Homenaje a Arnie

Hace un rato, el amigo Nosomos me ha pasado un articulito que era básciamente una loa graciosa de las películas de acción, y se me ha calentado la cabeza y he decidido homenajear al más grande: Arnold Schwarzenegger (deletreo sin copypaste de wikipedia, conste).

Arnold comenzó su carrera como culturista, consiguiendo en 1967, a la tierna edad de 20 años, el título de Mr Universo.
Luego repetiría título -anabolizantes mediante- cuatro veces, hasta que en 1968 llegó a EE. UU. dispuesto a convertirse en "el mejor actor de la historia" (sic).

Después
de muchos papeles de mierda, aunque sin caer en el mundo del porno como el semental italiano, su momento llegó con Pumping Iron, un título de 1977 sobre... el mundo del culturismo. Un poco lo mismo que haría, veinte años después, el rapero Eminem.

En 1982, Arnie conoce su primer gran éxito gracias a Conan el bárbaro y su (inferior) secuela Conan el destructor. Era 1984, y mientras Carl Lewis coleccionaba oros en Los Ángeles, un joven director recién salido de Pirañas III, de nombre James Cameron, le da el papel protagonista en Terminator.

A partir de ahí, el cine de acción de los 80 tuvo acento austriaco: Commando (peliculón), Perseguido (de la que guardo un súper recuerdo y que he localizado en formato, ejem, al margen de la ley), Danko calor rojo (en la que hacía de poli soviético), Depredador, Los gemelos golpean dos veces, Desafío total (peliculón sin paliativos), Poli de guardería (clásica comedia de acción), y las que son mis tres pelis favoritas protagonizadas por Arnie: Terminator 2, El último gran héroe (gran peli incomprendida) y Mentiras arriesgadas.


Es en 1991 cuando decide lanzar junto a Bruce Willis, Sylvester Stallone y Demi Moore la cadena de restaurantes temáticos Planet Hollywood, que tienen mucho rollete pero en los que, una vez hecha la foto con el terminator o el gremlin de turno, se come bastante
mal.

A partir de 1994, su carrera comienza un lento declive, encadenando coñazos como Eraser, El fin de los días o Daño colateral cuyo punto álgido estaría en la inclasificable y überkitsch Batman y Robin. Y Arnie, que es un tipo listo y veía venir su declive -y si no lo veía, ya se lo decían las taquillas-, se metió a político, donde sobrevive hasta nuestros días.

En definitiva, Arnold Schwarzenegger representa sin duda el mejor cine de acción de los ochenta y principios de los 90, indiscutiblemente por encima de los Stallone (con quien siempre quedó pendiente hacer La Película de Acción Definitiva), Van Damme o Steven Seagal.

Hasta la vista, Arnold.

4 comentarios:

Hopewell said...

Hola.
Primero quiero hacer una acotación sobre tu post pasado de "cazafantasmas" y es para decir que yo a mis hijos sí que les torturaré con películas de mi infancia. Se tragaran sin poder rechistar Los Goonies (y la amaran como la amamos todos los niños de los ochenta), La princesa prometida, El vuelo del navegante, El secreto de la pirámide... ¿Por qué no se hacen pelis así?
Y prosigo con tu post sobre el mejor héroe de acción que ha habido y habrá, seguido muy de cerca por Bruce Willis, claro. Pero sí, Arnold era un grande e hizo grandes películas.
Terminator 2 sabes bien que es mi película favorita. Tiene tantos grandes momentos que no vale la pena empezar a enumerarlos. Pero no podría ser tan grande si no hubiera existido esa primera parte hecha con cuatro duros pero llena de fuerza. Terminator también es un buen film.
Desafío Total es brutal. Una de las mejores pelis de acción y ciencia ficción. Además de que tiene a Michael Ironside de malo...
Mentiras arriesgadas es una de esas películas que te hace preguntarte por qué no se hacen películas como esa.
Depredador. Además de iniciar una saga legendaria, Schwarzie se marca un papelón en esta gran cinta de acción de McTiernan (¿ande andará? Perdido en la mierda, seguro, después de Rollerball)
Poli de Guardería. Ah, sí, otra de esas pelis con las que torturaré a mis hijos.
Sabes de sobra que opino lo mismo que tu sobre El útimo gran héroe. Es un peliculón incomprendido. A mi me encantó desde el primer día que la vi en el cine. Me sentía tan identificado con ese niño que adora a Jack Slater...
Danko calor rojo es una buena peli también. Recuerdo que me gustaba aunque hace mil años que no la veo.
Perseguido es una de esas películas que destilan aroma ochentero y que tienen fuerza por ello. Está basada en un libro de Stephen King, aunque coge solo la base y el resto se lo inventa. Buena peli. Pásamela.
Y hay una que no mencionas pero a mi me hace bastante gracia. Un padre en apuros, aquella comedieta navideña en la que hacía de un padre que le prometía a su hijo un juguete y luego se le olvidaba comprarlo. Yo recuerdo que me hizo gracia.
Los dos Conan están bien, aunque es cierto que el primero es mucho mejor.
Debo decir que nunca entendí muy bien Los gemelos golpean dos veces.
Y sobre la fase de caída de Arnold, hay una película que no mencionas pero que yo haría sumergir en ácido sulfúrico a todos los que participaron en ella. Se trata de Junior. No comments.

Hopewell said...

Graaaaaaaaaaaaaaaan capítulo el octavo de Dexter. Graaaaaaaaaaaaaande!!!!!

adrimedia said...

ya te lo dije, que estaban dando mucho el coñazo en esta temporada, pero que creía en un final apoteósico.
tengo mi apuesta personal sobre el skinner. cómo va tu -infinitamente superior- espíritu deductivo?

Anonymous said...

Si lo de nombrar mi alter ego en el primer párrafo era un ardid para que me leyese toda la entrada, que sepas que has tenido éxito. Lo he leído, me ha gustado, me he leído la anterior y también la posterior, he hecho el Barnetta de mala manera -no daré más explicaciones- y, para rematar, te he incluido en favoritos.

En cuanto a Arnie, tengo que reconocer que con él viví una experiencia traumática. Concretamente con Terminator 2. La vi en el Cine Canina de Aranjuez, sentado en la única fila que quedaba libre, la primera. La primera de muchas -que el Canina era un cine de los de toda la vida-, bajo una pantalla más ancha que el Salto del Caballo. La película empezó y unos gigantescos pies de cyborgs comenzaron a pisotearme la cabeza. No entendí lo mucho que me había gustado hasta tiempo después. Desde entonces pido siempre la fila uno, con la secreta esperanza de que un robot me aplaste o de que la sangre del divino me salpique, pero las minisalas con sus pantallas minúsculas y su pasillo frnntal me están haciendo perder la fe.

Lo que me lleva a conluir dos cosas:
1.Qué las minisalas son un asco.
2.Qué la gente que se sienta más allá de la fila 5 son unos gilipollas, unos pusilánimes y, en definitiva, unos maricones.