porque curiosamente nunca la llegué a tener en VHS.

Total, que la película es espectacular, tiene un humor bestial y Bill Murray gana un montón en versión original. Luego está Rick Moranis, que es un secundario ochentero sensacional, al nivel de Steve Buscemi en los 90. Y la música, el logo, el coche, el marshmellow... brutal peli.

En lo que sí hemos coincidido los tres es en lo mal que ha envejecido la película. A diferencia de Star Wars o la misma Regreso al futuro, Cazafantasmas da la sensación de tener unos efectos especiales que ya eran malos el día de su estreno.

Por eso mi reflexión ha sido que no obligaré a mis hijos a ver las películas de mi infancia. Como dice Antoine, no me digas que no te jode cuando tu padre te pone películas en blanco y negro de los años cincuenta... Pues eso.

Lo que no se le ocurrió a Batman

Unos cachondos, eso es lo que son. Leo en internés que Batman, una ciudad en Turquía, ha decidido demandar a la Warner Brothers por utilizar su nombre en las películas del hombre murciélago.

Paso ya de decir que los señores pro-kurdos del ayuntamiento de la ciudad no deberían demandar a Warner Brothers, sino a DC comics, propietaria de los derechos del personaje desde su creación, allá por 1939.
Lo que yo digo, señores batmanianos o batmanienses (vaya usted a saber), es que han perdido ustedes una gran ocasión de hacer una campaña de promoción positiva, convirtiéndose en un lugar de culto para el mundo geek. ¿A quién no le gustaría decir en la oficina aquello de "me voy de vacaciones a Batman"? "¿y esas fotos del viaje de novios, él vestido de robin y ella de catwoman? ¿cuánto podría molar crear un bar heavy allí que se llame "la batcueva"? ¿simplemente hacerse la foto junto al letrero de la ciudad?

En fin, que muy poca visión comercial, estos amigos turcos.


pd: el guión de la peli, por cierto, ya está disponible online. Concretamente aquí.

UP (and away)

De pequeño uno de mis libros de cabecera (junto con "Cuentos por teléfono" y "Mi abuelo el pirata") era "El viaje en globo de Guillermo". La historia era tan sencilla como un niño que ataba todos los globos que le regalaban por su cumpleaños a su cama, y por la noche atravesaba el tejado y salía volando con ellos.

Pues bien, a esta idea le han dado una vueltecita los chicos de Pixar, y nos presentan Up, la historia de Carl Frederickson quien, para evitar perder su casa, la llena de globos y se va con la música a otra parte.

Una de cal, otra de arena

En una carambola inesperada, me veo obligado a reflejar dos noticias -como suele ser habitual, una buena y la otra mala- directamente ligadas con los últimos posts de este mi blog.

La buena: que según leo en la prensa, el censor de los de antes, que respondía al nombre de José Juan Bartolomé, ha dado con sus huesos en la puta calle. La noticia dice que le han botado no por retirar una campaña perfectamente legal, sino por saltarse la cadena de mando. España es así.

La mala: si ayer hablaba de Jurassic Park, hoy leo estupefacto que Michael Crichton se ha muerto. Yo nunca fui fan de su obra literaria -la misma novela de JP es un tueste XL-, pero sí creo que ha aportado un montón a la ciencia ficción de los últimos veinte años. En fin, que te vaya bonito allá donde andes, Michael.

Acojonante: Parque Jurásico empieza en Cantabria

Como lo oís. Leo en El Mundo que se ha encontrado el mayor yacimiento de ámbar del Cretácico en la cueva de El Soplao, en mi Cantabria natal:

"Devastadores incendios en el Cretácico inferior en la actual Cantabria forjaron el mayor y más fructífero yacimiento de ámbar de Europa. Hace 110 millones de años, las exudaciones de resina de las coníferas que crecían en las tierras emergidas
se calentaron súbitamente con esos fuegos, y en su caída hacia la tierra atraparon numerosos insectos que hoy se pueden ver en fragmentos de ámbar recién recuperados. sto ha ocurrido hace sólo unos meses.

El viernes pasado terminaron su primera excavación de sólo 15 días. Lo hallado es una joya. No sólo se trata de un ámbar de color púrpura inédito hasta ahora, sino que en sólo cuatro días de laboratorio han descubierto
siete nuevas especies de insectos. "Cuando logremos analizar el material sladrán un centenar de nuevas especie", declaró Enrique Peñalver, paleontólogo del IGME, una institución dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación."

