
Después de una pausa, por aquello de recargar pilas, retomo el blog con más ganas que nunca. Para empezar, le he dado una lavadita de cara, justo ahora que cumple un añito de existencia.
La última semana y pico ha sido movidita. Primero, despedimos a Seno, que se ha ido a trabajar de Director Creativo Ejecutivo a Global, es decir, a la competencia. Para celebrar dicha efeméride, nos fuimos a la Yuca, el garito más infecto y sin embargo el más entrañable. Como dice Jevi emulando a Peter Parker: a por ellos, tigre.
Después subí a Santander. El motivo, ver cómo el Racing pasó por encima del Madrid. Cómo disfruté, qué ambiente, lo nunca visto en El Sardinero. Mi pobre colega Ramón lo pasó mal en el apartado deportivo (que no en el extradeportivo) y lo pasó aún peor cuando, de vuelta a Madrid y en medio del puerto de Carrales, su flamante BMW 316 dijo que no, chavales, que hasta aquí hemos llegado. Pasamos media larga hora esperando a que viniese la grúa cortesía de Mutua Madrileña, yo comiendo regaliz y Ramón con su chaleco reflectante a cuestas. Luego, el señor de la grúa nos recogió (ver foto) y un taxi nos llevó a Madrid.

Ah, en Santander volví a revalidar mi título de vigente campeón de parchís. Un imagen dice más que mil palabras.
Y de vuelta a Madrid, se confirma que mis días aquí están contados. Pero esa ya es una historia que dejo para un próximo post...

2 comentarios:
Muy bien y mucho más potito. Lo del parchiiiiiiiís: tongo total!! Fué una partidita de diferencia y además te dejé ganar (pa eso eres er "niño")
¿En la despedida habrá que cantarte eso de "es un muchcacho excelente"????
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