Hall Pass: algo pasa con los Farrelly (por fin)

Le pese a quien le pese, "Algo pasa con Mary" es una de las comedias más influyentes de los últimos veinte años. El estilo soez con buen fondo de los hermanos Farrelly se confirmó con aquella película en la que Cameron Diaz enamoraba a todo el mundo, espectadores incluidos.

Desde entonces, los Farrelly se han pasado quince años dando palos de ciego intentando superar su obra maestra. Hall Pass no es más divertida que Algo pasa con Mary, pero se queda más cerca que ninguna de sus predecesoras. La película es la historia de Owen Wilson y Ben Stiller (el papel interpretado por Jason Sudeikis esta claramente escrito para Stiller) a quienes sus respectivas esposas dan una semana de libertad (hall pass, en inglés) para que revivan su tiempo de solteros. Por el camino encontramos todo lo esperable: alcohol, drogas, mamporros y alguna que otra cachonda como Nicky Whelan, una australiana que es clavadita a la Cameron Díaz de 1995.

Un punto de partida así de simple y cero pretensiones es todo lo que necesitan los Farrelly para montar una comedia. Porque al final da la impresión de que se han pasado década y media dándole vueltas a como perfeccionar su fórmula, de cómo reinventarse a sí mismos, cuando nadie les pedía que lo hicieran.

Thor: otro dios aburrido

Dice el refranero que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Por eso que cuando no hay historia, no hay cojones de hacer una cosa interesante. Es como si dentro de cinco años contratan a un premio Nobel de literatura para escribir la biografía de Sergio Ramos. Misión imposible.


Por eso que ya sabía que Thor iba a ser lo que es: un largometraje sobre un personaje secundario en el universo Marvel. Porque detrás de los Spider-Man, Iron Man, Capitán América o Lobezno hay toda una serie de teloneros como Cíclope, Ojo de Halcón, Daredevil y hasta me atrevería a decir que Hulk. Tipos que, desde su concepción, no resultan lo suficientemente interesantes como para cargar con el peso de una historia.


Así que a Thor, por mucho que le pongas a un director acostumbrado a trabajar con libretos de William Shakespeare, que claves el cásting del personaje que da nombre el film o que lo rodees de secundarios de lujo, la cosa no da para más.


Lo único que tiene Thor de especial es que no es un tipo normal con superpoderes, sino un dios venido a la Tierra. Su origen extraterrestre y todopoderoso recuerda un poco a Superman. Y, como a Superman, da la impresión de que Thor es demasiado poderoso para cualquier cosa que los terrestres le podamos echar encima. 


Para evitar eso, los guionistas de la cinta nos llevan hasta Asgard, el planeta de Thor en el que gobierna su padre Odín (interpretado por Hannibal Lecter). Ahí se las ve con su hermano Loki, el clásico personaje celoso que le traiciona y nanana. También conocemos a la madre de Thor, a sus colegas, nos ponemos al día en moda asgardiana, nos preguntamos qué tendrán en la cabeza los arquitectos de por allá para crear un puente salido del Mario Kart y un largo etcétera. Pero si hay una razón en las películas de Superman por las que no nos llevan a Krypton, -y el ratito de Thor en Asgard lo confirma- es porque es un puto coñazo. Y eso que Thor en su mundo conserva sus superpoderes.


Como era de esperar en una película de Kenneth Branagh, lo mejor de Thor es el pasaje sin poderes, cuando es exiliado a la Tierra y se encuentre con -oh sí nena- Natalie Portman. Lo que se llama un exilio dorado. En Superman, y ya acabo con el paralelismo, lo que más molan son los pasajes protagonizados por Clark Kent.


Aparte de algún momento de comedia inesperado y brillante, mola por encima de todo el cameo de Jeremy Renner como Ojo de Halcón. Y es que Marvel ha entendido que sus personajes con son capítulos aislados, sino que, como en los cómics originales, pertenecen a un universo en el que se entrecruzan historias y protagonistas. Y todo apunta a que, si lo hacen bien, la película que reunirá a los Iron Man, Thor, Hulk, Capitán América y compañía, Los Vengadores, puede ser el paroxismo geek. Pero para eso habrá que esperar todavía un año. 2012, el año de Batman, Superman, Spider-Man y Los Vengadores. Tenían razón los mayas, se va a acabar el mundo fijo.


Para cerrar con Thor, os pediré que no la veáis en 3D y que me supongo que la comparación con Superman, en lugar de con los Masters del Universo como pensé al ver el tráiler, quiere decir que en el fondo no está tan mal.

Scream: ¿no hay tres sin cuatro?

Todos sabemos aquello de que a la tercera va a la vencida, de que no hay dos sin tres. Eso debió de pensar Wes Craven y los hermanos Weinstein cuando dieron luz verde a aquel espanto que fue Scream 3. Espanto no porque espantara en su guión, sino por la ausencia del mismo. La verdad es que la primera peli tuvo su aquel -supongo que también influye que la veas con 14 años o con 28-, aunque yo siempre fui más del pescador de Sé lo que hicisteis el último verano... que también sufrió unas secuelas de mear y no echar gota.

Once años han pasado de aquello, y ahora Scream vuelve con una nueva vuelta de tuerca, pero con las mismas tres caras de siempre: Neve Campbell, Courtney Cox y David Arquette. Otra vez dirigidos por Wes Craven. Otra vez con guión de Kevin Williamson. ¿Había necesidad de una tercera secuela, más de una década después de la anterior? Probablemente la respuesta vaya unida a los protagonistas de la película: que levante la mano el que me diga un proyecto de cualquiera de los cinco en los últimos diez años. Ya, Courtney Cox -por cierto vaya labio superior le ha dejado el botox- acabó con Friends en 2004, y luego consiguió una serie. Neve Campbell colecciona divorcios. Y David Arquette, recién divorciado de Cox... bueno, ¿alguien recuerda otro papel de David Arquette antes o después de Scream?

Total, que la única razón para hacer esta películas era el show me the money, que dicen en Hollywood, y dejémonos de leches.

Total, que la película es lo que es, sustos bastantes tontorrones y un par de giros de guión de esos que mi amigo Blaski ve venir desde el minuto tres de metraje. Ni siquiera -y el me vais a perdonar el spoiler- tienen los huevos de matar a ninguno de los tres protagonistas.