Como sabéis los que habéis visto la peli -es decir, todos-, el ADN a partir del cual se creaban los dinosaurios salía de mosquitos que les habían picado y se habían quedado atrapados en ámbar. Y por si queda alguna duda, sí, el tiranosaurio vivió en el Cretácico superior.

En lo que tardan en crear los dinosaurios, os recomiendo a todos la visita a la cueva de El Soplao, a mi gusto más espectacular que Altamira, que por otra parte ya no podéis ver.
Y para el que tenga lagunas,
aquí os dejo Jurassic Park explicada por conejos, que siempre lo dejan más claro.

¿Será Revilluca el nuevo John Hammond?

Caso práctico de comunicación: Medical Finders

Todos los que hemos estudiado algún tipo de carrera de comunicación -especialmente los que lo hicimos en la Complu- nos quejábamos de la cantidad de teoría que había que estudiar, y su poca correspondencia con los problemas de comunicación del mundo real.

Ya saldé en parte mi deuda con la Complu cuando creamos la Liga de la Publicidad, pero aún así, nunca está de más contar un caso de comunicación real como la vida misma.

El caso es que hace seis meses, mi señor padre me vino con una idea en la cabeza, que era la de crear un cazatalentos de médicos, de manera que los hospitales y autoridades sanitarias pudieran pedirle que les encontrara un especialista en oncología -por ejemplo- en medio del déficit de médicos que hay en España.

Executive Medical Search, le quería llamar al invento, y para ello me pidió un logo. Al final, después de muchas vueltas, le convencí de que con esa marca no iba a ningún lado, y le hice una contraoferta: de ahí nació Medical Finders.

Total que después de mucho trabajo, marca, logo, icono, mensajes clave, página web, nota de prensa, folleto informativo y la madre que lo parió, la semana pasada fue su puesta de largo, con rueda de prensa en un hotel madrileño y toda la pesca, como mandan los cánones.

Pues en algún punto lo hemos debido de hacer mal, o la peña descodifica los mensajes de maneras insólitas, porque este es el primer email que se recibió en la página web. Insisto, real como la vida misma:

"Necesito cirujano para operaciòn de tiroides,odontologo para revisar dentandura y ver que se puede hacer. Mi correo rasines@rasinescerrajeria.com."

Hay que joderse, cinco años de carrera destruidos en dos líneas de email, y encima sin tildes.

Poker de pelis

Me he pegado unas últimas 24 horas llenas de cine, así que aquí os pongo lo que he visto:

- Hellboy (la primera): sospechaba que no me iba a gustar. Lo que no sospechaba es que me fuera a parecer repugnante. Hellboy es un personaje nacido en forma de comic, cuya gracia es que es mitad hombre, mitad demonio, y es muy políticamente incorrecto. Pues bien, en manos del Guillermo del Toro (que se confirma como un Tim Burton de la vida) todo se convierte en un festival del maquillaje, el frikismo y el efecto especial de videojuego.
Destaco sobre todo al coleguita hombre pez que lee el futuro. Me pasé la película deseando su muerte lenta y dolorosa.
Lo dicho, un horror que me lleva a dos conclusiones: a) la segunda parte la va a ver su vieja y b) Del Toro, si no fuera porque va a hacer El hobbit, se sienta junto a Robert Rodríguez en mi salita de directores vetados.


- Superhero movie: parodia de las películas de superhéroes. Humor grueso, de las escuela de Agárralo como puedas. Lo mejor, sin duda, la presencia del ídolo Leslie Nielsen, absolutamente genial cuando le dice al prota "todo poder acarrea... un montón de zorras".

- Death race: Jason Statham debe ganar una carrera mortal para escapar de la cárcel y vengarse de los asesinos de su mujer. Con semejante premisa, el que la vea voluntariamente y se venga quejando, es directamente gilipollas. A mí me ha gustado... y más porque no he pagado entrada de cine por verla.

- Quantum of solace: el nuevo Bond, que no he podido ver el día de su estreno como a mí me gusta. Encima en Francia las entradas no son numeradas, con lo cual he tenido que plantarme 45 minutos antes de la sesión para poder agarrar un buen sitio.

La peli es una continuación directa de Casino royale. Lo único que aparentemente cambia es el director: Marc Forster por Martin Campbell. Digo aparentemente porque hay muchos otros cambios que llevan la película en otra dirección.
Por un lado, contratan al director de la segunda unidad de Bourne, que hace lo que sabe hacer: escenas de acción muy realistas pero con un regusto a... Jason Bourne.
Por otro, cambian (por motivos evidentes) a la chica. Olga Kurylenko -que está de toma pan y moja, por cierto- da vida a un personaje requetevisto, el de la chica que busca venganza, muy alejado de la complejidad de Eva Green en Casino royale.


