Un día de gloria

















Después de partidos en Barakaldo, en Las margaritas, un
ascenso, otro ascenso, el 5-0 al Barça, los miércoles de copa y manta con el Numancia, el descenso, el ascenso otra vez, el fútbol bonito, el fútbol horrible, el 2-3 en el Bernabéu, las salvaciones in extremis con Yosu y muchas fuentes de Cacho, ayer había que conseguirlo por lo civil o por lo criminal. Y se consiguió.

El año que viene a pasear la verdiblanca por Europa. Grande Racing, grande Cantabria.

Y yo, como dice mi amigo Marcos, doy por amortizada mi enfermedad, pues me ha permitido vivir y disfrutar un día histórico como ayer.

La secreta historia del malvado clon de George Lucas

Cuando los Beatles sacaron Abbey Road (1969), se corrió el rumor de que Paul McCartney estaba muerto y había sido reemplazado por un clon. La fotografía de la portada, con Paul siendo el único beatle descalzo y con el paso cambiado, junto con la inquietante matrícula del Volkswagen Beetle aparcado detrás de ellos, 28IF -28 years old if Paul was alive- alimentaron esta leyenda urbana. A juzgar por la carrera de McCa en solitario, lo mismo es verdad.

Yo sostengo la misma teoría para George Lucas. Un tipo que tenía ideas como American grafitti, THX1138 o, sobre todo, la primera space opera de la historia que le llevó tres años concebir y que acabó llamándose Star Wars. Incluso, en 1979, le habló a Steven Spielberg de un personaje que se le había ocurrido, mitad aventurero, mitad playboy, llamado Indiana Smith.


Hasta ahí, apuntaba maneras de genio.

Pero algo se torció tras El arca perdida. En aquel año, según mi teoría,
George Lucas falleció / fue abducido, clonado y reemplazado por un malvado clon destinado a amargarnos la vida al resto de la humanidad.
Repasemos el curriculum de George Lucas a partir de ese momento para convencernos de ello:

- El retorno del jedi: a caballo entre el remake de la primera parte y la apoteosis del merchandising, siempre lo recordaremos por los ewoks, lamentando su no deshollamiento por las tropas imperiales.


- Indiana Jones y el templo maldito: erróneo guión para la secuela de Indy, basado por supuesto en lo mal que lo pasaba el pobre Lucas por su divorcio. Nos ha jodido, nunca fue fácil vivir con un malvado clon en casa.

- Los ewoks (la película y la serie de dibujos). Para qué incidir más sobre el tema. Horrible.

- Howard, un nuevo héroe: "pensé que en 1986 sería una buena idea hacer una película con un tipo disfrazado de pato". Sin comentarios, maestro.

- Willow: aquí algo le salió mal, porque lo que quería ser una peli de serie b, con protagonistas de baratillo y efectos especiales chungos, al final se convirtió en una peli de culto. No contaba el clon de George con el frikismo del personal.

- Indiana Jones y la última cruzada: sostengo que en esta película el amigo Spielberg, después de la braga que fue El templo maldito, le dijo a George que no se molestase ni en aparecer por el rodaje. De hecho, no he visto ni una foto de Lucas con Sean Connery. Y así salió el clásico que salió.


- Star Wars episodios I, II y III: horribles y prescindibles precuelas de las películas originales. Para siempre quedará en nuestro recuerdo Jar Jar Binks, el bicho que consiguió ser más odiado que los ewoks. También salían las guerras clon. Que me ahorquen si no es un guiño a la teoría de este post.


Y hasta ahí el -impresionante- currículum del llamado George Lucas desde 1981 hasta la fecha. Como podréis comprender, pánico me da que el ok final al guión del nuevo Indy lo haya dado él.

A todo esto, la última del malvado clon de George Lucas es que, de cara a Indy 5, se le ha ocurrido darle el protagonismo a Shia LeBoeuf y que Harrison Ford sólo salga de contrapunto cómico, à la Sean Connery en La última cruzada. De ser esto así, propongo poner bote para contratar un sicario que se ventile a este ser humano... clónico.

Me gusta [esta] España

Habemus equipo para la Eurocopa. El amigo Aragonés, que a mí como entrenador no me gusta pero como psicólogo me parece un fenómeno, se ha llevado a los 23 que se tenía que llevar.
Teniendo los pies en el suelo, puesto que seguimos teniendo una defensa lamentable (quizás me falta Piqué), me gusta mucho un detalle: ya tenemos a cinco jugadores que juegan fuera de España, entre ellos el amigo Fernando 25 goles en Inglaterra Torres. Y también tenemos a tres jugadores de talla mundial: Casillas, Ramos y Cesc.
Si Dinamarca se llevó la Euro sin haberse clasificado en el 92 y Grecia ganó en 2004 jugando al pelotazo, lo mismo hay milagro. A ver si pasamos por lo menos de cuartos, que ya toca.

Go Blade Runner

Esta es la historia de Oscar Pistorius. Quizás la hayáis leído en los periódicos o visto en las noticias, pero por si acaso alguien se la ha perdido, me parece importante contarla.

Oscar Pistorius nació en Sudáfrica en 1986. Por un problema congénito, a los 11 meses tuvieron que amputarle ambas piernas a medio camino entre las rodillas y los tobillos.

Desde pequeño empezó a hacer deporte, como waterpolo, tenis, rubgy (!) o lucha (!!). Tras una lesión de rodilla en 2004, empezó a correr como terapia de rehabilitación.
Y resulta que, cual Forrest Gump con piernas biónicas, Oscar empezó a correr mucho. A correr como alma que lleva el diablo.
Tanto esto es así, que en el mismo verano de 2004 le mandaron con el equipo sudafricano a los juegos paralímpicos de Atenas (que se celebran después de los olímpicos y que nadie ve). Y Oscar no sólo se plantó en la final de 100 m, sino que se llevó la medalla de oro y record del mundo al correr los 200 metros en 21,97 segundos. Intentad correr 200 metros (dos veces el largo de un campo de fútbol) en ese tiempo, y me lo contáis después.