Yo, personalmente, creo que jamás conseguirán superar los diez primeros minutos de la Scream original.


Nota aparte: en Francia la entrada para ver semejante patochada está PROHIBIDA a menores de doce años. Supongo que entonces cualquiera de las Saw serán prohibidas para todos los públicos...

Rango: sopor animado

Lo malo de las dicotomías es que uno siempre se queda, como en los libros de Elige Tu Propia Aventura, con las ganas de saber cómo habría sido la otra alternativa. 


Mi dicotomía de hoy era Sucker Punch o Rango, y al final acabé viendo esta última. Y, a pesar de las terribles críticas de Sucker Punch, dudo que fuera peor alternativa.


Rango es la primera película de animación de Industrial Light and Magic, la mítica empresa de efectos visuales de George Lucas, responsable entre otros de Regreso al Futuro o Jurassic Park. Como vuestros relojes internos os dirán, el problema es que esas pelis datan de hace mil años, y la ILM había visto cómo las Pixar y compañía les pasaban por la derecha en animación por ordenador, e incluso cómo la Weta de Peter Jackson les discutía el dominio en su propio territorio, el del efecto especial de toda la vida.


Y tengo que decir que, en lo que respecta a la animación, Rango es una película impecable. Lástima que no sea suficiente.


Cada vez se acerca más el punto en el que cine con actores y cine de animación converge. Hasta ahora todo han sido halagos a la verosimulitud de la animación (esos pelos en Monstruos SA, esos reflejos en Cars, esos humanos en Toy Story 3), pero como dice el refrán friki, todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. O lo que es lo mismo, se acerca el día en el que las películas de animación dejarán de ser evaluadas por la calidad de su factura visual, y pasarán bajo el microscopio como el resto de obras audiovisuales: por su guión, sus actores, su dirección, su fotografía, y ese largo etcétera.


Todo esto para decir que Rango, a pesar de la brillantez de sus pixels, es un coñazo de tomo y lomo. La historia no tiene ni pies ni cabeza, los personajes no molan, el ritmo es soporífero, y tanto Johnny Depp como el director del invento, Gore Verbinski, demuestran que juntarles de nuevo sólo sirve para repetir los resultados de Piratas del Caribe 2 y 3: películas espantosas, y taquillazos insospechados. 


La duda es si es que me estoy volviendo muy gourmet, o si las tragaderas del personal cada vez son más generosas con la mierda en pantalla grande.

Truchos

Hoy me han pedido ayuda para hacer un trucho. En publicidad, un trucho es un anuncio no aparecido en ningún medio de comunicación que las agencias de publicidad crean con el ánimo de ganar premios en los principales festivales creativos. Lógicamente, una agencia de publicidad es como las películas de cine: cuantos más premios consiga, más gente clientes querrán ir a verla. 


Así que muchas veces, antes de un festival (normalmente antes de Cannes, que es en un par de meses), las agencias sacan ideas muy creativas que o a) no han conseguido vender a nadie o b) no han tenido huevos de proponerlas antes. Luego se habla con un cliente que venda un producto que se adapte a la idea (ejemplo práctico: "oh, se me ha ocurrido una campaña cojonuda para compresas... llama a los de Evax") y se le pide permiso para sacar su logo. El cliente normalmente no pone pegas, ya que puede ganar un premio sin tener que ser creativo en el mundo real.


La cosa tiene su lógica, aunque otro día hablaré de por qué no creo en los festivales creativos. 


El problema es hasta qué punto el fin justifica los medios. Porque un trucho, vamos a decirlo ya, es una trampa.


Trampa para la agencia, que está demostrando que sabe hacer creatividad en bruto, pero no sabe adaptarla a las necesidades reales de sus clientes, no sabe cómo hacer que esas ideas solucionen problemas de márketing. 


Trampa para el cliente, que está demostrando que no tiene huevos de ser creativo para vender sus productos, pero sí para ir a festivales.


Trampa para las otras agencias que juegan limpio, y compiten sin truchos. 


Quiero pensar que hay clientes que se hacen preguntas cuando una agencia les pide permiso para pegar su logo a un trucho. Es decir, una agencia que hace trampas para ganar premios, ¿no hará también trampas al hacer los presupuestos de las campañas?


Pensemos en lo que pasa con los tramposos en otros sectores: ¿los laboratorios farmacéuticos que falsean datos clínicos? ¿los bancos que estafan a sus clientes? ¿las alimentarias que utilizan más productos químicos de lo permitido para maximizar su producción? 


Como me decía mi madre de pequeñito: se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Me niego a hacer truchos. Me niego a hacer trampas.

The Fighter: en busca del Oscar perdido

Quería ver 127 horas, pero me la han quitado de los cines del barrio, así que acabé metido en The Fighter, por la que Christian Bale rascó un Oscar al mejor actor secundario hace algunas semanas.

Vaya por delante que Bale me parece probablemente el actor más sólido que hay en Hollywood hoy día. Le vi por primera vez hace diez años brillando como prota de American Psycho. Flipé con los veinte kilos que perdió para interpretar The Machinist, me encantó en las dos Batman y se salvó del desastre que fue Terminator: Salvation. En The Fighter interpreta al hermano yonqui del boxeador que interpreta Mark Wahlberg. Nueva pérdida de peso, dientes falsos y una buena interpretación hacen el resto para llevarse la estatuilla. Y ese es el problema: The Fighter parece una película concebida sólo para brillar en la ceremonia de los Oscar.


Podría ahora comentar como suelo la fotografía de la cosa, la interpretación de los actores, la música y todo lo demás. Pero paso. The Fighter es una película que cuenta una historia sin mayor interés. Me pasé la película esperando a que sucediera ese momento crítico que tienen los buenos guiones, ese punto de inflexión que convierte una historia corriente en una película de cine. Y a base de esperar, pasaron hora y cuarenta y cinco minutos y no pasó nada. 