Quantum abre con una persecución sensacional. Cuando entran los títulos de crédito, uno se da cuenta de que se ha pasado los tres minutos previos sin respirar.
Los créditos, que los ha hecho una agencia de diseño llamada MK12, me parecen flojos, sobre todo comparados con los geniales títulos de crédito de Casino Royale, obra de Daniel Kleinman.
El tema principal, Another way to die, de Jack White, me parece correcto, que no memorable.

Quantum, a diferencia de Casino, es una película de 007 al estilo más tradicional. Es decir, menos dialéctica, y más pim, pam, pum. Menos sorpresa, y más déjà vu. Ya no se nos presenta a un nuevo Bond, sino que Daniel Craig ya es el asesino frío y eficiente que siempre hemos conocido. Hasta tal punto es frío, que sólo se acuesta con una chica, y ni siquiera es la amiga Kurylenko, sino la sosaina agente (Strawberry) Fields.

Craig está fantástico como Bond, aunque no queda muy claro -ni para el espectador ni creo que para él mismo- adónde va, ni por qué actúa como lo hace. Lo mejor de la película, sin duda, su relación materno-filial con Judi M Dench, con especial atención a la escena a la que ésta, mientras se desmaquilla en su casa, va dando órdenes a sus los agentes del MI6.
El malo, el francés Mathieu Amalric, está más o menos al nivel del Le Chiffre de Casino, quizá un poco menos intimidador, y desde luego que no tiene una escena al nivel de la tortura de Royale. El principal malo, como en el film precedente, es esa organización, llamada Quantum, que viene a ser un Spectra sin las guaridas guays.

El nuevo Bond es, en definitiva, la primera secuela directa de James Bond, con todo lo que la palabra secuela lleva detrás. Y en este caso, Quantum of solace es una montaña rusa que te deja sin aliento, pero en la que al acabar no estás muy seguro de querer volverte a subir.

Mezcladitos

Una de las primeras cosas que aprendí al llegar a Madrid, hace muchos años ya, es que allí a las bolsas que llevan pipas, maizitos-kikos allí-, cacahué, etc. no se llaman mezcladitos.

Después de esta sabrosa anécdota, allá va el resto de post, que, cual bolsa de mezcladitos, lleva varios temas:


- por un lado, Dexter me sigue inquietando en esta segunda temporada que ya llega a su ecuador. Los personajes secundarios entre flojeras e irritantes, y las subtramas un poco confusas... aunque si llegan hacia donde veo que van, lo mismo cierran bien el tema.

- por otra parte, el otro día entré en mi librería favorita de París, WH Smith, y me encontré de bruces con un nuevo Clive Cussler. Escéptico, eché un vistazo a la portada y, contra todo pronóstico, descubrí Arctic Drift, una nueva novela de Dirk Pitt. No la he empezado aún -Largo Winch atrae mi atención en estos momentos- pero ardo en deseos de hincarle el diente.

- el otro día estuve viendo en DVD Stauffenberg, que viene siendo la versión alemana de la Operación Valkiria que Brian Singer y Tom Cruise llevan dos años para conseguir estrenar. A todo esto, el tema va de un complot de oficiales alemanes para asesinar a Hitler. La verdad es que les salió mal de churro.

- están echando en la tele Terminator 2. Dieciséis años después, los efectos especiales me siguen pareciendo excepcionales. Por cierto Blaski, acabo de descubrir que el padrastro de John Connor es George Mason!

- es oficial: he traicionado uno de mis videojuegos de referencia, el PES, y me he pasado al Fifa. De momento, estoy encantado. El próximo paso, la creación de mi yo futbolístico virtual...

- este finde pinta bien. Tenemos (creo) el estreno de Quantum of Solace -que by the way está siendo masacrada en las primeras críticas- y fiesta de Halloween. Con mi disfraz de Clark Kent de baja, creo que apostaré una vez más por la innovación más absoluta.

Una de marketing viral

Todos hemos recibido algún vídeo alguna vez que te mandaba un amigo diciéndote cómo mola, mira esto, haz click en tal sitio... Pues bien, eso se llama, cuando hay una marca de por medio que paga el vídeo, marketing viral.

