Si hay un asunto importante que ha pasado bastante desapercibido en los medios, hasta hoy, es la proposición de aumentar la semana laboral de 40 a 65 horas. Independientemente de que la diferencia de Europa con el resto del mundo es la cantidad de derechos sociales que tenemos. Independientemente también de que la sencilla división 65/5=13 horas de curro al día, creo que el error gordo en Europa, el que lastra la productividad, es la manía de trabajar por tiempo.De la misma manera que unos seres humanos corren más que otros, que unos son más altos que los demás y que algunos -pocos- consiguen aprenderse de memoria las páginas amarillas, me parece de cajón entender que a una persona X le puede llevar menos tiempo editar una película, hacer un presupuesto o poner un ladrillo que a una persona Y.
Posiblemente, tenía mucha lógica hace veinte, treinta o cincuenta años que la gente trabajase los unos al lado de los otros, calentitos, mientras escribían con una Olivetti y le enviaban cartas a los clientes. Supongo que, entre carta y carta, les daría tiempo a pensar, que es una cosa que cada vez se da menos en las empresas.
La cosa empezó a cambiar con la llegada del fax, allá por los ochenta. Fax va, fax viene, el ritmo de trabajo se incrementaba, pero seguías teniendo que ir a la oficina porque sólo ellos tenían una máquina de fax.
Ahora, en pleno siglo XXI, con el webmail, la banda ancha, la blackberry, el webcast, los SMS los discos duros virtuales y la ciberlocura generalizada, uno es exactamente igual de operativo en casa que en la oficina. Perder el tiempo se pierde igual, leyendo el Marca, chateando en el MSN o comprando en Amazon. Quizás la diferencia está en que en lugar de tomar café con el de al lado, en casa nos distraemos con la tele.
Por lo tanto, ¿qué sentido tiene que haya que aparecer, hola buenos días, todas las mañana por la oficina? Más aún, ¿qué sentido tiene quedarse diez horas en la oficina?
Tiene más sentido que al trabajador X le digan el día 1 del mes: señor Pérez, este mes tiene que hacer usted 27 proyectos. O facturar 50.000 euros. O escribir n artículos, o componer z canciones. No sé si me explico. Y luego que cada cual se distribuya como le plazca. ¿Y qué si decido pasarme dos semanas sin dormir para adelantar proyectos y luego me paso los restantes quince días tocando la bandurria en la playa de El Sardinero?.
Una vez más, Europa demuestra que va por detrás del debate a plantear. Tanto criticar a los americanos, y ellos tienen muy claro lo del delivery. Allí, en muchos trabajos, apareces por la oficina una o dos veces a la semana, y el resto del tiempo puedes estar en un atolón del Pacífico Sur, siempre que haya cobertura telefónica y conexión a internet.
Al que da resultados, no se le piden cuentas. Faltaría más.

4 comentarios:
Amén, corazón.
La mecánica la tenemos clara. Vamos adelante. Publinor.
pd. Y en el norte de europa ni tanto, pero lo que es en el sur, madre del amor hermoso. Que penica...
Por cierto, telequinesia?
http://spanish.martinvarsavsky.net/tecnologaa-e-internet/creacion-de-empresas-lo-que-debemos-cambiar-en-europa.html
Igual es que lo que pretenden es un 65/6 y que descanses sólo el domingo. No sé, a mi me paree una chifladura lo de currar tanto tiempo, un atraso.
No sé por qué dices que ha pasado medio desapercibido en la prensa nacional-sindicalista. Ha sido un monotema en tertulias rediofonicas, debates televisivos y prensa escrita. Un alegrón del nueve para todo bicho viviente el fracaso de la propuesta en el Parlamento Europeo. ¿Era un horario obligatorio o voluntario para el quiera hacerlo? Hay millones de people que se descojonan con este tema porque estan trabajando en esa horquilla: Sanitarios, periodistas, publicistas, camareros, transportistas, taxistas,..... Y no sigo porque no me cabe. So what?
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