Peritonitis week

Podría resumirlo. Pero no, pienso contar mi última semana con el máximo detalle, para que quede entre mis memorias inmemoriales. O lo que sea.


Lunes 21 de abril. 03h50. INT - dormitorio

Durmiendo me encontraba cuando un inesperado dolor de barriga se presenta. Jamás debí comerme esas patatas con queso, proclamo, mientras me levanto al baño. De vuelta a la cama, el dolor seguía ahí. Cinco horas más tarde, también. Boca arriba, boca abajo, de lado, sentado, mirando a la Meca, ni modo. Daño.


Llamo al trabajo para decir que iré en cuanto pueda. Vomito. Consulto con la doctora Mimamá. Vuelvo a vomitar ene veces. Dos de la tarde, llega un médico de urgencia a mi casa. O es una gastroenteritis, o como mucho un cólico, sentencia, impasible. Si sigues con dolor en dos horas y te quedas más tranquilo, vete al hospital. 45 euros y olé sus huevos.
Tres menos cuarto. Llamo a Antoine. Colega, acompáñame al hospital, que pintan bastos.


Lunes 21 de abril. 15h30. INT - hospital de Cochin

Elijo un hospital cercano y público. Entramos en urgencias. Antoine me dice, textual, "tu as une sale gueule", o sea que mi aspecto asusta.


Urgencias en Francia son como en España: o entras con un ojo en la mano, o te pones a la cola. Así que a esperar media horita. Después de unos análisis de sangre y de pis, me confirman que sí, que no saben qué me pasa pero que me aceptan barco como animal acuático y me quedo ingresado.


Primero me hacen dejar mis pertenencias de valor en la caja fuerte: tarjetas de crédito, chequera y dinero en efectivo. Y llega el festival de las pruebas: primero unas placas del abdomen donde te suben en una silla que va girando, poniéndose en horizontal y tal mientras te meten rayos X a piñón, después un escáner que, a diferencia de los hp que venden en carrefour, es siemens, tiene forma de donut, y parece tan inocuo que da hasta mal rollo.


Y al salir del escáner, aparece una médico rubia, monísima, y me dice querido, tienes una apendicitis con peritonitis de regalo. Un cristo, o sea. Te operamos a la voz de ya.


Mientras en Santander la doctora Mimamá se sube a un avión, un celador muy majo me hace ducharme usando betadine a modo de jabón y me depila desde encima del ombligo hasta mitad de la pantorilla. "Un jolie short", me dice el hijoputa mirando mi aspecto de pollo a punto de ser horneado.



Lunes 21 de abril. 21h30. INT - quirófano

Primera vez (siendo consciente de ello) que paso por el quirófano. Yuyu. El quirófano es como el de las pelis, con mucho aparato, mucha peña y sobre todo mucha luz enchufándote en la jeta. Los de la anestesia me ponen una mascarilla y me dicen que respire tres veces. Lo hago. Sigo despierto. Lo mismo soy inmune, pienso brevemente. Fundido a negro.


Martes 22 de abril. 01h30. INT - sala de reanimación

Abro el ojo, cual salida de la siesta. He sobrevivido, pienso. Me encuentro con una cortina y una sala en penumbra. la doctora Mimamá estaba allí. Me intento quitar la mascarilla de oxígeno, que no me deja respirar, pero me lo impide alguien. Me llevan a la habitación. Me duermo.

Martes 22 de abril. 07h30. INT - habitación 116

Me despiertan para darme un combinado de medicamentos que ingiero a duras penas. Durante la noche hemos acogido un nuevo huésped en la habitación, monsieur Nataf, que tiene pinta de irse a morir mañana.

La habitación del hospital es pequeña, como mi salón de París, y en ella meten dos camas (con sus correpondientes enfermos encima), un sillón, dos sillas, dos mesitas de noche, dos mesas con ruedas y una tele de 1995. La cama es de 80 cm de ancho, estilo colegio mayor, y viene con un mando para subirla, bajarla y plegarla. Me recuerda al gag de Agárralo como puedas.

A todo esto, a la doctora Mimamá se le ha añadido mi padre, que de doctor tiene poco pero que habla un francés de lo más útil para hacerse entender en un hospital parisino.