En el campeonato mundial de paralímpicos de 2006, Oscar no sólo repitió en 200, mejorando su récord, sino que arrasó en 100 y en 400 metros lisos.
Así que pasó lo que tenía que pasar: Oscar consiguió que le dejaran competir con la gente sin discapacidad. En el verano de 2007, compitió en 400 metros en un meeting en Sheffield, e hizo séptimo con 47,65 segundos. El ganador, para que os hagáis a la idea, corrió en dos segundos menos.
Así que Oscar pensó que sería una buena idea ir a correr a Pekín.

Sin embargo, alguien en el comité de la federación internacional de atletismo pensó que sus piernas prostéticas, lejos de ser una putada, son una ventaja competitiva, y que si dejaban correr con ellas a Oscar, pronto la gente no dudaría en amputarse las piernas para convertirse en Robocops con zapatillas deportivas.

Después de muchos dimes y diretes, con sus tribunales parriba y pabajo, parece que a alguien se le ha ocurrido que las piernas (blades en inglés, de ahí lo de Blade Runner) de Oscar no son tantísima ventaja, y que a lo mejor el chaval se las puso para poder correr. A secas.

Así que nuestro amigo Oscar ahora se encuentra ante la oportunidad de poder correr en unos Juegos Olímpicos. Sólo tiene que conseguir bajar su marca en 400 m. de 46,56 a 45,95 segundos, mínimo olímpico, para que sus piernas biónicas alucinen al personal en los juegos de Pekín. Así que todos con el Blade Runner sudafricano. Ánimo, chaval.

La eco, las bolitas y la resignación cristiana (?)

Como si de una escena de Mira quién habla, aquella comedia de los 80 con John Travolta, se tratara, de vez en cuando me toca hacerme una ecografía para ir viendo a) qué pasa con mi infección en el hígado y b) cuánto líquido tengo en la pleura (es decir, en el pulmón).
Gracias a mis contactos con el mundo del hampa médico, he podido tener acceso a las imágenes exclusivas de mi última prueba, calentitas de esta mañana. Como podréis ver, la tecnología de visualización médica no ha avanzado gran cosa en los últimos veinte años...

En la imagen de arriba, se ve (?) hacia la mitad-izquierda una forma como de huevo con una rayita horizontal blanca. Esa rayita son burbujas que contienen a las celebérrimas bacterias caccae, y la zona con forma de huevo alrededor es toda la parte afectada del hígado.

En la imagen de abajo veréis que hacia el centro izquierda hay como una forma de cuña en un color más clarito que el resto. Eso es un trozo de mi pulmón derecho, y es clarito porque tiene aire dentro. Eso es bueno. Veréis que en su interior hay una zona casi con la misma forma, pero en negro. Es oscurito porque eso es líquido de mi maravilloso derrame pleural. Eso es malo.

Resumen y conclusión, que para quitar mi infección higadil (mucho mejor término que "hepática") sigo con mi antibiótico por vena, y para mejorar mi capacidad pulmonar y que se reabsorba el puto líquido, me han dado un jueguecito con tres bolas que hay que hacer subir al chupar aire. Suena sencillo, pero es como el Tetris, una cosa fácil que se puede convertir en un auténtico infierno.
Como me decía una enfermera esta mañana: "paciencia y resignación cristiana". Paciencia y resignación, la que usted quiera, señora. Pero cristiano, lo justito. Faltaría plus.


Salida 3: Iron Man

Ayer sábado sabadete, a falta de otros menesteres que hacer, pude ir al cine -convenientemente escoltado- a ver Iron Man. Iba a ver una española, pero me equivoqué de sala. You know.
Al principio pusieron dos tráilers (o sólo recuerdo dos tráilers), el del nuevo Indy -muuuucho peor doblado- y el de El increíble Hulk -distinto collar, mismo perro-.
Tal y como prometía el tráiler de Iron Man, fantástica peli, muy fiel al cómic original.
Pero empiezo por el principio: el personaje de Iron Man.


El Hombre de hierro, como se le conocía en España en los ochenta, es de esos superhéroes de segunda fila de la Marvel, junto con Hulk, Thor, etc., lejos del glamour -y el nivel de ventas- de los 4F, los X men o, por supuesto, Spider-Man
A mí siempre me ha gustado mucho, sobre todo por el rollete ese de que a) se la sopla su identidad secreta y b) es pública y notoriamente alcohólico. Es decir, que el personaje en sí es tan divertido como lo puedan ser Logan o Peter Parker.
Para retratar a Tony Stark en la película, los productores cometieron el grave acierto de firmar a Robert Downey Jr., que como siempre ofrece una interpretación llena de mala baba y genial en alguna improvisación. No puedo darle un diez porque mi querido Santander tiene un problemita que se llama "no hay cines en VO con películas de después de 1995", con lo cual me chupé un doblaje como mandan los cánones.

El problema de Iron Man, como suele pasar a la mayoría de superhéroes, es que tiene una galería de enemigos de todo a 100. En este caso han optado para contratar a Jeff Bridges (Lebowski) para dar vida a Obadiah Stane, que se convierte en Iron Monger, o lo que es lo mismo un bicho con una armadura mucho más grande que el héroe. Bridges me parece un poco fuera de su elemento, con unas líneas de diálogo pobretonas y un final (?) bastante tristón.


Los efectos especiales, lo fuerte de la peli, son la caña. Son responsabilidad de ILM, la cual es la primera vez en mucho tiempo que veo que no ha puesto a los becarios a ocuparse de una película. El diseño del traje, tremendo, es obra del gran Stan Winston, y se nota.
Y sin embargo, cuando ves cómo Stark se convierte en Iron Man, uno no puede sino imaginar cómo sería Robocop en el año 2008...

