O'Donojú, el irlandés que se hizo mexicano

Dan O'Donoghue es, además de un tipo fantástico, el mejor publicitario que he conocido desde que empecé a trabajar en este mundillo. Dan es inglés de y del Manchester, pero su familia, como su apellido indica, viene de Irlanda, tierra de eternos emigrantes. Pues bien, uno de los antepasados de Dan, mientras la mayoría de sus compatriotas cruzaban el Atlántico para ir a crear los Estados Unidos de América (Boston por ejemplo es una ciudad con importantes raíces irlandesas), decidió irse al sol de España.

Así que en 1762 nació en Sevilla Juan O'Donojú, adaptación castiza del impronunciable apellido original incluida. Se alistó joven en el ejército, y como oficial le tocó luchar en Zaragoza contra el invasor francés, hasta que fue hecho prisionero por las tropas de Murat. Logró escapar en 1811 y llegó hasta Cádiz, donde se refugiaban las famosas Cortes de Cádiz que crearon una constitución liberal en 1812 para la España libre. Como es bien sabido, cuando el borbón Fernando VII regresó al poder una vez derrotado Napoleón, dijo que verdes las han segado y se pasó por el arco del triunfo las deliberaciones de Cádiz.

O'Donojú, que era liberal, fue acusado en 1814 de conspiración contra la Corona. Afortunadamente para él, ningún cargo pudo ser probado, y en compensación por las torturas que había sufrido se le nombró capitán general de Andalucía.
En 1820, con el pueblo español aburrido de tanta tiranía, Fernando VII se vio obligado a jurar la nueva Constitución. «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional», dijo el amigo borbón. Cosas veredes.

O'Donojú, para entonces un militar de prestigio y reconocido liberal, fue entonces designado Jefe Político Superior y Capitán de la Nueva España, lo que equivalía a ser nombrado virrey de México. Llegó al puerto de Veracruz el 3 de agosto de 1821, y rápidamente se enteró de que la mayor parte de la Nueva España apoyaba al rebelde Agustín de Iturbide. Unas semanas más tarde, se reunió con el rebelde, y reconoció su autoridad, y el derecho a la independencia del territorio colonial.
Los militares españoles, lógicamente cabreados con la sonora bajada de pantalones de O'Donojú, ocuparon varias plazas fuertes. El 13 de septiembre se acordó oficialmente el cese de las hostilidades, y los últimos grupúsculos beligerantes del ejército español se vieron obligados a retirarse a Veracruz, y finalmente a embarcarse de vuelta a España.

Juan O'Donojú firmó el 28 de septiembre de 1821 el Tratado de Independencia de México, y se convirtió de facto en el número dos de la junta que gobernaría el nuevo país, detrás del propio Iturbide.

Poco pudo disfrutar O'Donojú de su nueva condición, ya que el 8 de octubre fallecía, según la versión oficial, a causa de una infección pulmonar a los 59 años. Obviamente, muchos han encontrado sospechosa esta muerte tan inmediata, y se sospecha que pudo ser envenenado.
En cualquier caso, O'Donojú es a día de hoy una figura importante de la historia de México, donde está enterrado en la catedral del DF con honores de virrey. En España, pese a todo lo que hizo en vida, es considerado como un simple traidor .

2 comentarios:

YK said...

Y todo eso te lo ha contado Dan o se lo has contado tú a él?. Vaya ascendientes..!!! Ojito, ojito con la genética.

concha said...

Galicia es el pais de mas triste destino despues del pueblo judio. Lo de irlanda un juego de niños al lado de Galicia en lo que a emigracion se refiere. Bueno ahora tambien hay que pensar en los pobres de las pateras. La historia es muy bonita y está muy bien contada, as usual. Nos vemos!