Me traen la comida. Quién dijo que la comida de los aviones era mala. El menú no es que sea sobrio, es que da risa: un cuenco de agua caliente con un sobre blanco que dice "sopa de aromas de legumbres". Joder, ni Ferrán Adriá le hubiese puesto una marca más chachi al tema. Eso sí, me dan de postre un petit suisse blanco que me retrotrae veinte años en el tiempo. Qué rico.

Me doy mi primer paseo después de comer, viaje de ida de 20 metros de pasillo. Me mareo y me siento. La vuelta la hago en silla de ruedas.

Miércoles 23 de abril. 10h00. INT - habitación 116

Ante la inactividad de mi intestino, el médico residente que se ocupa de mí me anuncia que me van a dejar de dar la sopa. La mala noticia es que el sustituto no es mejor, sino inexistente: me quedo a agua hasta nuevo aviso. Y, para colmo de males, monsieur Nataf tiene hoy pollo con arrroz en su bandeja y su olor llega hasta aquí. Maldito judío cabrón.

A todo esto, hace tiempo que he dejado de lado mi clásica aversión a las agujas. Si me hubiese desmayado por cada pinchazo que me han dado, habría estado muy poco tiempo en contacto con la realidad.

Jueves 24 de abril. 20h00. INT - habitación 116

A juzgar por el resol que entra por la ventana y el calor que hace en la habitación, deduzco que la primavera por fin ha llegado a París. Consigo hacer un acopio de fuerzas y pido que me desenchufen las vías que conectan mi mano con una solución salina para bajar a la calle. Duro más o menos un cuarto de hora al sol, pero menos da una piedra.

Antes de salir, me doy la primera ducha desde que entré en el quirófano. Aparte de lo descorazonador que resulta tardar un minuto en quitarse un calcetín, veo por primera vez las heridas de guerra: tres agujeros no demasiado grandes, pero lo suficiente para asustarme. El agujaro que me han hecho en el ombligo le ha hecho perder su forma original. Espero que al quitarme los puntos la recupere.

Después de día y pico a agua y sin haber conseguido mejorar mi tracto intestinal, me anuncian solemnemente que me van a aplicar un enema. El que no sepa lo que es, que lo mire en wikipedia. La aplicación es algo tosca, pero los resultados son devastadoramente evidentes.

Por cierto, en mitad de la noche viene una nueva enfermera a cambiarme la bolsa de suero. El proceso es tan fácil como descolgar la bolsa y quitar un tubito de un grifo que tengo adosado a mi mano derecha. No sé como lo hace, pero se las arregla para desmontarme la instalación de la mano derecha, hacer un ensayo en mi muñeca izquierda (resultado: una vena rota) y al final acertar en mi mano izquierda. Lo reconozco, cuando me rompió la vena la llamé puta.

Viernes 25 de abril. 12h00. INT - habitación 116

He retomado con éxito la senda de la sopa de agua caliente con polvos. Sin embargo, en la cena se tira la casa por la ventana y me traen un plato de pasta cocida con salsa de aire, y un plato de jamón york con una tostada sin tostar. Me sabe como la cena de nochebuena.


A todo esto, mi colega Mathieu se ha pasado a verme a mediodía y me ha dejado su Nintendo DS con el Mario Kart incluido. Brutal juego al que no jugaba desde los tiempos de la SuperNintendo, más o menos quince años ha. Adictivo hasta darme serios dolores de cabeza.

Por la tarde, me anuncian que al día siguiente me marcho a casa, a pesar de que sigo con fiebre. Vienen a quitarme los puntos y me temo lo peor, pero sorprendentemente me duele cero. Miro las heridas y me vuelven a dar susto.


Sábado 26 de abril. 11h00. EXT - hospital Cochin

Llegó el momento del alta. Me visto a duras penas, le doy las gracias a Amélie (quién si no), la enfermera más simpática del hospital, y me dirijo a recoger mis posesiones que dejé en la caja fuerte al entrar. Nones, me dicen, porque es sábado. Pido un taxi, y me dicen que, al ser sábado, casi mejor que lo pida yo. Conclusión: si no llega a estar la doctora Mimamá, me hubiera visto con un papel en el que me dan de alta, y sin un pavo para coger un taxi, comprar medicamentos o comida hasta el lunes. Vive la France.