Bacteroides caccae

Ese curioso a la par que repugnante nombre es el que tiene el bicho que me cooooorre por las venas con la fuerza de un ciclónnnn. Ahora ha tocado cambiar de antibiótico, siempre por mi maravilloso drum vena p'arriba, y seguir con la cantinela.

A todo esto, ayer me levanté con lo que ilustra la foto: un agujero en el ombligo. Y no me refiero al rollo cordón umbilical bla bla bla, sino a un agujero que se ve negro y al apretarlo suelta aire y suena como los globos al quitarles el nudo prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrlllllllllllllllllllllll. Todo esto rollo del aire viene de que para operar una apendicitis a lo moderno te agujerean el ombligo y meten aire para poder maniobrar dentro. Muy limpio. Muy lógico. Muy innovador. Pero cuando tu ombligo hace ruido asusta, creedme.
Hoy parece que el agujero está en remisión. , aunque todavía he oído esta mañana música de viento para ombligo solista.

A todo esto, después del paseo futbolístico del miércoles (con escaso éxito desde el punto de vista deportivo) ayer escapé al videoclub y me alquilé Disturbia, cuyo nombre no me explico cómo no han cambiado en España. Es esa peli de Shia Laboeuf y David Morse remake entre La ventana indiscreta y Escape de Absolom. No sé si sabéis cuál. No está mal, aunque el último tramo de la peli, cuando el malo decide que es malo, me pareció un poco chusquero, como si le faltase una explicacioncita.
Próximo objetivo: Iron Man (de una puta vez) el fin de semana.

Más Jones, más Wayne, más madera

Mientras espero a que me concedan la libertad condicional y pueda escaparme al cine a ver Iron Man, pongo aquí los nuevos trailers de las dos películas que más concentran mi atención en los próximos meses:

Por un lado, el esperado regreso de Henry Jones Jr. Trailer más explicativo que el anterior, momentazo incluido cuando le dice a su colega que baje los brazos para salvarles de hacer el ridículo.

Por otro lado, la vuelta a las andadas del amigo Bruce Wayne en su traje de neopreno acompañado del espíritu de Heath Ledger, cuya composición del Joker parece
de lejos lo mejor de la película.
Dejo, por último, la primera foto de Dos caras, versión Aaron Eckhart, con un trabajazo de maquillaje/CGI/Photoshop de lo más rico que he visto en mucho tiempo. Tommy Lee Jones se debe estar revolviendo en su tumba... o donde sea.

El bastardo de Terminator y Allen Iverson

Ya sabéis que la medicina para principiantes con ejemplos se entiende mejor. Vaya por delante que no me gusta convertir a este blog en un diario de enfermo, pero qué queréis, that is life... lately.

Total, que hoy nuevo paso por el hospital con un triple objetivo: hacerme una nueva ecografía (gel helador de tripas incluido), una placa de tórax (que no me han dejado en jpg para incluir en este blog como prueba gráfica) y ponerme un drum. Ahorro la pregunta retórica: un drum es un catéter largo
que te meten desde el brazo hasta más menos el corazón (en mi caso se han cortado un pelo y lo han dejado en la vena cava). La ventaja es que, a diferencia de las vías normales, no se parte al meter antibiótico a chorro y, por lo tanto, me ahorra el aguantar a una enfermera cada día diciéndome con acento del barrio pesquero "ay hijín qué venas más malas tienes ¿no?".

Así que, a pesar del rollo terminator que me da tener una conexión
entre mi antebrazo y mi corazón, pues por lo menos es útil.
La parte de Allen Iverson viene provocada por el cómo tapar este drum en mi brazo y hacerlo compatible con una vida normal, que en mi caso se limita a sostener un libro con dos manos y a escribir en este mi blog. La solución al dilema la proporciona la mismísima NBA: si os fijáis en el brazo derecho del amigo Iverson en la imagen... el mío está igual.
Clavado, al menos de aspecto. Eso sí, me queda un poco para poder volver a los terrenos de juego. De momento, el miércoles, vuelvo a la grada. Y eso ya es un triunfo.

Qué sonrisa tan rara: vuelve Extremo (!)


De las pocas noticias positivas en los últimos quince días: Extremoduro, el grupo más mítico de mi adolescencia, se vuelve a reunir, sacan disco y hacen gira. La rediós. Los descubrí, como la gente de mi edad, gracias a Agila (1996), un disco brutal sin ser perfecto, abierto con cuatro canciones a cada cual mejor que la anterior y una colaboración con Albert Plá -Qué sonrisa tan rara- sensacional.

Luego ya fui descubriendo el resto de discos a base de cintas que me grababa mi primo Álvaro Álvaro.
Los discos que siguieron a Agila fueron flojetes con alguna canción memorable -Salir, A la sombra de mi sombra-- hasta que sacaron en 2002 Yo, minoría absoluta, que fue una auténtica pasada con mucho tema al mejor nivel de tiempos pretéritos: A fuego, Standby y por supuesto ese monumento al amor y la lírica llamado simplemente Puta.

A todo esto, no me queda muy claro cuál es la mejor canción de estos chicos...


El nuevo disco, La ley innata, sale a finales de mayo y promete ser una suite al estilo Pedrá, es decir todo de corrido y sálvese
quien pueda. PD: vamos a ver, amigo Blaski, si esta vez nos coordinamos y vamos al mismo puto concierto, mano a mano con la botella calimocho. Sin mariconadas ni mujeres, ya me entiendes. Te dejo pillar las entradas a ti :)

El hígado, la pleura y el muñeco de vudú

Me imaginaréis recuperado a estas alturas de mis últimas aventuras hospitalarias... error!
El pasado miércoles, con una fiebre de 38 grados y un insólito dolor en la espalda, volví al hospital de Cochin. Déjà vu de la rehostia al entrar en la sala de urgencias. Me hicieron otro escáner y, voilà, le ha tocado caballero como premio extraordinario un abceso en el hígado. O lo que es lo mismo, una nueva infección.