El marketing viral consiste en desarrollar ideas contagiosas, que una vez lanzadas a internet deberían, idealmente, transmitirse como el virus de la gripe, de persona a persona, aumentando su difusión exponencial y gratuitamente.

Normalmente las mejores campañas de marketing viral son ideas muy buenas realizadas de una manera muy sencilla, que triunfan por a) son graciosas o b) son inesperadas.
Lo que a mí me alucina es precisamente cómo saber si una idea va a cuajar o no. Internet es bastante impredecible, y me parece casi imposible saber a priori qué va a tener éxito y qué no. Quizás por eso las agencias de publicidad inteligentes venden este tipo de iniciativas con una cláusula que dice "si no consigue 100.000 visitas, no cobramos".

A continuación os pongo una serie de ejemplos de vídeos exitosos en internet.
Primero, un vídeo perteneciente a la última campaña de Diesel, que está pegando mucho últimamente y que me descubrió el gurú del marketing J Coverletter:



Después, este vídeo del limpiador Cillit Bang, curiosamente no pagado por nadie y hecho por un espontáneo, que ha cosechado 2 millones de visitas sólo en YouTube



Y finalmente, el más raro de todos, este de una ardilla/nutria/marsopa con oscuras intenciones, y más de 11 millones de visionados

Islamisdelait!

Os dejo este vídeo de la última muñeca de Fisher Price, que dice claramente "Islam is the light". Acojonante documento.

Tropic thunder: la metacomedia

Ayer estuve viendo Tropic thunder, que en España vaya usted a saber cómo se llamará. Es una comedia descerebrada sobre la historia del fallido rodaje de una película sobre la guerra de Vietnam. Toma jeroma.

Fui sin mucha convicción, porque la experiencia me decía que Ben Stiller, como intérprete a sueldo muy bueno -Algo pasa con Mary, Los padres de ella-, pero como intérprete-realizador -Zoolander-, regulero.
Pues bien, en esta ocasión, se confirma que el amigo Ben se diluye cuando se autorrealiza. La diferencia en este caso, y el motivo por el que Tropic thunder funciona, está en los actores que le rodean: Robert Downey Jr, haciendo de actor rubio con ojos azules que se somete a una operación para ser negro e interpretar a un sargento de Vietnam -"yo no leo el guión, el guión me lee a mí", proclama-; Jack Black haciendo el papel de estrella hollywoodiense obesa y heroinómana y, sobre todo, Tom Cruise dando vida a un productor de cine judío. Impagable la actuación de Tom Cruise. Me atrevo a decir que justifica por sí mismo el precio de la entrada.


Otro punto buenísimo son los tráilers falsos al principio de la película, en la que se nos presentan a los actores de Tropic thunder. Es complicado de explicar, pero es absolutamente genial. Os pongo el que más sinvergüenza me pareció, Satan's Alley, con Tobey Maguire y Kirk "robertdowneyjr" Lazarus.


Satans Alley Trailer - Watch more free videos

En definitiva, una comedia un poco extraña desde el punto de vista narrativo, pero llena de guiños, giros absurdos, bromas pesadas y mucha, mucha, mala baba.

Un censor de los de antes

La figura del censor siempre me ha llamado la atención. uno, que nació ya en democracia, no se hace a la idea de esa persona que tenía que dar su visto bueno a la publicación de textos, la realización de películas y en general, la circulación de ideas.

Se suponía que, desde hace una temporada, estos personajes habían desaparecido. Pero no. Simplemente han mutado, se han hecho intangibles, virtuales. El más grande y peligroso de ellos se llama Google, y es el dueño legal de este blog.

Pero hoy quería hablar de censor de los de antes, que se esconde tras el título de subdirector general de Medios Audiovisuales del gobierno español, lo que sea que eso quiere decir.
Y el caso es que este señor ha decidido que la nueva campaña de la agencia Remo para Mitsubishi no tiene como fin vender coches, sino que claramente “incita a los niños a cometer delitos”.




Mi conclusión, a la vista del anuncio, es que hay que ser verdaderamente gilipollas para emitir semajante dictamen.
Es como si por culpa del niño que el otro día se tiró por la ventana con una máscara de Spiderman, se prohibieran los comics de superhéroes.

Soy muy fan de la libertad de expresión, y más cuando a publicidad se refiere, y me jode porque me imagino a ese señor censor, gris, mediocre, frustrado, detrás de una mesa de madera en su despacho con vistas a ninguna parte, sonriendo satisfecho mientras rellena su informe bajo algún membrete del Estado. El muy cabrón.

