Una de las primeras cosas que aprendí al llegar a Madrid, hace muchos años ya, es que allí a las bolsas que llevan pipas, maizitos-kikos allí-, cacahué, etc. no se llaman mezcladitos.
Después de esta sabrosa anécdota, allá va el resto de post, que, cual bolsa de mezcladitos, lleva varios temas:
- por un lado, Dexter me sigue inquietando en esta segunda temporada que ya llega a su ecuador. Los personajes secundarios entre flojeras e irritantes, y las subtramas un poco confusas... aunque si llegan hacia donde veo que van, lo mismo cierran bien el tema.
- por otra parte, el otro día entré en mi librería favorita de París, WH Smith, y me encontré de bruces con un nuevo Clive Cussler. Escéptico, eché un vistazo a la portada y, contra todo pronóstico, descubrí Arctic Drift, una nueva novela de Dirk Pitt. No la he empezado aún -Largo Winch atrae mi atención en estos momentos- pero ardo en deseos de hincarle el diente.
- el otro día estuve viendo en DVD Stauffenberg, que viene siendo la versión alemana de la Operación Valkiria que Brian Singer y Tom Cruise llevan dos años para conseguir estrenar. A todo esto, el tema va de un complot de oficiales alemanes para asesinar a Hitler. La verdad es que les salió mal de churro. - están echando en la tele Terminator 2. Dieciséis años después, los efectos especiales me siguen pareciendo excepcionales. Por cierto Blaski, acabo de descubrir que el padrastro de John Connor es George Mason!
- es oficial: he traicionado uno de mis videojuegos de referencia, el PES, y me he pasado al Fifa. De momento, estoy encantado. El próximo paso, la creación de mi yo futbolístico virtual...
- este finde pinta bien. Tenemos (creo) el estreno de Quantum of Solace -que by the way está siendo masacrada en las primeras críticas- y fiesta de Halloween. Con mi disfraz de Clark Kent de baja, creo que apostaré una vez más por la innovación más absoluta.
Todos hemos recibido algún vídeo alguna vez que te mandaba un amigo diciéndote cómo mola, mira esto, haz click en tal sitio... Pues bien, eso se llama, cuando hay una marca de por medio que paga el vídeo, marketing viral.
El marketing viral consiste en desarrollar ideas contagiosas, que una vez lanzadas a internet deberían, idealmente, transmitirse como el virus de la gripe, de persona a persona, aumentando su difusión exponencial y gratuitamente.
Normalmente las mejores campañas de marketing viral son ideas muy buenas realizadas de una manera muy sencilla, que triunfan por a) son graciosas o b) son inesperadas. Lo que a mí me alucina es precisamente cómo saber si una idea va a cuajar o no. Internet es bastante impredecible, y me parece casi imposible saber a priori qué va a tener éxito y qué no. Quizás por eso las agencias de publicidad inteligentes venden este tipo de iniciativas con una cláusula que dice "si no consigue 100.000 visitas, no cobramos".
A continuación os pongo una serie de ejemplos de vídeos exitosos en internet. Primero, un vídeo perteneciente a la última campaña de Diesel, que está pegando mucho últimamente y que me descubrió el gurú del marketing J Coverletter:
Después, este vídeo del limpiador Cillit Bang, curiosamente no pagado por nadie y hecho por un espontáneo, que ha cosechado 2 millones de visitas sólo en YouTube
Y finalmente, el más raro de todos, este de una ardilla/nutria/marsopa con oscuras intenciones, y más de 11 millones de visionados
Ayer estuve viendo Tropic thunder, que en España vaya usted a saber cómo se llamará. Es una comedia descerebrada sobre la historia del fallido rodaje de una película sobre la guerra de Vietnam. Toma jeroma.