Me pasé la noche, la moral por los suelos, en el mismo escenario de mis últimas aventuras. Distinto compañero de habitación -monsieur Nataf, que por allí seguía, no había tardado en reemplazarme- de nombre monsieur Grégoire, con pinta de veterano pistolero del oeste alcanzado mortalmente por una bala perdida. Por lo menos era silencioso.

A la mañana siguiente, consumido de estar allí, pedí el alta voluntaria ante la estupefacción del médico parisino que me atendía y me vine, mano a mano con la de siempre, en un avión hasta Bilbao. De ahí en coche
hasta Santander, en cuyo hospital pasé la siguiente noche.

La primera diferencia en el hospital de mi tierra fue la cena. Llegué y había una bandeja tapada con cosas debajo. La abrimos esperando un nuevo cuenco de agua caliente con polvos, y para nada oiga; pollo con patatas, ensalada, sopa de ajo, y natillas Danone a las cuales me niego a llamar Danet. Otro rollo. Me hicieron una ecografía -lo que se ve en las pelis que le hacen a las embarazadas- y me enseñaron mi nueva infección, que era la causa de la fiebre... y de mi dolor de espalda. Qué tiene que ver una infección en el hígado con un dolor de espalda, os preguntaréis.

La respuesta se llama derrame pleural.

Como se ve en el gráfico anexo, tengo el pulmón derecho con líquido (al revés de hecho de lo que se ve aquí). Lo que pasa por debajo de los pulmones es el diafragma, que se mueve al respirar/estornudar/toser/reírse. Y debajo inmediatamente del diafragma, tenemos al hígado.
Resumen y conclusión, que la inflamación del hígado pega con el diafragma, que roza con los pulmones y éstos, a modo de protesta silenciosa pro Tíbet,sueltan líquido.
El dolor resultante, por poneros un símil comprensible, es igual que la escena de Indiana
Jones y el templo maldito en la que un niño malo hace vudú a Indy clavándole una aguja de coser a un muñeco de trapo con forma de Indy. Poneos la escena y mirad la cara de Harrison. La risa, vamos.
Así que en este momento estoy en casa con hospitalización domiciliaria -arresto domiciliario para los amigos-, antibiótico en vena cada seis horas y esperando a que mi fiebre desaparezca para que me den de una puta vez la libertad condicional... y pueda ir al Sardinero el miércoles por la noche.

Peritonitis week

Podría resumirlo. Pero no, pienso contar mi última semana con el máximo detalle, para que quede entre mis memorias inmemoriales. O lo que sea.


Lunes 21 de abril. 03h50. INT - dormitorio

Durmiendo me encontraba cuando un inesperado dolor de barriga se presenta. Jamás debí comerme esas patatas con queso, proclamo, mientras me levanto al baño. De vuelta a la cama, el dolor seguía ahí. Cinco horas más tarde, también. Boca arriba, boca abajo, de lado, sentado, mirando a la Meca, ni modo. Daño.


Llamo al trabajo para decir que iré en cuanto pueda. Vomito. Consulto con la doctora Mimamá. Vuelvo a vomitar ene veces. Dos de la tarde, llega un médico de urgencia a mi casa. O es una gastroenteritis, o como mucho un cólico, sentencia, impasible. Si sigues con dolor en dos horas y te quedas más tranquilo, vete al hospital. 45 euros y olé sus huevos.
Tres menos cuarto. Llamo a Antoine. Colega, acompáñame al hospital, que pintan bastos.


Lunes 21 de abril. 15h30. INT - hospital de Cochin

Elijo un hospital cercano y público. Entramos en urgencias. Antoine me dice, textual, "tu as une sale gueule", o sea que mi aspecto asusta.


Urgencias en Francia son como en España: o entras con un ojo en la mano, o te pones a la cola. Así que a esperar media horita. Después de unos análisis de sangre y de pis, me confirman que sí, que no saben qué me pasa pero que me aceptan barco como animal acuático y me quedo ingresado.


Primero me hacen dejar mis pertenencias de valor en la caja fuerte: tarjetas de crédito, chequera y dinero en efectivo. Y llega el festival de las pruebas: primero unas placas del abdomen donde te suben en una silla que va girando, poniéndose en horizontal y tal mientras te meten rayos X a piñón, después un escáner que, a diferencia de los hp que venden en carrefour, es siemens, tiene forma de donut, y parece tan inocuo que da hasta mal rollo.


Y al salir del escáner, aparece una médico rubia, monísima, y me dice querido, tienes una apendicitis con peritonitis de regalo. Un cristo, o sea. Te operamos a la voz de ya.


Mientras en Santander la doctora Mimamá se sube a un avión, un celador muy majo me hace ducharme usando betadine a modo de jabón y me depila desde encima del ombligo hasta mitad de la pantorilla. "Un jolie short", me dice el hijoputa mirando mi aspecto de pollo a punto de ser horneado.



Lunes 21 de abril. 21h30. INT - quirófano

Primera vez (siendo consciente de ello) que paso por el quirófano. Yuyu. El quirófano es como el de las pelis, con mucho aparato, mucha peña y sobre todo mucha luz enchufándote en la jeta. Los de la anestesia me ponen una mascarilla y me dicen que respire tres veces. Lo hago. Sigo despierto. Lo mismo soy inmune, pienso brevemente. Fundido a negro.