Ideas originales, ideas fotocopiadas

La publicidad vive de ideas. Ideas que comunican, ideas que conectan con otras ideas, ideas que hacen que la gente piense, ría, llore o compre.
¿Qué pasaría si un día nos quedásemos sin ideas? El problema es doble. Ya no es sólo el hecho de que cada vez hay menos cosas que queden por hacer (el amigo Atilakis puede constatar eso cada vez que se enfrenta a un nuevo briefing), sino que además es muy difícil que una idea que tú tengas no la haya tenido nadie antes.
Por eso, cuando alguien tacha a una campaña o a una imagen de ser una copia -me acuerdo ahora de la masacre que sufrió la M de Movistar, que si era como Ono, que si se parecía a nosequé compañía australiana, etc.- yo siempre soy escéptico, porque si los creativos tuvieran -tuviésemos- que pasarnos la vida mirando lo que ya está hecho, al final no tendríamos tiempo de hacer lo nuestro.
Sin embargo hay casos flagrantes, como el que os pongo a continuación. La historia es que Nike acaba de sacar esta campaña, que está fenomenal...



... si no fuera porque Adidas sacó esta otra... el año pasado:





En este caso no hay manera de que el creativo trabajando para Nike -asumo que Wieden and Kennedy- defienda la innovación de su campaña. Y si yo fuera Nike, estaría bastante cabreado con mi agencia.

Levántate y anda, ordenador

Pues sí, contra todo pronóstico, mi viejo ordenador de casa se ha recuperado de lo que parecía una muerte anunciada, y por lo tanto por fin puedo escribir en una pantalla de más de siete pulgadas.

Poca novedad en la Ciudad de la luz. Fin de semana sin fútbol decente que llevarse a la boca, la alternativa fue reunión de amigos en casa con visionado colectivo de "You, me and Dupree" incluida. Me mantengo en mi opinión de que Owen Wilson no es más que el secundario cómico de Ben Stiller, y nunca jamás una cabeza de cartel.

Hablando de películas, el finde pasado vi "La môme", la biografía de Edith Piaf, diva por excelencia de la canción francesa de la primera mitad del siglo XX. Muy recomendable, eso sí es francés subtitulado, nada de doblajes raros.

Y siguiendo con el tema cine, he cazado por ahí el tráiler de Transporter 3, que tiene una pinta francamente prometedora como película de acción europea, y que creo que terminará de confirmar -si es que hiciera falta- la condición de Jason Statham como relevo de los cláaasicos Arnie, Sylvester, Van Damme, etc. como super estrella del mamporro.

Verdiblancos y europeos

La semana pasada estuvimos en el histórico debut de nuestro Racing en Finlandia. El partido fue una auténtica mierda, pero la verdad es que el fútbol, esta vez, fue lo de menos. Allí fuimos Marcos, su hermano Rufi y yo mismo a pasear las bufandas verdiblancas -las mismas que tenemos desde 1992- por allende los mares. Quién nos lo iba a decir cuando hace no tanto veíamos partidos de copa del rey contra equipos de segunda b los miércoles por la noche, armados con una manta -verdiblanca- y un bocata de jamón con tomate...

En fin, que tanto éxito tuvimos -el caso de cuernos de Marcos le ha convertido en un crack mediático- que El Diario Montañés, ese prestigioso medio que cubre la apasionante vida de nuestra región, no pudo por más que rendirse a la evidencia y sacarnos en su edición del viernes pasado.

Ahora viene lo divertido: próxima estación, París Saint Germain-Racing de Santander. 27 de noviembre, Parque de los Príncipes de París. El partido del año. Qué coño, de la década. Ya tengo la casa llena para esa fecha, y si en Helsinki estuvimos 500, en París no me parece descabellado que nos juntemos tres o cuatro mil. La que se va a liar... otra vez.

Redención

Qué pinta más rara tiene esto, entre la jungla, los africanos y la música de Requiem por un sueño...

Die, Robin, die


Leo en Coming Soon que algún genio genial ha pensado que la mejor idea para sustituir Smallville, esa serie que habla de la infancia de Superman, es hacer una llamada The Graysons que cuente la vida de Robin, el coleguita de Batman, antes de ser Robin.

Sin entrar en debates sobre si la serie es pertinente o no, que claramente no lo es, lo que me interesa es hablar de este infausto personaje, sin duda uno de los más abyectos de la historia del cómic.