Aprovecho, por último, para dar las gracias a toda la peña que os habéis pasado a visitarme (física o telefónicamente) y sobre todo a la doctora mimamá, sin la que una vez más no hubiera salido de semejante efeméride.

Back to Bretagne

Tenía este post pendiente hace un par de semanas, cuando visité por segunda vez en mi vida Bretaña, o lo que es lo mismo, Armórica, el sitio donde estaba la aldea de Astérix, a 700 kilómetros de Lutecia. El prepucio de Francia.

Ya me pasó la primera vez que estuve allí, y en esta visita lo he vuelto a notar: Bretaña es como el norte de España, un sitio donde el verde de los campos contrasta con el azul del mar, el sol cede su sitio a la lluvia en el momento menos pensado, y las gentes hablan sin hablar. Lo que os digo, como estar en mi querida Cantabria.

El pueblecito en el que estuve, l'Aber'wrach -nunca te fíes de un pueblo con dos apóstrofes en el nombre-, era un típico pueblo de pescadores que en invierno tiene el encanto de la desolación. Ahí aproveché para sacar alguna foto que no está mal.

Me dio tiempo a ir a Brest (seno, en inglés), ciudad planchada con almidón por los aliados durante la II Guerra Mundial, que tiene como mayor atractivo la fortaleza que vigila la entrada del puerto y protege la base de submarinos más importante de Francia. Allí me planté para encontrarme con un cartel que, con muy buenas palabras eso sí, explicaba que la temporada turística iba de mayo a octubre y que me podía ir yendo un poco lo que es a la mierda.

Cabreado como una mona, enfilé para mi opción dos, Quimper, pueblecito medieval con una de las catedrales más bonitas de Francia. Muy parecido a Chester, aquel pueblecito al lado de Liverpool en el que los Mediavillas -sector Sardinero- estuvimos hace algunos años.

De Quimper, que es muy bonito pero se ve en una hora -crèpe entre medias incluido- me fui hasta la pointe de St Mathieu, extremo más occidental de lo que ellos llaman también Finisterre, solo que éste sin rianxeira ni tarta de Santiago.

En definitiva, región muy recomendable para pasar unos días y descubrir otra de las múltiples caras del país de los francos.

Mi teoría del videoclip

Aún a riesgo de que el señor Argelina, camarada madrileño y rey de los 80 me meta una estocada en forma de comentario, tengo una teoría sobre los vídeos musicales (videoclips) que quiero exponer en este blog.

Un poquito de historia rápida, el videoclip como tal nace en los sesenta, pero no es hasta los 80 cuando, gracias sobre todo a la cadena musical MTV (cuyo primer vídeo emitido fue Money for nothing, de los Straits) y al márketing discográfico, se populariza como formato.

Pues bien, mi teoría sobre los videoclips dice que un buen videoclip puede salvar un tema corriente, mientras que un buen tema de verdad no necesita imágenes que lo acompañen.
Ejemplo de lo primero puede ser Everybody's changing, de Keane o Weapon of choice de Fatboy Slim. Como ejemplos de lo segundo tenemos el Losing my religion de REM o With or without you de U2.
Otro ejemplo de este último caso es el tema que tengo en el coco desde hace unos días. Tremendo tema de The Killers, y pobrísimo videoclip... Para escuchar sin mirar.


I've got a soul, but I'm not a soldier...



Finally at the races

Si ya es bonito que la prensa nacional hable de un equipo pequeño, no os quiero decir nada lo que mola que The Guardian, uno de los periódicos ingleses con más solera, nos dedique un artículo (con gazapo incluido, que ahí os dejo a ver quién lo pilla).
Una buena manera de ir practicando idiomas para viajar por Europa la temporada que viene :)

Santander are finally at the races

For the first time in 70 years there's a reason to watch Racing, even if their bid for a Champions League spot blew up this weekend, says Sid Lowe

Monday April 7, 2008 guardian.co.uk

Their club captain is 3ft 3in, their midfield playmaker looks like a member of some American indy band and has spent much of his career playing like it too, and their best defender was named after a passage from Pulp Fiction. Probably. Their mascot is a bloke in cow-print pyjamas wearing a colossal foam head with googly eyes, high-fiving footballers and tripping referees - unveiled on the same day, and with the same fanfare, as their big summer signing. Their most famous supporter is a loony with a flag, a simpleton's smile and shorts so short you fear the boys popping out the barracks. And their specially commissioned anthem was sung by Spain's equivalent of Gareth Gates - a "tune" so dreadful fans rejected it, instead adopting traditional number La Fuente de Cacho.