Martes 22 de abril. 01h30. INT - sala de reanimación

Abro el ojo, cual salida de la siesta. He sobrevivido, pienso. Me encuentro con una cortina y una sala en penumbra. la doctora Mimamá estaba allí. Me intento quitar la mascarilla de oxígeno, que no me deja respirar, pero me lo impide alguien. Me llevan a la habitación. Me duermo.

Martes 22 de abril. 07h30. INT - habitación 116

Me despiertan para darme un combinado de medicamentos que ingiero a duras penas. Durante la noche hemos acogido un nuevo huésped en la habitación, monsieur Nataf, que tiene pinta de irse a morir mañana.

La habitación del hospital es pequeña, como mi salón de París, y en ella meten dos camas (con sus correpondientes enfermos encima), un sillón, dos sillas, dos mesitas de noche, dos mesas con ruedas y una tele de 1995. La cama es de 80 cm de ancho, estilo colegio mayor, y viene con un mando para subirla, bajarla y plegarla. Me recuerda al gag de Agárralo como puedas.

A todo esto, a la doctora Mimamá se le ha añadido mi padre, que de doctor tiene poco pero que habla un francés de lo más útil para hacerse entender en un hospital parisino.

Me traen la comida. Quién dijo que la comida de los aviones era mala. El menú no es que sea sobrio, es que da risa: un cuenco de agua caliente con un sobre blanco que dice "sopa de aromas de legumbres". Joder, ni Ferrán Adriá le hubiese puesto una marca más chachi al tema. Eso sí, me dan de postre un petit suisse blanco que me retrotrae veinte años en el tiempo. Qué rico.

Me doy mi primer paseo después de comer, viaje de ida de 20 metros de pasillo. Me mareo y me siento. La vuelta la hago en silla de ruedas.

Miércoles 23 de abril. 10h00. INT - habitación 116

Ante la inactividad de mi intestino, el médico residente que se ocupa de mí me anuncia que me van a dejar de dar la sopa. La mala noticia es que el sustituto no es mejor, sino inexistente: me quedo a agua hasta nuevo aviso. Y, para colmo de males, monsieur Nataf tiene hoy pollo con arrroz en su bandeja y su olor llega hasta aquí. Maldito judío cabrón.

A todo esto, hace tiempo que he dejado de lado mi clásica aversión a las agujas. Si me hubiese desmayado por cada pinchazo que me han dado, habría estado muy poco tiempo en contacto con la realidad.

Jueves 24 de abril. 20h00. INT - habitación 116

A juzgar por el resol que entra por la ventana y el calor que hace en la habitación, deduzco que la primavera por fin ha llegado a París. Consigo hacer un acopio de fuerzas y pido que me desenchufen las vías que conectan mi mano con una solución salina para bajar a la calle. Duro más o menos un cuarto de hora al sol, pero menos da una piedra.

Antes de salir, me doy la primera ducha desde que entré en el quirófano. Aparte de lo descorazonador que resulta tardar un minuto en quitarse un calcetín, veo por primera vez las heridas de guerra: tres agujeros no demasiado grandes, pero lo suficiente para asustarme. El agujaro que me han hecho en el ombligo le ha hecho perder su forma original. Espero que al quitarme los puntos la recupere.

Después de día y pico a agua y sin haber conseguido mejorar mi tracto intestinal, me anuncian solemnemente que me van a aplicar un enema. El que no sepa lo que es, que lo mire en wikipedia. La aplicación es algo tosca, pero los resultados son devastadoramente evidentes.

Por cierto, en mitad de la noche viene una nueva enfermera a cambiarme la bolsa de suero. El proceso es tan fácil como descolgar la bolsa y quitar un tubito de un grifo que tengo adosado a mi mano derecha. No sé como lo hace, pero se las arregla para desmontarme la instalación de la mano derecha, hacer un ensayo en mi muñeca izquierda (resultado: una vena rota) y al final acertar en mi mano izquierda. Lo reconozco, cuando me rompió la vena la llamé puta.

Viernes 25 de abril. 12h00. INT - habitación 116

He retomado con éxito la senda de la sopa de agua caliente con polvos. Sin embargo, en la cena se tira la casa por la ventana y me traen un plato de pasta cocida con salsa de aire, y un plato de jamón york con una tostada sin tostar. Me sabe como la cena de nochebuena.


A todo esto, mi colega Mathieu se ha pasado a verme a mediodía y me ha dejado su Nintendo DS con el Mario Kart incluido. Brutal juego al que no jugaba desde los tiempos de la SuperNintendo, más o menos quince años ha. Adictivo hasta darme serios dolores de cabeza.

Por la tarde, me anuncian que al día siguiente me marcho a casa, a pesar de que sigo con fiebre. Vienen a quitarme los puntos y me temo lo peor, pero sorprendentemente me duele cero. Miro las heridas y me vuelven a dar susto.


Sábado 26 de abril. 11h00. EXT - hospital Cochin

Llegó el momento del alta. Me visto a duras penas, le doy las gracias a Amélie (quién si no), la enfermera más simpática del hospital, y me dirijo a recoger mis posesiones que dejé en la caja fuerte al entrar. Nones, me dicen, porque es sábado. Pido un taxi, y me dicen que, al ser sábado, casi mejor que lo pida yo. Conclusión: si no llega a estar la doctora Mimamá, me hubiera visto con un papel en el que me dan de alta, y sin un pavo para coger un taxi, comprar medicamentos o comida hasta el lunes. Vive la France.

Aprovecho, por último, para dar las gracias a toda la peña que os habéis pasado a visitarme (física o telefónicamente) y sobre todo a la doctora mimamá, sin la que una vez más no hubiera salido de semejante efeméride.

Back to Bretagne

Tenía este post pendiente hace un par de semanas, cuando visité por segunda vez en mi vida Bretaña, o lo que es lo mismo, Armórica, el sitio donde estaba la aldea de Astérix, a 700 kilómetros de Lutecia. El prepucio de Francia.

