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¿Por qué no funciona España? I

Abro miniserie sobre un tema que me empieza a obsesionar: por qué coño no funciona nuestro país. Como a la Generación del 98, me duele España, y soy bastante pesimista sobre su futuro inmediato.

En fin, va el primer artículo, éste sobre ETA. Acojonante documento que demuestra lo blanditos que hemos sido y todavía somos con un tema tan serio como es el terrorismo.

Detenido el etarra Pistolas, implicado en el intento de volar el avión de Aznar


El etarra Gregorio Jiménez Morales, alias el Pistolas, ha sido detenido hoy en Bidache (Francia), según fuentes de la lucha antiterrorista, cuando se encontraba oculto en la casa de Aguirrebarrena Ruiz de la Cuesta, Tarzán. El ahora detenido, que ya ha cumplido varias condenas por su actividad como miembro de ETA pero había vuelto a las andadas, fue implicado entre otras muchas acciones en el intento de asesinar a José María Aznar en 2001 derribando un avión oficial con un misil e incluso en la tentativa de atentado contra Edén Pastora Gómez, exmiembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional nicaragüense. El dispositivo del lanzamiento del misil falló, pero el avión llegó a estar en el punto de mira. Ahora Pistolas era buscado por su participación en dicho intento de atentado.

La detención se ha producido esta tarde, después de que agentes franceses, acompañados de guardias civiles españoles, hayan registrado la casa de Aguirrebarrena, cuyo hijo había sido detenido horas antes. Fuentes de la lucha antiterrorista informan de que la operación es fruto de las huellas halladas tras la detención de Eider Uruburu en una operación conjunta hispano francesa también liderada por la Guardia Civil.

Pistolas, tolosano de 56 años, supuestamente fue el jefe del grupo que trasladó hasta España el lanza misiles Sam 7 Strela de fabricación rusa con el que ETA quiso echar abajo el avión oficial con el que Aznar visitó en tres ocasiones el País Vasco durante su mandato como presidente del Gobierno. El etarra Pedro María Olano confesó en la Audiencia Nacional que Pistolas estuvo implicado en los tres intentos de derribar el aparato oficial se produjeron coincidiendo con una visita de Aznar al Palacio Euskalduna de Bilbao para el acto de apertura de la campaña electoral, el 29 de abril de 2001; más tarde lo intentaron en Oiartzun, donde los terroristas intentaron aprovechar la presencia del presidente en el aeropuerto de Fuenterrabia, donde se desplazó en avión para participar en un mitin el 4 de mayo en el Kursaal de San Sebastián; y la última al tiempo de la asistencia el día 11 de ese mismo mes del líder del PP en un acto en el polideportivo Sansomendi.

Jiménez Morales se integró en 1981 en un comando legal (sin fichar) de ETA llamado Andatza, que fue desarticulado al año siguiente, lo que forzó a Pistolas a huir a Francia y de allí a saltar a América del Sur, donde se mezcló con grupos revolucionarios. Poco después fue detenido en Costa Rica, acusado de intentar atentar contra Edén Pastora Gómez, exmiembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que estaba exiliado en Costa Rica. El 9 de mayo de 1986, tras un enorme escándalo en España por las actividades de los etarras expatriados a Sudamérica, fue retornado a España e ingresado en prisión.
El 30 de junio de 1987 fue condenado por la Audiencia Nacional a una pena de 13 años de prisión como autor de tres delitos de terrorismo. En mayo de 1997 fue puesto en libertad por cumplimiento de condena. Fue candidato por la coalición Herri Batasuna (HB) en las Elecciones Municipales de 1987; candidato por la coalición Euskal Herritarrok (EH) en las Elecciones Municipales de 1999 e interventor/apoderado por la coalición Euskal Herritarrok (EH) en las Elecciones Autonómicas al Parlamento Vasco celebradas en 2001.