Lo único que vi es a un par de productores -los Weinstein para más señas- frotándose las manos ante la perspectiva de poner a Batman a hacer de yonqui, a Wahlberg a pasar por un boxeador creíble y a hacer todo tan realista y grimoso que parecía una secuela del The Wrestler de Aronofsky -aquí coproductor- de hace un par de años. Todo ello en una peli que sólo costó 25 millones de dólares, ya que las estrellas -la mayor partida presupuestaria en una historia sin efectos especiales como ésta- aceptaron cobrar una miseria por poder tener el honor de participar de esta historia. Como si hubieran ido poniendo equis en todas las casillas que llevan a los Oscar.


Al final la Academia de Hollywood les dio la razón. Y me jode, porque al final se acaban rodando historias del agrado de los tipos que deciden quién se lleva la puta estatuilla, y no del público.


Ah, sí, la película iba de boxeo. Por si os gusta ese deporte, digo.

¿Por qué no funciona España? I

Abro miniserie sobre un tema que me empieza a obsesionar: por qué coño no funciona nuestro país. Como a la Generación del 98, me duele España, y soy bastante pesimista sobre su futuro inmediato.

En fin, va el primer artículo, éste sobre ETA. Acojonante documento que demuestra lo blanditos que hemos sido y todavía somos con un tema tan serio como es el terrorismo.

Detenido el etarra Pistolas, implicado en el intento de volar el avión de Aznar


El etarra Gregorio Jiménez Morales, alias el Pistolas, ha sido detenido hoy en Bidache (Francia), según fuentes de la lucha antiterrorista, cuando se encontraba oculto en la casa de Aguirrebarrena Ruiz de la Cuesta, Tarzán. El ahora detenido, que ya ha cumplido varias condenas por su actividad como miembro de ETA pero había vuelto a las andadas, fue implicado entre otras muchas acciones en el intento de asesinar a José María Aznar en 2001 derribando un avión oficial con un misil e incluso en la tentativa de atentado contra Edén Pastora Gómez, exmiembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional nicaragüense. El dispositivo del lanzamiento del misil falló, pero el avión llegó a estar en el punto de mira. Ahora Pistolas era buscado por su participación en dicho intento de atentado.

La detención se ha producido esta tarde, después de que agentes franceses, acompañados de guardias civiles españoles, hayan registrado la casa de Aguirrebarrena, cuyo hijo había sido detenido horas antes. Fuentes de la lucha antiterrorista informan de que la operación es fruto de las huellas halladas tras la detención de Eider Uruburu en una operación conjunta hispano francesa también liderada por la Guardia Civil.

Pistolas, tolosano de 56 años, supuestamente fue el jefe del grupo que trasladó hasta España el lanza misiles Sam 7 Strela de fabricación rusa con el que ETA quiso echar abajo el avión oficial con el que Aznar visitó en tres ocasiones el País Vasco durante su mandato como presidente del Gobierno. El etarra Pedro María Olano confesó en la Audiencia Nacional que Pistolas estuvo implicado en los tres intentos de derribar el aparato oficial se produjeron coincidiendo con una visita de Aznar al Palacio Euskalduna de Bilbao para el acto de apertura de la campaña electoral, el 29 de abril de 2001; más tarde lo intentaron en Oiartzun, donde los terroristas intentaron aprovechar la presencia del presidente en el aeropuerto de Fuenterrabia, donde se desplazó en avión para participar en un mitin el 4 de mayo en el Kursaal de San Sebastián; y la última al tiempo de la asistencia el día 11 de ese mismo mes del líder del PP en un acto en el polideportivo Sansomendi.

Jiménez Morales se integró en 1981 en un comando legal (sin fichar) de ETA llamado Andatza, que fue desarticulado al año siguiente, lo que forzó a Pistolas a huir a Francia y de allí a saltar a América del Sur, donde se mezcló con grupos revolucionarios. Poco después fue detenido en Costa Rica, acusado de intentar atentar contra Edén Pastora Gómez, exmiembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que estaba exiliado en Costa Rica. El 9 de mayo de 1986, tras un enorme escándalo en España por las actividades de los etarras expatriados a Sudamérica, fue retornado a España e ingresado en prisión.
El 30 de junio de 1987 fue condenado por la Audiencia Nacional a una pena de 13 años de prisión como autor de tres delitos de terrorismo. En mayo de 1997 fue puesto en libertad por cumplimiento de condena. Fue candidato por la coalición Herri Batasuna (HB) en las Elecciones Municipales de 1987; candidato por la coalición Euskal Herritarrok (EH) en las Elecciones Municipales de 1999 e interventor/apoderado por la coalición Euskal Herritarrok (EH) en las Elecciones Autonómicas al Parlamento Vasco celebradas en 2001.

En el año 2001, vuelve a integrarse en ETA y forma parte junto a Pedro María Olano Zabala y Gregorio Jiménez de un grupo dedicado a realizar transportes y entregas de material para la banda terrorista. A dicho talde se integrarían posteriormente Juan María Mugika Dorronsoro. Ese era el grupo que entregó los misiles para matar a Aznar y que luego los reintegró a uno de los arsenales de ETA, que luego fue descubierto en la granja de ocas en la que fue capturado Mikel Antza, el que fue uno de los más duraderos jefes de ETA. En el 2006 se integra en las estructuras directivas de la banda terrorista ETA, en concreto en los Aparatos Militar y Logístico respectivamente.

Sin embargo, fue detenido por la Policía francesa en Bayona el día 29 de junio de 2009 por su vinculación con varias acciones violentas cometidas contra intereses turísticos e inmobiliarios en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos (fundamentalmente restaurantes e urbanizaciones para turistas), pero fue liberado el 2 de julio de 2009, ya que se consideró que solo estaba alojado clandestinamente en alguna de las viviendas registradas por la comisión de dichos atentados antiturísticos,cuyos propietarios sí estaban vinculados con dichas acciones de violencia callejera.

Actualmente era uno de los miembros liberados de ETA con mayor experiencia y supuestamente estaba integrado en el aparato militar.

Unknown: Liam Neeson contraataca

La película sorpresa de 2009 -en algún sitio de este blog lo tendré escrito- fue Taken. Un thriller acojonante ambientado en París en el que Liam Neeson se descubría como un héroe de acción cojonudo.