Fui sin mucha convicción, porque la experiencia me decía que Ben Stiller, como intérprete a sueldo muy bueno -Algo pasa con Mary, Los padres de ella-, pero como intérprete-realizador -Zoolander-, regulero. Pues bien, en esta ocasión, se confirma que el amigo Ben se diluye cuando se autorrealiza. La diferencia en este caso, y el motivo por el que Tropic thunder funciona, está en los actores que le rodean: Robert Downey Jr, haciendo de actor rubio con ojos azules que se somete a una operación para ser negro e interpretar a un sargento de Vietnam -"yo no leo el guión, el guión me lee a mí", proclama-; Jack Black haciendo el papel de estrella hollywoodiense obesa y heroinómana y, sobre todo, Tom Cruise dando vida a un productor de cine judío. Impagable la actuación de Tom Cruise. Me atrevo a decir que justifica por sí mismo el precio de la entrada.
Otro punto buenísimo son los tráilers falsos al principio de la película, en la que se nos presentan a los actores de Tropic thunder. Es complicado de explicar, pero es absolutamente genial. Os pongo el que más sinvergüenza me pareció, Satan's Alley, con Tobey Maguire y Kirk "robertdowneyjr" Lazarus.
En definitiva, una comedia un poco extraña desde el punto de vista narrativo, pero llena de guiños, giros absurdos, bromas pesadas y mucha, mucha, mala baba.
La figura del censor siempre me ha llamado la atención. uno, que nació ya en democracia, no se hace a la idea de esa persona que tenía que dar su visto bueno a la publicación de textos, la realización de películas y en general, la circulación de ideas.
Se suponía que, desde hace una temporada, estos personajes habían desaparecido. Pero no. Simplemente han mutado, se han hecho intangibles, virtuales. El más grande y peligroso de ellos se llama Google, y es el dueño legal de este blog.
Pero hoy quería hablar de censor de los de antes, que se esconde tras el título de subdirector general de Medios Audiovisuales del gobierno español, lo que sea que eso quiere decir. Y el caso es que este señor ha decidido que la nueva campaña de la agencia Remo para Mitsubishi no tiene como fin vender coches, sino que claramente “incita a los niños a cometer delitos”.
Mi conclusión, a la vista del anuncio, es que hay que ser verdaderamente gilipollas para emitir semajante dictamen. Es como si por culpa del niño que el otro día se tiró por la ventana con una máscara de Spiderman, se prohibieran los comics de superhéroes.
Soy muy fan de la libertad de expresión, y más cuando a publicidad se refiere, y me jode porque me imagino a ese señor censor, gris, mediocre, frustrado, detrás de una mesa de madera en su despacho con vistas a ninguna parte, sonriendo satisfecho mientras rellena su informe bajo algún membrete del Estado. El muy cabrón.
La publicidad vive de ideas. Ideas que comunican, ideas que conectan con otras ideas, ideas que hacen que la gente piense, ría, llore o compre. ¿Qué pasaría si un día nos quedásemos sin ideas? El problema es doble. Ya no es sólo el hecho de que cada vez hay menos cosas que queden por hacer (el amigo Atilakis puede constatar eso cada vez que se enfrenta a un nuevo briefing), sino que además es muy difícil que una idea que tú tengas no la haya tenido nadie antes. Por eso, cuando alguien tacha a una campaña o a una imagen de ser una copia -me acuerdo ahora de la masacre que sufrió la M de Movistar, que si era como Ono, que si se parecía a nosequé compañía australiana, etc.- yo siempre soy escéptico, porque si los creativos tuvieran -tuviésemos- que pasarnos la vida mirando lo que ya está hecho, al final no tendríamos tiempo de hacer lo nuestro. Sin embargo hay casos flagrantes, como el que os pongo a continuación. La historia es que Nike acaba de sacar esta campaña, que está fenomenal...
... si no fuera porque Adidas sacó esta otra... el año pasado:
En este caso no hay manera de que el creativo trabajando para Nike -asumo que Wieden and Kennedy- defienda la innovación de su campaña. Y si yo fuera Nike, estaría bastante cabreado con mi agencia.
