David Fincher siempre es garantía de cine de calidad e inteligencia. Pruebas de ello son Seven, Zodiac, El club de la lucha o, sobre todo, la menospreciada The game. El curioso caso de Benjamin Button no es una excepción. Sin embargo, a diferencia de su filmografía precedente, Benjamin Button parece una película que no corresponde a Fincher. Parte de un guión del autor de Forrest Gump -los paralelismos entre las dos películas son sorprendentes y, hasta cierto punto, sospechosos-, texto más hecho a medida de un Tim Burton o incluso un Steven Spielberg que del director de Alien 3.
La historia de Benjamin Button, un hombre que rejuvenece al envejecer, parece permanentemente dudar entre el biopic oscuro, o si la fantasía más desenfrenada. Quizás su ambigüedad es lo mejor que aporta su director, o quizás sea lo peor.
Posiblemente más preocupado por encontrar el tono de la historia y controlar la evolución de los actores, la mano de David Fincher se deja sentir muy poco en esta película. Hasta en su título más flojo, La habitación del pánico, Fincher nos regalaba ese plano que pasaba a través del asa de una tetera.
En Benjamin Button, parece querer algo similar en la escena del accidente de París, pero al final la cosa queda en predecibles fuegos artificiales.
Más preocupante es la presencia de escenas totalmente estériles, y las relaciones entre personajes -el padre de Benjamin- decididamente inverosímiles.
Mucho se ha hablado sobre los excelentes efectos especiales que hacen rejuvenecer o envejecer a los actores. Si bien es cierto que en las edades extremas, vejez y juventud, la cosa funciona, en la mayor parte de momentos que salen Brad Pitt y Cate Blanchett, la piel se nota demasiado lisa, sin textura. Quizás el problema viene de intentar transformar a dos actores tan mainstream, rostros familiares para todo espectador medio, que los ha visto cientos de veces en su estado... real.
Las tres horas de metraje se hacen eternas. Al final de la película, el dolor en las piernas es tan intenso, que uno tiene la sensación de que la vida de Button la han narrado en tiempo real.
Yo diría que El curioso caso de Benjamin Button es una de esas candidatas al Oscar (y posiblemente ganadora de alguna estatuilla) de la cual nadie se acordará unos años después. Personalmente, y aún a riesgo de dar pistas de cara a la quiniela de los Oscar, no creo que el film de David Fincher deba competir con... bueno, ya sabéis con qué otra película.

4 comentarios:
De acuerdo en algunas cosas, en desacuerdo con otras.
Sí, la película dura 3 horas que se hacen laaaaaargas como un día sin pan.
Sí, los efectos de envejecimiento son increibles. Los de rejuvenecimiento no tanto, más en el caso de Brad Pitt, al que, en los planos cortos, no consiguen disimularle las arrugas de los ojos.
Si, la historia está bien, pero no tanto como para alargarla tanto, porque llega un momento en que hay cosas que te la sudan. Para empezar, el padre, para seguir, la historia con la tipa del hotel, e incluso por momentos, la de los dos protagonistas.
Y en cuanto al guión... ¿A que viene cortar tanto la historia con esas idas y venidas al hospital? ¿Nos importa algo el personaje de la hija? Toda esa parte sobraba, y tuve la sensación todo el tiempo que lo hacían para cortar cuando no sabían qué hacer y retomar en un punto más avanzado de la vida del personaje. Me imagino al guionista diciendo "y entonces la tipa del hotel no volvió a aparecer, ¿qué hago? ¿Salto directamente a dos años después con Brad Pit volviendo a casa o la gente no entenderá el paso del tiempo? Mejor volvamos al hospital, que digan un par de frases absurdad y así la gente sabrá que ha pasado el tiempo cuando la hija gire una página del diario". Guauuu, que recurso...
Vamos, a lo que voy, que la historia la puedes contar igual sin esas idas y venidas al hospital. ¡Y no te pierdes nada!
¿Y a que viene lo del Katrina?
La forma de contar la historia no me gustó nada, la verdad.
Y otra cosa me llamó la atención... esa forma de contar la historia con el personaje en el presente rememorando el pasado, queda muy bien en Forrest Gump, La princesa prometida y en Big Fish... a la cual me parece muy semejante... quiero decir, es la historia de un personaje singular contada a través de sus recuerdos... solo que donde la pelicula de Fincher se queda en una tierra de nadie entre el biopic y la fantasía, Forrest se inclina por el biopic y Big Fish por la fantasía.
A Benjamin Button no acabé de pillarle el punto, la verdad.
Y sinceramente, como bien dices, no creo que tenga nada que hacer frente a Slumdog millonaire, que para mi es la clara ganadora. Pero es que, desde mi punto de vista, tampoco tiene nada que hacer contra La duda (gran peli a pesar de esos planos inclinados... jajaja) ni frente a El desafío: Frost contra Nixon, una película magníficamente dirigida por Ron Howard, con un ritmo brillante y unas interpretaciones cojonudas...
Se me había olvidado lo del recurso del diario a modo de narrador. Penoso.
pd: por lo que he visto, estás de acuerdo al 99% avec moi :)
http://www.funnyordie.com/videos/1d76506803/the-curious-case-of-forrest-gump-from-fgump44
Mira que Fincher me encanta, pero no me tienta nada lo de ir a verla.
A ver que tal Revolutionary Road...
Probablemente se recordará que el tema es original y no es una historia de la que hay miles de versiones. Tampoco parece facil de llevar a buen fin. Aunque en este foro yo no pinto nada, la peli no me atrae lo mas minimo.
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