Basadas básicamente en dos tecnologías, el 3D, primero clásico (analógico y con gafas un ojo verde, el otro rojo) y ahora digital (con las mismas gafas, pero sin los colores) y la proyección en cúpulas que permiten una visión de 360 grados (OMNIMAX).
Sin entrar en tecnicismos, la gran diferencia inicial entre IMAX y el cine convencional es el tamaño del negativo: 70 mm frente a los 35 mm del celuloide normal.
Esto tiene una pega: para rodar una película en IMAX, se necesita una cámara especial, capaz de manejar estos negativos.
Como consecuencia, la poca cantidad de salas con tecnología IMAX y la elevada inversión en nuevas cámaras que se requería hicieron que los estudios de Hollywood le dieran la espalda al sistema.
Todo cambió con la llegada del cine digital. Ahora, muchas películas se graban directamente en discos duros, con lo que el problema del negativo desaparece de raíz. Así, algunas majors Hollywood, conscientes del valor añadido de IMAX, han empezado a rodar partes de sus películas con cámaras de IMAX.
Yo, por ejemplo, tuve la suerte de ver cómo un petardo del tamaño de Superman Returns mejoraba sensiblemente en el IMAX del Lincoln Centre en Nueva York, con pantalla gigante, gafas 3D y toda la pesca. IMAX no transforma una peli mala en buena, pero sí que es una gran diferencia respecto a quedarte en casa y verla en tu tele.
Porque esa es otra: cada vez más ahogados por la piratería y la calidad de los sistemas de cine en casa, los estudios de Hollywood se han dado cuenta que hace falta algo más que palomitas de maíz para atraer a los espectadores. Así que se han abrazado el formato IMAX como el futuro de la proyección cinematográfica.
Al poco de volver a España, se estrenaba Casino Royale, y ni corto ni perezoso decidí llamar al IMAX de Méndez Álvaro a ver cuándo la proyectaban. El telefonista que me atendió, tan amable como lelo, me dijo, textual, que allí no estrenaban películas de esas. Y claro, me calenté y, además de pedirle hablar con su jefe -cosa que no conseguí-, le conté mi opinión sobre su modelo de negocio y el interés de sus películas.
Hoy, si uno entra en la web del IMAX madrileño, la programación es la siguiente: Gigantes del océano, Everest, Profundidades marinas, Los alpes, India misteriosa, Dinosaurios alive 3D, Castillo encantado y Australia. No sé si para bien o para mal, esta última no es el maravilloso film (¿?) de Baz Luhrmann.
Todo esto viene al caso de que esta mañana estaba leyendo la prensa gratuita en el metro, y vi que había un festival de películas IMAX en la Géode, en París. Entré en su página web, para ver qué películas me interesaban y, además de las que proyectan en Madrid, hay éxitos como Gran cañón, Yo: Van Gogh, Delfines y ballenas 3D o Egipto 3D. La única que vale la pena es U23D, que ya vi -y comenté en estas líneas- hace un año, más o menos.
Así que lo siguiente que hice fue irme a mirar la programación del IMAX de NYC. El resultado: Fuerzas de la naturaleza, Madagascar 2 y Ultimátum a la Tierra. Y próximamente reponen el último Batman, que necesita volver a las salas para meterse en la carrera por los oscars.
Por si acaso las películas interesantes se pierdesen al cruzar el Atlántico, me metí en el IMAX de Londres. El resultado en este caso: las mismas pelis que en París... y además 300, Batman, Madagascar y hasta aguanta Superman Returns. Parecido para Berlín.
Por las películas que exhiben, uno diría que en Francia y en España el IMAX es como La2 o Arte, es decir, que tiene una vocación más educativa que comercial. Dado que cada vez que he ido a salas IMAX -en España y en Francia- están semivacías, me pregunto si verdaderamente creen que su programación es interesante para el público, que al final es quien paga la entrada.
Es más, me pregunto si las salas IMAX son sostenibles. Porque la alternativa, como siempre, es que IMAX esté subvencionado por la Unión Europea con nuestros impuestos. No lo sé a ciencia cierta, pero no me parece inverosímil.
Mi conclusión es que, una vez más, a los franceses y a los españoles se nos olvida que el cine es un negocio y que hay que dar a la gente lo que demanda. ¿Que no queremos vernos colonizados por el cine americano? En el nombre del padre, El enemigo íntimo, The transporter, El paciente inglés, El hundimiento, La vida es bella... son sólo algunos ejemplos de películas europeas que llenaron salas convencionales y podrían llenar salas IMAX.
Otra vez más, el caso IMAX deja la sensación de que el cine europeo utiliza un proteccionismo desfasado para ocultar sus propios complejos. O al menos así me lo parece a mí.

1 comentarios:
Te dejo un mensaje a colación de tu post sobre Prison, una serie que, en mi opinión, que difiere un pelín de la tuya, daba para esas dos grandes primeras temporadas. ¿Por qué creo eso? Porque creo que la primera temporada no daba para más (y como siempre dijimos, hacer una segunda temporada en la carcel hubiera sido de traca) y además, en cualquier historia sobre fugas de cárcel, la consecuencia lógica es continuar con la fuga en tierra. Creo que la segunda temporada aún iba en relación con la primera, y a mi me resultaba interesante ver cómo intentaban escapar. El problema que tuvo la segunda temporada es que había algunas cosas cogidas por los pelos, pero en general, a mi me gustó mucho.
Y de ahí saltamos a la tercera temporada, donde algún ejecutivo de traje y corbata tuvo la magnífica idea de "volver a los orígenes" y volver a meter a los personajes en la cárcel. Error. Eso hizo que la serie fuera repetitiva y empezara a ser aburrida. Los nuevos personajes no tenían fuerza, las historias de los antiguos empezaban a darte igual (exceptuando a Mahone, cuya línea fue de las más interesantes de esa tercera temporada).
Y llega la cuarta temporada, donde el mismo ejecutivo de ideas brillantes tuvo la ocurrencia de "vamos a hacer algo original" y en vez de inventarse una nueva serie, cambia una que la gente ve porque le gusta, por otra cosa que la gente que ve la serie puede que no le guste (como ha ocurrido). Y vale, yo he seguido viéndola, a pesar de que cada uno de los primeros 10 capítulos merecían colocar a todos los integrantes de la serie en un paredón. A partir del 11 recupera algo de fuerza, ritmo e interés. Pero ya no es lo que era. Habida cuenta de que termina en el capítulo 20, veré los cuatro que quedan para cerrar la historia, una historia cuya decadencia final nos ha decepcionado enormemente.
Post a Comment