Ya me pasó la primera vez que estuve allí, y en esta visita lo he vuelto a notar: Bretaña es como el norte de España, un sitio donde el verde de los campos contrasta con el azul del mar, el sol cede su sitio a la lluvia en el momento menos pensado, y las gentes hablan sin hablar. Lo que os digo, como estar en mi querida Cantabria.

El pueblecito en el que estuve, l'Aber'wrach -nunca te fíes de un pueblo con dos apóstrofes en el nombre-, era un típico pueblo de pescadores que en invierno tiene el encanto de la desolación. Ahí aproveché para sacar alguna foto que no está mal.

Me dio tiempo a ir a Brest (seno, en inglés), ciudad planchada con almidón por los aliados durante la II Guerra Mundial, que tiene como mayor atractivo la fortaleza que vigila la entrada del puerto y protege la base de submarinos más importante de Francia. Allí me planté para encontrarme con un cartel que, con muy buenas palabras eso sí, explicaba que la temporada turística iba de mayo a octubre y que me podía ir yendo un poco lo que es a la mierda.

Cabreado como una mona, enfilé para mi opción dos, Quimper, pueblecito medieval con una de las catedrales más bonitas de Francia. Muy parecido a Chester, aquel pueblecito al lado de Liverpool en el que los Mediavillas -sector Sardinero- estuvimos hace algunos años.

De Quimper, que es muy bonito pero se ve en una hora -crèpe entre medias incluido- me fui hasta la pointe de St Mathieu, extremo más occidental de lo que ellos llaman también Finisterre, solo que éste sin rianxeira ni tarta de Santiago.

En definitiva, región muy recomendable para pasar unos días y descubrir otra de las múltiples caras del país de los francos.

Mi teoría del videoclip

Aún a riesgo de que el señor Argelina, camarada madrileño y rey de los 80 me meta una estocada en forma de comentario, tengo una teoría sobre los vídeos musicales (videoclips) que quiero exponer en este blog.

Un poquito de historia rápida, el videoclip como tal nace en los sesenta, pero no es hasta los 80 cuando, gracias sobre todo a la cadena musical MTV (cuyo primer vídeo emitido fue Money for nothing, de los Straits) y al márketing discográfico, se populariza como formato.

Pues bien, mi teoría sobre los videoclips dice que un buen videoclip puede salvar un tema corriente, mientras que un buen tema de verdad no necesita imágenes que lo acompañen.
Ejemplo de lo primero puede ser Everybody's changing, de Keane o Weapon of choice de Fatboy Slim. Como ejemplos de lo segundo tenemos el Losing my religion de REM o With or without you de U2.
Otro ejemplo de este último caso es el tema que tengo en el coco desde hace unos días. Tremendo tema de The Killers, y pobrísimo videoclip... Para escuchar sin mirar.


I've got a soul, but I'm not a soldier...



Finally at the races

Si ya es bonito que la prensa nacional hable de un equipo pequeño, no os quiero decir nada lo que mola que The Guardian, uno de los periódicos ingleses con más solera, nos dedique un artículo (con gazapo incluido, que ahí os dejo a ver quién lo pilla).
Una buena manera de ir practicando idiomas para viajar por Europa la temporada que viene :)

Santander are finally at the races

For the first time in 70 years there's a reason to watch Racing, even if their bid for a Champions League spot blew up this weekend, says Sid Lowe

Monday April 7, 2008 guardian.co.uk

Their club captain is 3ft 3in, their midfield playmaker looks like a member of some American indy band and has spent much of his career playing like it too, and their best defender was named after a passage from Pulp Fiction. Probably. Their mascot is a bloke in cow-print pyjamas wearing a colossal foam head with googly eyes, high-fiving footballers and tripping referees - unveiled on the same day, and with the same fanfare, as their big summer signing. Their most famous supporter is a loony with a flag, a simpleton's smile and shorts so short you fear the boys popping out the barracks. And their specially commissioned anthem was sung by Spain's equivalent of Gareth Gates - a "tune" so dreadful fans rejected it, instead adopting traditional number La Fuente de Cacho.

Founder members of La Liga, they've spent most of their history in primera but never even won second prize in a beauty contest, their existence justified by the occasional glory night. Like wins against Barça and Real Madrid, thrashings so comprehensive, so humiliating, you half expected to hear Max Mosley shouting "Eine! Zwei! Drei!" - the five-goal victory over Madrid was so famous it was immortalised in green hand-print T-shirts still worn with pride. Since the civil war, they've never finished above eighth and have only been in the top half twice. They've never managed four successive top-flight victories and before this season the Sardinero had been filled just twice - once for promotion in 1993 and once for Everton vs Madrid. For years the best thing about it was the walk there, surely the finest stadium approach in Europe. There wasn't much point actually going in. Not even to the club shop, which doesn't even sell mugs.

And yet yesterday, there was a point. Certainly more of one than following the title race, which this column is boycotting until anyone can actually be bothered to try and win it. For yesterday Real Racing Club de Santander stood on the verge of something truly monumental - a single victory against relegation-threatened Deportivo de La Coruña away from their best ever wins total, and a single clean sheet away from a new record. Better still, a single victory from a Champions League place. Yes, Racing.

Now, on the one hand, some think a Champions League place is the worst thing that can happen to a club like Racing, the experience of relegated Celta all too fresh. But then, on the other hand, Racing fans couldn't give a toss. Most would take relegation for a year in the sun, which is why yesterday was such a big day. The team bus may have been met with a smattering of applause and a few "you can do it"s, but an hour later the Sardinero was packed, fans unfurled their scarves to belt out La Fuente de Cacho, a gleaming car was parked on the centre-circle, the cigars in the directors' box were especially fat and particularly dizzying, and captain Pedro Munitis walked on to the pitch carrying a kid in a Racing kit in his arms - although it could have been a kid walking on to the pitch carrying captain Pedro Munitis in his arms, it's hard to tell.