Ayer fui a ver la nueva de Neeson, Unknown. La publicidad la vendía como la bisectriz entre Bourne y Taken. Yo, tanto por viejo como por diablo, decidí pisotear mis expectativas para evitar el amargo sabor de no alcanzar el listón cuando está demasiado alto.
Dirigida por Jaume Collet-Serra, director catalán que yo descubrí con La Casa de Cera (pschí), Unknown es la historia de un tipo que se despierta de un coma y descubre que le han robado la vida. La cosa luego se complica, pero no es cuestión de joderos la peli.

El caso: buena peli de acción, trama bastante menos estúpida de lo que solemos tolerar, y Liam Neeson se sigue saliendo. A su lado Diane Kruger cumple por los pelos con el papel de veinteañera rebelde (35 serán los próximos que cumpla la amiga Kruger) y brilla January Jones, la mujer de Don Draper en Mad Men, que no sólo es de una belleza ridícula, estratosférica, sino que además tiene nombre de chica Bond sin haberlo sido.

Aunque, Neeson aparte, lo mejor de la película es Bruno Ganz, el Hitler de El Hundimiento, que borda un papel de espía de la Stasi jubilado. De hecho lo hace tan bien que he tenido que ir a googlearle para ver si tenía realmente un problema de salud. La escena entre Ganz y Frank Langella -otro secundario de lujo- es tan fantástica que dan ganas de abrir una petición para que hagan un spin-off sobre los dos personajes.

En fin, que película muy recomendable. Aunque si tenéis que elegir, os diría que volváis a ver Taken.

Black Swan: Natalie Portman, Prima Ballerina

Por cosas de la vida, desde pequeñito he visto mucho más ballet del que me correspondía. Sentado en la butaca cuando casi no me llegaban los pies al suelo, he visto dar vueltas y vueltas a mi prima María sobre el escenario. Después de cada representación recuerdo cuando me llevaban a los camerinos, y alguna vez incluso me escurrí entre bambalinas para ver qué se sentía allí, a punto de exhibirse ante tantísima gente. Lo que molaba de aquellos viajes a la trastienda del ballet es que uno se daba cuenta de que, detrás de la perfección de la danza, había esguinces de tobillo, uñas astilladas, envidia, sexo, tabaco. Personas. Y siempre pensé que eso era material para una película.


Pues bien, esa película es Black Swan. El director: Darren Aronofsky. El cisne: Natalie Portman. El resultado: los pelos de punta.


Black Swan es mucho más que la historia de una Prima Ballerina que debuta con El Lago de los Cisnes. Es la historia de la persona que está detrás de la estrella, del esfuerzo bestial que supone llegar a la cima de una compañía de ballet, y la lucha continua por permanecer en ella. Lucha con tus compañeros. Lucha con los críticos. Lucha con tu propio cuerpo. Bestial.


No quiero hablar de la trama, pero es que casi me resulta secundaria: los actores, hasta el último secundario, están espléndidos. Más: la fotografía, los movimientos de cámara que meten al espectador dentro de la coreografía, los efectos de sonido... y la música de Clint Mansell -que ya nos dejó de piedra pómez con su Réquiem por un sueño- que es un brillante remake de la partitura original de Tchaikovsky.


Natalie Portman no es que borde el papel, sino que se convierte en bailarina de ballet durante las dos horas que dura la película. De pequeño me enseñaron que las dos cosas que distinguían a las grandes bailarinas de las buenas bailarinas eran la expresión de la cara y la manera de mover los brazos. Pues bien, con Natalie Portman la expresividad del gesto estaba garantizada, pero me dejó clavado en el asiento el movimiento de brazos: nada más empezar la película, Portman en tutú blanco se aleja de la cámara sobre sus puntas, aleteando los brazos como si no tuviese articulaciones. No sé si a la Academia de Hollywood le parecerá suficiente para darle el Oscar. A mí, desde luego, me parece una interpretación que queda para la historia del cine. El papel que convierte a Natalie Portman, por fin, en una Prima Ballerina.

The way back (to blogging!)

Primer post de 2011 después de un mes y pico, lo sé.


Peter Weir es uno de esos directores que dirigen una peli de pascuas a ramos para hacerse los guays. Su anterior película fue hace ya siete años, Master & Commander, y nos dejó buen sabor de boca porque venía precedida del trailer más aburrido de la historia del cine. Además de eso, tiene en su bobina una muy buena peli (El Show de Truman) y un entrañable clásico ochentero (La costa de los mosquitos). 


Alguien pensó en Francia que el título de la nueva película de Weir, The Way Back, sonaba pobretón. Así que la retitularon Les chemins de la liberté... curiosamente el mismo (absurdo) título que le han puesto en España.


La historia es la de un grupo de prisioneros del gulag soviético que escapan de Siberia y caminan durante 6.000 kilómetros hasta llegar a la India británica en aquel momento. Una historia lo suficientemente acojonante como para haber oído hablar de ella antes... lo cual me hace sospechar al respecto.


Lo cachondo del tema es que en dos horas de película los tipos cruzan Siberia, las llanuras de Mongolia, el desierto del Gobi, la Gran Muralla y el Tíbet, y no pasa absolutamente nada. Ni una patrulla soviética, ni una pelea entre ellos, ni siquiera un ataque de un jaguar. Peter Weir se dedica a enseñarnos planos grandilocuentes del grupo de ex-prisioneros sobre la nieve, el desierto, el bosque... y poco más. Lo de obviar las historias humanas sería grave en cualquier película, pero lo es más cuando tienes a un gran actor como Ed Harris de coprotagonista (al que aprovecho para reivindicar otra vez como el mejor posible Hank Chinaski). La gran decepción de esta película es que -en una película que dura dos horas y cuarto- el espectador no es capaz de tener ninguna empatía con ninguno de los personajes. Porque huelga decir que de los seis que salen de Siberia, varios no llegan al final del metraje. Unos palman y nos da absolutamente igual, y dos de ellos deciden irse por su camino a mitad de viaje y no hay ni siquiera un par de líneas al final de la película que nos expliquen qué fue de ellos. Y lo peor es que tampoco se echa mucho de menos. 


La buena noticia es que estamos de vuelta.

Bilan de l'an

Balance del año, pero me gusta más decirlo en francés porque rima en consonante. A principios de año me puse unos objetivos para 2010 y lo subí a este blog. Repaso.