En el año 2001, vuelve a integrarse en ETA y forma parte junto a Pedro María Olano Zabala y Gregorio Jiménez de un grupo dedicado a realizar transportes y entregas de material para la banda terrorista. A dicho talde se integrarían posteriormente Juan María Mugika Dorronsoro. Ese era el grupo que entregó los misiles para matar a Aznar y que luego los reintegró a uno de los arsenales de ETA, que luego fue descubierto en la granja de ocas en la que fue capturado Mikel Antza, el que fue uno de los más duraderos jefes de ETA. En el 2006 se integra en las estructuras directivas de la banda terrorista ETA, en concreto en los Aparatos Militar y Logístico respectivamente.

Sin embargo, fue detenido por la Policía francesa en Bayona el día 29 de junio de 2009 por su vinculación con varias acciones violentas cometidas contra intereses turísticos e inmobiliarios en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos (fundamentalmente restaurantes e urbanizaciones para turistas), pero fue liberado el 2 de julio de 2009, ya que se consideró que solo estaba alojado clandestinamente en alguna de las viviendas registradas por la comisión de dichos atentados antiturísticos,cuyos propietarios sí estaban vinculados con dichas acciones de violencia callejera.

Actualmente era uno de los miembros liberados de ETA con mayor experiencia y supuestamente estaba integrado en el aparato militar.

Si quieres comer español, quédate en casa

Ayer fui a cenar a El Fogón, el que se supone que es el restaurante español en París por excelencia. Hasta anoche, mis experiencias en restaurantes españoles en París habían sido terribles. La primera fue en uno llamado Casa Manolo, cuyo nombre me parecía apropiado, pero desde que crucé el umbral de la puerta y el camarero era negro –soy de la vieja escuela y me cuesta darme cuenta de que hay negros españoles; en todo caso, aquel negro no lo era- me di cuenta de que no iba a ser EL sitio. Las fotos de toreros y sevillanas me hicieron temerme lo peor, y el jamón serrano (a años-luz del ibérico) y la tortilla reseca acabaron de sentenciar el garito. Mi segunda experiencia fue en un sitio llamado “Le chti catalan” montado por dos socios, uno ch’ti (del norte de Francia) y otro polaco. Total, que la comida estaba buena, pero no era representativo de nada.
Los demás restaurantes españoles que he visto (y no he osado entrar) son todos sitios de guiris. Uno de ellos tiene como reclamo en la entrada una foto del dueño con la Arancha Sánchez Vicario recién ganado su primer Roland Garros.


Así que ayer fui con ilusión, pero sin mucha fe. El Fogón está en el Quai des Grands Augustins, en el barrio latino, a tiro de lapo de Notre Dame. Mala ubicación para un sitio auténtico, no guirilándico. El toro de Osborne en la puerta tampoco ayudó a convencerme de lo contrario. Al entrar, la decoración es más cercana a un sitio trendy francés que a un restaurante español. Pero mola. Ligera música de flamenco en el hilo musical, que me hizo arrugar el bigote.


Al llegar la carta, sorpresa: un díptico A5, con vinos y alcoholes varios en la pala izquierda y platos en la derecha. Los vinos, caritos. También había “La sangría del chef”, que me negué a pedir, pero que luego descubrí que servían en vaso alto y reconozco que no tenía mala pinta.
El menu era corto no, lo siguiente: entrantes: jamón, chorizo, lomo y pan tumaca (o pa amb tomàquet). Y de segundo, atención, bien paella (5 tipos, una de ella con jamón ibérico (¿?)), bien una selección de tapas. Y a volar.
Lo de las tapas me daba mala espina, así que pedimos –un poco a contrapié, porque no me gusta comer arroz fuera de casa- paella, que tardó los 25 minutos de rigor. Mientras tanto, sirvieron un vasito de un gazpacho con un sabor divertido y dos –repito, dos- boquerones en vinagre. Primera vez en la vida que no me meto en boquerón entero en la boca, por aquello de no pasar los restantes 24 minutos sin nada que hacer.


La paella –a banda sans banda, se llamaba- estaba buena. Poca costra por encima, pero el arroz estaba en su punto y el calamar y compañía eran buenos.
Del postre pasamos, aunque había una crema catalana con buena pinta. Mal detalle que el queso manchego –que no le llega a la uña del pie a cualquier queso francés- estaba entre los postres, como en Francia, y no en los entrantes, como en casa.