The local press declared "today more than ever, Racing Santander!!" and even the national press dedicated the game, ooh, at least 100 words. After all, Racing had never been here before.
Trouble is, they'll probably never be here again either - and the euphoria lasted all of 45 seconds. That was all it took for Xisco to make it 1-0 to Depor and, while Racing moved the car from the centre circle, Miguel-Ángel Lotina had no intention of moving the bus from his goal-line. Faced with a packed defence, forced to take the initiative, roared on, Racing suddenly became vulnerable and suddenly looked like what they really are: a pretty average side overachieving. Worse still, within five minutes the scoreboard had already shown two goals for Atlético Madrid, the side Racing hoped to overhaul, and after 23 minutes Fabricio Coloccini made it 2-0 to Depor. Although Jorge López gave Racing hope with a clever free-kick and 10-men Almería gave them hope with a fight-back down at the Calderón, Xisco scored again before half-time. Depor had taken three shots and won 3-1; Atléti meanwhile ran out 6-3 winners, Racing's golden opportunity gone.

"It's a terrible blow," muttered coach Marcelino afterwards, "we just weren't ourselves." Which was true, but Marcelino should not - and will not - panic. Racing still have a five-point cushion in a Uefa Cup spot and that's a huge achievement - "greater", claims Munitis, "than all the trophies at Madrid put together". Just as the Copa del Rey semi-final defeat was a massive disappointment but also a huge achievement, in fact: Racing have never played in Europe and had never reached a semi-final until this season.

With trapist monk turned military man Francisco Pernía taking over at the club and backed by the local government, Racing can now run at a loss of over €5m a year without going under and have finally closed the door on the Dimitry Piterman circus that threatened to sink them - and Alavés. They have also imposed a policy of "Cantabrización" - buying local boys Luis Fernández, Munitis and Gonzalo Colsa, as well as chasing Ivan de la Peña and Iván Helguera - which has seen the club develop an identity based on dressing-room heavyweights genuinely committed to the cause. The fans too have responded in style: yesterday was the fifth time this season the Sardinero has been filled and a once-cold ground has really found its voice.

But the greatest success is on the pitch and the secret is coach Marcelino, who took Recreativo to the Second Division title and made them the revelation of last season, watching them collapse to relegation candidates in his absence. When he arrived this summer, Racing sold their best striker - half of the dynamic duo that led them to relative success last year. But with Munitis declaring him the "greatest coach I've had", Marcelino has built a compact, organised side from a bunch of players who, as one insider admits, "should never finish above 15th". Sure, they weren't themselves yesterday. But that's because arguably for the first time in 70 years, Racing Santander are something. Something good.

http://football.guardian.co.uk/europeanfootball/story/0,,2271676,00.html

Un email contra el terrorismo

La peña de Elkarri, colectivo en contra de la violencia terrorista, se ha sacado de la manga una idea que está bien. Propone que desde su web se pueda enviar un email genérico a los principales partidos políticos y a ETA en el que se pide el fin de la violencia y el llevar a cabo una consulta popular sobre el futuro de esa tierra.
Si queréis participar, podéis hacerlo desde aquí.

El barrio donde crecimos todos

Si hay un programa de televisión que marcó los primeros años de mi generación (1977-1982/3) es, sin lugar a dudas, Barrio Sésamo. Todas las tardes, nos metíamos una buena merienda entre pecho y espalda con Epi, Blas, Espinete, Don Pimpón... y Chema, el panadero. Hoy he leído que el actor que hacía de Chema ha fallecido, y me ha parecido un buen momento para hacerle un homenaje a él, y por ende, a todo el programa.
La idea original era "Sesame street", programa americano del cual se guardaron todos los shows con marionetas -Epi, Blas, Triki, etc.- y se les hicieron nuevos doblajes, alguna vez rayando el surrealismo. A mí me parece un programa espectacular, una de esas cosas geniales que se ven pocas veces en televisión. Lo nunca visto en España. De hecho, creo que sólo Friends está a ese nivel de inspiración creativa.

Sirva como homenaje a Chema, Espinete, Don Pimpón y todo el equipo estos vídeos que dejo a continuación. Al que no se le escape una lagrimuca escuchando la sintonía, es que no entiende de qué hablo.



No puedo dejar de poneros mi favorito, cuya versión española no encuentro, pero que es igualmente increíble.



En Estados Unidos mantuvieron el nivel con el programa de los teleñecos, que en España dio Canal Plus una temporada. Os pongo un vídeo que hicieron con REM, muy cachondo.


Una de Batman

De un tiempo a esta parte, me estoy convenciendo de que Batman es el mejor personaje de cómic.
Mejor que Spiderman por una sola razón: verdaderos genios se han dedicado a trabajar en el personaje del tipo que decide vestirse de murciélago y salir a combatir el crimen.

Ejemplo práctico.
Mientras en el hombre araña tenemos al tontolaba de Sam Raimi (que aún así hizo una primera parte del primer Spider-Man y la segunda peli casi entera razonablemente bien), en Batman tenemos a Chris Nolan (no nombro al sobrevaloradísimo director que siempre trabaja con Johnny Depp). Mientras en los comics de Spider-Man se han dedicado a la saga del Clon en la cual explicaban, tachín tachín, que Peter Parker no era Spider-Man, sino un clon de sí mismo (¿?), en Batman tenemos a Tim Sale y Jeph Loeb.

Y de eso quiero hablar hoy. El otro día me compré "The dark knight returns", el celebradísimo comic de Frank Miller que muestra a un anciano Bruce Wayne que decide volver a la acción diez años después de retirarse. Curioso, sí, pero tampoco es para cerrar el libro y decir guau, tío, ya he leído todo lo que tenía que leer en una viñeta.