Pues sí, contra todo pronóstico, mi viejo ordenador de casa se ha recuperado de lo que parecía una muerte anunciada, y por lo tanto por fin puedo escribir en una pantalla de más de siete pulgadas.
Poca novedad en la Ciudad de la luz. Fin de semana sin fútbol decente que llevarse a la boca, la alternativa fue reunión de amigos en casa con visionado colectivo de "You, me and Dupree" incluida. Me mantengo en mi opinión de que Owen Wilson no es más que el secundario cómico de Ben Stiller, y nunca jamás una cabeza de cartel.
Hablando de películas, el finde pasado vi "La môme", la biografía de Edith Piaf, diva por excelencia de la canción francesa de la primera mitad del siglo XX. Muy recomendable, eso sí es francés subtitulado, nada de doblajes raros.
Y siguiendo con el tema cine, he cazado por ahí el tráiler de Transporter 3, que tiene una pinta francamente prometedora como película de acción europea, y que creo que terminará de confirmar -si es que hiciera falta- la condición de Jason Statham como relevo de los cláaasicos Arnie, Sylvester, Van Damme, etc. como super estrella del mamporro.
La semana pasada estuvimos en el histórico debut de nuestro Racing en Finlandia. El partido fue una auténtica mierda, pero la verdad es que el fútbol, esta vez, fue lo de menos. Allí fuimos Marcos, su hermano Rufi y yo mismo a pasear las bufandas verdiblancas -las mismas que tenemos desde 1992- por allende los mares. Quién nos lo iba a decir cuando hace no tanto veíamos partidos de copa del rey contra equipos de segunda b los miércoles por la noche, armados con una manta -verdiblanca- y un bocata de jamón con tomate...
En fin, que tanto éxito tuvimos -el caso de cuernos de Marcos le ha convertido en un crack mediático- que El Diario Montañés, ese prestigioso medio que cubre la apasionante vida de nuestra región, no pudo por más que rendirse a la evidencia y sacarnos en su edición del viernes pasado.
Ahora viene lo divertido: próxima estación, París Saint Germain-Racing de Santander. 27 de noviembre, Parque de los Príncipes de París. El partido del año. Qué coño, de la década. Ya tengo la casa llena para esa fecha, y si en Helsinki estuvimos 500, en París no me parece descabellado que nos juntemos tres o cuatro mil. La que se va a liar... otra vez.
Leo en Coming Soon que algún genio genial ha pensado que la mejor idea para sustituir Smallville, esa serie que habla de la infancia de Superman, es hacer una llamada The Graysons que cuente la vida de Robin, el coleguita de Batman, antes de ser Robin.
Sin entrar en debates sobre si la serie es pertinente o no, que claramente no lo es, lo que me interesa es hablar de este infausto personaje, sin duda uno de los más abyectos de la historia del cómic.
Para empezar, su creación en 1940 fue producto de una maniobra marketiniana para acercar la serie a los adolescentes americanos. De esa manera, El caballero oscuro pasaba a ser acompañado de El chico maravilla (aquí no hay error de traducción que valga, es The boy wonder" en el original) en lo que pasó a llamarse El dúo dinámico.
La historia de Robin es la de Dick Grayson, el hijo de unos trapecistas de circo asesinados que es adoptado por Bruce Wayne. Más adelante, en 1983, Dick Grayson se independiza (a los 43 años, ya está bien!) y Jason Todd, un joven mucho más impulsivo, rebelde y ochentero, rellena su hueco.
Hasta que en 1989 DC comics creó una línea 900 para que los lectores decidiesen si Robin debía morir. El resultado fue, por poco margen, que sí. Así que nuestro querido Joker, en uno de los momentos más grandes de la historia del comic, se lo ventila. Tremendo momento... si no fuera porque unos años más tarde decidieron que un panoli llamado Tim Drake sería el nuevo chico maravilla.
Siempre ha existido el debate sobre si Batman en realidad lo que quiere no es un compañero de hazañas, sino un efebo. Sin entrar en ese debate, sí que pongo aquí una fotografía incriminatoria para que decidáis vosotros mismos.