All in all, que dicen por ahí, la experiencia no estuvo mal, pero no me quedaron ganas de repetir. Me queda el sabor amargo de ver que la comida española, fuera de España, se reduce a paella, sangría y tapas, y que España sigue siendo un sitio de sol, alcohol barato y mucho cachondeo. Por mucho que lo quieran vestir. Aunque, bien mirado, en España la gente debe creer que la comida francesa se reduce a crêpes y fondues…

Pantallazos de un sábado de otoño

El otoño ha llegado ya a París. El martes todavía estábamos a 25º y hoy la máxima han debido ser 15º. Así que era una gran oportunidad para armarse con una mantita y enchufarse cosas pendientes. En total he visto tres:

- el piloto de The Event: buen episodio piloto, aunque un poco bajón el fenómeno paranormal del final. Serie recomendada por Blaski, The Event parece una mezcla de 24 y Lost. Espero que tenga más de la primera que de la segunda. Más que nada, porque nunca me interesó Lost lo más mínimo.

- el documental El alma de la Roja, que se hizo para conmemorar el centenario de la Federación Española de Fútbol. Es básicamente una serie de entrevistas fáciles pegadas a imágenes de archivo. Lo mejor es escuchar a los jugadores veteranos explicando que todos los internacionales españoles son un mismo equipo. Pero vamos, a parsecs de distancia de cosas como el documental inglés One Night in Turin.

- When you're strange, la historia de The Doors para principiantes, contaba de la A a la Z, con buenas imágenes, buenos vídeos y, por supuesto, buena música. Me ha aportado dos cosas: una, enterarme de dónde estaba el apartamento de Morrison en París (no demasiado lejos de mi casa, metro Sully Morland) y dos, comprobar que, después de más de diez años sin haberlas escuchado, me sigo sabiendo las letras de la mayor parte de las canciones de The Doors. Me sigo quedando, por este orden, con The End, When the music's over y Riders on the Storm.

Una opinión a contrapelo sobre el debate de los toros

He tardado, pero tenía que decir algo. Resulta que el parlamento catalán ha votado en contra de la celebración de corridas de toros en Cataluña a partir de 2012. Los antitaurinos celebraron el resultado como una mejora sensible para los derechos de los toros. La prensa conservadora (La Razón, ABC y El Mundo) hicieron del tema un asunto de Estado, al asociar tauromaquia y españolismo -condición de español, esto es-.

Yo, una vez más, me niego a alinearme con ninguno de los dos bandos. Vaya por delante que me siento español, tengo un abuelo de cada esquina del país, y jamás he ido a una corrida de toros. No me interesa el tema, no le pillo el punto. Igual que me pueda pasar con, qué sé yo, la jota aragonesa, el lechazo o la pelota vasca. A diferencia de estos tres ejemplos más o menos aleatorios, eso sí, creo que en torno al ruedo se aglutinan todos los valores rancios españoles que menos me gustan: la superstición, el mamoneo, las folclóricas, la gracia andaluza y un largo etcétera. Es más, cada vez que estando fuera de España alguien saca el tópico del flamenco y los toros, el letrero de neón que llevo en la frente se ilumina con la frase CÁLLATE YA, IMBÉCIL.
Y sin embargo, también añado que los derechos de los toros me la traen al pairo. Es más, ¿qué derechos tienen los toros? ¿Habría toros si no fuera para a) preñar vacas o b) torearlos y luego estofar su rabo? Me temo que la respuesta es en ambos casos negativa. 

Independientemente del resultado a la votación, lo que sí me inquieta es que este tema tan aparentemente capital (si hacemos caso a la prensa nacional, claro) se vote, en pleno siglo XXI, en el parlamento. No me digan que la teledemocracia no es posible para cosas como estas. Ese sitio web del parlamento catalán en el que uno tiene que meter su nombre y deneí, y clicar sobre el botón verde para "Quiero que los toros sigan en Cataluña" o sobre el rojo para "Quiero que los toros se dejen de celebrar en Cataluña". Si hemos llegado a la luna, hemos creado una lavadora irrompible y hemos conseguido escribir google en Google sin romper internet, cómo no vamos a ser capaces de eso. Apuesto a que desde un lector de La Razón a un votante de Esquerra Republicana sabrían hacerlo.