Nunca me ha caído especialmente bien el actor Ben Affleck. Sin embargo, desde que hace un par de años vi The Town empecé a sentir respeto por el realizador Ben Affleck.
Argo es, como The Town, una película con un ritmo fascinante, de esas que te dejan pegado a la butaca hasta que ruedan los créditos. Una película basada en una historia real que, como The Town, podría haber sido hecha hoy o hace veinticinco años. Actores sobrios -Bryan Cranston con pelo pierde... un pelo-, fotografía cuidada, banda sonora que suma sin estorbar y un montaje milimétrico son los ingredientes de Argo. Más que suficiente para mí.
Como decía Goldfinger, dos veces son coincidencia. Voy a tener que ponerme un día de estos Gone baby gone y comprobar si la cosa es para tanto.
Argo es, como The Town, una película con un ritmo fascinante, de esas que te dejan pegado a la butaca hasta que ruedan los créditos. Una película basada en una historia real que, como The Town, podría haber sido hecha hoy o hace veinticinco años. Actores sobrios -Bryan Cranston con pelo pierde... un pelo-, fotografía cuidada, banda sonora que suma sin estorbar y un montaje milimétrico son los ingredientes de Argo. Más que suficiente para mí.
Como decía Goldfinger, dos veces son coincidencia. Voy a tener que ponerme un día de estos Gone baby gone y comprobar si la cosa es para tanto.


