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The way back (to blogging!)

Primer post de 2011 después de un mes y pico, lo sé.


Peter Weir es uno de esos directores que dirigen una peli de pascuas a ramos para hacerse los guays. Su anterior película fue hace ya siete años, Master & Commander, y nos dejó buen sabor de boca porque venía precedida del trailer más aburrido de la historia del cine. Además de eso, tiene en su bobina una muy buena peli (El Show de Truman) y un entrañable clásico ochentero (La costa de los mosquitos). 


Alguien pensó en Francia que el título de la nueva película de Weir, The Way Back, sonaba pobretón. Así que la retitularon Les chemins de la liberté... curiosamente el mismo (absurdo) título que le han puesto en España.


La historia es la de un grupo de prisioneros del gulag soviético que escapan de Siberia y caminan durante 6.000 kilómetros hasta llegar a la India británica en aquel momento. Una historia lo suficientemente acojonante como para haber oído hablar de ella antes... lo cual me hace sospechar al respecto.


Lo cachondo del tema es que en dos horas de película los tipos cruzan Siberia, las llanuras de Mongolia, el desierto del Gobi, la Gran Muralla y el Tíbet, y no pasa absolutamente nada. Ni una patrulla soviética, ni una pelea entre ellos, ni siquiera un ataque de un jaguar. Peter Weir se dedica a enseñarnos planos grandilocuentes del grupo de ex-prisioneros sobre la nieve, el desierto, el bosque... y poco más. Lo de obviar las historias humanas sería grave en cualquier película, pero lo es más cuando tienes a un gran actor como Ed Harris de coprotagonista (al que aprovecho para reivindicar otra vez como el mejor posible Hank Chinaski). La gran decepción de esta película es que -en una película que dura dos horas y cuarto- el espectador no es capaz de tener ninguna empatía con ninguno de los personajes. Porque huelga decir que de los seis que salen de Siberia, varios no llegan al final del metraje. Unos palman y nos da absolutamente igual, y dos de ellos deciden irse por su camino a mitad de viaje y no hay ni siquiera un par de líneas al final de la película que nos expliquen qué fue de ellos. Y lo peor es que tampoco se echa mucho de menos. 


La buena noticia es que estamos de vuelta.