1- No tener que limpiar en casa
Conseguido. A pesar de que por el camino tocó una limpiadora creativa que cambio el orden de los muebles del salón (y fue despedida acto seguido)


2- Ganar pasta con FNF
Conseguido. No nos podremos ir a una isla caribeña con el dinero recaudado vendiendo camisetas, pero algo es algo... y lo bien que lo pasamos.


3- Pasar más tiempo en LinkedIn y menos en Facebook
No conseguido. LinkedIn me sigue pareciendo aburridito, aunque práctico para que te den la chapa los cazatalentos del mundo. Abrí un twitter y estoy bastante contento hasta ahora.


3- Publicar un artículo en una revista de publicidad
Work in progress, que dicen los ingleses. Tengo una idea para uno, y a finales de enero la queremos presentar a la gente de Campaign (creo). Conseguí publicar un artículo de fútbol y política en la "Revista de Humanidades", que deben leer cuatro gatos pero que paga muy bien.


4- Cambiar de capital europea
Work in progress otra vez. Conseguida la primera parte (cambiar) falta por definir la segunda. De momento, mi sustituto en París empieza el 3 de enero...


Añado como bonus track el premio el mejor libro que me he leído en 2010 para Courir, de Jean Echenoz (ficción) y Truth, Lies and Advertising (curro). Por último, he visto tres grandes pelis, por este orden: El concierto, Kick Ass y Buried.


Objetivos para 2011 coming soon...

Infumable Iñárritu: capítulo final

Hace relativamente pocos años tomé una decisión que me ha ahorrado muchas pérdidas de tiempo en esta vida: decidí que los libros que no me gustaran después de haber invertido un cierto tiempo en ellos, en lugar de forzarme a acabarlos los echaría a un lado y no perdería ni un segundo más en sus páginas. Con el cine, me dije, cuanto más vea mejor, porque al fin y al cabo por muy mala que sea una peli, sólo voy a pasar dos horas de mi vida con ella.
Pues bien, hay un grupo de cineastas que me han convencido de lo contrario. Primero fue Roberto Rodríguez, ese tío que cree que puede hacer cine en su garaje de Texas y colárnoslo como si fuera hecho en Hollywood. Creo que mi límite de tolerancia lo alcancé con Sin City. Después me negué a ver cualquier cosa dirigida, pensada, conchabada o con tufillo a Robert Rodríguez. Hasta en dos ocasiones -Predators y Machete- me planteé levantar el veto, pero al final mi sentido común se impuso.
El segundo de estos directores era Robert Altman, que me sodomizó cinematográficamente hablando con aquel espanto llamado Gosford Park. Afortunadamente, Altman hace tiempo que dejó de torturar a nadie con una cámara, y ahora alimenta a los gusanos de algún cementerio californiano.

El gran favorito para entrar en este selecto grupo de directores malditos era Alejandro González Iñárritu. Ese hombre que hizo Amores Perros, que si bien tenía sus cosas buenas, a mí me aburrió. Luego repitió fórmula con 21 gramos y también me aburrió, así que decidí no ver su tercera película idéntica, Babel. Cuando llegué a España esta navidad compré, como siempre, la revista Imágenes. En ella explican que la nueva peli de Iñárritu, Biutiful, vale mucho la pena, que Bardem está de Oscar, ñañaña. Así que fui. Y vaya si lo lamento.
No podía dejar de pensar en mi amigo Sebas mientras se consumían las interminables dos horas y pico de peli: hace unos años, Sebas me explicó que odiaba Los lunes al sol porque era una historia en la que no pasaba nada. Pues bien, al lado de Biutiful, Los lunes al sol es como la trilogía de Star Wars. Una montaña de emociones fuertes. Biutiful. Qué sopor de película, qué planos pretenciosos, sin aportar nada, una mano aquí, una mirada de dos minutos allá, un diálogo innecesario cámara en mano acuyá. De narcolepsia asegurada, oiga.
Supongo que el título del film es una especie de oxímoron que contrasta con la sordidez de la Barcelona que se retrata. Precisamente el único valor de la obra (¿?) de Iñárritu reside en la parte documental que nos enseña la Barcelona de hoy, un sitio sucio, una ciudad decadente que vive en caída libre desde aquel lejanísimo 1992.
Sin embargo, el problema de Biutiful es que no se trata de un documental, sino que pretende contar una historia, una ficción que debería interesarnos como poco y conmovernos en el mejor de los casos. Al final, agua: no podría darnos más igual lo que le pase al personaje de Bardem que, dicho sea de paso, está toda la peli con la misma cara de triste, como si llevara la sinfonía patética de Tchaikovsky enchufada en el iPod. 

Ah, y una cosita: ¿alguien me puede explicar qué hace Televisión Española financiando -con el dinero de todos- esta película? Digo, porque el director no es español, no es novel -tiene 47 añazos el mozo y ha hecho cuatro pelis en su vida- y cuenta con Javier Bardem de protagonista. Si él solito no es capaz de buscarse financiación privada para sacar este guión adelante, será porque la peli no merece ver la luz. Veremos qué dicen las taquillas mundiales.
Total, que ya tengo una más de mis resoluciones de año nuevo. Alejandro González Iñárritu, descanse en paz. Ya no volverás a aburrirme más.

Vaso y medio de felicidad

La gente de Cadbury (y de su agencia, Fallon) llevan años haciendo un trabajo fantástico, basado en una idea creativa tan simple como brillante: el chocolate es un momentito de felicidad.
Os dejo, como regalo navideño, una curiosidad: la maqueta de una publi tal y como se le presentó al cliente, y el resultado final. Como veréis, muy parecido.
Enjoy, y feliz navidad.




