Porsches pour tout le monde

Sin duda la campaña de televisión más rara de los últimos tiempos es la que acaba de lanzar Porsche en Francia.
Resulta que la marca jamás había utilizado la tele para anunciar sus modelos, pero después de una caída del segmento de deportivos de dos plazas del 35% y una hundimiento del 12% de la cifra de negocio, Porsche se ha tenido que agarrar a un clavo ardiendo, y han aceptado el consejo de su agencia en Francia, la parisina Dufresne Corrigan Scarlett, de pasar por la tele.
Cuando hace unos meses se anunció a bombo y platillo que los europeos ya pasamos más tiempo en internet que viendo televisión, resulta un consejo un tanto cuestionable. O quizá es que las tarifas publicitarias han bajado tanto, que te hacen un emita tres y pague sólo dos en los descansos de la Champions.

El tema no acaba aquí. En un país con una conciencia cívica anti-comunicación comercial tan desarrollada que raya la censura, los anunciantes de coches se tienen que ceñir a una serie de límites: por ejemplo, no pueden utilizar el ruido del motor, porque puede inducir a conducir a mayor velocidad. Hábrase visto tamaña gilipollez. Es una idea tan estúpida, que como se entere el gobierno español, lo mismo la copian. Huelga decir que eso para una marca como Porsche, cuyo -como Harley Davidson- ruido del motor forma parte de su identidad, es mortal.

El último detalle que hace especial a este spot está casi al final: por 550 euros al mes, aseguran, te llevas todo un Porsche à la maison. De hecho, lo que la marca alemana propone es un leasing por el que se pagan 550 euros durante 36 meses, y luego si te apetece, pones otros 32.000 y te lo quedas para siempre. La democratización de los coches de Stuttgart. ¿Qué es lo próximo, teléfonos Vertu desechables?

El resultado es un spot sencillamente aburrido, todo lo contrario que debería inspirar el sentarse al volante de una máquina tan perfecta como un Porsche.


Si Ferdinand Porsche levantara la cabeza...

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