Así que volví a la tienda y me compré "The long Halloween".
Y ahí sí que te encuentras con un comic acojonante. Ríete de "V de vendetta" y de "Watchmen" (que tiene mucho rollete, leedlo antes de ver la peli). "The long Halloween" es el mejor comic que he visto, es llevar a Batman al límite de lo que puede dar de sí el personaje, y mezclarlo en un mundo de mafia estilo "El padrino" y una selección de sus mejores enemigos.
Es la polla, leedlo y si no os gusta podéis ciscaros en mis muertos.

Y por último, mientras hacemos hambre para "The dark knight returns", el regreso del Joker a la gran pantalla, os dejo el tráiler de "Gotham Knight", un experimento en animación en alta definición que sale en DVD el próximo mes de julio. La caña.

Genghis Khan, una de tres

Domingo lluvioso en París -aquí también sale el verso con abril y aguas mil-, decidí ponerme la chaqueta de pana y las gafas de pasta e irme a ver a la película candidata a mejor película extranjera por... Kazakhstan. Toma ya.
La elegida, Mongol, no narra las aventuras de Mariano Rajoy, como su título podría sugerir, sino la vida de Genghis Khan, rey de los mongoles que se dedicó a agobiar a todo quisque por extremo oriente entre los siglos XII y XIII.

La película, como todo biopic que se precie, comienza en la infancia de Genghis, un niño mongol -que podría pasar por chino- que se llama Temudjin. En la mejor línea de El rey león, asesinan a su padre ante sus achinados ojos y el mongolito se convierte en niño-esclavo. Para que luego digan que Conan, el bárbaro, no dejó un legado.

A continuación viene la historia de siempre: niño que crece mosqueado, y que se pasa la vida dando mandobles de aquí para allá, haciendo cada vez más amiguitos, hasta que se cepilla al asesino de su padre.

Esto era previsible. Lo que no era previsible es que toda esta sucesión de hechos ocupe una hora y cincuenta minutos de película. ¿Dónde está Genghis Khan, el conquistador? me preguntaba yo, inquieto en la butaca. A todo esto, hay una escenita final y vámonos a créditos. Y yo esperando a Genghis Khan pateando culos chinos.

Al llegar a casa me he metido a investigar y he descubierto que, en efecto, esta peli no es sino la primera de una trilogía sobre el conquistador mongol. Acabáramos. Me parece bien, pero que lo digan desde el principio, como en El señor de los anillos, o por lo menos metan al final un "to be continued" a lo Regreso al futuro.

En general, buena película. Sorprendentemente bueno el nivel de la fotografía, la interpretación -dentro de lo que puedo descifrar de una peli en un idioma que desconozco y subtítulos en francés- al menos es creíble y la dirección de las escenas de acción, impecable. Lo único que canta la traviata es la música, que va desde la flauta japonesa hasta el heavy metal ruso (!), y no es que no aporte a la historia, sino que el espectador desearía tener unos auriculares de DJ para ver la peli a lo Candilejas.

En fin, que espero que recauden suficiente pasta como para hacer la secuela, y de una puta vez contar lo que quería yo ver, la historia de Genghis Khan, el conquistador.

Mark Knopfler, o la voz de su mano


Ayer estuve viendo a Mark Knopfler en el palacio de los deportes de Bercy, el cantante cuya voz real está en su guitarra. Segunda vez que lo veía, después de un debut brutal al lado del mítico Obelix, que fue el que me metió en el rollo Dire Straits allá por 1986 gracias a un VHS de Alchemy (best. concert. ever.).
Me llamó la atención nada más entrar que a) dejan beber alcohol en el sitio -mientras que en los estadios de fútbol no- y b) la gente en el foso, pegaditos al escenario, estaban cómodamente sentados. Sositos, estos gabachos.


A decir verdad, lo último que quiero en un concierto de Mark Knopfler son sorpresas. Tócate tus temitas en solitario, para regocijo de la discográfica e inflación del propio ego, y luego pasa a los clásicos, anda Mark. Y eso hizo. Se tocó las que para mí son sus mejores canciones en solitario -Why aye man, What it is, Sailing to Philadelphia- y, de buenas a primeras, dejó caer un Romeo & Juliet de los Straits. Punteíto y a volar. Ahí el público se arrancó con una ovación por primera vez en la noche.
Y, en una transición tan clásica como la marcha Radetzky en año nuevo, nos dedicó a todos un thank you y atacó Sultans of swing. SI quedaba en la sala algún escéptico sobre el estado de forma de Knopfler, con unos añitos a las espaldas ya, el solo final disipó cualquier duda.
Eso sí, donde el público en Madrid estaba -literalmente- botando y cantando oé oé oé, la gente en París aplaudió con ese estilo francés de dejar la mano izquierda quieta y mover clap clap la derecha, y se fumó un puro.
Después de los dos clásicos, le dio el momento improvisación, haciendo con su banda lo que cualquier ser humano describiría como country, que resultó ser bluegrass.
Tras el momento lúdico-festivo, cerró el show con Telegraph road, ese temazo de 8 minutos del Love over gold de los Straits.

Había un bis, y lo sabíamos todos los allí presentes. Mi apuesta era Brothers in arms -tremenda, sin duda lo mejor de los Straits y en mi top 3- y Walk of life. Fallé en la última, que cambió por So far away, que tampoco es moco de pavo. Luego, el clásico cierre de concierto con Going home, que es una canción que, para que os voy a engañar, tampoco me pone mucho. Para eso, que se hubiese tocado el temita de La princesa prometida y hubiésemos llorado todos.

Dentro de unos días toca cuatro o cinco noches seguidas en el Royal Albert Hall de Londres. Mataría ancianos y niños por estar en ese concierto. Pero no. A joderse tocan.
Me quedo con la copla. Nos vemos en la próxima, Mark.