Una encuesta friki

1- Te consideras friki?
Lo de friki es una modernez estúpida, como llamar al Barça-Madrid "El Clásico". 
2- Serie de tv favorita?
Por este orden: 24, Friends y Breaking Bad. Añadiría Dexter, pero estoy dolido con los guionistas después de una mierda de season finale.
3- Anime/dibujo favorito?
Caballeros del Zodiaco, sin duda. Jamás supe cómo acababa, y eso lo hace todavía más interesante.
4- Video juego favorito de consola?
De consola probablemente el GTA, el Batman Arkham Asylum y el PRO con amigos. Pero prefiero el PCFútbol y el Monkey Island.
5- Estas viendo alguna serie/anime?
Dexter / Breaking Bad / Sons of Anarchy / Mad Men a ratos / The Big Bang Theory
6- Juegas algún juego actualmente de consola o tipo rol/de mesa?
Tengo medio abandonaico el Red Dead Redemption
7- Ultima serie que terminaste?
Termino Friends una y otra vez.
8- Ultimo juego que terminaste?
Batman
9- Película favorita?
La ventana indiscreta, Mary Poppins, Goldfinger, El Gran Lebowski, Regreso al Futuro, T2, los dos primeros Padrinos, Robocop... últimamente, El concierto y Kick Ass.
10- Personaje masculino favorito, ya sea de series, película, anime o libro?
Libro: Hank Chinaski
Series: Jack Bauer (24)
Película: Walter Sobchak
11- Personaje femenino favorito, ya sea de series, película, anime o libro?
Pussy Galore. Imposible ponerle un nombre mejor a un personaje femenino.
12- Personaje masculino que odies, ya sea de series, película, anime o libro?
Disiento con Blaski: a los grandes malos de Jack Bauer (Victor Drazen, Habib Marwan) les queremos en el fondo. Odiar, odiar, odio a Clara, la mujer de Doc Brown en Regreso al Futuro 3. Me crispa los nervios cada vez que grita "¡Emmett!".
13- Personaje femenino que odies, ya sea de series, película, anime o libro?
Los personajes femeninos los suelen escribir tan mal que resultan un incordio. Molar molan La Novia, Mary Poppins, Sarah Connor y poco más.
14- Libro favorito?
La senda del perdedor, Crónica de una muerte anunciada, Cuentos por teléfono. De este año me quedo probablemente con los de Jean Echenoz.
15- Autor favorito de anime, cómic ?
El equipo de Jeph Loeb y Tim Sale 
16- Escritor favorito?
Clive Cussler
17- Ultimo libro que leíste?
Que acabé, Un homme d'honneur, la vida del fundador de Publicis. Interesantísimo, oiga.
18- Ultimo cómic que leíste?
Estoy leyendo uno setentero sobre la segunda guerra mundial.
19- Tienes alguna manía rara?
Soy poco de manías, pero muy de rutinas.
20- Has tenido alguna pareja friki o tienes?
No, aunque suelo acabar contagiando...
21- Tienes amigos frikis con quien compartir opiniones? 
El mamón que hizo este cuestionario antes que yo. Sólo hace diez años que le conozco, y parece media vida ya.
22- Prefieres series/películas dobladas o en V.O?
Si fuera presidente del gobierno español, mañana establecería por ley que el 50% de las salas de cine tienen que ser en VO, y en cinco años todas. Idem en la tele pública.
23- Te han mirado raro por ser o decir algo friki?
Mola cuando te miran con complicidad.
24- Vistes tipo raro o tipo tribu urbana?
Cuando voy a ver al Racing, sí.
25- Que opina tu familia de que seas friki?
Me animan y me regalan figuritas de colección.
26- Tu sueño tiene que ver algo con este mundillo?
Tengo tantos sueños...
27- Hay algo que te haya introducido especialmente en este mundo?
En el frikismo, la salida de Batman en el 89. Meses esperando aquel viernes en el Cine Capitol. También me marcó mucho la campaña de Nike Good vs Evil.
28- Alguna serie/anime/juego que marcó tu vida?
Not really
29- Piensas que dentro de unos años seguirás siendo igual o mas friki o nada?
Más, porque tendré la coartada para ir a Toys R Us.
30- Ultimo evento que asististe de estas caracteristicas?
Ultimo evento al que NO asistí y todavía me escuece: el ciclo de superhéroes en un cine de París. Mal anunciado.
31- Sueles hacer fiestas frikis con los amigos?
Si acabar cantando Britney Spears es friki, entonces levanto la mano.
32- Simpson, futurama, padre de familia o south park?
Ninguna de las tres. Aunque los Simpson de tarde en tarde me hacen gracia.
33- Porque hiciste este test?
Por poner los puntos sobre las íes.
34- Que te parece el test?
Mejorable.
35- Color favorito?
Soy muy de pantonera.
36- Star wars o star trek?
Star Wars, pero me saturé de George Lucas hace tiempo.
37- Poe o lovecraft?
Cito a Blaski: no he leido nada de ninguno de los dos.
38- Personaje de disney favorito y pelicula?
Buzz Lightyear, de las Toy Storys, y el Hombre Con Una Pata De Palo Que Se Llamaba Smith, de Mary Poppins.
39- Si pudieras ser un personaje cual serias?
Winston Churchill. We will fight them in the beaches!
40- Alguna cosa que quieras conseguir de material friki en estos momentos?
Una estantería transparente con puerta para que mi colección no coja polvo.
41- Algún programa de actualidad que te guste/veas?
¿Los resúmenes del fútbol?
42- Escuchas la radio?
Ya no, ahora escucho twitter.
43- Música favorita?
Este año me he convertido al belleandsebastianismo
44- Escuchas B.S.Os u O.S.Ts de juegos,peliculas o series?
La última, Negro y Azul, un temazo de Los Cuates de Sinaloa que sale en Breaking Bad.
45- Frecuentas tiendas de cómics, videojuegos o merchandising?
En París no hay muchas, pero paso por Album al menos una vez al mes.
46- Compras merchandising habitualmente?
Sí, tanto para consumo propio como para regalar. Le he comprado un disfraz de Batman al futuro hijo de mi amigo Antoine que mola un montón.
47- Trabajas o estudias algo que tenga que ver con tu afición?
Aspiro a sacarle un rendimiento económico en el futuro.
48- Has introducido a alguien al mundillo friki?
Sí, aunque yo fui introducido por otros, así que no es mi culpa. 
49- Posees figuras o posters de personajes que te gustan?
Mogollón. Aunque los posters los tengo un tanto abandonados.
50- Cambio la última pregunta por ¿cuál es tu siguiente horizonte friki?
Espero con impaciencia la salida de Iron Sky

Nowhere Boy: John antes de Lennon

Con más de un año de retraso ha llegado a Francia Nowhere Boy, biopic de John Lennon antes de ser un beatle. Protagonizada por el Aaron Johnson que vimos en Kick Ass (aunque rodada antes), la película nos lleva al Liverpool de finales de los 50, donde encontramos a un John Lennon en plena rebeldía adolescente, pero ya convertido de su genial porvenir. Johnson hace un papel tremendo, no sólo clavando el acento scouse de Lennon, sino sus gestos, su chulería, su manera de coger la guitarra... todo. 


