Leo en Coming Soon que algún genio genial ha pensado que la mejor idea para sustituir Smallville, esa serie que habla de la infancia de Superman, es hacer una llamada The Graysons que cuente la vida de Robin, el coleguita de Batman, antes de ser Robin.
Sin entrar en debates sobre si la serie es pertinente o no, que claramente no lo es, lo que me interesa es hablar de este infausto personaje, sin duda uno de los más abyectos de la historia del cómic.
Para empezar, su creación en 1940 fue producto de una maniobra marketiniana para acercar la serie a los adolescentes americanos. De esa manera, El caballero oscuro pasaba a ser acompañado de
La historia de Robin es la de Dick Grayson, el hijo de unos trapecistas de circo asesinados que es adoptado por Bruce Wayne. Más adelante, en 1983, Dick Grayson se independiza (a los 43 años, ya está bien!) y Jason Todd, un joven mucho más impulsivo, rebelde y ochentero, rellena su hueco.
Hasta que en 1989 DC comics creó una línea 900 para que los lectores decidiesen si Robin debía morir. El resultado fue, por poco margen, que sí. Así que nuestro querido Joker, en uno de los momentos más grandes de la historia del comic, se lo ventila.
Siempre ha existido el debate sobre si Batman en realidad lo que quiere no es un compañero de hazañas, sino un efebo. Sin entrar en ese debate, sí que pongo aquí una fotografía incriminatoria para que decidáis vosotros mismos.
En cualquier caso, más valdría que fuese su efebo y se pasase el día paseando su tanga por la batcueva, y así nos dejara a todos leer las aventuras de Batman en paz.

1 comentarios:
Eh, pues bien que molaba Chris O'Donell... (jejeje)
Que por cierto, ¿Que ha sido de ese actor? Supongo que despues de hacer de Robin la gente se dio cuenta de que, como el efebo de Batman, ese actor sobraba en el universo.
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