En cualquier caso, más valdría que fuese su efebo y se pasase el día paseando su tanga por la batcueva, y así nos dejara a todos leer las aventuras de Batman en paz.
Tengo que confesar algo: soy un tío chachi. El otro día mi prima Julia me explicó que lo super guay ahora, el equivalente a Parchís en los 80 o las Spice Girls en los 90, se llama High School Musical.
Tras dos entregas directas en DVD y varios vídeos en youtube con millones de visitas (uno con 26 millones concretamente), un genio en Disney ha pensado en estrenar la tercera parte directamente en cine. Y yo, como soy un tío chachi al loro de las novedades novedosas, pienso verla. Por lo civil... o, si mi ordenador tiene a bien, por lo criminal.
Os dejo el trailer por si alguien no conoce el rollo... No perderse el tema en la pista de baloncesto. Fijo que Dani o el Chucho hacían cosas parecidas.
Llevo una semana sin escribir en este mi blog. El motivo es doble, por un lado tuve viaje express a Madrid, donde mi abuela nos dio un sustito previo a su 93 aniversario, y por otro porque al volver a Paris, mi ordenador estaba en panne, o lo que es lo mismo jodido. El caso es que tras descubrir que era un problema de la tarjeta de imagen, la he desenchufado y se ha arreglado... por unos momentos, puesto que inmediatamente ha vuelto a fallecer.
De manera que escribo desde mi Asus, que es estupendo en una sala de espera de un aeropuerto, pero como ordenador principal deja un pouito que desear. Ahora me toca ahorrar para renovar hardware.
Como respuesta a las maravillosas campañas de Mac que llevan varios años dándole sopas con ondas a la compañía de Bill Gates -y consecuentemente cuota de mercado a la de Steve Jobs-, Microsoft contrató a Crispin+Porter+Bogusky para hacerles una campaña (re)lanzamiento de Windows Vista. "I'm a PC" es el resultado de tan ambicioso proyecto. Y, qué queréis que os diga, a mí me deja un poco igual.
Para darle más aliciente al tema, resulta que se ha publicado en Apple Insider que el spot está editado... en un Mac! Me suena a bulo, pero por si acaso Microsoft ya ha retirado el vídeo comprometedor.
"Nosotros ser Europa", reza el título de este post, según el pobretón diccionario inglés-finlandés que hay disponible por la patilla en internet.
Pues sí, como ya narraba hace unos meses en estas mismas líneas, este año tenemos como principal novedad novedosa en el terreno de lo futbolístico a mi Racing de Santander que juega competición europea por primera vez en 95 años de vida.
Ayer tuvimos el debut en la UEFA, y fue nada menos que contra el todopoderoso Honka Espöo finlandés, un club de solera incuestionable y palmarés similar al de Juventus, Barça o Borussia Moenchengladbach. Total, que ganamos 1-0 con golito del chaval Pereira (163 centímetros sobre el nivel del mar).
Así que nos hemos calentado, 95 años esperando son muchos, y el día 2 de octubre nos liamos la manta a la cabeza para ir a ver la vuelta a Helsinki Marcos, su hermano Rufi y un servidor.Quién nos lo iba a decir, nosotros ser Europa.
Pues resulta que los cerveceros neozelandeses de Speights recibieron una carta de un kiwi (gentilicio cariñoso de los neozelandeses) que vivía en Londres y, oh campos de soledad, oh mustios collados, no podía beber su cerveza favorita. Y entonces a alguien, clin, se le encendió la bombilla. Y el resultado es éste:
Si uno se fija en el lateral de este mi blog, verá que uno de los links está dedicado a un blog llamado Renaldinhos y Pavones. Según los creadores de esa web, un renaldinho es un futbolista extranjero que llega a España con ínfulas de crack y acaba estrellándose, mientras que un pavón es una futura promesa que acaba arrastrándose por las categorías inferiores de nuestro fútbol. Pues bien, el concepto del pavón es perfectamente extrapolable a otros dominios de la vida. Y como muestra, allá va el objeto de este post. El gran pavón del cine mundial se llama Kevin Smith.Kevin Smith firmó a principio de los 90 el que para mí es -junto a Duel, de Spielberg, aunque originalmente éste era un TV film- el mejor debut cinematográfico ever. Clerks, la pseudo autobiografía de la vida de Smith como trabajador en unos ultramarinos en Nueva Jersey, era un obra brillante, con un guión sensacional y unos diálogos que podían competir con los que se saca de la manga el amigo Tarantino:
Randal: Embolism in a pool.
