Pues bien, estos dos habían solicitado pacsearse el viernes, les habían dado hora a primera hora del lunes en el ayuntamiento de su arrondissement, habían ido, firmado, y cada uno a trabajar por su lado. Antoine me contó que su jefe, que es bastante gay, se ofendió por la poca importancia que le habían dado. Lógicamente, el PACS es el máximo estatus legal al que puede aspirar en este país (que no en España).
Lo que me hizo gracia de verdad fue la lectura que hacía cada uno del hecho de haber firmado un documento que les acredita como pareja de hecho. Es todo un ejemplo práctico de que las mujeres son de Venus, y los hombres son de Marte:
- Emilie, por su parte, estaba muy contenta, porque después de cinco años notaba que la cosa seguía hacia adelante. El poner su firma negro sobre blanco le daba seguridad. Los siguientes pasos, me decía muy contenta, es la boda por la iglesia (vestido blanco inclusive), comprar un piso y tener un bebé.
- Antoine, por su lado, estaba también contento: gracias al PACS, entre los dos podrán ahorrarse una pasta en impuestos al hacer la declaración de la renta conjunta. Además, añadió, me han asegurado que si en un momento dado lo dejamos, no tengo más que mandar una carta al ayuntamiento y ya está -añadió.
Ni que decir tiene que, al escuchar la palabra boda, mi amigo Antoine sólo acertó a articular una palabra: "Quoi?".