Tan cómodo está el protagonista en la piel de Lennon, que uno se deja llevar y acaba creyéndose en un documental, también ayudado por lo convencional que resulta el estilo de la peli. Los que sabemos la historia jugamos con desventaja, porque por ejemplo sabemos de antemano qué va a pasar con cada personaje, aunque la ventaja es que podemos disfrutar de las pistas sobre lo que después serán los Beatles: el afán de protagonismo de Lennon, la calidad musical de Harrison, el papel de templagaitas de Paul... más los pequeños guiños que hay en Nowhere Boy: ese Lennon garabateando morsas, ese travelling por Strawberry Fields, ese puerta cerrándole el paso a The Cavern... Más allá de la interpretación de Johnson, la película se ayuda de un cásting perfecto: Anna-Marie Duff como Julia, la madre de, una mujer libertina con una relación muy especial con su hijo, y Kristin Scott-Thomas como Mimi, la estricta tía que crió al futuro beatle. Cada una tiene su momento, la madre cuando Lennon le confiesa que desearía que Dios le hubiese hecho Elvis, y ella le dice que le reservó ser John Lennon, y la tía cuando, al irse a embarcar a Hamburgo, dice no importarle el nuevo nombre de su banda.


Aunque sin duda el mayor acierto es Thomas Sangster, el hijo de Liam Neeson en Love Actually que aquí clava a Paul McCartney: un chaval más joven (y más polite) que Lennon que se une a la banda -mi banda, como puntualiza John en varias ocasiones- después de demostrarles que sabe qué hacer con una guitarra en las manos. De hecho, probablemente la mejor escena de la película es en la habitación de John, Con McCartney explicando a Lennon los acordes que debe tocar. 


En fin, que para los fans, Nowhere Boy ofrece un pedacito de los Beatles antes de ser los Beatles. Parece increíble que, apenas diez años después de lo que sucede en este film, todo hubiese acabado. 

30 años sin John

Adiós a dos grandes

Un día chungo de noviembre. Por la tarde nos ha dejado un fenómeno del cine: Irvin Kershner, el director que fue capaz de hacer las secuelas de dos peliculones como Star Wars y Robocop, y no sólo no cagarla sino graduarse con nota. Es más, El Imperio Contraataca es mejor peli que la primera. Y Robocop 2 es una película autónoma, que funciona incluso sin haber visto la obra maestra que dirigió Paul Verhoeven.


Por la mañana nos enterábamos de la muerte de Leslie Nielsen. De las muchas piezas que componen mi infancia en Santander, el pelo blanco de Leslie es una de ellas. Hace años que perdí la cuenta de las veces que vi las tres de Agárralo como puedas, primero dobladas, luego en VO. Lo cojonudo del teniente Drebin no era sólo su capacidad para la slapstick comedy (pienso en esa maravillosa secuencia de los Oscars en Agárralo 33 1/3), sino que conseguía hacer reir a todo el mundo -desde que palmó Michael Jackson no veía tanta consternación online- mientras que él mantenía la mueca seria. Con el tiempo, las Agárralo se han convertido en una especie de vínculo que nos une a todos los que fuimos juntos al colegio. Seguimos siendo amigos después de tantos años, y cada cierto tiempo las repasamos juntos, descojonándonos como la primera vez. Estas navidades volveremos a pasar un rato en compañía de Leslie Nielsen.


No soy muy fan de las despedidas, pero me quito el sombrero con estos dos tipos que, detrás y delante de las cámaras, contribuyeron a hacer del mundo un sitio más entretenido. 


Buried: Hitchcock, made in Spain

Hace cuatro años hicimos un (buen) corto en el que dos personajes se quedaban atrapados entre los escombros de un edificio derrumbado. Buried parecía la versión larga de nuestro trabajo, pero al final es mucho más que eso.


Como digo, la premisa no es original. Ni siquiera es la primera historia de un tipo encerrado en un ataúd -mi historieta de Hazañas Bélicas favorita iba de un soldado enterrado vivo, y tampoco se puede olvidar la maravillosa escena de Kill Bill 2 con Uma Thurman bajo tierra, flashback parriba, flashback pabajo-. Pero Buried es un tour de force: un solo actor, un solo decorado, y 90 minutos por delante. 


A Ryan Reynolds, el prota del asunto, le había visto en una comedia romántica tontorrona de la que no recuerdo el título, y también a raíz de ese bodrio superheroico que se anuncia como Green Lantern. Pero el mayor mérito de Reynolds había sido fuera de las pantallas, al haber fichado a Scarlett Johansson y acostarse con ella cada noche. Total, que el chaval llegaba con unas credenciales flojitas, y sin embargo deja una interpretación que para sí quisieran muchos actores de primera fila. Si le saben mover entre las bambalinas hollywoodienses, carne de Oscar.


Reconozco que soy muy fan de las películas con un solo escenario -*sigh*, La ventana indiscreta-, y en eso Buried es insuperable. Gana mucho, sospecho, en la pantalla de cine. Por momentos resulta angustiosa, por momentos repugnante, por momento brutal. Por darles tiempo, hasta llegan a colocar tres marcas -Blackberry, Zippo y Hamilton- a lo largo de la hora y media escasa.


Por último, desde el punto de vista patriotero, me gusta ver que a) en España de vez en cuando se hacen películas que da gusto ver -y con Celda 211 ya van dos en el mismo año-, y b) que esas películas funcionan comercialmente más allá de los Pirineos.