Dante: What an embarrassing way to die.
Randal: That's nothing compared to how my cousin Walter died.
Dante: How did he die?
Randal: He broke his neck.
Dante: That's embarrassing?
Randal: He broke his neck trying to suck his own dick.
Después de ese fenomenal debut, Smith hizo otras dos buenas películas, quizás menos brillantes -y sorprendentes- que Clerks, pero igualmente buenas: Mallrats y la favorita de mi primo Álvaro Persiguiendo a Amy. Parecía que la carrera de Smith iba para arriba, que lo tenía todo para ser uno de los nuevos directores jóvenes de Hollywood y entonces... nada.
Desde 1997, año del estreno de Persiguiendo a Amy, Kevin Smith ha sido incapaz de hacer otra película que merezca la pena no ya pagar su entrada en el cine, sino ser vista. Tampoco le ha ayudado su amistad con otro pavón del celuloide como Ben Affleck, aunque para mí el punto más bajo fue caer en el error de hacer una secuela de Clerks tan innecesaria como Indiana Jones y... bueno, la última de Indy de cuyo nombre -lo juro- ya no me acuerdo.
Todo esto viene a cuento de que Kevin Smith contraataca con Zack and Miri make a porno. El primer poster, aquí reflejado, ha sido rechazado por la censora americana Motion Picture Association.
Así que Smith, ni corto ni perezoso, ha sacado una versión b para ver si se la aceptan. Minipunto para Kevin. Ya me ha convencido para pagar la entrada del cine. Otra vez.
Pues menos mal que la piratería estaba acabando con el cine. 966,692,764 dólares ha ingresado globalmente The dark knight, la última de Batman. Se confirma mi teoría de que, cuando una película vale la pena de verdad, poca gente prefiera verla en una pantalla de catorce pulgadas.
Hablando de, ejem, piratas, ayer vi el primer episodio de la tercera temporada de Dexter. Episodio bastante intrascendente, la verdad, aunque siempre es un placer volver a las andanzas de nuestro psicópata favorito. Hoy, Prison Break temporada cuatro. Y última, parece obligado añadir, a tenor de los resultados de audiencia que está teniendo. Y el mes que viene -ya casi puedo sentir su aliento en mi cogote- Jack is back! Mírale en la foto como viene corriendo!
El otro día caminaba por el borde del Sena cuando una avalancha humana de gente vestida de blanco con viseras amarillas se me echó encima. Por los estandartes y las pintas, lo primero que pensé fue en un batallón de fantasmas que se iba a las Cruzadas. Pero no, era las hordas que fueron a ver a Benedicto XVI (luego se quejan de que Loca academia de policía tenía muchas secuelas).
Hoy he leido en el periódico que, después de visitar París y Lourdes, el Papa ha dado a Francia por bendita y se ha largado con la música -y los fieles- a otra parte. Me quedo mucho más tranquilo.
Después de enterarme de que "Quantum of solace" -el título de Bond 22- viene significando "un poco de calma", y aún sin terminar de entender si aspiran a que la gente memorice ese título, nos llega el segundo tráiler de la peli, que promete dos cosas: acción à la Bourne pasado de Red Bull y, sobre todo, la vuelta de la partitura original de 007. Atención amigo Blaski a la escena en la que Bond aterriza sobre una cúpula de cristal en medio de una pelea y la cámara... va detrás. Brrrutal.