Founder members of La Liga, they've spent most of their history in primera but never even won second prize in a beauty contest, their existence justified by the occasional glory night. Like wins against Barça and Real Madrid, thrashings so comprehensive, so humiliating, you half expected to hear Max Mosley shouting "Eine! Zwei! Drei!" - the five-goal victory over Madrid was so famous it was immortalised in green hand-print T-shirts still worn with pride. Since the civil war, they've never finished above eighth and have only been in the top half twice. They've never managed four successive top-flight victories and before this season the Sardinero had been filled just twice - once for promotion in 1993 and once for Everton vs Madrid. For years the best thing about it was the walk there, surely the finest stadium approach in Europe. There wasn't much point actually going in. Not even to the club shop, which doesn't even sell mugs.

And yet yesterday, there was a point. Certainly more of one than following the title race, which this column is boycotting until anyone can actually be bothered to try and win it. For yesterday Real Racing Club de Santander stood on the verge of something truly monumental - a single victory against relegation-threatened Deportivo de La Coruña away from their best ever wins total, and a single clean sheet away from a new record. Better still, a single victory from a Champions League place. Yes, Racing.

Now, on the one hand, some think a Champions League place is the worst thing that can happen to a club like Racing, the experience of relegated Celta all too fresh. But then, on the other hand, Racing fans couldn't give a toss. Most would take relegation for a year in the sun, which is why yesterday was such a big day. The team bus may have been met with a smattering of applause and a few "you can do it"s, but an hour later the Sardinero was packed, fans unfurled their scarves to belt out La Fuente de Cacho, a gleaming car was parked on the centre-circle, the cigars in the directors' box were especially fat and particularly dizzying, and captain Pedro Munitis walked on to the pitch carrying a kid in a Racing kit in his arms - although it could have been a kid walking on to the pitch carrying captain Pedro Munitis in his arms, it's hard to tell.

The local press declared "today more than ever, Racing Santander!!" and even the national press dedicated the game, ooh, at least 100 words. After all, Racing had never been here before.
Trouble is, they'll probably never be here again either - and the euphoria lasted all of 45 seconds. That was all it took for Xisco to make it 1-0 to Depor and, while Racing moved the car from the centre circle, Miguel-Ángel Lotina had no intention of moving the bus from his goal-line. Faced with a packed defence, forced to take the initiative, roared on, Racing suddenly became vulnerable and suddenly looked like what they really are: a pretty average side overachieving. Worse still, within five minutes the scoreboard had already shown two goals for Atlético Madrid, the side Racing hoped to overhaul, and after 23 minutes Fabricio Coloccini made it 2-0 to Depor. Although Jorge López gave Racing hope with a clever free-kick and 10-men Almería gave them hope with a fight-back down at the Calderón, Xisco scored again before half-time. Depor had taken three shots and won 3-1; Atléti meanwhile ran out 6-3 winners, Racing's golden opportunity gone.

"It's a terrible blow," muttered coach Marcelino afterwards, "we just weren't ourselves." Which was true, but Marcelino should not - and will not - panic. Racing still have a five-point cushion in a Uefa Cup spot and that's a huge achievement - "greater", claims Munitis, "than all the trophies at Madrid put together". Just as the Copa del Rey semi-final defeat was a massive disappointment but also a huge achievement, in fact: Racing have never played in Europe and had never reached a semi-final until this season.

With trapist monk turned military man Francisco Pernía taking over at the club and backed by the local government, Racing can now run at a loss of over €5m a year without going under and have finally closed the door on the Dimitry Piterman circus that threatened to sink them - and Alavés. They have also imposed a policy of "Cantabrización" - buying local boys Luis Fernández, Munitis and Gonzalo Colsa, as well as chasing Ivan de la Peña and Iván Helguera - which has seen the club develop an identity based on dressing-room heavyweights genuinely committed to the cause. The fans too have responded in style: yesterday was the fifth time this season the Sardinero has been filled and a once-cold ground has really found its voice.