Para empezar, su creación en 1940 fue producto de una maniobra marketiniana para acercar la serie a los adolescentes americanos. De esa manera, El caballero oscuro pasaba a ser acompañado de
El chico maravilla (aquí no hay error de traducción que valga, es The boy wonder" en el original) en lo que pasó a llamarse El dúo dinámico.

La historia de Robin es la de Dick Grayson, el hijo de
unos trapecistas de circo asesinados que es adoptado por Bruce Wayne. Más adelante, en 1983, Dick Grayson se independiza (a los 43 años, ya está bien!) y Jason Todd, un joven mucho más impulsivo, rebelde y ochentero, rellena su hueco.

Hasta que en 1989 DC comics creó una línea 900 para que los lectores decidiesen si Robin debía morir. El resultado fue, por poco margen, que sí. Así que nuestro querido Joker, en uno de los momentos más grandes de la historia del comic, se lo ventila. Tremendo momento... si no fuera porque unos años más tarde decidieron que un panoli llamado Tim Drake sería el nuevo chico maravilla.

Siempre ha existido el debate
sobre si Batman en realidad lo que quiere no es un compañero de hazañas, sino un efebo. Sin entrar en ese debate, sí que pongo aquí una fotografía incriminatoria para que decidáis vosotros mismos.

En cualquier caso, más valdría que fuese su efebo y se pasase el día paseando su tanga por la batcueva, y así nos dejara a todos leer las aventuras de Batman en paz.

Soy chachi: High School Musical 3

Tengo que confesar algo: soy un tío chachi. El otro día mi prima Julia me explicó que lo super guay ahora, el equivalente a Parchís en los 80 o las Spice Girls en los 90, se llama High School Musical.

Tras dos entregas directas en DVD y varios vídeos en youtube con millones de visitas (uno con 26 millones concretamente), un genio en Disney ha pensado en estrenar la tercera parte directamente en cine. Y yo, como soy un tío chachi al loro de las novedades novedosas, pienso verla. Por lo civil... o, si mi ordenador tiene a bien, por lo criminal.

Os dejo el trailer por si alguien no conoce el rollo... No perderse el tema en la pista de baloncesto. Fijo que Dani o el Chucho hacían cosas parecidas.



En panne

Llevo una semana sin escribir en este mi blog. El motivo es doble, por un lado tuve viaje express a Madrid, donde mi abuela nos dio un sustito previo a su 93 aniversario, y por otro porque al volver a Paris, mi ordenador estaba en panne, o lo que es lo mismo jodido. El caso es que tras descubrir que era un problema de la tarjeta de imagen, la he desenchufado y se ha arreglado... por unos momentos, puesto que inmediatamente ha vuelto a fallecer.

De manera que escribo desde mi Asus, que es estupendo en una sala de espera de un aeropuerto, pero como ordenador principal deja un pouito que desear. Ahora me toca ahorrar para renovar hardware.

Donaciones: Caja Madrid, cuenta num. 1444...

I'm a PC... so what?

Como respuesta a las maravillosas campañas de Mac que llevan varios años dándole sopas con ondas a la compañía de Bill Gates -y consecuentemente cuota de mercado a la de Steve Jobs-, Microsoft contrató a Crispin+Porter+Bogusky para hacerles una campaña (re)lanzamiento de Windows Vista.
"I'm a PC" es el resultado de tan ambicioso proyecto. Y, qué queréis que os diga, a mí me deja un poco igual.



Para darle más aliciente al tema, resulta que se ha publicado en Apple Insider que el spot está editado... en un Mac! Me suena a bulo, pero por si acaso Microsoft ya ha retirado el vídeo comprometedor.

Maybe

Qué grande fue, es será Michael Jordan...

Me olla Eurooppa

"Nosotros ser Europa", reza el título de este post, según el pobretón diccionario inglés-finlandés que hay disponible por la patilla en internet.

Pues sí, como ya narraba hace unos meses en estas mismas líneas, este año tenemos como principal novedad novedosa en el terreno de lo futbolístico a mi Racing de Santander que juega competición europea por primera vez en 95 años de vida.


Ayer tuvimos el debut en la UEFA, y fue nada menos que contra el todopoderoso Honka Espöo finlandés, un club de solera incuestionable y palmarés similar al de Juventus, Barça o Borussia Moenchengladbach.
Total, que ganamos 1-0 con golito del chaval Pereira (163 centímetros sobre el nivel del mar).

Así que nos hemos calentado, 95 años esperando son muchos, y el día 2 de octubre nos liamos la manta a la cabeza para ir a ver la vuelta a Helsinki Marcos, su hermano Rufi y un servidor. Quién nos lo iba a decir, nosotros ser Europa.