Deseable Indeseable

A punto de hacer doblete cinematográfico hoy, aunque al final el Racing-Espanyol ha sido demasiada tentación, y por eso he visto Moi, moche et méchant (Despicable Me en inglés, algo así como Despreciable Yo). Película de animación de Universal Pictures, si no me equivoco la primera que hacen. Huelga decir que no es Pixar, pero eso no tiene por qué ser completamente malo. Por ejemplo, la película se permite más licencias de lo que permite el corsé de Disney, como cuando el malvado protagonista de la función va al Banco del Mal y debajo del rótulo de entrada pone "Antiguamente Lehman Brothers".


La historia no es nada del otro jueves, con un tipo supuestamente malvadérrimo, un cruce entre Drácula, Bloefeld y Lex Luthor que acaba siendo un ejemplar padre de familia. Entre tanto secuestra la luna, organiza un ejército de bichos amarillos y narra un cuento de gatitos. Bastante surrealista. 


Lo mejor, de lejos, es la falta de pretensiones del conjunto -de nuevo, algo que jamás encontramos en las producciones de Lasseter & Co.-, con un guión más preocupado en el set pièce de risa fácil que en la elaboración de personajes hamletianos. Incluso con muchos momentos cómicos -en el primer cuarto de hora de peli los niños del cine se rieron más que en todo Toy Story 3-, la película hace bastantes guiños a los padres, como por ejemplo la escena en la que el prota se encuentra la cabeza de una muñeca bajo sus sábanas, homenaje claro a la escena de la cabeza del caballo en El Padrino.


En definitiva, igual que en su día dije que Toy Story 3 es una buena película de animación que no es para niños, Despicable Me es lo contrario, un homenaje al descerebre, un carrusel de paridas frescas que nos recuerdan, como Ice Age primero y Kung Fu Panda después, que hay vida después de Pixar.

Kindle: por un puñado de libros

Un poco porque desde pequeñito me pusieron delante de un libro, un poco por imitación de mis role-models favoritos, el caso es que desde siempre he leído libros. De hecho, leo bastante. Como se puede ver en la columna de la izquierda, llevo 26 libros leídos en lo que va de año, que no está mal. Desde hacía una temporada venía dándole vueltas a dos problemas que empezaban a resultar urgentes: uno, la cantidad de espacio que me consumen en casa todas esas páginas impresas. Y dos, la cantidad de -otra vez- espacio y peso que ocupaban los libros cada vez que cogía un avión (a sabiendas de que raramente facturo equipaje). 


Así que, ante el -insistente- ofrecimiento de la misma persona que desde pequeñito me puso delante de un libro, me lancé al mundo del libro electrónico. 


Descartada la opción iPad -que me sigue pareciendo una beta de algo bueno-, el elegido, más que nada por el catálogo de libros disponibles, fue el Kindle de Amazon. Lo pedí a EE. UU., y en 10 días lo tuve en casa. Viene en una caja de cartón de su tamaño, con un pequeño manual y un cable USB para cargarlo. 
Vaya por delante que no creo que los e-books vayan a sustituir a los "books". Pero sí que sustituirán al 80% de los libros, que son todos aquellos que sólo se lee una vez en la vida, y una vez consumidos pasan a acumular polvo en una librería.


Total, que después de conectarlo a mi wifi y dar de alta el bicho, eché un vistazo a la tienda de e-books en Amazon hasta que encontré un candidato a precio razonable: Adland, Searching for the Meaning of Life on a Branded Planet, de James P. Othmer. 
Vaya por delante mi decepción al comprobar que el precio de los libros electrónicos es igual o superior al de las copias en papel. He visto a gente del mundo editorial explicar que el ahorro en papel se va en costes de edición gráfica, programación, etc. pero me parece, como diría un yanqui, bullshit. Espero que al final la competencia (y la piratería) haga bajar los precios de los libros electrónicos. 


Por mi parte, hice una comparativa entre los sitios amazon.com y amazon.co.uk basándome en las novelas de Clive Cussler, y resultó que en el sitio global eran más caras. Pero mucho más. Así que envié un email de protesta a Amazon, que me respondieron casi inmediatamente hablándome de las fluctuaciones de los tipos de cambio y nosequé otras paridas. En fin.
Total, que una vez descargado el libro (en apenas 30 segundos), me puse a leer. La pantalla es del tamaño de un libro de bolsillo, y el bicho se puede sujetar con una mano, sin que -como pasa con los libros de papel- se te escape la página doblada y te salga el libro volando. Se pueden subrayar pasajes -lo cual en los libros de papel implica tener un lápiz => engorro), tomar notas, mirar el significado de las palabras en un diccionario e incluso compartir pasajes enteros en Facebook y Twitter. Además, se puede leer en horizontal, en vertical y aumentar o reducir el tamaño de letra e incluso cambiar la tipografía. La tecnología que utiliza no cansa los ojos, aunque hace un efecto un poco extraño al pasar de página.


El problema llegó cuando me lo llevé de viaje. A falta de comprar una funda -no quería que hiciera aumentar el volumen del Kindle-, lo metí en la funda del portátil y a su vez en la maleta. Al llegar a mi destino, la pantalla tenía unas líneas extrañas. Intenté reiniciarla como decían en los foros de internet, y nada. Al final concluí que había batido un nuevo récord, jodiendo un kindle apenas una semana después de haberlo recibido. 


Los foros, además, advertían de que el servicio post-venta de Amazon era fantástico. Y vaya si lo era. Les escribí, y a los pocos minutos me llamaron. Les expliqué mi caso, y me pidieron que les enviara el Kindle roto. Ellos me enviaron uno nuevo -que recibí 48h después sin coste alguno- y me reembolsaron el coste del envío por DHL. Es decir, aparte del engorro de ir a enviar un paquete por mensajero, no tuve nada que hacer. Espectacular.


Así que lo primero que hice al recibir mi segundo Kindle -así se llama, Adrian's Second Kindle- fue pedir una fundita de neopreno verde, que ahora llevo a todas partes. He acabado Adland y ya he empezado con Perfect Pitch, un libro de mi admirado Jon Steel. Y tengo pre-reservado el nuevo Dirk Pitt, que aterrizará mágicamente en mi Kindle exactamente dentro de una semana. 
Y huelga decir que coger ahora un tomo de 300 páginas en papel me da una pereza infinita...