But the greatest success is on the pitch and the secret is coach Marcelino, who took Recreativo to the Second Division title and made them the revelation of last season, watching them collapse to relegation candidates in his absence. When he arrived this summer, Racing sold their best striker - half of the dynamic duo that led them to relative success last year. But with Munitis declaring him the "greatest coach I've had", Marcelino has built a compact, organised side from a bunch of players who, as one insider admits, "should never finish above 15th". Sure, they weren't themselves yesterday. But that's because arguably for the first time in 70 years, Racing Santander are something. Something good.

http://football.guardian.co.uk/europeanfootball/story/0,,2271676,00.html

Un email contra el terrorismo

La peña de Elkarri, colectivo en contra de la violencia terrorista, se ha sacado de la manga una idea que está bien. Propone que desde su web se pueda enviar un email genérico a los principales partidos políticos y a ETA en el que se pide el fin de la violencia y el llevar a cabo una consulta popular sobre el futuro de esa tierra.
Si queréis participar, podéis hacerlo desde aquí.

El barrio donde crecimos todos

Si hay un programa de televisión que marcó los primeros años de mi generación (1977-1982/3) es, sin lugar a dudas, Barrio Sésamo. Todas las tardes, nos metíamos una buena merienda entre pecho y espalda con Epi, Blas, Espinete, Don Pimpón... y Chema, el panadero. Hoy he leído que el actor que hacía de Chema ha fallecido, y me ha parecido un buen momento para hacerle un homenaje a él, y por ende, a todo el programa.
La idea original era "Sesame street", programa americano del cual se guardaron todos los shows con marionetas -Epi, Blas, Triki, etc.- y se les hicieron nuevos doblajes, alguna vez rayando el surrealismo. A mí me parece un programa espectacular, una de esas cosas geniales que se ven pocas veces en televisión. Lo nunca visto en España. De hecho, creo que sólo Friends está a ese nivel de inspiración creativa.

Sirva como homenaje a Chema, Espinete, Don Pimpón y todo el equipo estos vídeos que dejo a continuación. Al que no se le escape una lagrimuca escuchando la sintonía, es que no entiende de qué hablo.



No puedo dejar de poneros mi favorito, cuya versión española no encuentro, pero que es igualmente increíble.



En Estados Unidos mantuvieron el nivel con el programa de los teleñecos, que en España dio Canal Plus una temporada. Os pongo un vídeo que hicieron con REM, muy cachondo.


Una de Batman

De un tiempo a esta parte, me estoy convenciendo de que Batman es el mejor personaje de cómic.
Mejor que Spiderman por una sola razón: verdaderos genios se han dedicado a trabajar en el personaje del tipo que decide vestirse de murciélago y salir a combatir el crimen.

Ejemplo práctico.
Mientras en el hombre araña tenemos al tontolaba de Sam Raimi (que aún así hizo una primera parte del primer Spider-Man y la segunda peli casi entera razonablemente bien), en Batman tenemos a Chris Nolan (no nombro al sobrevaloradísimo director que siempre trabaja con Johnny Depp). Mientras en los comics de Spider-Man se han dedicado a la saga del Clon en la cual explicaban, tachín tachín, que Peter Parker no era Spider-Man, sino un clon de sí mismo (¿?), en Batman tenemos a Tim Sale y Jeph Loeb.

Y de eso quiero hablar hoy. El otro día me compré "The dark knight returns", el celebradísimo comic de Frank Miller que muestra a un anciano Bruce Wayne que decide volver a la acción diez años después de retirarse. Curioso, sí, pero tampoco es para cerrar el libro y decir guau, tío, ya he leído todo lo que tenía que leer en una viñeta.