La montaña y Mahoma, versión cervecera

Pues resulta que los cerveceros neozelandeses de Speights recibieron una carta de un kiwi (gentilicio cariñoso de los neozelandeses) que vivía en Londres y, oh campos de soledad, oh mustios collados, no podía beber su cerveza favorita.
Y entonces a alguien, clin, se le encendió la bombilla. Y el resultado es éste:

Horror, Kevin Smith ataca de nuevo

Si uno se fija en el lateral de este mi blog, verá que uno de los links está dedicado a un blog llamado Renaldinhos y Pavones.
Según los creadores de esa web, un renaldinho es un futbolista extranjero que llega a España con ínfulas de crack y acaba estrellándose, mientras que un pavón es una futura promesa que acaba arrastrándose por las categorías inferiores de nuestro fútbol.

Pues bien, el concepto del pavón es perfectamente extrapolable a otros dominios de la vida. Y como muestra, allá va el objeto de este post. El gran pavón del cine mundial se llama Kevin Smith. Kevin Smith firmó a principio de los 90 el que para mí es -junto a Duel, de Spielberg, aunque originalmente éste era un TV film- el mejor debut cinematográfico ever. Clerks, la pseudo autobiografía de la vida de Smith como trabajador en unos ultramarinos en Nueva Jersey, era un obra brillante, con un guión sensacional y unos diálogos que podían competir con los que se saca de la manga el amigo Tarantino:
Randal: Embolism in a pool.
Dante: What an embarrassing way to die.
Randal: That's nothing compared to how my cousin Walter died.
Dante: How did he die?
Randal: He broke his neck.
Dante: That's embarrassing?
Randal: He broke his neck trying to suck his own dick.
Después de ese fenomenal debut, Smith hizo otras dos buenas películas, quizás menos brillantes -y sorprendentes- que Clerks, pero igualmente buenas: Mallrats y la favorita de mi primo Álvaro Persiguiendo a Amy.
Parecía que la carrera de Smith iba para arriba, que lo tenía todo para ser uno de los nuevos directores jóvenes de Hollywood y entonces... nada.
Desde 1997, año del estreno de Persiguiendo a Amy, Kevin Smith ha sido incapaz de hacer otra película que merezca la pena no ya pagar su entrada en el cine, sino ser vista. Tampoco le ha ayudado su amistad con otro pavón del celuloide como Ben Affleck, aunque para mí el punto más bajo fue caer en el error de hacer una secuela de Clerks tan innecesaria como Indiana Jones y... bueno, la última de Indy de cuyo nombre -lo juro- ya no me acuerdo.
Todo esto viene a cuento de que Kevin Smith contraataca con Zack and Miri make a porno. El primer poster, aquí reflejado, ha sido rechazado por la censora americana Motion Picture Association.





Así que Smith, ni corto ni perezoso, ha sacado una versión b para ver si se la aceptan.


Minipunto para Kevin. Ya me ha convencido para pagar la entrada del cine. Otra vez.


Yohoho y una botella de ron

Pues menos mal que la piratería estaba acabando con el cine. 966,692,764 dólares ha ingresado globalmente The dark knight, la última de Batman. Se confirma mi teoría de que, cuando una película vale la pena de verdad, poca gente prefiera verla en una pantalla de catorce pulgadas.

Hablando de, ejem, piratas, ayer vi el primer episodio de la tercera temporada de Dexter. Episodio bastante intrascendente, la verdad, aunque siempre es un placer volver a las andanzas de nuestro psicópata favorito.

Hoy, Prison Break temporada cuatro. Y última, parece obligado añadir, a tenor de los resultados de audiencia que está teniendo.

Y el mes que viene -ya casi puedo sentir su aliento en mi cogote- Jack is back! Mírale en la foto como viene corriendo!

Me quedo mucho más tranquilo

El otro día caminaba por el borde del Sena cuando una avalancha humana de gente vestida de blanco con viseras amarillas se me echó encima. Por los estandartes y las pintas, lo primero que pensé fue en un batallón de fantasmas que se iba a las Cruzadas.
Pero no, era las hordas que fueron a ver a Benedicto XVI (luego se quejan de que Loca academia de policía tenía muchas secuelas).


Hoy he leido en el periódico que, después de visitar París y Lourdes, el Papa ha dado a Francia por bendita y se ha largado con la música -y los fieles- a otra parte. Me quedo mucho más tranquilo.

Quantum, quantum, quantum

Después de enterarme de que "Quantum of solace" -el título de Bond 22- viene significando "un poco de calma", y aún sin terminar de entender si aspiran a que la gente memorice ese título, nos llega el segundo tráiler de la peli, que promete dos cosas: acción à la Bourne pasado de Red Bull y, sobre todo, la vuelta de la partitura original de 007.
Atención amigo Blaski a la escena en la que Bond aterriza sobre una cúpula de cristal en medio de una pelea y la cámara... va detrás. Brrrutal.

Begin de begin... otra vez

Sentado frente a la puerta de embarque de mi vuelo Barcelona-Paris escribo estas lineas, totalmente desconsolado ante lo que es, una vez mas, un final de verano traumatico.
El cierre de verano, que desde que tengo memoria paso en Menorca, siempre tiene esa sensacion agridulce entre la dulce resaca de las fiestas de Mahon y la inmediata vuelta a la rutina invernal.
Se da ademas la paradojica casualidad de que la puerta de embarque 33, junto a la mia, oculta tras de si un avion de Vueling que tiene por destino -los caminos de la Fuerza son insoportables a veces- el aeropuerto menorquin.
Hoy mientras tomaba el desayuno -una excelente coca de albaricoque- mirando al decimotercer yate mas grande del mundo, reflexionaba sobre lo intensa que me resultan los pocos dias que paso en la isla. Y sonreia, satisfecho, al recordar mi 4-3 al pinpon contra mi primo Obeix (enfrentamiento con solera, como refleja la fotografia) y el 1-4 en el parchis madres contra hijos con el que renovamos titulo hasta 2009...
Enorme Menorca y los menorquines, como siempre. El 21 de mayo de 2009 nos volveremos a ver.

Scotland on my mind


Me he pasado una semana en Escocia, adonde me apetecía ir hace tiempo. Y he de decir que mis expectativas se han visto totalmente colmadas y, en varias ocasiones (St. Andrews, OMG), sobrepasadas.

¿Qué tiene Escocia? Pues lo que todos ya sabemos: castillos ruinosos, praderas infinitas, lagos a triscapellejo, macs por todas partes, inglés pronunciado con erre, güisquis miles y minifaldas a cuadros en las tiendas para hombres.

¿Es diferente a Inglaterra? Pues la respuesta es un clarísimo no lo sé. Es muy distinto en cuanto al planteamiento de las ciudades: Escocia tiene una capital muy estilosa, y una serie de pueblecitos encantadores que los ingleses, salvo contadas ocasiones, adolecen. Por otro lado, la comida es muy parecida. O lo que es lo mismo, es tan infame como la inglesa. Me di el gustazo de probar el haggis, una especia de picadillo de morcilla, y me encantó. Pero claro, una semana a base de haggis no la soporta ni William Wallace.

Y hablando de William. Con mucha voluntad integradora, revisé Braveheart antes de salir. Fenomenal película, superior al Robin Hood de Kevin Costner en mi opinión. Lo que pasa es que luego uno llega sobre el terreno y descubre que a) la batalla de Stirling, en la que Wallace le enseña el culo a los ingleses, fue sobre un puente y no sobre un prado; b) los escoceses no empezaron a llevar falda hasta siglos después de William y sus amigos; c) los escoceses dejaron de pintarse la cara de azul para los combates 800 años antes de Wallace y sobre todo d) William Wallace era un paisano barbudo de metro y medio (ver foto), más parecido al Cid Campeador que a Mel Gibson.

Independientemente de eso, lo que más me ha llamado la atención de Escocia es su condición de nación dentro de una nación, y el contraste entre su situación y la situación de Catalunya. En Escocia sólo he visto dos union jacks: una en el castillo de Stirling, y dos, en el castillo de Edimburgo. Ni en los hoteles, ni en los restaurantes, ni por las calles. Nada. Y, sin embargo, todo el mundo hablaba inglés. Con sus acentos. Con sus velocidades. Con sus borracheras. Inglés. Y los que hablan gaélico, o lo que sea el idioma inteligible que gastan en el norte, lo hablan entre sí.
Por lo demás, Escocia es, de facto, una nación independiente. Y no he visto ni banderas inglesas quemadas, ni pintadas que reclamen libertad, ni por supuesto escoceses pintados de azul hostigando a la policía.

Me hubiera gustado enterarme en profundidad del tema de los impuestos, las subvenciones y otras levas, pero me temo que tendré que esperar a una próxima visita.
Visita que, a la vista de lo fantástica que es Escocia, pienso hacer.