Así que volví a la tienda y me compré "The long Halloween".
Y ahí sí que te encuentras con un comic acojonante. Ríete de "V de vendetta" y de "Watchmen" (que tiene mucho rollete, leedlo antes de ver la peli). "The long Halloween" es el mejor comic que he visto, es llevar a Batman al límite de lo que puede dar de sí el personaje, y mezclarlo en un mundo de mafia estilo "El padrino" y una selección de sus mejores enemigos.
Es la polla, leedlo y si no os gusta podéis ciscaros en mis muertos.

Y por último, mientras hacemos hambre para "The dark knight returns", el regreso del Joker a la gran pantalla, os dejo el tráiler de "Gotham Knight", un experimento en animación en alta definición que sale en DVD el próximo mes de julio. La caña.

Genghis Khan, una de tres

Domingo lluvioso en París -aquí también sale el verso con abril y aguas mil-, decidí ponerme la chaqueta de pana y las gafas de pasta e irme a ver a la película candidata a mejor película extranjera por... Kazakhstan. Toma ya.
La elegida, Mongol, no narra las aventuras de Mariano Rajoy, como su título podría sugerir, sino la vida de Genghis Khan, rey de los mongoles que se dedicó a agobiar a todo quisque por extremo oriente entre los siglos XII y XIII.

La película, como todo biopic que se precie, comienza en la infancia de Genghis, un niño mongol -que podría pasar por chino- que se llama Temudjin. En la mejor línea de El rey león, asesinan a su padre ante sus achinados ojos y el mongolito se convierte en niño-esclavo. Para que luego digan que Conan, el bárbaro, no dejó un legado.

A continuación viene la historia de siempre: niño que crece mosqueado, y que se pasa la vida dando mandobles de aquí para allá, haciendo cada vez más amiguitos, hasta que se cepilla al asesino de su padre.

Esto era previsible. Lo que no era previsible es que toda esta sucesión de hechos ocupe una hora y cincuenta minutos de película. ¿Dónde está Genghis Khan, el conquistador? me preguntaba yo, inquieto en la butaca. A todo esto, hay una escenita final y vámonos a créditos. Y yo esperando a Genghis Khan pateando culos chinos.

Al llegar a casa me he metido a investigar y he descubierto que, en efecto, esta peli no es sino la primera de una trilogía sobre el conquistador mongol. Acabáramos. Me parece bien, pero que lo digan desde el principio, como en El señor de los anillos, o por lo menos metan al final un "to be continued" a lo Regreso al futuro.

En general, buena película. Sorprendentemente bueno el nivel de la fotografía, la interpretación -dentro de lo que puedo descifrar de una peli en un idioma que desconozco y subtítulos en francés- al menos es creíble y la dirección de las escenas de acción, impecable. Lo único que canta la traviata es la música, que va desde la flauta japonesa hasta el heavy metal ruso (!), y no es que no aporte a la historia, sino que el espectador desearía tener unos auriculares de DJ para ver la peli a lo Candilejas.

En fin, que espero que recauden suficiente pasta como para hacer la secuela, y de una puta vez contar lo que quería yo ver, la historia de Genghis Khan, el conquistador.

Mark Knopfler, o la voz de su mano


Ayer estuve viendo a Mark Knopfler en el palacio de los deportes de Bercy, el cantante cuya voz real está en su guitarra. Segunda vez que lo veía, después de un debut brutal al lado del mítico Obelix, que fue el que me metió en el rollo Dire Straits allá por 1986 gracias a un VHS de Alchemy (best. concert. ever.).
Me llamó la atención nada más entrar que a) dejan beber alcohol en el sitio -mientras que en los estadios de fútbol no- y b) la gente en el foso, pegaditos al escenario, estaban cómodamente sentados. Sositos, estos gabachos.


A decir verdad, lo último que quiero en un concierto de Mark Knopfler son sorpresas. Tócate tus temitas en solitario, para regocijo de la discográfica e inflación del propio ego, y luego pasa a los clásicos, anda Mark. Y eso hizo. Se tocó las que para mí son sus mejores canciones en solitario -Why aye man, What it is, Sailing to Philadelphia- y, de buenas a primeras, dejó caer un Romeo & Juliet de los Straits. Punteíto y a volar. Ahí el público se arrancó con una ovación por primera vez en la noche.
Y, en una transición tan clásica como la marcha Radetzky en año nuevo, nos dedicó a todos un thank you y atacó Sultans of swing. SI quedaba en la sala algún escéptico sobre el estado de forma de Knopfler, con unos añitos a las espaldas ya, el solo final disipó cualquier duda.
Eso sí, donde el público en Madrid estaba -literalmente- botando y cantando oé oé oé, la gente en París aplaudió con ese estilo francés de dejar la mano izquierda quieta y mover clap clap la derecha, y se fumó un puro.
Después de los dos clásicos, le dio el momento improvisación, haciendo con su banda lo que cualquier ser humano describiría como country, que resultó ser bluegrass.
Tras el momento lúdico-festivo, cerró el show con Telegraph road, ese temazo de 8 minutos del Love over gold de los Straits.

Había un bis, y lo sabíamos todos los allí presentes. Mi apuesta era Brothers in arms -tremenda, sin duda lo mejor de los Straits y en mi top 3- y Walk of life. Fallé en la última, que cambió por So far away, que tampoco es moco de pavo. Luego, el clásico cierre de concierto con Going home, que es una canción que, para que os voy a engañar, tampoco me pone mucho. Para eso, que se hubiese tocado el temita de La princesa prometida y hubiésemos llorado todos.

Dentro de unos días toca cuatro o cinco noches seguidas en el Royal Albert Hall de Londres. Mataría ancianos y niños por estar en ese concierto. Pero no. A joderse tocan.
Me quedo con la copla. Nos vemos en la próxima, Mark.

Cours de français pour espagnols. Leçon 3


Dedicado a los maonesos, que se vienen a ver a Sarkozy el próximo mayo (aprovecho para felicitar desde estas líneas a Mrs Obelix, cuyo cumple mi móvil no tuvo la gentileza de notificarme).

El momento cultural (le moment culturel - le momón culturel)

El verlan

A mediados de los 80 los jóvenes franceses, al igual que dos siglos antes decidieron meterle fuego a la Bastilla y cortar cabezas a troche y moche, decidieron que sería una buena idea crear una nueva lengua. Así, por tocar los huevos. Y decidieron que, la mejor manera de hacerlo era al revés. À l'envers, que dado la vuelta queda verlan.
En los ochenta esto no era un problema para el ciudadano medio -o el español exiliado- porque, como mucho, podías encontrarte con chavales de la banlieu (los barrios marginales) en el metro y no enterarte de qué decían. Hoy, veinte años después, el verlan se ha mimetizado dentro del francés normal... y lo hace mucho más difícil.
De esta forma, femme se convierte en meuf, mec (novio) en keum, lourd (pesado) es relou, fou (loco) es ouf, fête es teuf, y llega un punto en que tu diccionario verlan-francés-español se bloquea y te quedas cual vaca merina mirando al tren.

El verbo de hoy (le verbe d'aujourd'hui - le verb doyurduí)

Draguer

Literalmente, dragar, o, aplicado a la calle, picar, meter puntos, o si el lector prefiero los clásicos, ligar. Si el lector todavía prefiere la clasiquérrima acepción flirtear, le sugiero que abandone este blog y se compre una edición de "El libro del buen amor" de Juan Ruiz, arcipreste de Hita.
Es un verbo muy utilizado en la forma pasiva -sobre todo por las mujeres, como es habitual- es decir Je me suis faite draguer.

El palabro de hoy (le mot d'aujourd'hui - le mó doyurduí)

Gràve

Palabra utilizada por los jóvenes, uséase en contexto informal. A no utilizar en una entrevista de trabajo, por ejemplo.
Es la palabra-comodín por excelencia. El "vale" de los franceses, para que os hagáis a la idea. En cualquier contexto donde se utilizaría "vale" en español - "¿quieres que te haga un francés?" "Vale"- aquí se utiliza gràve.
Además, tiene un uso adicional como enfatizador, al estilo "que te cagas". Il se la péte gràve viene a significar "el se flipa que te cagas". Sé que por escrito suena un poco burdo, pero está en el everyday vocabulary. Croyez-moi.

Una de vidrios

Ahí os pongo dos vídeos tan divertidos como geeks: el primero, de los Tripod, cortesía del amigo CoverLetter, y el segundo de un chino tocándose el tema del Tetris con dos guitarras. Los chinos están a otro nivel.